Fidel hace 65 años en su primera visita a Guantánamo: “La Revolución no se detendrá” (+ Fotos)

Fidel Castro en su primera visita a Guantánamo es recibido por una gran multitud, 3 de febrero de 1959. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
El 3 de febrero de 1959, Fidel Castro realiza su primera visita a Guantánamo. Se reúne con el pueblo en el Parque 24 de Febrero de la ciudad y les dice: “No vengo aquí como gobernante a escuchar demandas, yo vengo aquí como revolucionario a apoyarlas”.
El objetivo principal de la concentración estuvo enmarcado en una solicitud del Gobierno Revolucionario de la inmediata aprobación de la Ley de Reforma Agraria.
A continuación Cubadebate y el Sitio Fidel Soldado de las Ideas comparte fragmentos de aquella emotiva alocución:
Lo primero que hemos hecho es volver al pueblo
Compatriotas de Guantánamo:
Este acto de Guantánamo, por su extraordinaria magnitud, me recuerda el mitin del millón en la capital de la república.
(…) He estado leyendo todas las demandas de los campesinos, en primer lugar; de los trabajadores, en segundo lugar; de los estudiantes, en tercer lugar, y, en fin, de todos los sectores de Oriente, en particular de esta zona de Guantánamo, sobre todo de la gente humilde, que es la gente que está necesitada de la ayuda de la Revolución.
Yo quiero decirles una cosa: No vengo aquí como gobernante a escuchar demandas, yo vengo aquí como revolucionario a apoyarlas. No vengo aquí a que ustedes me digan lo que necesitan, vengo aquí a decirle junto con ustedes al Gobierno Revolucionario lo que el pueblo necesita.
Yo no soy gobierno, yo soy revolucionario. No quiero decir con esto que ser gobierno signifique que no sea revolucionario, no; pero yo no vengo aquí en función de gobernante, porque no soy el gobierno. Ahora, yo sí soy un revolucionario, y vengo ante la opinión pública, a escuchar la opinión pública, a hablarle a la opinión pública y a interpretar los deseos de la opinión pública.
Nosotros tenemos una fuerza formidable, lo hemos demostrado, esa fuerza es la opinión pública. Una fuerza superior a las armas, superior a los tanques, superior a los cañones, superior a todo, porque esa fue la fuerza que derrotó a la tiranía, esa fue la fuerza en virtud de la cual fue posible el triunfo, esa es la fuerza que hemos movilizado contra la amenaza extranjera, esa es la fuerza que hemos movilizado contra la campaña de descrédito y de calumnia contra nuestra Revolución.
Ustedes constituyen esa fuerza que es la opinión pública. Y la revolución democrática que ha llegado al poder es la Revolución cuya característica tiene que ser necesariamente la interpretación de los deseos y de los anhelos de la mayoría del pueblo.
La Revolución ha llegado al poder no para que mande un grupo de hombres, sino para que mande el pueblo. El pueblo es el que está gobernando. El triunfo de la Revolución ha significado, en primer lugar, la desaparición de toda esa politiquería y de toda esa hipocresía que ha caracterizado la vida pública de nuestro país.
Esta Revolución ha significado en primer lugar no solo que el pueblo es libre, no solo que se acabó el crimen, no solo que se acabaron los atropellos, las torturas, los golpes, las humillaciones que constantemente estaba sufriendo cualquier ciudadano, sino que el pueblo ha llegado al poder, que ustedes han llegado al poder, y que los hombres que hoy estamos en el poder no nos parecemos absolutamente en nada a los hombres que han estado siempre en el poder, bien bajo una dictadura e incluso bajo gobiernos constitucionales.
Desde el momento en que llegaban al poder los políticos, se olvidaban del pueblo por entero. No eran más que unos descarados tomadores de pelo, que estaban engañando siempre a la ciudadanía.
Aquí el hecho de que un representante le diera la mano a un ciudadano era un fenómeno. El hecho de que un alcalde entrara un día en una casa era considerado como un honor extraordinario, porque aquellos señores, desde que ascendían un poquito, se consideraban unos dioses ya; se alejaban del pueblo y miraban al pueblo como algo digno del olvido o como un estorbo al que buscaban en las épocas de elecciones y al que abandonaban en las épocas de gobierno.
Nosotros, que no hemos llegado al poder mediante la política sino mediante una revolución victoriosa, lo primero que hemos hecho es volver al pueblo.
