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Por los caminos que recorriera Raúl Díaz-Arguelles, 40 años después

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La carretera al norte de Ebo, Angola. Foto: Achivo

La carretera al norte de Ebo, Angola. Foto: Achivo

Por Natasha Díaz-Arguelles Ramírez-Corría

Madrid, 15 de diciembre de 2015

A unas horas de mi regreso de Angola, necesito redactar estos apuntes. Todavía están vivos ante mí aquellos instantes, en que después de 40 años, puse mis pies en el mismo lugar donde mi papá falleciera un 11 de diciembre de 1975. Son tan fuertes los recuerdos vividos en esas horas, que decidí plasmarlos en esta crónica de viaje, para que todos puedan conocer, de primera mano, cómo llegamos a aquel lugar remoto en medio de la selva; cómo es y cómo fue que sucedió aquel fatídico accidente que puso fin a su vida.

Angola, 11 de diciembre de 2015

El gobernador de la provincia Cuanza Sur, general Eusebio de Brito Texeira, junto a Natasha, hija del comandante cubano Raúl Díaz Argüelles, durante intervención en el acto por el anivesario 40 de la caída en combate del combatiente internacionalista en la comuna de Ebo. Angola. Foto: Prensa Latina

El gobernador de la provincia Cuanza Sur, general Eusebio de Brito Texeira, junto a Natasha, hija del comandante cubano Raúl Díaz Argüelles, durante intervención en el acto por el anivesario 40 de la caída en combate del combatiente internacionalista en la comuna de Ebo, Angola. Foto: Prensa Latina

Estamos en Sumbe, saldremos en pocas horas al encuentro con la Historia. Se cumplen 40 años de la muerte de Raúl Díaz-Arguelles García, Domingo Da Silva para los angolanos, general de brigada y Héroe de la República de Cuba;  pretendo cumplir con mi sueño y compromiso de ir a su encuentro, volver sobre sus pasos y conocer cómo  fueron sus últimas horas en medio de la selva, luchando junto a los camaradas angolanos, donde una mina antitanque le destrozara la femoral y muriera horas después.

Nos levantamos temprano en el campamento de los colaboradores cubanos en esa ciudad, el grupo de expedicionarios integrado por funcionarios de la Embajada cubana y algunos colaboradores escogidos. Nos preparamos para partir a las 5:30 de la madrugada. Tiempo húmedo, pronosticaban lluvias para la localidad de EBO, nuestro destino final.

Llegamos primero al Palacio de Gobierno y ya nos esperaba el general Eusebio de Brito Texeiras, gobernador  de la provincia de Cuanza Sul. Luego de visitar la gobernación, nos dispusimos a partir.  El general Eusebio dio las orientaciones del recorrido y la caravana partió a las 6 de la madrugada. Una delegación muy grande asistiría a esta aventura, generales angolanos que lucharon con mi papá, representantes de la provincia de Cuanza Sul y dirigentes del gobierno. Nuestro jeep casualmente era el 4to en el orden de marcha.

El viaje era largo, teníamos que llegar al municipio de Ebo y proseguir hacia la aldea de Hengo, donde murió, y donde se ha construido un pequeño obelisco de piedra, realizado por constructores de la UNECA. El trayecto de Sumbe a Condé fue bueno, pudimos avanzar sin contratiempos, la carretera de asfalto facilitó el avance. Pudimos apreciar la grandeza de la naturaleza africana, sus paisajes deslumbrantes, vegetación, ríos caudalosos, cascadas. Me contaban que los aldeanos del lugar enterraban a sus jefes en la cima de las montañas, en tumbas circulares elaboradas con piedras, y los ponían sentados. Mientras más alta era la tumba, más alto el rango dentro de la aldea. ¡Qué tradición!

Al llegar a Condé, paramos donde estuviera el puesto de mando de las tropas cubanas y angolanas, en esa casa, hoy puesto de policía, se diseñó la estrategia del Combate de EBO, operación que dirigiera con gran destreza Domingo da Silva y donde el enemigo fue rechazado exitosamente, sufriendo una aplastante derrota. A partir de este momento, como han reconocido todos los estudiosos del conflicto africano de los setenta, cambió el curso de la guerra en el Frente Sur. Fue una victoria decisiva en aquella circunstancia. Las tropas revolucionarias se fortalecieron en fuerzas y medios y se aprestaron a desarrollar algunas acciones ofensivas que crearían las condiciones para pasar posteriormente a una ofensiva general.

Iko Carreira, ministro de Defensa angolano en 1975, escribió: “La Batalla de Ebo resultó decisiva y la victoria se debió sobre todo, a Díaz-Argüelles, el cual pasó a ser una leyenda en la historia moderna de Angola”.

