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El Che y su madre: La piedra

En este artículo: Cuba, Ernesto Che Guevara, madres
12 mayo 2013 | 38
Che junto a sus padres

Che junto a sus padres

Este es un impactante relato testimonial escrito por el Che en el Congo. Ocupa en su versión original, de la que fue tomado, diez caras de su libreta de apuntes, y está escrito allí directamente, con pocas correcciones en sus páginas.

El tema del relato —el anuncio de la posible muerte de Celia, su madre— ubica su escritura en algún momento posterior al 22 de mayo de 1965. Osmany Cienfuegos llevó al Che ese día “la noticia más triste de la guerra: en conversación telefónica desde Buenos Aires informaban que mi madre estaba muy enferma, con un tono que hacía presumir que ese era simplemente un anuncio preparatorio. (…) Tuve que pasar un mes en esa triste incertidumbre, esperando resultados de algo que adivinaba pero con la esperanza de que hubiera un error en la noticia, hasta que llegó la confirmación del deceso de mi madre”.

En medio de “esa triste incertidumbre” Che construye este relato de fuerte tono introspectivo, en el que conviven las reflexiones filosóficas, la ironía, el dolor y la ternura. Es probablemente el relato más crudo, intenso y conmovedor que haya escrito.

 

LA PIEDRA

Me lo dijo como se deben decir estas cosas a un hombre fuerte, a un responsable, y lo agradecí. No me mintió preocupación o dolor y traté de no mostrar ni lo uno ni lo otro. ¡Fue tan simple!

Además había que esperar la confirmación para estar oficialmente triste. Me pregunté si se podía llorar un poquito. No, no debía ser, porque el jefe es impersonal; no es que se le niegue el derecho a sentir, simplemente, no debe mostrar que siente lo de él; lo de sus soldados, tal vez.

—Fue un amigo de la familia, le telefonearon avisándole que estaba muy grave, pero yo salí ese día.

—Grave, ¿de muerte?

—Sí.

—No dejes de avisarme cualquier cosa.

En cuanto lo sepa, pero no hay esperanzas. Creo.

Ya se había ido el mensajero de la muerte y no tenía confirmación. Esperar era todo lo que cabía. Con la noticia oficial decidiría si tenía derecho o no a mostrar mi tristeza. Me inclinaba a creer que no.

El sol mañanero golpeaba fuerte después de la lluvia. No había nada extraño en ello; todos los días llovía y después salía el sol y apretaba y expulsaba la humedad. Por la tarde, el arroyo sería otra vez cristalino, aunque ese día no había caído mucha agua en las montañas; estaba casi normal.

—Decían que el 20 de mayo dejaba de llover y hasta octubre no caía una gota de agua.

—Decían… pero dicen tantas cosas que no son ciertas.

—¿La naturaleza se guiará por el calendario? No me importaba si la naturaleza se guiaba o no por el calendario. En general, podía decir que no me importaba nada de nada, ni esa inactividad forzada, ni esta guerra idiota, sin objetivos. Bueno, sin objetivo no; solo que estaba tan vago, tan diluido, que parecía inalcanzable, como un infierno surrealista donde el eterno castigo fuera el tedio. Y, además, me importaba. Claro que me importaba.

Hay que encontrar la manera de romper esto, pensé. Y era fácil pensarlo; uno podía hacer mil planes, a cual más tentador, luego seleccionar los mejores, fundir dos o tres en uno, simplificarlo, verterlo al papel y entregarlo. Allí acababa todo y había que empezar de nuevo. Una burocracia más inteligente que lo normal; en vez de archivar, lo desaparecían. Mis hombres decían que se lo fumaban, todo pedazo de papel puede fumarse, si hay algo dentro. Era una ventaja, lo que no me gustara podía cambiarlo en el próximo plan. Nadie lo notaría. Parecía que eso seguiría hasta el infinito.

Tenía deseos de fumar y saqué la pipa. Estaba, como siempre, en mi bolsillo. Yo no perdía mis pipas, como los soldados. Es que era muy importante para mí tenerla. En los caminos del humo se puede remontar cualquier distancia, diría que se pueden creer los propios planes y soñar con la victoria sin que parezca un sueño; solo una realidad vaporosa por la distancia y las brumas que hay siempre en los caminos del humo. Muy buena compañera es la pipa; ¿cómo perder una cosa tan necesaria? Qué brutos.

