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Abel Rosales: El arte de hacer una radio diferente (Parte II)

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Foto: Cortesía de la autora.

Continuando con nuestro intercambio, y las valiosas perspectivas de Abel Rosales, reconocido, director, locutor y periodista de la radio cubana, en esta ocasión nos adentramos en una faceta de su trabajo que le aportó una vasta experiencia para enriquecer el arte de hacer radio en Cuba en el siglo XXI. Luego de su labor en medios internacionales, Rosales expone aprendizajes desde una perspectiva profesional y pedagógica que, incorporadas a la práctica radial, tributan a su enriquecimiento y desarrollo.

Ante una realidad en la que coexisten y compiten los medios tradicionales de comunicación con un ecosistema mediático digital que se enriquece constantemente, para la radio resulta fundamental plantearse estrategias de creación asentadas en prácticas que prioricen la creatividad y la innovación, para generar así resultados con altos estándares competitivos, de calidad y alcance.

XP: Luego de su trabajo por una década en la Radio Internacional de China y en la Revista China Hoy y como profesor del CERT en la actualidad ¿qué experiencias le aportó su trabajo en los medios chinos y cómo podrían ser de utilidad o no para el sistema radial cubano, en línea con los principios que defiende de modernización y adaptación del trabajo radial a los nuevos lenguajes? ¿Cómo podría la radio cubana aprovechar y adaptar  las experiencias e incorporar elementos de modelos internacionales, sin perder su identidad y su misión social?

—Tuve la suerte de trabajar en Radio Habana Cuba antes de irme a Radio Internacional de China. Radio Habana Cuba tiene una carta de estilo. En esa época cuando llegué a Radio Habana Cuba te pedían muestras de tu trabajo, lo cual yo creo que se ha perdido bastante en las emisoras de radio, y eso hay que hacerlo. Hay que pedir muestras a la gente. No es solamente leerse un currículo. Y me dieron la carta de estilo de la emisora.

Yo me di cuenta que ya los guiones, la forma de contar, la forma mía a la hora de improvisar en la programación en vivo tenía que ser diferente. Eso lleva tiempo de preparación, de incorporación de ese lenguaje hacia el exterior. Por ejemplo, cuando me refiero al Vedado, una barriada de la capital del país, situada en la demarcación del municipio Plaza de la Revolución, puedo dar una referencia más específica. Decir que ahí donde se encuentra la plaza de los grandes acontecimientos de Cuba: la plaza de la Revolución con la estatua de José Martí …o sea, hay que buscar claves, elementos que aporten.

La carta de estilo de Radio Habana Cuba es fabulosa. Ahí están las manos de generaciones de brillantes periodistas y artistas de la emisora. En ella explican cómo buscar y lograr una uniformidad, por ejemplo, a la hora de utilizar anglicismos, gentilicios. Eso le da a la emisora una identidad, una cercanía tremenda.

Cuando llegué a Radio Internacional de China fue un choque porque primero los profesionales chinos que laboran allí en el servicio de español son traductores y no han estudiado el medio. Han pasado cursos y talleres. Nosotros mismos les impartimos talleres de locución y de expresión oral, por ejemplo.

Antes que yo estuvieron muchos y buenísimos artistas realizadores de la radio cubana, como Ana Margarita Gil, Daniel Pereira entre otros. Allí me puse a investigar y uno de los traductores que entrevisté recordaba la presencia de cubanos como Julio Batista y de su esposa, reconocida locutora y actriz cubana y Paco Alfonso, dramaturgo, en lo que en aquella época era Radio Pekín.

Es un gran choque cultural llegar a otro país con una cultura tan distante -a la que hay que respetar lógicamente- y luego sin imponer, uno tratar de contar desde China utilizando todos esos recursos que ya había aprendido en Radio Habana Cuba. Para mí fue un proceso de retroalimentación y de comprensión.

Los chinos, a diferencia de nosotros que no tenemos los recursos, crearon un equipo que llamaron “Nuevos medios”. A ese equipo lo mandaron a talleres de realización, de edición en vídeo y ya desde esa época los chinos estaban haciendo podcast. Nosotros trabajamos en todas esas cosas y no lo sabíamos.

A veces íbamos de visita a sitios de interés histórico-cultural de China y los chinos me decían: “ahora frente a la cámara de video, hábleme de su experiencia, descríbame lo que usted vio”. Claro, estaban haciendo un podcast, porque era China en los ojos de los extranjeros, cómo los extranjeros veían a China y en Cuba eso lo hacemos poco. ¿Cómo los extranjeros nos ven a nosotros? Incluso en Radio Habana Cuba lo hacemos poco, aunque tenemos extranjeros ahí. En Radio Internacional ya tienen un programa sobre eso específicamente, sobre cómo los extranjeros ven a China y qué experiencias de China les parecen atractivas.

