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A propósito de las heridas que provoca un ataque

Por: José Ramón Cabañas Rodríguez
En este artículo: Cuba, Diplomacia, Embajadas, Estados Unidos
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Una estatua del héroe de la independencia cubana José Martí está detrás de una cerca que ha sido perforada con agujeros de bala. Foto: AP.

En la madrugada del 30 de abril pasado la Embajada de Cuba en Washington DC recibió en su fachada impactos de bala de fusil AK-47, producto de un ataque terrorista perpetrado por un ciudadano de origen cubano. La información circuló inmediatamente en medios estadounidenses y del mundo entero, las declaraciones de rechazo se sucedieron en medio del inexplicable silencio de las autoridades del país sede.

Varios funcionarios cubanos, incluido el que suscribe, tuvimos la oportunidad de explicar los hechos. Nos referimos al simbolismo de los disparos contra la estatua de José Martí, contra el asta de la bandera, expresamos satisfacción porque los trabajadores cubanos resultaron ilesos.

Cuando cesó la intensidad de los eventos de las primeras horas comentamos entre nosotros el dolor que causaba ver los daños en la fachada de la Embajada. Lo mismo hubiera sucedido en cualquiera de nuestras misiones en el exterior. Pero en Washington había una singularidad.

En el 2019 habíamos celebrado los 100 años de haberse construido el inmueble, el cual se mantiene en óptimo estado arquitectónico y funcional. Ello fue posible porque entre finales del 2010 e inicios del 2015 el Estado cubano dispuso de los recursos requeridos para acometer una reparación capital y fueron contratados los expertos cubanos para realizarlo.

Un grupo de restauradores nombrado CAPITEL, que labora a través del Fondo de Bienes Culturales, fue seleccionado para acometer la ciclópea tarea de restaurar cada centímetro del exterior y de los espacios interiores del edificio principal. Al frente del grupo viajó el experto Enrique Estévez Almeida, graduado del Instituto Superior de Arte y especialista en cada una de las habilidades que exigía a sus subordinados.

Enrique se desempeñó como el jefe para el cual todo era posible, que investigaba acuciosamente, que nunca habló en alta voz, no dijo palabras fuera de tono, ni exigió a sus subordinados lo que él mismo no fuera capaz de hacer. En los detalles más difíciles Enrique pasó horas montado en un andamio, sin siquiera bajar para alimentarse. Enrique, siendo un hombre recio, lloró cuando se anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas y conoció que la joya que él había ayudado a recuperar ya no sería sede de la Sección de Intereses, sino de la Embajada de Cuba, con todas sus letras.

Cuando los trabajos concluyeron, los especialistas regresaron a La Habana y la Embajada se abrió al público. Absolutamente todos los visitantes preguntaron por la identidad de los restauradores y como norma expresaron que Cuba no habría encontrado en EE.UU expertos como los cubanos que hicieron la obra, si los hubiera encontrado no hubiera podido pagarlos y si los hubiera localizado y los hubiera compensado por su trabajo, dichas personas no hubieran hecho el trabajo “con el corazón”, como fue el caso de la brigada de Enrique.

Posiblemente ese reconocimiento haya sido la mejor retribución para los amigos de CAPITEL.

En la noche del 28 de abril pasado, Enrique compartía con su esposa e hijo en el hogar común en Santa Fé, La Habana, cuando la muerte se le presentó de golpe, fue cremado en la mañana siguiente, a menos de 24 horas del ataque. Para algunos de nosotros pareció una rara coincidencia, como si Enrique supiera que no podría soportar el daño sobre una de sus obras más queridas.

Quizás el asaltante sea condenado por su vandálica agresión, pero nunca sabrá el dolor que causó la herida en la piel de aquella criatura que renació gracias a muchos padres como Enrique.

(Tomado de CubaMinrex)

Se han publicado 7 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • ALCAPE dijo:

    Lo mas terrible de esta historia es que vuelve a herir a Nuestro Apostol pensando que iba a matar sus ideas, pero , cada herida lo hacen mas imprescindible en nuestra batalla ante el agonizante imperio.

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Ninguno de éstos terroristas repara que detrás de cada obra que odian y destruyen está el sacrificio y la entrega de los que aman y constryen. Se enajenan de tal modo que convierten en trofeos las peuebas de sus crímenes sin reparar en el dolor que no sana en sus familiares y el pueblo cubano. Mi apoyo a la familia de Enrique que a su dolor ve sumarse la profanación a una de sus obras.

  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    Compañero Cabañas:
    Fui uno de los tantos que utilicé esta vía para apoyar en toda línea su declaración y condenar el hecho y a sus autores (con la seguridad que el perpetrador ni es "loco" ni actuó por su sola inspiración). Añadí también, con pleno respeto, sugerirle al compañero Soberón, escultor de la estatua y a otros interesados, la sugerencia que no se reparara la estatua ni el inmueble, que esos destrozos son huellas que evidencian la impotencia de nuestros enemigos, testigos de la guerra que se nos hace, monumentos a nuestra resistencia. Hoy, por su escrito, tengo conocimiento del amor, más que la habilidad y la experiencia, puestos por el compañero Enrique y su brigada de Capitel, en la restauración anterior. Ahora, a ellos, incluido Enrique, que nos abandonó, pero que estoy seguro nos acompaña, les extiendo, pidiendo su comprensión, el pedido.

  • Luis Zamora Rodriguez dijo:

    Tuvimos el privilegio de la amistad de Estevez y tenemos a su esposa Odalis grandes artistas y patriotas excelente articulo y sentido homenaje

  • Jose Miguel Diaz Martinez dijo:

    Lo sucedido en la Embajada Cubana en EEUU es una evidencia mas de lo que decia el apostol en su carta a Manuel Mercado poco antes de morir en combate, sobre el imperio y las entrañas del mostro y lo que representaban los pueblos de America en su afan de expansion.Esas acciones forman parte de la impotencia al no poder doblegar un pueblo que con esfuerzo sacrificio y al costo de muchos de sus mejores hijos logro su independencia y que hoy defiende su Revolucion y las ideas que nuestros proceres nos inculcaron. De esos disparos no debemos borrar sus huellas son la prueba de una mas de las tantas agresiones a nuestro pais.

  • Luisbel Danilo Torres. Angulo dijo:

    A Cuba no la tumba nadie. Menos un bobo que cree que en este país hay cobardes aquí siempre han sobrado c........ se demostró en Girón y en todas las batallas de este pueblo.AQUÍ NO SE RINDE NADIE!!!

  • Carlos dijo:

    El silencio del gobierno estadounidense es una muestra más de su arrogancia, y lo hace cómplice del ataque.
    Solo pudieron provocar daños materiales a la estatua de Martí, sus ideas y enseñanzas permanecen eternamente en los buenos cubanos, como explicar entonces el merecido homenaje de los funcionarios de la Embajada al compañero Enrique. Honrar Honra.

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