Nosotros debemos regresar al pueblo constantemente

Fidel Castro en su primera visita a Guantánamo es recibido por una gran multitud, 3 de febrero de 1959. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas
Tardé un mes en regresar a la Sierra Maestra, y me parece que fue mucho. Y si tardé un mes, se debió a que tuvimos que defender el prestigio de nuestra patria, a que tuvimos que defender la soberanía amenazada de nuestro país, a que tuvimos que salirle al paso a la calumnia, a que tuvimos que movilizar al pueblo en todas las ciudades de Cuba, e incluso fuera de Cuba, para defender a la Revolución Cubana.
Pero yo tenía una extraordinaria necesidad de volver al pueblo, porque con el pueblo es como me siento bien. Yo tenía una extraordinaria necesidad de volver a Oriente, de volver a la Sierra Maestra, porque allí fue donde se gestó la Revolución, allí fue donde se inspiró el pueblo, allí fue donde se despertó la fe a la nación entera. Y nosotros debemos regresar al pueblo constantemente; constantemente debemos estar regresando al pueblo, para oír al pueblo y para seguir pensando y sintiendo junto al pueblo.
Les advierto que en la Sierra Maestra, en las épocas más duras de la campaña, personalmente me sentí allí más feliz que en las ciudades. Yo realmente añoro aquellos días de lucha, añoro aquellos tiempos de lucha. Para nosotros los revolucionarios, el triunfo no ha significado ni significará jamás un cambio de vida; es decir que viviéramos antes sacrificadamente para vivir ahora cómodamente. ¡No! Nosotros despreciamos todas las comodidades de la ciudad, y añoramos todos los sacrificios de la lucha en las montañas.
Yo les decía que al revés de lo que el pueblo ha estado acostumbrado a ver, hoy los hombres que gobiernan la república son como ustedes, exactamente igual que ustedes. Aquí nadie ha cambiado nada, aquí nadie se ha olvidado del pueblo, y yo ni siquiera creo que para mí sea una virtud o un mérito decir que no me he olvidado del pueblo. Es que, sencillamente, donde yo me siento bien es junto al pueblo. Me siento bien cuando me considero un igual a cualquier compatriota, porque en ese hombre humilde del pueblo es donde hay toda la sinceridad, toda la honradez. Toda la moral se concentra en ese hombre humilde del pueblo; yo me siento entre el pueblo en mi ambiente, y al pueblo lo necesito, y con el pueblo estoy dispuesto a librar todas las batallas.
Yo no voy a ir a convencer a nadie de que hay que hacer una ley u otra ley. ¡No! Yo vengo donde está el pueblo, y junto con el pueblo pido esa ley, ¡la pido!
Hay veces que los pueblos van delante de los líderes señalando el camino, y hay veces que los líderes ven un poco más lejos y trazan una pauta determinada.
Ustedes recordarán cuáles son nuestras ideas sobre la tierra, cuáles son nuestras ideas sobre una serie de cuestiones nacionales. Esas ideas, que eran las mismas de cuando el Moncada y fueron las mismas cuando la Sierra Maestra, son las mismas hoy.
Aprobación de una amplia ley de Reforma Agraria
Pero para ahorrar consideraciones, el objetivo de esta concentración campesina es solicitar del Gobierno Revolucionario de la república la inmediata aprobación de una amplia ley de reforma agraria (APLAUSOS).
En la Sierra Maestra hicimos la Ley Agraria del Ejército Rebelde, que concedía la propiedad de la tierra a todos los pequeños arrendatarios, aparceros, colonos y precaristas. Pero en uno de los Considerando de la Ley se decía: “Por cuanto será tarea del Gobierno Revolucionario cumplir el artículo de la Constitución de la República que dice: ‘se proscribe el latifundio’, y a los efectos de su desaparición, la Ley señalará el máximo de extensión de tierra a todo cultivo, a toda producción agrícola o industrial.” Y ya estamos en la etapa del Gobierno Provisional Revolucionario. La Ley Agraria del Ejército Rebelde no es suficiente, porque si bien es verdad que ya garantiza la propiedad a más de 100 000 pequeños aparceros, arrendatarios y precaristas que tengan parcelas de menos de cinco caballerías de tierra, queda un problema muy importante: el problema de los que no tienen tierra; porque ya los que la tienen, bueno, pues reciben su propiedad, ¿y los que no la tienen? ¿De dónde la sacan? Pues yo les voy a decir de dónde la van a sacar.
Primero, no voy a decir que de las tierras del Estado, porque las tierras del Estado están ocupadas ya por los campesinos en una parte, y en una parte muy considerable por los geófagos y los terratenientes. Yo quiero que ustedes sepan que en Cuba, de acuerdo con un estudio que se ha hecho, el Estado debía poseer 270 000 caballerías de tierra y lo que el Estado posee son 40 000 caballerías de tierra. Las otras 230 000 se las robaron los geófagos (APLAUSOS).