Claro, no se puede comparar la capacidad de recursos que tienen los chinos con la nuestra, pero los chinos sí tenían el sentido de que ese grupo de nuevos medios funcionaba como un equipo, no solamente a la hora de publicar y de preparar contenidos, sino también después que el contenido se publicaba (porque eso es parte de la creación de los podcasts. El proceso en equipo para crear un podcast y luego montarlo, continúa después que ya lo has puesto en las redes. Hay que darle seguimiento y chequear su evolución. La gente del equipo también entra, comenta,  genera debate y todo eso de manera atractiva).

Fuimos testigos de que, en el proceso de modernización, un día los chinos quitaron la onda corta y fue un golpe tremendo. Sin embargo, el tiempo les ha dado la razón. Hoy la mayoría de los oyentes están en internet y no exactamente en la onda corta.  Entonces había que priorizar eso. Los chinos son muy ágiles en la capacidad de conexión para compartir programas de radio, o sea, en crear conexiones con otras emisoras hispanohablantes en distintas regiones del mundo y escoger temas.

Recuerdo que el año pasado ellos me llamaron pues estaban buscando conexión porque Cuba tiene, creo que en Jardines del Rey o de la Reina, una de las reservas más grandes de corales del mundo y ellos estaban haciendo un trabajo especial sobre ese tema y nos llamaron acá Cuba. Los pusimos en contacto y desde Ciego de Ávila les enviaron un programa sobre ese tema, al que ellos además le pusieron un video y fue tremendo.

Entonces ¿qué es lo que podemos incorporar? Yo creo que es el deseo de hacer y la creatividad. A mí me llamó mucho la atención en ese período que los chinos a veces aún sin conocer los temas, sin conocer cómo enfrentar esto, empezaban a hacerlo y yo decía: “pero ¿cómo va a empezar a hacerlo bien?” Y me respondían: “No, sobre el camino lo vamos a ir mejorando”. Creo que eso nos falta.

Creo que a veces nosotros perdemos mucho el tiempo queriendo preparar un estudio atractivo, con no sé cuántos micrófonos y cuánto aparataje. Después que tenemos el estudio, el estudio está ahí y nadie lo usa. Entonces te das cuenta que no hacía falta tanto aparataje. Que lo que hacía falta era tener nada más el cartón con el logo y plantarse en el sitio, poner el logo y empezar a trabajar. O sea, lo que se necesita es creatividad y los chinos son muy creativos de veras. Son muy constantes y eso a nosotros nos falta bastante.

Sobre lo que la radio cubana pueda aprovechar de las experiencias de modelos de otras regiones del mundo, yo creo que más que incorporar elementos de modelos internacionales se trata de generar intercambios con esos modelos.

Creo que sería muy bueno crear eventos que propicien que de otras radios del mundo vengan y nos cuenten cómo lo hacen y escuchemos sus programas, no con la intención de criticar o debatir sino por tener esa experiencia de ver cómo ellos lo hacen, escuchar cómo lo hacen, sobre todo cómo lo preparan, cuál es la búsqueda para hacerlo.

Muchos pensaban que ya para este época la radio iba a estar muerta o desaparecida.  Entonces la radio es la gran superviviente. Para la radio todo el avance de los emporios de las grandes tecnologías ha sido un cataclismo. Sin embargo, la radio está flote, la radio sigue ahí y no solamente en Cuba. Cuando hay huracanes y situaciones  de diversa índole, todo el mundo tiene que terminar con la radio.

Lo vimos en España cuando hubo una inundación en Valencia. Todo el mundo se reunió en torno a la radio porque se cayó todo incluyendo internet. O sea, la radio seguirá ahí. La radio no muere. Yo creo que la misión social no se pierde porque eso está en el espíritu de la radio. ¿Cómo hacerlo? Donde quiera que haya un cubano que haga radio, aunque sea en China ya es a radio cubano-china y viceversa. Viene un chino a hacer radio con nosotros -ojalá- y ya esa radio es chino-cubana, porque hay de una parte  y de otra y todo el mundo le pone lo suyo, porque la identidad es algo con lo que uno carga, que es inseparable de uno.

XP: Como docente y formador de nuevas generaciones de radialistas cubanos ¿cuáles considera serán los debates y elementos formativos necesarios para asegurar la adecuada preparación de profesionales con un pensamiento crítico, resiliente y propositivo frente a los retos que enfrenta Cuba y el mundo en un contexto plagado de desinformación y posverdad? ¿Con qué fortalezas cuenta la radio cubana, para impulsar iniciativas que fomenten nuevas maneras de hacer radio a la vez que promueva la defensa de la memoria histórica, el rescate y difusión del patrimonio musical y cultural cubano en general?