Seguimos camino hacia Ebo, en el trayecto pude ver el escenario de la batalla, los puentes volados, dónde se ubicaron las emboscadas de las tropas cubanas/angolanas que hicieron el embudo a las tropas sudafricanas y las cerraron con fuego de artillería; pude vivir aquel instante escuchando las palabras de Jorge Crespo, esposo de la Embajadora cubana, Gisela García, contándome la historia. Jorge, pudo darme todas estas explicaciones por las visitas previas que hizo al lugar y sus encuentros en la etapa de preparación de la jornada, con los Generales angolanos Luis Fasceira, M´Beto Traça, el Coronel Trocado y otros combatientes que fueron compañeros de lucha de mi papá. A partir de aquí, las condiciones del camino se hicieron más difíciles. La lluvia hacía casi inaccesible transitar por esos parajes, pero el empeño y la voluntad de llegar, hicieron posible esta hazaña.

El trayecto duró aproximadamente una hora, los carros tenían que ir despacio, lagunas de fango encontrábamos a cada paso. Pasamos por muchas aldeas donde sus habitantes se paraban al lado del camino para decirnos adiós.  Un sendero, construido días antes para hacer más factible la llegada. Entonces pensé, cómo habría sido 40 años atrás este camino intransitable que tuvieron que recorrer en BTR y a pie aquellos valerosos soldados.

Llegamos al municipio de Ebo y continuamos hacia Hengo, cada minuto que pasaba mi corazón latía más fuerte. Ya faltaba mucho menos para estar en el mismo territorio donde ocurriera la explosión de la mina antitanque.

Entonces, pasamos un puente de troncos de árboles, y a unos cuentos metros, subiendo una colina llegamos al lugar donde 40 años atrás, la columna de vehículos blindados autopropulsados, BTRs, estaba lista para partir al rescate de un grupo de cubanos atrapados por el fuego de los sudafricanos. En un paraje aislado, flanqueado de montañas de rarísima apariencia, pues son piedras gigantescas casi lisas, se levantaba un modesto obelisco que recuerda el paso del héroe.

No tengo palabras para describir aquel instante en que mis ojos vieron ese sitio mítico, sitio que durante tantos años había tratado de imaginar. Más de un centenar de habitantes de Ebo, 400 kilómetros al sur de Luanda, se reunió allí para honrarlo.

Al bajarnos, los sobas de la región (autoridades religiosas), nos dieron la bienvenida, nos untaron un ungüento verde-amarillo en la mano, nos bendecían por llegar hasta allí.  De pronto, estuve frente al obelisco, y comencé a imaginar aquellos instantes cuando la columna iniciaba el viaje, el momento de la explosión de la mina blackmore americana, reforzada la potencia del estallido con uno o dos obuses de mortero 60 mm, cómo sacaban a mi padre de la BTR destrozada, cómo atendían al resto de los compañeros heridos, cómo a pesar de sus heridas mortales seguía dando indicaciones, cómo lo cargaron, lo montaron en un jeep y a toda la velocidad que permitía ese carro, se lo llevaron hacia el puesto médico.

No pude aguantar tanto dolor y emoción: las lágrimas comenzaron a brotar, quería contenerlas pero no podía, 40 años de dolor en mi corazón, 40 años de angustia, se desataron de pronto. Caminé hacia el obelisco y le puse 9 rosas rojas y le dije: “Papi, ya estoy aquí, descansa en paz”.

Comenzó el acto de recordación y de pronto, me entregarían un presente, los habitantes de EBO me declaraban “Embajadora de Ebo ante Cuba y ante el mundo”. Fue una ceremonia muy bonita, me vistieron con sus ropas de gala, me colocaron en la cabeza una cesta con frutas y maíz. Desde ese instante sería hija de esa tierra, y mi padre supe entonces que era “el hombre blanco con espejuelos oscuros que vino de muy lejos a ayudarlos”. Luego, canciones, discursos y cerca de las 12:30 del día concluyó en medio de un gran aguacero. Según los nativos tenía que llover, era el homenaje de sus dioses a mi padre.

Luego, el regreso, volver por donde mismo llegamos a este inhóspito lugar. Iniciar el retorno, con la lluvia sobre nosotros, pero satisfechos del deber cumplido. Llegamos a Sumbe luego de dos horas de camino, allí en el aeropuerto militar nos esperaba un helicóptero que nos llevaría a Luanda. Lo montamos e iniciamos el ascenso, poder apreciar desde lo alto la maravillosa tierra angolana, era sin dudas una gran oportunidad, un espectáculo impresionante. Pasada una hora y 20 minutos, aterrizamos en el aeropuerto de Luanda, allí nos esperaba el General   Francisco Lopes Gonçalves Afonso “Hanga”, Jefe del Estado Mayor  de las Fuerzas Aéreas Angoleñas.

