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Pelea entre gigantes

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Por Esteban Magnani.

Internet quedó atrapada en medio de una pelea económica entre gigantes. De un lado están los grandes productores de contenidos, en especial los medios de comunicación masiva que hasta hace dos décadas reinaban sobre el diálogo social y controlaban el mercado publicitario; del otro, las grandes plataformas digitales que en esos mismos años pasaron de startups a contarse entre las más grandes del mundo alimentándose de la misma fuente. En medio quedaron iniciativas más pequeñas, los usuarios de Internet y, sobre todo, la esperanza de recuperar la red como espacio de libertad e igualdad. Las directivas europeas para protección del copyright aprobadas a fines de marzo cambian una Internet que ya estaba muy cambiada.

Si bien desde ambos lados de la grieta virtual aseguran defender una red libre, la verdadera batalla es comercial. Desde los primeros años del nuevo milenio, sobre todo tras la explosión de la burbuja “puntocom” en 2001, las potentes empresas tecnológicas debieron encontrar un modelo de negocios que les permitiera crecer. A falta de alternativas superadoras algunas recurrieron al viejo modelo publicitario, el mismo del que comían los medios de comunicación tradicionales.

Los ingresos de Facebook provienen en un 98 por ciento de la publicidad y los de Google rondan el 80 por ciento. Las ventajas comparativas de estas plataformas respecto de sus competidores son muchas, pero hay al menos dos que les permitieron crecer meteóricamente y ubicarse entre las cinco empresas más grandes del mundo. La primera es que, a diferencia de los medios tradicionales, no deben producir los contenidos que atraen la atención y permiten vender publicidad: son los usuarios quienes la generan al publicar fotos, links, comentarios, discusiones, noticias compartidas. El resultado es una gigantesca devaluación de la publicidad gracias a que su principal insumo -la atención- es producida casi sin costo. La segunda gran ventaja es que el consumo individualizado de las redes permite mostrar a cada individuo solo lo que le resulta relevantes según unos algoritmos que aprenden los gustos e intereses de cada persona gracias a lo que publica y mira. El sistema publicitario de la tele, la radio o el diario, en el que todos ven lo mismo, resulta tosco en comparación.

Por eso en las últimas décadas los medios tradicionales, discográficas, editoriales, productoras de cine han visto disminuir sus ingresos que, para su desesperación, se monetizan en las plataformas digitales. En el caso de los medios, no solo compiten con las plataformas digitales por los avisos. Éstas utilizan sus contenidos para ganar más dinero: los medios tradicionales entonces reducen costos, despiden, se fusionan para sobrevivir o simplemente cierran.

En 2018, la publicidad tradicional y la digital en Estados Unidos rondaron los 110 mil millones de dólares cada una. Todo indica que en 2019, por primera vez, el volumen de la digital superará a la tradicional, que caerá incluso en términos nominales. Otra particularidad es que, mientras la publicidad tradicional se distribuye entre numerosos medios, Google y Facebook concentran el 60 por ciento de la torta digital. Para peor, Amazon ha decidido ingresar con fuerza también en ese mercado y se espera que en 2019 acapare un 8,8 por ciento, incrementando la competencia y la caída de los precios.

Como la torta publicitaria acompaña el crecimiento de una lánguida economía general, estas empresas ya no pueden seguir el ritmo vertiginoso de crecimiento que tenía tan contentos a sus accionistas. Para poder avanzar sobre un mercado finito deberán competir entre sí, depreciando aún más la publicidad con un efecto negativo para los medios tradicionales. Algunos de los impactos colaterales de esta disputa comercial es el retroceso del costoso (al menos en comparación) periodismo de calidad y un terreno fértil para la circulación de noticias falsas, trolls, bots, burbujas y campañas de desinformación de todo tipo.

En este contexto el Parlamento Europeo aprobó una reforma del copyright para que los productores de contenidos cobren a las plataformas por utilizarlo.

Contenidos

Cada país miembro de la Unión Europea deberá implementar las directivas a través de sus propias leyes en los próximos dos años. Deberán, entre otras cosas, incluir una tasa por el uso de los contenidos ajenos y hacer responsables a las plataforma de monitorear que no se comparta material protegido. Así, por ejemplo, si aparece en Facebook un fragmento de una canción, película, nota periodística, pintura, libro u otro contenido con copyright, la plataforma deberá pagar un canon a su creador sin que nada se le escape so pena de sanciones. De esa manera los medios tradicionales y también las empresas productoras obtendrían dinero.

Esta medida pudo ser implementada en Europa porque ninguno de las grandes plataformas tiene sus orígenes en ese continente. Así fue que el parlamento, presionado por lobbies de un grupo de poder ascendente y otro en declive, pudo volcarse en favor del segundo que intenta revitalizar una industria cuyo futuro está comprometido.