No eran tan brutos; tenían actividad y cansancio de actividad. No hace falta pensar entonces y ¿para qué sirve una pipa sin pensar? Pero se puede soñar. Sí, se puede soñar, pero la pipa es importante cuando se sueña a lo lejos; hacia un futuro cuyo único camino es el humo o un pasado tan lejano que hay necesidad de usar el mismo sendero. Pero los anhelos cercanos se sienten con otra parte del cuerpo, tienen pies vigorosos y vista joven; no necesitan el auxilio del humo. Ellos la perdían porque no les era imprescindible, no se pierden las cosas imprescindibles.

¿Tendría algo más de ese tipo? El pañuelo de gasa. Eso era distinto; me lo dio ella por si me herían en un brazo, sería un cabestrillo amoroso. La dificultad estaba en usarlo si me partían el carapacho. En realidad había una solución fácil, que me lo pusiera en la cabeza para aguantarme la quijada y me iría con él a la tumba. Leal hasta en la muerte. Si quedaba tendido en un monte o me recogían los otros no habría pañuelito de gasa; me descompondría entre las hierbas o me exhibirían y tal vez saldría en el Life con una mirada agónica y desesperada fija en el instante del supremo miedo. Porque se tiene miedo, a qué negarlo.

Por el humo, anduve mis viejos caminos y llegué a los rincones íntimos de mis miedos, siempre ligados a la muerte como esa nada turbadora e inexplicable, por más que nosotros, marxistas-leninistas explicamos muy bien la muerte como la nada. Y, ¿qué es esa nada? Nada. Explicación más sencilla y convincente imposible. La nada es nada; cierra tu cerebro, ponle un manto negro, si quieres, con un cielo de estrellas distante, y esa es la nada-nada; equivalente: infinito.

Uno sobrevive en la especie, en la historia, que es una forma mistificada de vida en la especie; en esos actos, en aquellos recuerdos. ¿Nunca has sentido un escalofrío en el espinazo leyendo las cargas al machete de Maceo?: eso es la vida después de la nada. Los hijos; también. No quisiera sobrevivirme en mis hijos: ni me conocen; soy un cuerpo extraño que perturba a veces su tranquilidad, que se interpone entre ellos y la madre.

El Che junto a su madre

Me imaginé a mi hijo grande y ella canosa, diciéndole, en tono de reproche: tu padre no hubiera hecho tal cosa, o tal otra. Sentí dentro de mí, hijo de mi padre yo, una rebeldía tremenda. Yo hijo no sabría si era verdad o no que yo padre no hubiera hecho tal o cual cosa mala, pero me sentiría vejado, traicionado por ese recuerdo de yo padre que me refregaran a cada instante por la cara. Mi hijo debía ser un hombre; nada más, mejor o peor, pero un hombre. Le agradecía a mi padre su cariño dulce y volandero sin ejemplos. ¿Y mi madre? La pobre vieja. Oficialmente no tenía derecho todavía, debía esperar la confirmación.

Así andaba, por mis rutas del humo cuando me interrumpió, gozoso de ser útil, un soldado.

—¿No se le perdió nada?

—Nada— dije, asociándola a la otra de mi ensueño.

—Piense bien.

Palpé mis bolsillos; todo en orden.

—Nada.

—¿Y esta piedrecita? Yo se la vi en el llavero.

—Ah, carajo.

Entonces me golpeó el reproche con fuerza salvaje. No se pierde nada necesario, vitalmente necesario. Y, ¿se vive si no se es necesario? Vegetativamente sí, un ser moral no, creo que no, al menos.

Hasta sentí el chapuzón en el recuerdo y me vi palpando los bolsillos con rigurosa meticulosidad, mientras el arroyo, pardo de tierra montañera, me ocultaba su secreto. La pipa, primero la pipa; allí estaba. Los papeles o el pañuelo hubieran flotado. El vaporizador, presente; las plumas aquí; las libretas en su forro de nylon, sí; la fosforera, presente también, todo en orden. Se disolvió el chapuzón.