Foto: Cortesía de la autora.

AR: Siempre insisto como docente, especialmente en los medios de comunicación, en que el estudio de los conceptos y los temas que hay que aprender, tienen que ir junto con la práctica, porque si no, se pierden. Los medios nuestros son de teoría y práctica. Por eso el libro de Javier Muñoz y César Gil de se llama “La radio: teoría y práctica”, porque en la radio absolutamente todas las especialidades son de teoría y práctica.  Entonces, ¿cómo formar profesionales con esas capacidades? Tiene que ser desde ahí.

Hace poco fui oponente en un tribunal de defensa de una tesis de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, sobre podcast. Fue un trabajo excelente. Sin embargo, lo que le señalamos era la falta de debate. Nos falta aprender a debatir. 

Hay una tendencia generalizada, en la que cuando tenemos que debatir o discutir algo primero perdemos el control del tono y después perdemos el control de las emociones. Pensamos que cuando vamos a discutir o analizar algo hay que montarse en un rin de boxeo y lo peor de todo es que después que ha terminado el debate la gente se queda enfadada contigo porque tú no coincides con su punto de vista.

A veces tenemos la mala costumbre de decir “estás equivocado”, pero esa no es la frase que corresponde. Lo que debe decirse es: “no estoy de acuerdo contigo”.

Eso nos falta mucho en los medios de comunicación cubanos, crear programas en los que aprendamos a debatir con sinceridad y saber que cuando vamos allí, podemos ser muy amigos y no obstante, no estar de acuerdo.

Recuerdo tuve la oportunidad de trabajar hace muchos años en un programa en radio COCO con dos excelentes periodistas: Luis Sexto y Fernando Dávalos. El programa duraba aproximadamente media hora. Se llevaba un tema que había que analizar, yo era el moderador y ellos dos armaban un debate.

Recuerdo que muchas veces Fernando o Luis mandaba a parar el programa y decían: “no podemos hacer un programa en que todo el mundo esté de acuerdo en todo”. Eso no tienen ninguna gracia. No puede ser que todo sea una maravilla porque el mundo no es una maravilla. Todo es perfectible. Hay que saber llegar allí, debatir y no estar de acuerdo.

Claro, no estar de acuerdo y exponer sus argumentos, pero eso se logra desde la escuela, desde las aulas donde se les enseña a los estudiantes que trabajan en los medios. Y los medios de comunicación en el mundo, no es en Cuba solamente, tienen su línea editorial. Por tanto, tienen que aprender a hacerlo respetando la línea editorial del medio donde trabajan. Si no, váyase a otro medio o cree el suyo.

En el  año 2007 cumplí un sueño: poder entrevistar a la maestra Caridad Martínez González, Premio Nacional de Radio. Creo que era una de las personas con más capacidad para analizar programas de radio, hacerlo con un sentido del respeto tremendo, dar valoraciones con un cuidado, con una inteligencia y con una audacia también tremenda. Una maestra en letras mayúsculas.

En esa entrevista recuerdo que cuando cerramos ella me decía: “sin chovinismo ninguno. Nosotros en Cuba hacemos una buena radio, una radio de calidad. Y cuando uno se sienta escuchar programas de radio de otras emisoras, cuando uno se sienta escuchar las conceptualizaciones generales de las programaciones de otras emisoras de radio en lengua hispana o en inglés, incluso en chino, uno se da cuenta que la radio cubana es un unicornio”.

Nosotros tenemos emisoras definidas por temáticas, funciones, por los diferentes grupos variados de destinatarios. La radio nuestra es única y eso no limita la capacidad creativa de los profesionales del medio.

Con esto te quiero decir que tenemos todas las fortalezas en Cuba. Tenemos excelentes profesionales en cursos de dirección de radio, preparando a otros profesionales, ya sea en el Centro de Capacitación de la Radio  y la Televisión (CERT) o en la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisuales de la Universidad de las Artes (ISA).

Quizás falten las iniciativas, que cuando estemos dando clases nos demos cuenta de que no podemos pasarnos todo el tiempo teorizando, que como la radio es teoría y práctica, hoy si hablamos del guion de radio hoy los alumnos se tienen que ir con una muestra de un guion del guion más simple pero se tienen que ir ya con una muestra y a medida que vayan avanzando los clases que todos vayan creando el argumento, la historia  y que vayan definiendo lo que va a hacer para terminar.

Que no sea un curso en el que al final el estudiante tiene que hacer un programa, pero no sabe cómo poner bien las acotaciones técnicas, no sabe cómo organizar el guion, etcétera. Eso pasó porque no enseñó la teoría a la par de la práctica.