¿Todo solucionado? No parece

La lista de críticos es amplia y va desde los referentes de Internet como Tim Berners-Lee y Vinton Cerf, o el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, a los fundadores de Google, Larry Page y Sergue Brin, o Mark Zuckerberg de Facebook, quienes hacen de la libre circulación de contenidos su bandera y, sobre todo, su negocio.

Las perspectivas de que el tiro salga por la culata son muchas. En primer lugar, es probable que las plataformas entrenen a sus algoritmos para priorizar contenidos gratuitos; a los fines publicitarios es lo mismo mostrar muchos gatitos que una compleja investigación periodística o un fragmento de una costosa película. Es decir que el efecto, contrariamente a lo buscado, puede ser una reducción del tráfico a los sitios que producen contenidos profesionalmente mientras las redes sociales se tornan más aburridas y menos variadas.

En segundo lugar, las plataformas implementarán sistemas algorítmicos que filtren contenidos protegidos. Los algoritmos funcionan bien si el objetivo son los grandes números, pero el margen de error es amplio y deberán ajustar la red para que no se le pase nada. Las sutilezas de la ironía, la crítica, los memes, las citas que permitan un discusión, las fotos personales donde aparezca una imagen protegida, los comentarios sobre contenidos ajenos, quedarán atrapadas por prevención. El “por si acaso” de estos grandes reguladores del flujo de Internet puede reducir lo disponible a lo simplemente inocuo. Previsores, los legisladores exceptuaron a sitios como Wikipedia, pero no terminaron de resolver el problema de qué sería un uso justo, y menos aún encontraron métodos para que se detecte de manera rápida, eficiente y precisa.

Un tercer problema es que los únicos en condiciones técnicas y financieras de implementar estos sistemas automatizados son los grandes jugadores y los pequeños correrán permanentes riesgos de quedar en offside y pagar por ello. Es decir que se volvería aún más difícil el surgimiento de nuevas empresas en un contexto ya de por sí concentrado.

La lista de problemas prácticos de la directiva es extensa. Javier Pallero, analista de Políticas Públicas de la ONG internacional Access Now, resumía en Twitter: “las soluciones exageradas y lesivas de la libre expresión son una pésima idea”. Y agregaba: “Hoy los artistas extienden su influencia con los usos no previstos de sus obras, con el comentario, la crítica, la parodia. Es deshonesto decir que la directiva protege los usos más interesantes cuando los desincentiva al obligar a prevenir usos no autorizados”.

Las regulaciones anteriores permitían la publicación y, si eventualmente se encontraba una práctica ilegal, se bajaba el contenido y se buscaba al responsable. Ahora es necesario un permiso previo para poder publicar, lo que obliga a tejer una maraña legal incompatible con el dinamismo y la extensión de Internet.

Nueva Internet.

Si bien Internet dejó hace tiempo de ser el espacio de encuentro global desjerarquizado e igualitario prometido en sus comienzos (sobre todo a partir del surgimiento de la web en 1990), lo que aún la hace interesante son los espacios de resistencia, creatividad, ironía e innovación. Al limitar estas posibilidades, Internet se concentra en unas pocas manos que criban el flujo de información en busca de las pepitas necesarias para seguir creciendo y avanzar sobre otros nichos.

Los diputados europeos se defienden con argumentos razonables: en primer lugar hay consenso acerca de la gravedad de un problema que afecta seriamente el futuro de los medios europeos y, por consiguiente, de la democracia tal como se conoce. Si se quedan de brazos cruzados frente al tsunami que barre a medios debilitados y expande campañas de desinformación, la posibilidad de fomentar una discusión racional y fundamentada se aleja cada vez más. Para ellos resulta necesario devolver algo de poder a los perjudicados por el modelo de negocios de las plataformas. También insisten en que son solo directivas y que cada país podrá producir sus propios mecanismos en busca de la mejor reforma posible. La propuesta también experimenta con otros recursos legales como, por ejemplo, proteger solo por dos años los contenidos o pedir a las plataformas que brinden un valioso subproducto de su trabajo a los dueños de los contenidos: los datos de cómo circulan, quién los ve, en qué formatos. Esta información vital quedaba en manos de las plataformas.

Habrá que esperar la implementación pero todo indica que Europa se transformará en un laboratorio que crea una nueva Internet, donde los ciudadanos verán algo distinto que el resto del mundo, probablemente algo más parecido a la televisión tradicional en la que un emisor produce, distribuye y monetiza sus propios contenidos y otros los miran.