Solo dos recuerdos pequeños llevé a la lucha; el pañuelo de gasa, de mi mujer y el llavero con la piedra, de mi madre, muy barato este, ordinario; la piedra se despegó y la guardé en el bolsillo.

¿Era clemente o vengativo, o solo impersonal como un jefe, el arroyo? ¿No se llora porque no se debe o porque no se puede? ¿No hay derecho a olvidar, aún en la guerra? ¿Es necesario disfrazar de macho al hielo?

Qué se yo. De veras, no sé. Solo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y ella me diga: “mi viejo”, con una ternura seca y plena y sentir en el pelo su mano desmañada, acariciándome a saltos, como un muñeco de cuerda, como si la ternura le saliera por los ojos y la voz, porque los conductores rotos no la hacen llegar a las extremidades. Y las manos se estremecen y palpan más que acarician, pero la ternura resbala por fuera y las rodea y uno se siente tan bien, tan pequeñito y tan fuerte. No es necesario pedirle perdón; ella lo comprende todo; uno lo sabe cuando escucha ese “mi viejo”…

—¿Está fuerte? A mí también me hace efecto; ayer casi me caigo cuando me iba a levantar. Es que no lo dejan secar bien parece.

—Es una mierda, estoy esperando el pedido a ver si traen picadura como la gente. Uno tiene derecho a fumarse aunque sea una pipa, tranquilo y sabroso ¿no?…

(Tomado de La Fogata)

Se han publicado 38 comentarios



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  • Yunier VC dijo:

    Realmente conmevedoras las palabras del Che, ahi podemos verlo en otra de sus facetas, nuestra revolución es hija de grandes hombres como él…todo el cariño del mundo para esos seres que desvelan sus horas por cada día dar mas cariño, son un caudal inagotable…

  • Natalia dijo:

    Gracias, por regalarnos este relato tan precioso un día tan triste y alegre para muchos hoy.GRACIAS CUBADEBATE.

  • Duviesky dijo:

    SIEMPRE IMPRESIONAN LAS COSAS DEL CHE…MÁS AUN LAS COSAS QUE VEMOS DE ÉL COMO HOMBRE, NATURAL, HUMANO, PADRE, HIJO…QUE TANTO IMPRESIONAN COMO SUS HAZAÑAS DE BUEN GUERRILLERO…EL HEROICO.
    HEROICO ES COMO PADRE Y COMO HIJO Y COMO ESPOSO.
    SIEMPRE RECUERDO “EVOCACIÓN”…EL LIBRO DE SU ESPOSA….AUNQUE UN FINAL UN POCO TRISTE EL DE ESTE LIBRO.
    CUANTO DESEARIA LA HUMANIDAD TENER DE NUEVO AL CHE, O ALGUIEN COMO EL…SU DOBLE? PUDIERA SER?…SE LE EXTRAÑA
    HASTA SIEMPRE COMANDANTE.

  • Saúl Aparicio dijo:

    Del Che a menudo nos sorprenden con algo nuevo y siempre muy importante e identificador de su personalidad. Seguramente debe quedar mucho por escribir, al menos así leí en un texto suyo relativo a la Economía Política. Claro todo cuanto pueda faltar debe ser escrito por conocedores de los temas a tratar y debemos conocerlo. No lo demoren, ya para algunos no nos va quedando mucho tiempo.

  • pablo perez dijo:

    ahi se veia la humanidad de este hombre,valeroso,asi fue con el sufrimiento de saber la perdida de su querida madre,pero imgino que asi siempre fuen de sentimiento cuando algun subalterno o alguien a su alrededor sentia o tenia algun problema de esa indole familiar,es por eso que esta humanidad conociendo al guerillero humano lo admira quiere y respeta,gracias por darnos este dia de las madres este relato trioste de la vida del gerrillero heroico cubano y latinoamericano

  • Dayron Fonseca dijo:

    El Che, un innegable poeta, que desde el infinito nos alumbra….

  • Daniel dijo:

    verdaderamente conmovedora esta historia escrita por el guerrillero heroico,llega al fondo de los sentimientos mas sublimes del hombre,hijo y revolucionario que fue y sigue aun siendo desde su ejemplo inmortal.Nos muestra al che en todo su esplendor de humano inmerso en la lucha por las causas justas de los pueblos humildes.