Sobre el patrimonio y la memoria histórica, he dicho muchas veces que cuando se habla de memoria histórica o rescate del patrimonio, la gente piensa que es buscar creaciones de Bola de Nieve, de Rita Montaner... todo “lo viejo”. Y yo insisto: hoy estamos haciendo el patrimonio de mañana.

No podemos pensar que sólo lo pasado es el único patrimonio. Hay que pensar que los programas de radio que estamos haciendo hoy, van a ser el patrimonio de mañana. Que tenemos excelentes profesionales con los que trabajamos hoy que ya son personalidades de la radio y no tenemos que esperar a que ya no estén para reconocerlos, y cuando estaban trabajando con nosotros no los invitábamos a los programas, no los invitábamos a debates, no los invitábamos a conferencias, a paneles.

En el tema del patrimonio yo creo que se ha avanzado mucho. Por ejemplo, en los festivales de la radio hay una temática especial dedicada al tratamiento del patrimonio. No obstante, a veces se confunde un poco. Yo insisto en que hay que buscar grabaciones “viejas” y traerlas de vuelta, insertarlas en nuestro tiempo, pero ¿cómo yo lo hago? Eso depende de la creatividad de los realizadores. ¿Cómo yo cuento la historia de aquella persona? ¿Quién era, qué es lo que hacemos hoy que esa persona hacía ya hace tanto tiempo y que nosotros hoy creemos que estamos comiéndonos el mundo? Eso lo hacía Alejo Carpentier cuando tenía un programa en Radio Habana Cuba en los años sesenta.

Entonces, no estamos haciendo nada nuevo. ¿Cómo vinculamos esa historia con esto de hoy? Nos pasa a veces por ejemplo en el tratamiento de temáticas históricas. Yo insisto en que el tratamiento de temáticas históricas es algo sumamente sensible en la radio, en la prensa escrita y en los medios de comunicación en general.

Hay que poner a los mejores realizadores y periodistas a hacer esas cosas, hay que buscar a los mejores escritores para que cuenten eso, para que sea encantador, para que eso esté en los lenguajes de los tiempos actuales, para que sea atractivo o distinto y se adapte a los tiempos actuales. Que yo lo ponga en la internet y eso siga siendo atractivo.

A veces pienso que ya nuestros dramatizados no pueden durar veinte minutos. Hay que hacerlos de diez minutos para poder subirlos internet y que la gente pueda oír novelas de radio. Eso lo hemos perdido. Conozco gente que escucha novelas de radio por Internet y además siguen cada capítulo y están al tanto de cuándo subieron el otro. ¡Fabuloso!

Entonces tenemos las condiciones. Lo que nos falta quizá es lo organizativo y eso también es bastante difícil. Insisto además en la necesidad de que empecemos a realizar talleres de creatividad e innovación en el medio radial.

Como siempre le digo a mis estudiantes, el gran detalle de la radio es que no espera por nadie. La radio se hace todos los días. Lo que no nos puede pasar es que hoy estemos preparando el programa del día. Hoy tenemos que preparar el programa de la semana que viene, del mes que viene o del año que viene para que tengamos tiempo de desarrollar todo el proceso creativo y enriquecedor que lleva implícito el arte de hacer radio.

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  • Digna Rosa Gamboa Chacón dijo:

    Amo la radio cubana.
    Escucho Radio Progreso y casi todas las demás.
    Por ejemplo, vivo cerca de la empresa cubana de acero, ésa emisora por móvil está en 90.3 FM.
    No sé puede localizar por ningún otro lado.
    No tengo TV ni posibilidades de comprar uno.
    Mi viejo, viejísimo radio ya no funciona.
    Tampoco he visto que lo venden en ningún lugar.
    Si queremos que se escuche nuestra radio, primero debe existir una tecnología en las emisoras y equipos de radio en las casas.
    Si no me publican al menos lean ustedes.

  • Teresa dijo:

    Abel Rosales es de nuestros imprescindibles creadores en la Radio Cubana, en particular, y de la Cultura nacional en general. Talentoso, critico, profesional con concimiento profundo y vasta cultura. Tengo el previlegio de ocntar con su amistad y de haber trabajado con el. Muy cierto, Abelito: Se puede esta en desacuerdo, no por eso se esta equivocado. La Radio Cubana necesita de profesionales con mente fresca y renovadora, con ideas novedosas para mejorarla y ubicarla nuevamente como una de la mejores de America Latina. Contamos contigo.

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Xiomara Pedroso Gómez

Xiomara Pedroso Gómez

Doctora en Ciencias sobre Arte (2010). Musicóloga, graduada de la Facultad de Música de la Universidad de las Artes de Cuba (2003). Profesora Titular de la Universidad de las Artes de Cuba, de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y del Centro de Estudios de Radio y Televisión. Especialista de crítica musical de Radio Habana Cuba.

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