Los problemas nuestros son muchos y afectan a toda la población, lo mismo campesina que no campesina. Aquí tenemos los problemas de los campesinos, tenemos los problemas de los trabajadores, tenemos los problemas de los desempleados, que son tres aspectos considerables e importantes del problema social cubano, amén de otras muchas injusticias que hay en Cuba, como es el problema de la discriminación racial, que es otro de los problemas que la Revolución tiene que abordar.
Aquí naturalmente que la república está sufriendo la consecuencia de 50 años de malos gobiernos. La herencia que nos han dejado 50 años de malos gobiernos es esta: un cuadro de necesidad por todas partes. Voy a hablar, por ejemplo, de Guantánamo: miles de hombres sin empleo, decenas de miles de hombres ganando salarios de hambre, decenas de miles de campesinos sin trabajo, sin tierra. Usted va a cualquier sitio y se encuentra un pueblo acostumbrado por los políticos a estar pidiendo casi de caridad y casi de limosna que le resuelvan los problemas.
Pero quien llegue al pueblo como llego yo, quien hable con sus compatriotas como hablo yo en cualquier lugar, se puede dar cuenta de lo que son las necesidades de este pueblo. Hablando en cualquier club aristocrático de la capital, es lógico que nadie se entere de lo que le pasa al pueblo. Pero usted viene al campo, a cualquier centro de trabajo y usted va —como fui yo anoche— a Charco Redondo, centro obrero importante que está actualmente paralizado por los manejos de la compañía, usted va a cualquier pueblecito de Cuba y se encuentra la tragedia; se le acerca una madre a decirle que es viuda, que tiene ocho hijos y que no tiene trabajo. Se le acerca otra madre a decirle que su hijo está lisiado y que necesita recluirlo en algún hospital. Se le acerca otra madre a decirle que su hijo está enfermo y no tiene medicinas. Se le acerca otra madre a decirle que tiene siete hijos y que nunca han tenido escuela, y que quiere enviarlos a una escuela. Se le acerca otra madre a decirle que no tiene trabajo. Se le acercan decenas de hombres a decirle que no tienen empleo y a tratar de que uno les resuelva el problema individualmente.
El inicio de una era nueva

Fidel Castro en su primera visita a Guantánamo es recibido por una gran multitud, 3 de febrero de 1959. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas
Quizás el motivo de la alegría que tiene el pueblo, entre otras cosas, aparte de que significa el inicio de una era nueva de la cual todos los cubanos esperamos mucho, es que el pueblo empieza a sentirse seguro quizás por primera vez desde hace 50 años.
Nosotros nunca habíamos sido independientes, nunca. Decían que esta era una república soberana e independiente y eso era mentira. Aquí el Embajador norteamericano era el que daba órdenes y gobernaba en la mayor parte de los casos.
Habían acostumbrado al pueblo de tal manera a mirar para los norteamericanos que yo me acuerdo, en los primeros tiempos de la campaña de la Sierra Maestra, que a cada rato llegaba corriendo un campesino y, como quien traía una buena noticia, me decía: “Óigame, hay siete barcos americanos que están llegando a La Habana, y dicen que los americanos van a intervenir.” Habían acostumbrado al pueblo a pensar que intervenir era una cosa buena; que, por ejemplo, para quitarse la dictadura de encima, el que intervinieran los norteamericanos era una cosa buena. Habían acostumbrado a muchos cubanos a eso. A tal grado había llegado la irresponsabilidad y el entreguismo aquí en este país, que le habían creado al pueblo un complejo de impotencia.
El pueblo no se sentía libre, se sentía como quien tiene que estar dependiendo de un extranjero. Esto en el orden político, porque en el orden económico desgraciadamente estamos dependiendo todavía, y es otra de las batallas que tenemos que librar aquí para hacer libre económicamente al país.
Pero les decía que el pueblo cubano nunca se sintió libre. ¿Cuándo se ha sentido el pueblo cubano enteramente libre por primera vez? (EXCLAMACIONES DE: “¡Ahora!”) El ciudadano no se sentía seguro nunca, en ninguna época, en ningún gobierno.
Esto que ocurre hoy de que venga un rebelde con un fusil y quieran al rebelde, eso nunca se había visto, porque aquí teníamos al guardia rural y a ese no lo quería nadie.