  • Justo Fernando dijo:

    Esta dimensión del Che lo acerca como seres humanos a todos nosotros, lo hace más humano y nos da la posibilidad de saber que amaba como nosotros, y que es real seguir su ejemplo de hombre común que subió a la posteridad por su entrega y sacrificio en función de los demás, algo que todos nosotros revestidos de sus ideales podemos lograr.

  • Luis corcino dijo:

    Jamas , se reunirá tanta grandeza en un ser humano. EL CHE, lo fue y lo es en todo y esa grandeza el tiempo la agiganta.

  • Enrique dijo:

    UN HOMBRE MUY PERO MUY GRANDE. ALGUN DIA LO COMPRENDEREMOS.

  • noelrey dijo:

    Los hombres con la combiccion de EL CHE nacen cada 100 siglos , no por que no existan hombres como el , pero solo el fue capas de reunir todos los meritos como revolucionario e internacionalista , tratando de liberar los pueblos de america y africa , sin limitaciones de ningun tipo, cuando dejo sus hijos en nuestro pais para seguir la lucha en cualquier parte del mundo,renunciando a sus cargos y condiciones de cubano , de el se pueden escribir muchas cosas por que no se pueede comparar con ningun otro revolucionario que reuniera tales meritos.

  • Myrladi dijo:

    Quién haya leído una mínima frase de este GIGANTE… sabe que para serlo solo pudo ser sobre la base del AMOR… y que siempre sus palabras estaban sustentadas en los hechos cotidianos, grandiosos por demás de su corta vida… muy corta para lo que lo necesita aun la humanidad!!

    “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor…” Che

    A él solo decirle donde quiera que esté: Comandante, siguen creciendo Gigantes, que son … “capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”… ahí están nuestros 5 hermanos demostrando que el AMOR ES LA BASE DE NUESTRA LUCHA.

    ¡Qué bello regalo para las Madres!!… HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

  • Ania dijo:

    y es que el también era el hijo de una madre, gracias por este artículo, me gustó mucho, siempre es bueno recordar a un gran hombre por todos sus detalles. SL2

  • Yaricel dijo:

    Palabras muy conmovedoras de un hombre fuerte. Realmente es un regalo este pasaje de la vida del Che, nos da la magnitud de su grandeza humana y me hace recordar un libro escrito por su padre que leí cuando apenas tenía 12 años: “Mi hijo el Che”, se los recomiendo a todos los que quieran saber sobre la vida de este hombre desde la visión de su padre.

  • Rafael González Ferraguy dijo:

    Por eso Fidel dijo un día, si queremos saber como deben ser nuestros jovenes, que sean como el Che. Formidable relato en un día tan especial. El Che fue un ser humano especial.

  • maty dijo:

    De joven tuve como libro de cabecera sugerido por mis padres, el diario del che en Bolivia, leí pero al pasar los años, tuve que volver a leer y realmente el pensamiento del che además de profundo, real y objetivo es muy sentimental, y este de la madre, es un escrito que siempre te deja más de una enseñanza personal y profesional, gracias a cubadebate. NO POR CONSIGNA DECIMOS “SEREMOS COMO EL CHE” ES QUE EL SIGUE INSPIRANDO Y EJEMPLOS SON MUCHOS. AMOR, CONSAGRACION, Y MASS

  • Osbel dijo:

    Que clase de fuerza moral y espiritual tan grande la de este hombre, es por eso que los padres y madres cubanos queremos que nuestros hijos sean como él.

  • Jesús dijo:

    Es un regalo de amor a las madres cubanas, pues el Che a pesar de haber nacido en Argentina y crecido en toda América, fue en Cuba que dejó su más grande obra, es una mezcla de gran héroe, poeta, soñador y gran hijo; de una gran mujer, como en historias cuanta su padre, sobre el arrojo y la temeridad de Celia que tanto tuvieron que ver con su caracter y sus ideas. Gracias al autor del artículo

  • la incondicional dijo:

    CHE, ERES MI HERUE FAVORITO, TODO LO QUE HICISTE EN TU CORTA VIDA FUE HERMOSO Y PERDURABLE.

  • Bayron dijo:

    El Che: simplemente humano; tremendamente humano; por ello, revolucionario!

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