Así concluía esta hermosa odisea, ir al encuentro de mi padre, y rehacer su último día de vida en medio de la selva angolana.  Mi corazón sangra de dolor, pero de igual forma, con la misma intensidad, estoy orgullosa de haber cumplido este sueño, que durante 40 años vivió dentro de mí: volver por esos senderos, sobre sus pasos, en busca de él y de  la Historia, así, con mayúsculas.

Se han publicado 43 comentarios



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  • El Camagüeyano dijo:

    Debía de haber quedado mejor documentado este momento histórico, quizás hasta con un documental para honrar la memoria del El hombre de los lentes oscuros que mira hacia el cielo se llama Domingos y se llama Raúl, como lo definió Taibo II en su libro.

  • ElQbanolibre dijo:

    Nos ha dado la oportunida de conocer datos históricos que no sabíamos.
    Solo digo: las guerras taren destrucción, muerte, desolación, separación, tristeza; a veces son necesarias para ganar más libertad, pero, si el ser humano no tuviera ambiciones a lo mejor no hubiera tantas guerras.
    No concibo a un mundo con guerras por doquier, ahora es así, confío que el futuro este panorama cambie.

  • Marilis V dijo:

    Natacha, usted me ha emocionado tanto que no he podido aguantar las lágrimas. Gloria Eterna a su Padre. Mis respetos para usted por la valentía al visitar el lugar donde sucedió ese terrible y fatal accidente.

  • Arturo Álvarez dijo:

    Natacha: Tremendo reportaje, muy lindo y emocionante ya cumpliste tu sueño de ver con tus propios ojos donde tu papa dio su vida por Angola ok/////

  • Arturo Álvarez dijo:

    Natacha: Lograste tu sueño de ver el lugar donde tu Padre dio su vida por la liberación de Angola, tremendo reportaje muy emocionante/////

  • por cuba siempre dijo:

    Gloria Eterna a los jovenes combatientes muertos en angola, ellos ni siquiera pudieron dejar hijos, de ellos es la verdadera Gloria

  • mercy dijo:

    Natasha, te admiro por tener el valor de hacer ese recorrido en tan histórica fecha, despues de tantos años de tener ese sentimiento retenido en tu corazón y que imagino también de tu familia, tu papá es y será de los de verdad, de los que son imprescindibles por su ejemplo, su valentia, su dignidad y de su altruismo, de ser recordado y venerado en Angola como nuestro Ché en Bolivia, de verdad que me he emocionado mucho con tu crónica, y que como escribió alguien por ahí, donde quiera que él esté estará muy orgulloso de tí. Gracias Natasha por darnos la oportunidad de haber hecho este viaje contigo y de sentir la misma emoción, es inolvidable.

  • Sergio dijo:

    Natacha muy bonita y emocionante su cronica. Gloria eterna a la memoria de tu padre. Creo que queda mucho por escribir aun sobre una de las etapas mas gloriosas de nuestra historia, donde miles de cubanos regaron con su sangre. la tierra angolana y contibuyeron con su esfuerzo a que el mundo fuera mejor. Para las nuevas generaciones de cubanos deve ser una fuente de conocimiento y de inspiracion para continuar defendiendo las conquistas de la revolucion en cualquier lugar del mundo que se encuentre como lo hicieron los que participaron en esa gloriosa gesta. Gracias por recordarnos un poquito de nuestra historia que nunca debemos olvidar.

  • José Antonio dijo:

    QUE HOMBRE ........., DIOS BENDIGA A RAUL. Y VIVA CUBA LIBREEEEEE.....

  • José Antonio dijo:

    AHORA MISMO ME SIENTO MUY .... MUY EMOCIONADO. , REPITO GRAN HOMBRE...EN TODOS LOS SENTIDOS

  • Ernesto Ganfong Elías dijo:

    Gloria Eterna al Comandante Argüelles. UN ABRAZO para tí, su hija. Los cubanos de vergüenza no pueden menos que inclinar su frente de respeto ante este hombre inmenso de Cuba y del Mundo. Su nombre estará por siempre al lado de otros grandes como el Che, Martí, Maceo, Mella y tantos otros que no alcanzaría este espacio para nombrarlos. Las generaciones futuras no pueden desconocer esta historia. Hay que escribirla, alguien debe hacerlo y debe incluirse además en los planes de estudio de la Historia de Cuba. Nuestros niños deben conocer a Argüelles, su vida y su ejemplo. Tanta grandeza debe ser de conocimiento de todos los niños cubanos que arriben al sexto grado. Nuestros jóvenes tienen que estudiar su legado para sentir el orgullo de haber nacido aquí y proponerse ser cada día mejores ciudadanos, mejores cubanos, hombres de bien...

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