Envíanos tu anécdota sobre el 26 de julio
En este artículo: 26 de Julio, Anécdotas, Asalto al Cuartel Moncada, Cuartel Moncada, Cuba, Ejército Rebelde, Historia, Historia de Cuba, Luchas Revolucionarias, Santiago de Cuba

Siete décadas atrás se prendió en Santiago de Cuba la chispa de una revolución que terminaría triunfando “con todos y para el bien de todos”, como soñó el apóstol.
El 26 de julio Cuba celebrará, como cada año, el Día de la Rebeldía Nacional. Por eso, desde Cubadebate te invitamos a contarnos anécdotas relacionadas con la fecha. Puedes escribir lo que te han dicho tus padres o abuelos sobre el día histórico, o evocar tu participación en alguno de los actos nacionales en tu provincia.
Envíanos las anécdotas al correo comentacubadebate@gmail.com y las publicaremos en nuestro sitio web y redes sociales.
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No sé si es una política que indica olvidar los horrores vividos por los que formaron parte de las acciones del 26 de Julio, o simplem3nte, no quieren reconocerlo. Decenas de combatienetes fueron ases8nados el 26 de Julio de 1953. El DIA DE LA REBELDIA NACIONAL es un momento de commemoration y h9menaje, y eso hizo siempre uestro Comandante en Jefe Fidel Castro. El 26 de Julio no es día de jolgorio, entonces, por qué ustedes lo CELEBRA?
Es un dia de celebración porque como aquí mismo se dice ese fue el motor pequeño que hechó a andar el motor grande y aunque a un precio muy alto en valiosisimas vidas humanas exactamente 5 años, 5 meses y 5 días despues de ese doloroso 26 de julio de 1953, el día 1ro de enero de 1959 entraba ese mismo Fidel con sus combatientes del Movimiento 26 de Julio en Stgo de Cuba y esta vez de manera triunfal, con la mayor dignidad del mundo, nunca se rindieron, siempre mantuvieron la cabeza en alto, conviertieron ese triste revés en la alegre victoria del 1ro de enero y en el mismo lugar que intentaron doblegarlos. Lei en una anécdota de uno de los sobrevivientes que cuando a Fidel lo trasladaron hacia la cárcel de Boniato, lo sentaron en un banco y pusieron a desfilar delante de él a los escasos sobrevientes de aquel ataque, y a manera de humillacion y les levantaba a ellos mucho la moral ver a Fidel con la cabeza erguida mirandolos uno a uno con esa fuerza penetrante y esa dignidad tan alta que mantuvo toda la vida nuestro Comandante en Jefe.
Nuestras anécdotas debemos reflejarlas en nuestros comentarios y máxime si se trata de una fecha Patria como lo es el 26 de Julio. Saber que los jóvenes de aquellos tiempos asaltaron el futuro de nuestra querida Patria ya nos deja un compromiso indeleble y de continuidad para siempre. No fué y ní és fácil el camino emprendido y comenzado por aquellos, és una tarea grande para hombres grandes y libres. Libres para hacer libre a un pueblo valiente y enérgico y que por muchas que sean las dificultades sabremos estár a la altura de aquellos que los dieron todo, todito sin una queja y sin ningún arrepentimiento. Sólo hay que leer y estudiar nuestra historia, historia que no se parece a ninguna otra por el derroche de heroísmo y entrega a causa revolucionaria. Nuestra Revolución Cubana se forjó al fragor de la lucha y siempre estaremos en deudas con todos. Ésa época colonial de la cuál salimos jamás volverá.
Son muchos los recuerdos que guardo del 26 de julio, pero quiero no olvidar el acto que oganizamos en la Universidad de Chile el 26 de julio de 1963, sellado por el abrazo de los poetas Nicolás Guillén y Pablo Neruda. Y el 26 de julio de 1992, cuando pude dialogar con el Comandante Fidel Castro en Sevilla, en vísperas del viaje de Fidel a Galicia a conocer la choza donde vivió su padre Angel Castro Argis, en Láncara.
Son momentos que marcaron mi vida como diplomático y como periodista.