Eso de que el pueblo se sienta seguro de su destino, eso de que el pueblo se sienta seguro de que nunca más se cometerá un crimen y el que lo cometa será castigado ejemplarmente (EXCLAMACIONES DE: “¡Justicia, justicia!”), eso de que el pueblo vea que por primera vez se está haciendo justicia en nuestra patria, eso de que el pueblo vea que se acabaron los golpes, eso de que el pueblo vea que se acabaron las torturas, eso de que el pueblo vea que se acabaron las humillaciones, que cualquier ciudadano se sienta libre, que cualquier ciudadano se sienta seguro, que pueda andar de día y de noche por las calles que nadie lo va a golpear, que nadie lo va a humillar delante de su mujer y delante de sus hijos (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”), ¡eso es una de las causas de que el pueblo se sienta contento!
¿Y cuándo por primera vez en su historia el pueblo se ha sentido seguro como se siente hoy? (EXCLAMACIONES DE: “¡Ahora!”) ¿Cuándo por primera vez en su historia ha existido justicia revolucionaria? (EXCLAMACIONES DE: “¡Ahora!”)
Evitar cometer una sola injusticia
Ustedes saben que aquí en nuestra patria, cuya historia comenzó hace cuatro siglos cuando la descubrieron los españoles y cuando la conquistó Diego Velázquez, desde el primer indio que asesinaron los españoles hasta el último joven que asesinó un esbirro de Batista han estado pidiendo justicia, porque nunca hubo justicia en nuestra patria, y por primera vez hay justicia en nuestra patria.
Yo le voy a decir al pueblo una cosa, porque tiene que estar el pueblo muy atento a esto. Nosotros, para evitar cometer una sola injusticia, hemos juzgado primeramente a los peores criminales de guerra, a esos que todo el mundo conoce, porque todo el mundo conoce aquí a los criminales de guerra. Que vengan ahora con esa pamplinería de que si prueba documental y qué sé yo. Miren, yo les voy a decir una cosa: ¿Aquí quién le iba a tomar una fotografía a un esbirro asesinando a un joven a media noche atrás de un cuartel? ¿Quién le iba a tomar una fotografía?; sin embargo, todo el mundo sabe quiénes eran los criminales. ¿Por qué? Porque la técnica de la dictadura era destacar en cada pueblo un grupo de criminales.
Esos criminales no ocultaban que ellos eran los que torturaban y asesinaban, porque parte de la técnica del terror consistía en que todo el pueblo conociera a determinados sujetos como tipos que le arrancaban el corazón a cualquiera. ¿Para qué? Para que cuando pasaran en una perseguidora sembrar el miedo por todas partes, para que cuando un detenido fuese llevado allí a la cárcel, la mera presencia de “Pata de Ganso”, de “Mano Negra”, de “Agüero” y de toda esa gente, para que la mera presencia de esa gente... (EXCLAMACIONES DE: “quedan muchos ahí todavía!”)... ¡Bueno, pues si quedan muchos lo que hay es que aplicar la justicia revolucionaria!
Déjennos a nosotros eso, déjennos a nosotros eso. Ustedes verán. De nosotros no se ocupen, que vamos poco a poco, ¡poco a poco pero seguros!
Se acabaron todas las humillaciones en todos los órdenes

Fidel Castro en su primera visita a Guantánamo es recibido por una gran multitud, 3 de febrero de 1959. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas
Yo le digo al pueblo: Has llegado a la mayoría de edad. Se acabaron todas las humillaciones, las humillaciones en todos los órdenes.
Considero estúpido que estén persiguiendo en la base naval a los obreros cubanos. Eso es sencillamente una estupidez, eso es sencillamente una provocación, porque no hay razón de ninguna clase de que, por el hecho de que hayamos derrocado a la tiranía, se esté allí persiguiendo a los trabajadores cubanos y se les esté impidiendo... Les advertimos a las autoridades de la base que no cometan el error de estar tomando medidas agresivas, que los traten igual, que les paguen allí los salarios que deben ganar y que no se anden adoptando persecución por razones políticas; porque si van a botar de la base a todos los revolucionarios, tendrán que botar a todo el mundo, porque todo el pueblo en estos momentos es revolucionario.
Y otra medida: cuando los marinos vengan aquí, que vengan con orden; que se acabe el relajo ese de estar tocando en las casas decentes, porque no hay derecho a que estén por las calles. No hay derecho a estar aquí ofendiendo a nadie y, por lo tanto, las visitas aquí tienen que ser con orden y con un respeto absoluto al pueblo; si no es en esas condiciones, no se pueden aceptar las visitas en masa.