En cualquier caso poco queda de una red más activa y rebelde donde los usuarios participaban más activamente. En los últimos años lo habitual ha sido una aceptación inconsciente o resignada de las alternativas restringidas que ofrecen las corporaciones de acuerdo a sus intereses. En dos años se sabrá, para bien o para mal, hacia dónde va Internet.

(Tomado de Página 12)

Se han publicado 7 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Eunice mir León dijo:

    Pienso q estás compañías su mayor interés es el dinero y no el beneficio de las gentes .. saludos

  • JK dijo:

    Al final esos tios se ponen de acuerdo para sacarle hasta el último céntimo a todo aquel que como nosotros necesitamos investigar, comunicarnos, estudiar, ect.
    y lo mas jodido de todo es que no podemos presindir de ellos.

  • MissaJoa dijo:

    ¿¿Hacia donde va Internet?? Sería descabellado hablar de este tema sabiendo que hoy el control de lo que antaño fue una gran red participativa e inclusiva se privatiza cada día más…
    Nada que dejamos de ser esa sociedad que se reinventaba en la web hace muchos años…
    Somos caos total por donde quiera que nos miremos

  • FLY dijo:

    Desde a hace mucho siempre que salía el tema yo enviaba un comentario sobre lo poco que hemos hecho para construir una alternativa. Pudimos haber empezado hace 15 años a crear una red cuba interna regulada por nosotros con nuestros centros de datos, nuestros servicios, nuestros sitios de clasificados, nuestras empresas, periódicos y universidades al alcance del cubano de a pie sin tener que acceder a Internet precisamente para llegar a ella, independiente aunque esto no quiere decir que aislada. Hubiéramos tenido una red más sana y modesta pero propia. Luego llegado el momento hubiera sido mucho más sencillo extender desde esta plataforma el acceso a internet. En esta coyuntura para escribir en cubadebate no sería preciso estar conectado a Internet (tan cara que nos sale) mi mensaje se generaría, enviaría y procesaría dentro, luego sería visible afuera. Al final la alternativa surgió al margen del control estatal por entusiastas y aficcionados y demostró que era posible y que en este sector siempre vamos a remolque. Estoy convencido de que hay material para mucho más.

    • Cubano dijo:

      ¿Soportada sobre cual infraestructura tu querias eso hace 15 años?
      Y por cierto, desde la decada del noventa eso se pensó por las autoridades, y se fueron dando pasos, pero han faltado recursos. Ejemplos mas conocidos: La Red Cuba de Salud, la Red de Joven Club.
      Y esa red de entuisiastas y aficionados no tienen (ni tendrá) reales prestaciones para soportar y interconectar eficientemente a todos, ni hablar del tema seguridad, y de la seguridad lo mas sencillo, la disponibilidad. Ni contar que hace 15 años la tecnologia inalambrica todavia estaba en pañales y los precios de sus equipos eran prohibitivos.
      Nada, que tu idea hace 15 años, era todo un fly, … pero de fao al catcher.

      • FLY dijo:

        Mi comentario lo dice claro. Crear una infraestructura «propia» gradualmente en la que se podían ofrecer servicios equivalentes a los que ya existen en internet sin ánimo de compararnos con ellos, sino de satisfacer nuestras necesidades racionales de informatización. Esas redes de joven club, e infomed no tuvieron nunca ese fin que dices, perseguían objetivos específicos y mi artículo se refería a garantizar el acercamiento de las empresas y del cubano común a las TIC (Tecnologías de Informática y Comunicaciones) en su vida diaria. EStamos inmersos en una nueva era digital
        donde se plantea que la materia prima fundamental ya no son los productos terminados si no la información.

        No hablé de aficcionados, ni de inalámbricos, y precisamente por temas de seguridad es recomendable no depender tanto de la desregulada Internet de afuera. hablé de un servicio serio y de un proceso ordenado: habló de SOBERANÍA.

        Amigo mío un fly al catcher es vivir sin soñar (no hacen falta alas según Silvio para alzar el vuelo) y sin aspirar a nada, pero tú tienes tu opinión y yo la mía. Yo solo digo lo que pienso, y respondo por mis palabras.

        Es solo una idea de un Ingeniero en Telecomunicaciones graduado en este país, ni yo tengo toda la verdad y las respuestas exactas en mi mano, ni tú toda la verdad y las preguntas justas, me parece.

        Gracias por comentarme

  • Cubano dijo:

    Sencillo.
    Se acabó el sueño de una noche de verano de algunos trasnochados que algún dia se lo creyeron.
    El mundo sigue igual, con los ricos con poder para joder a los pobres. Siempre buscarán la manera de seguir haciendolo.

Se han publicado 7 comentarios



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