Es una fecha inolvidable de la PATRIA, que nos está permitido recordar a los jóvenes que dieron sus vidas por una causa justa que jamás olvidaremos. Los que nos montamos en el gran TREN y continuamos su legado, tenemos miles de vivencias que nos formaron como mejores personas y revolucionarios. Gloria eterna a los mártires de la PATRIA, VIVA CUBA POR SIEMPRE LIBRE.
Hace más de 20 años que sus restos mortales se confunden y abonan la tierra villaclareña, la misma que labró por más de una centuria para dar de comer a su familia. ¿Fidel renunció? Al llamado de Camilo se desplaza con miles de campesinos a la capital del país y aquel primer 26 de Julio suma uno más en la Plaza Cívica, bajo la mirada paternal de un inmenso Martí tallado frente a un obelisco que apunta al cielo. Al Apóstol lo ve sin dificultad, pero a uno de sus hijos más preclaros no; se lo impide el gentío y la distancia. No sabe aún que pasará a la historia gráfica de la nación cubana como un símbolo, de la mano del mismo artista que inmortalizó al Guerrillero Heroico en la icónica foto del sepelio de las víctimas de la Coubre. En las ansias de no perder detalles y luego contar a sus descendientes, amigos y vecinos la buena nueva, se hace de su propia atalaya trepando por una de las farolas, tal y como tantas veces hizo en sus palmares. Desde allí sí pudo ver a Fidel y desde entonces quedó congelado en el tiempo como "El Quijote de la Farola". Así nos lo contó y así lo traigo nuevamente a nuestra realidad. Su origen humilde, su semianalfabetismo, sus manos callosas, su rostro y figura huesuda, sus cuentos de brujas y aparecidos para deleitarnos luego con sonoras carcajadas ante el primer llanto, su apego a la tierra, a la familia y a Fidel, me vienen no cada 26 de Julio, no; son parte de mi ADN. ¡Salud abuelo, ahora como nunca es hora de batir molinos!
Pedro L., gracias por su anécdota, qué orgullo ser el nieto de ese abuelo...
Para mí en esta fecha siempre recuerdo a Tassende en esa foto, herido, sus grandes ojos abiertos, vivo, como después negaron... a Virginia, la madre del poeta: "el 26 es el día más alegre de la historia"... a Haydeé, barriendo cuidadosamente un lugar para que Boris parqueara su carro (lo cual al final no ocurrió y el carro se ponchó)... nuevamente a Haydeé, testigo junto a Melba de tanto horror que nos describió magistralmente después... Cuba no debe olvidar nunca esa fecha, y nosotros debemos conmemorarla con HECHOS, con TRABAJO, con UNIDAD en torno a nuestro Partido!!!!!
Pedro Luis , que hermosa historia, . Me emociona la manera tan bella de rememorar no solo la fecha sino tambien la vida de su abuelo.
Le sugiero a los que me han precedido haciendo aquí comentarios que lo principal a que nos convocan es a enviar al email: comentacubadebate@gmail.com una anédota.
Mazola
ENVIÉ MI ANÉCDOTA AL CORREO: comentacubadebate@gmail.com Y LO REBOTA POR LO QUE INTENTO ENVIARLA POR ESTA VÍA. mAZOLA
Me pareció muy interesante esta convocatoria de CUBADEBATE de relatar anécdotas de lo que han contado a los jóvenes sus padres o abuelos sobre el Moncada.
En mi caso son las vivencias que como abuelo he contado a mis hijos y nietos.
Cuando tenía alrededor de 15 años me gustaba jugar ajedrez y el tío de mi amigo Sergio organizaba los domingos en la mañana en el portal de su casa una jornada de ajedrez con cinco tableros y le agradaba enseñarnos lo que sabía y nos premiaba al final con una champola de guanábana.
No pudo evitar que al producirse el ataque al Moncada la decena de muchachos que asistíamos comenzáramos a intercambiar ideas de lo ocurrido en el Moncada y decidió cancelar esos encuentros temiendo una represalia por las expresiones cada vez más críticas del grupo.