Nosotros somos un pueblo hospitalario, aceptamos a cualquier extranjero que nos visite, siempre y cuando respete nuestras leyes, siempre y cuando respete nuestra dignidad. Si ellos no pueden controlar a los marinos para que vengan aquí y visiten al pueblo cortés y decentemente, entonces nosotros tenemos que impedir la entrada en masa; por lo tanto, tiene que ser objeto de discusión la visita. No le negamos a nadie el derecho a venir, lo que le negamos a quien sea es el derecho a ofender a nuestras mujeres, es el derecho a ofender los hogares decentes de nuestras familias.
Lo que necesitamos es la colaboración de todos

Fidel Castro en su primera visita a Guantánamo es recibido por una gran multitud, 3 de febrero de 1959. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas
Así que se impone una serie de medidas revolucionarias, pero la primera de todas tiene que ser la Reforma Agraria, ¡la primera de todas tiene que ser y va a ser la Reforma Agraria! Después de la Reforma Agraria, irán todas las leyes revolucionarias que hagan falta. No las vamos a decretar todas juntas, porque no se pueden decretar todas las medidas juntas, iremos poco a poco; pero al pueblo, a esos millares de campesinos y obreros que me han presentado sus demandas, yo les digo que esperen seguros, que la Revolución llevará a sus hogares mucho más tal vez de lo que están esperando.
En este momento lo que necesitamos es la colaboración de todos. No se impacienten, no tienen que impacientarse. Habría razones para impacientarse si no estuviéramos nosotros aquí, habría razones para impacientarse si no estuviéramos nosotros aquí y no se tuviera confianza en nosotros; pero si se tiene confianza en nosotros les digo que no se impacienten. No se puede cruzar el puente antes de llegar al río. Tengan calma y, sobre todo, tengan confianza; tengan calma y, sobre todo, tengan confianza.
Si no tuvieran ustedes los líderes revolucionarios en el poder, yo les diría que no tuvieran paciencia. Les diría: ¡No tengan paciencia, no tengan calma! Pero están los líderes revolucionarios en el poder. Hay que colaborar con los líderes revolucionarios, porque los líderes revolucionarios van a hacer la Revolución, porque sencillamente para eso desembarcaron en Cuba, para eso tiraron el primer tiro, para eso han derrocado la tiranía.
No nos vamos a conformar con lo que había. La patria nueva tiene que ser esencialmente distinta a la patria vieja, la Cuba nueva tiene que ser esencialmente distinta.
Hago mías aquí las palabras de Antonio Maceo cuando dijo que la Revolución estaba en pie mientras hubiera una justicia por reparar. Mientras haya un abuso en nuestro pueblo, mientras haya un obrero pasando hambre, mientras haya un hombre sin trabajo, mientras haya un enfermo sin asistencia, mientras haya un niño analfabeto, mientras haya una familia viviendo en un bohío inmundo, mientras haya obreros maltratados por los extranjeros, mientras haya explotación en nuestra patria; habrá injusticias y, por lo tanto, la Revolución no se detendrá.
La Revolución seguirá su curso. Ya yo dije que si a mí me privaban de la vida, detrás de mí vendría otro; y si al que viene detrás de mí lo privan de la vida, detrás de él vendrá otro.
(…) Así que no tengo más que decirles que crean en nosotros. Crean en nosotros, porque, ¿Qué harían ustedes, los que están pidiendo esas demandas, si estuvieran en el poder? ¿Qué harían? Aplicarla. ¿Qué harían? Resolver los problemas ustedes. Pues ustedes somos nosotros, y nosotros, que somos ustedes, estamos en el poder.
Y he venido aquí —lo repito— no a oír demandas, ¡vengo a sumarme a la demanda justa del pueblo!
(VERSIÓN TAQUIGRÁFICA DE LAS OFICINAS DEL PRIMER MINISTRO)


Recuerdo, que tenía 15 años y mi papa sintonizo el radio de pilas, que teníamos en la casa, vivíamos en un bohio,de esos que hacía mención Fidel en su discurso con el pueblo de Guantánamo, éramos 7 hermanos, radicamos en un zona de la provincia de Camagüey muy ailada,ya en 1960, a finales de este,pasamos a vivir en una casa confortable,hecha por la Revolución, menciono todo esto, como recordatorio de que todo el programa de la Revolución y de Fidel,se fue cumpliendo poco a poco.
Hoy en medio de todas las dificultades, que presenta nuestro país, principalmente por el bloqueo criminal y genocida impuesto por el gobierno de Estados Unidos. Todas esas ideas planteadas por Fidel en aquella época,deben estar presentes por todo nuestro pueblo y que llegue a todos este recordatorio, principalmente a los jóvenes y como dijo Fidel,La Revolución no se detendrá.