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James Naismith, el “niño” que creó el baloncesto

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Es recurrente escuchar a un afamado comentarista deportivo cubano referir que el baloncesto es un deporte tan bello que hasta mal jugado luce bonito. Más allá de coincidencias o desacuerdos con ello, lo cierto es que desde hace varias décadas es uno de los deportes más populares del mundo y uno de los que más hace brincar de sus asientos a los aficionados.

El baloncesto surgió hace más de 120 años en Estados Unidos y desde los primeros encestes hasta nuestros días no ha dejado de crecer en practicantes y seguidores en todo el mundo.

James Naismith junto a una pelota de fútbol y dos cestos de melocotones.

Las primeras canastas

Pocos deportes tienen un inventor tan claro como el baloncesto: es obra del canadiense James Naismith, en diciembre de 1891. Nacido en 1861, Naismith estudió educación física en Montreal antes de su traslado definitivo a los Estados Unidos.

Al iniciarse la última década del siglo XIX, era profesor de educación física de la escuela de la Young Men's Christian Association (YMCA) en Springfield, Massachusetts. Consagrado a su disciplina, estimulaba la práctica de los deportes más populares del momento entre los estudiantes, con el objetivo de que mantuvieran la forma física. Pero ello era casi imposible durante todo el año, los fuertes inviernos del norte de los Estados Unidos constituían un serio problema.

Para Naismith era muy difícil mantener la motivación de sus estudiantes durante los inviernos, ya que la actividad en los gimnasios regularmente no es competitiva. Ello representaba un problema objetivo, pero el impulso definitivo para superarlo le vendría de su compañero y superior Luther Gulick, profesor de sicología y director del departamento de educación física de la International YMCA Training School. Consciente de la situación, Gulick propuso crear un deporte que se pudiera practicar en interiores, en un espacio reducido, que fuese en equipo y no fuera violeto.

Inyectado con esta motivación, Naismith realizó varios intentos infructuosos de crear un nuevo deporte, pero la inspiración definitiva le llegaría de sus propios orígenes. Durante su infancia en Ontario, Canadá, su juego favorito era el Pato en la roca, que consiste en colocar una piedra relativamente grande, conocida como Pato, sobre una más grande o un tocón de árbol, conocido como Roca. Cada jugador con una piedra lanza desde una línea de tiro, con el objetivo de hacer caer al “Pato”. El recuerdo de lanzar la piedra describiendo una parábola en el aire fue lo que le sirvió de base para concebir la misma idea, pero en esta ocasión con el objetivo de hacer entrar una pelota en un cesto.

El nuevo juego contó con el apoyo de las autoridades escolares e inmediatamente se puso en práctica. Pero como las ideas aún no estaban claras, recibió dos cestos de melocotones y con un balón de fútbol realizó las primeras canastas de la historia. Los cestos los instaló sobre el dintel de la puerta del gimnasio a 3.05 metros de altura y retó a sus alumnos a introducir la pelota lanzada a distancia.

Cesto colocado por James Naismith en gimnasio de la YMCA en diciembre de 1891.

Debido a esta caprichosa arbitrariedad, desde esa fecha la altura reglamentaria de las canastas en el baloncesto es de 3.05 metros.

Como la clase contaba con 18 alumnos, Naismith los involucró a todos y creó dos equipos de nueve jugadores. El primer juego de la historia se celebró el 21 de diciembre de 1891 y terminó con una sola canasta. En ese propio mes su creador escribiría las 13 reglas básicas del nuevo deporte, las cuales publicaría el 15 de enero de 1892 en The Triangle, periódico del Springfield College.

Fue precisamente idea de uno de los estudiantes darle nombre a tan peculiar juego, al combinar la denominación de sus dos principales instrumentos. De esta manera surgió el Baloncesto.

El origen del balón tiene historia propia. Para 1894 y debido a la popularidad que ya había alcanzado, Naismith se percata de que tiene que crear un balón específico para este deporte. Para ello recurrió a Albert Goodwill Spalding, quien había sido jugador profesional de béisbol y desde su retiro en 1876 había creado una empresa especializada en el suministro deportivo.

Semanas después Spalding le presentó el primer balón de la historia. Lo confeccionó con ocho piezas de cuero cosidas, de la mejor calidad que tenía y piel inglesa granulada. En la medida que el deporte fue evolucionado se fueron reduciendo las costuras. En las reglas fundacionales de Naismith estaba prohibido correr en posesión del balón, por lo que pronto el desplazamiento haciendo botar la pelota se hizo fundamental y las costuras representaban un obstáculo para ello.

Balón diseñado en 1906.

En 1926 se patentó lo que se considera el primer balón moderno, con costura reducidas al mínimo necesario.

En 1937 se estandarizaron en el mundo y en 1972 se empleó el primer diseño con material sintético.

Desarrollo del baloncesto

El baloncesto tuvo un crecimiento inmediato en el mundo, en ello influyó la extensa red de escuelas con las que contaba la YMCA en el mundo. Para 1893 ya se reporta su práctica en colegios tan distantes como algunos de Gran Bretaña, Japón y Australia, así como en otras regiones del país.

En 1898 en Estados Unidos se creó la primera liga profesional del mundo, lo que ayudó a su expansión en el país. Su creación también coincidió en época con el surgimiento del movimiento olímpico, impulsado por Pierre de Coubertin. Para las olimpiadas de 1904, celebradas precisamente en los Estados Unidos, los organizadores incluyeron al baloncesto como deporte de exhibición.

Pero su gran expansión por el mundo se produciría durante la I Guerra Mundial. La presencia de tropas norteamericanas en Europa –incluyendo al propio Naismith- significó también la construcción de cientos de canchas para la práctica de los soldados durante el tiempo libre.

Tal popularidad había alcanzado que al finalizar la contienda entre los meses de junio y julio de 1919, mientras se celebraban las negociaciones para la firma del Tratado de Versalles se realizó un torneo de baloncesto en pleno París, en el que compitieron las naciones del bando vencedor. Sería precisamente en las olimpiadas celebradas en este país en 1924, cuando ingresó nuevamente el deporte, aunque todavía con la categoría de exhibición.

En 1932 se creó la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), que agrupa a todas las federaciones nacionales y en Berlín 1936 se produciría su ingreso formal a las olimpiadas. Para esta primera ocasión sería precisamente James Naismith el encargado de colgar las medallas en el pecho de los ganadores.

El padre del baloncesto murió en 1939 a los 78 años, en Lawrence, Estados Unidos. Con su muerte el deporte no decrecería, al contrario, seguiría su expansión hasta alcanzar millones de practicantes en el todo el mundo y una gran popularidad. Lógicamente, desde las 13 reglas iniciales hasta nuestros días muchas cosas cambiaron, desde las canastas, la introducción del tablero, la duración de los periodos y partidos, hasta las dimensiones del tabloncillo, entre otras; pero ello será tema para otro trabajo.

Veinte años después de la muerte del padre fundador del deporte, en la ciudad de Springfield se inauguró el Naismith Memorial Hall of Fame, que atesora la documentación histórica y honra a los mejores jugadores, entrenadores y divulgadores de este deporte.

Se han publicado 1 comentarios



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  • manuel dijo:

    Gracias por esta historia tan interesante.

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Abel Aguilera Vega

Abel Aguilera Vega

Historiador e investigador del Centro Fidel Castro Ruz. Conduce espacios radiales relacionados con la historia en Radio Metropolitana y Radio Habana Cuba.

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