Allí les relaté del asesinato de mi lejano pariente artemiseño Marcos Martí, parte del motor pequeño que fue el Moncada.
Fue años después, detenido en el vivac de El Príncipe que supe que Raúl había escrito
“Ya Fidel lo tenía decidido: el motor pequeño sería la toma de la fortaleza del Moncada, que, echaría a andar el motor grande, que sería el pueblo combatiendo, por el programa que proclamaríamos.
Solo había una parte débil del plan: si fallábamos en la toma del cuartel, todo se vendría abajo. Una cosa dependía de la otra, el motor grande del pequeño; pero era una posibilidad, y detrás de ella nos lanzamos.”
Sin embargo no todo se vino abajo; el motor pequeño actuó como una espoleta retardada y echó a andar el grande aunque tiempo después de lo que soñaron sus ejecutores."
Cuando Fidel denuncia en su autodefensa los asesinatos de decenas de los asaltantes concluye su demoledor relato mencionando el crimen cometido con Marcos Martí.
Lo conocí siendo un adolescente, cuando mi madre me llevaba a Artemisa a visitar sus primas allí, entre ellas a Gudelia, la madre de Marcos quien aunque ya era un hombre, dedicaba tiempo al fiñe habanero enseñándome frutales o crías de conejos y gallinas.
Gudelia casi enloqueció con la muerte del hijo y con la angustia por no poder encontrar sus restos durante años pero su intuición y sus convicciones, que mitigaban en cierta forma su dolor, le indicaban que había muerto por una causa justa.
Acompañé a mi madre a su casa en Mojanga cuando fue a darle el pésame a su prima y escuché el intento de calmar su dolor atribuyéndole a “malas compañías” la causa de la desgracia y también la respuesta de aquella madre lacerada, decir sollozando que otros lo seguirían, que no sería en balde su sacrificio.
Tenía trece años y no poseía una idea cabal de lo que ocurría en mi país ni mi madre tampoco aunque ella luego cambió sacudida por su estirpe mambisa.
Un año después me leí edición clandestina de “La Historia me Absolverá”; la explicación de aquellos sucesos, la descripción de la realidad que me rodeaba, -que la percibía fragmentariamente pero sin entender las causas que la provocaban,- el programa enarbolado mediante cinco leyes para enfrentarlas y la mención al asesinato de mi lejano pariente Marcos Martí me impactaron.
Me sacudió conocer lo que hizo y como murió Marcos. Me fui incorporando gradualmente como muchos de mi generación a la lucha revolucionaria aunque en muchas ocasiones me parecía lejana e imposible la victoria.
Otras me lamentaba de no haberlo conocido mejor, de no haber hablado de estas cosas con él pensando que de haberlo hecho me habría incorporado antes a la gesta que comenzó aquel 26 de julio.
Lo relaté a compañeros de la lucha insurreccional hasta que alguien me dijo que Marcos estaría satisfecho si supiera que su caída en combate inspiraba a otros.
Por eso más de una vez mis flaquezas se disipaban cuando recordaba a aquel joven sencillo, cariñoso con los niños, que murió por conquistar el futuro, que no vaciló ante su deber y a Gudelia que en medio de sollozos aseguraba que otros lo seguirían.
Marcos y los moncadistas fueron el motor pequeño capaz de echar a andar el motor grande que desencadenó la Revolución. Así lo sentí.
Gracias por habernos servido de ejemplo.
Giraldo Mazola
Me pareció muy interesante esta convocatoria de CUBADEBATE de relatar anécdotas de lo que han contado a los jóvenes sus padres o abuelos sobre el Moncada.
En mi caso son las vivencias que como abuelo he contado a mis hijos y nietos.
Cuando tenía alrededor de 15 años me gustaba jugar ajedrez y el tío de mi amigo Sergio organizaba los domingos en la mañana en el portal de su casa una jornada de ajedrez con cinco tableros y le agradaba enseñarnos lo que sabía y nos premiaba al final con una champola de guanábana.
No pudo evitar que al producirse el ataque al Moncada la decena de muchachos que asistíamos comenzáramos a intercambiar ideas de lo ocurrido en el Moncada y decidió cancelar esos encuentros temiendo una represalia por las expresiones cada vez más críticas del grupo.
Allí les relaté del asesinato de mi lejano pariente artemiseño Marcos Martí, parte del motor pequeño que fue el Moncada.
Fue años después, detenido en el vivac de El Príncipe que supe que Raúl había escrito
“Ya Fidel lo tenía decidido: el motor pequeño sería la toma de la fortaleza del Moncada, que, echaría a andar el motor grande, que sería el pueblo combatiendo, por el programa que proclamaríamos.
Solo había una parte débil del plan: si fallábamos en la toma del cuartel, todo se vendría abajo. Una cosa dependía de la otra, el motor grande del pequeño; pero era una posibilidad, y detrás de ella nos lanzamos.”
Sin embargo no todo se vino abajo; el motor pequeño actuó como una espoleta retardada y echó a andar el grande aunque tiempo después de lo que soñaron sus ejecutores."
Cuando Fidel denuncia en su autodefensa los asesinatos de decenas de los asaltantes concluye su demoledor relato mencionando el crimen cometido con Marcos Martí.
Lo conocí siendo un adolescente, cuando mi madre me llevaba a Artemisa a visitar sus primas allí, entre ellas a Gudelia, la madre de Marcos quien aunque ya era un hombre, dedicaba tiempo al fiñe habanero enseñándome frutales o crías de conejos y gallinas.
Gudelia casi enloqueció con la muerte del hijo y con la angustia por no poder encontrar sus restos durante años pero su intuición y sus convicciones, que mitigaban en cierta forma su dolor, le indicaban que había muerto por una causa justa.
Acompañé a mi madre a su casa en Mojanga cuando fue a darle el pésame a su prima y escuché el intento de calmar su dolor atribuyéndole a “malas compañías” la causa de la desgracia y también la respuesta de aquella madre lacerada, decir sollozando que otros lo seguirían, que no sería en balde su sacrificio.
Tenía trece años y no poseía una idea cabal de lo que ocurría en mi país ni mi madre tampoco aunque ella luego cambió sacudida por su estirpe mambisa.
Un año después me leí edición clandestina de “La Historia me Absolverá”; la explicación de aquellos sucesos, la descripción de la realidad que me rodeaba, -que la percibía fragmentariamente pero sin entender las causas que la provocaban,- el programa enarbolado mediante cinco leyes para enfrentarlas y la mención al asesinato de mi lejano pariente Marcos Martí me impactaron.
Me sacudió conocer lo que hizo y como murió Marcos. Me fui incorporando gradualmente como muchos de mi generación a la lucha revolucionaria aunque en muchas ocasiones me parecía lejana e imposible la victoria.
Otras me lamentaba de no haberlo conocido mejor, de no haber hablado de estas cosas con él pensando que de haberlo hecho me habría incorporado antes a la gesta que comenzó aquel 26 de julio.
Lo relaté a compañeros de la lucha insurreccional hasta que alguien me dijo que Marcos estaría satisfecho si supiera que su caída en combate inspiraba a otros.
Por eso más de una vez mis flaquezas se disipaban cuando recordaba a aquel joven sencillo, cariñoso con los niños, que murió por conquistar el futuro, que no vaciló ante su deber y a Gudelia que en medio de sollozos aseguraba que otros lo seguirían.
Marcos y los moncadistas fueron el motor pequeño capaz de echar a andar el motor grande que desencadenó la Revolución. Así lo sentí.
Gracias por habernos servido de ejemplo.
Giraldo Mazola
Yo soy muy afortunado, después de más de 50 años escuchando y estudiando los sucesos del 26 de julio de 1953, pude hacer un ampio y pausado recorrido por casi todos los sitios vinculados al hecho. Desde la granjita Siboney ( donde tienen un muy profesional servicio de guias, y a pesar de lo conocido, pude escuchar mil cosas más que no sabia) el recorrido de la caravana, todo lo relativo al ataque al cuartel, la toma del hospital, del palacio de justicia, la retirada y pude llegar hasta la Gran Piedra.
Más positivo fue visitar el cuartel de Bayamo, recorrer cada rincón acompañado por su profesional personal que me hicieron recrear con detalles, cada suceso desarrollado allí, en la madrugada del día de la santa Ana. Digo esto porque es de lo que tal vez menos se cuenta, tal vez por su relevancia menor en comparación con lo sucedido en Santiago.
Le recomiendo a todo el que le interese la historia, y pueda, que una vez en su vida, se den un salto por estos lugares y toquen con la mano y sientan en persona la magia y las emociones que desde allí se recibe.
Recordar a nuestro querido Comandante en Jefe..nuestro querido Fidel..siempre entre nosotros, los agradecidos. Rocordar tambien el libro "Y lo hermoso nos cuesta la vida" de la brillante escritora Marta Rojas. Como para no olvidar que el 26-7 es el Dia de la Rebeldia Nacional
Por favor estoy viendo la noticias del Canal Habana
Oi ayer 14 de julio en el Noticiero que a través del Mariel llegó una bomba de agua que está siendo instalada en COSCUYUELA y además que había entrado el alambre necesario para enrollar. Que grata noticia. Propongo que cada cosa que se instalé se ponga un parrayo aqui en La Habana hay metalúrgicas y el SEISA las puede instalar.
Mi anécdota, por sencilla y quizás intrascendente no deja de expresar los sentimientos de un niño de 9 años, siete décadas después, sobre aquellos que murieron combatiende aquel 26 de Julio de 1953, por favor, no la borren. La repito:
MI ANÉCDOTA SOBRE EL 26 DE JULIO DE 1953
Eran los días finales del año 1952. Mi padre había adquirido un jeep Willys para uso de su finquita y aprovechó para cumplir una promesa que le había hecho a mi madre y sus dos hijos de 7 y 8 años. Visitar Santiago y el Santuario de la Virgen del Cobre. Fueron 3 días viajando sin apuro, desde el noroeste de Las Villas, con escalas en Camaguey, Holguín y finalmente Santiago de Cuba, a donde arribamos la tarde del 31 de Diciembre. Nos hospedamos y esa noche disfrutamos de la despedida del año con su gran colorido, millares de fuegos artificiales así como el júbilo y el amor de las hospitalarias familias santiagueras en el Parque Céspedes.
Muchos años después, cuando se escribió y contó la historia del 26 en detalle, me sorprendió conocer que habíamos pernoctado varias noches en aquel Hotelito REX. Precisamente el lugar donde 6 meses después se hospedaron algunos de los combatientes del Moncada antes de ir a concentrarse en la Granjita Siboney. Algo tal vez intrascendente, pero que me dio mucho orgullo haber dormido en aquellas mismas habitaciones, del primer piso, con baños compartidos. Son recuerdos que jamás he olvidado, próximo a arribar a mis 80 años.
En las acciones del 26 de juñio de 1953 participaron 8 parejas de hermanos, y un trío, los hermanos Armelio, Antonio y Alejandro Ferrás Pellicer, gibareños como yo. Casualmente, en el proverbial rescate de Sanguily, también participaron 8 parejas de hermanos.
Sólo habría que ver las dimensiones reales del cuartel Moncada para darse cuenta del tamaño de acción que se pretendió hace siete décadas,sólo verdaderos valientes harían eso,siempre es lo que pienso al pasar por el lado del cuartel,ahora escuela,imagino que ha muchos les sucederá igual.
Mi abuela que aún vive me ha contado muchas anécdotas y vivencias sobre el 26/7 . Como hacía ella mismas a mano los brazaletes del 26 y como los distribuía dentro de la cajas de Jabón Candado . Mi abuela tiene 97 años , nació el mismo año que Fidel y en la misma región . Ella vive ahora en Colón Matanzas , aún conserva su memoria y sería una lástima no dejar documentado lo que ella vivío antes y después del 26 /7 hasta el triunfo de la revolución . Ella nunca ha querido ser entrevistada pero sería bueno enviar a algún reportero de Colón tierra del médico del Moncada Dr Mario Muñoz Monroe . . Saludos