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Robert Mathews: Bush ganó porque manejó magistralmente el miedo

En este artículo: Estados Unidos, George W. Bush
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El profesor de la Universidad de Nueva York y analista del Centro de Investigación para la Paz (CIP) Robert Mathews afirmó hoy en Madrid que la victoria del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en las elecciones del pasado martes se debe a la "magistral" manera de manipular el miedo, el terrorismo o la seguridad nacional por parte de los republicanos y a la incapacidad de los demócratas del candidato John Kerry para ofrecer un discurso propio diferente del de los republicanos. Asimismo, señaló que el 40 por ciento de la base electoral de Bush procedió de los "fundamentalistas evangélicos".

Por otra parte, y respecto a la política exterior, Matthew afirmó que la nueva Administración, aunque seguirá manipulando el miedo y seguirá con su orientación militarista en el mundo, seguramente se verá obligada a modificar su política exterior unilateralista tras el "fracaso" en Irak y la creciente "debilidad" del Ejército. Por ello, no cree que Bush ataque Irán, a la que, señaló, incluso ha favorecido la invasión de su eterno rival, Irak.

La victoria de Bush se debe a un "muy hábil manejo, incluso magistral" por parte de los republicanos de temas como la guerra contra el terrorismo, la seguridad nacional o el miedo a lo largo de los dos últimos años, señaló Matthews durante la rueda de prensa celebrada en el CIP dedicada a analizar el futuro de la política exterior de Estados Unidos tras la victoria de Bush.

A su juicio, "los demócratas fueron incapaces de definirse" y se dejaron llevar por la idea de que "para ganar a los republicanos debían aceptar sus premisas sobre política exterior, guerra contra el terrorismo o guerra en Irak". Por ello, el pueblo estadounidense se encontró con dos candidatos, unos republicanos "muy fuertes, con convicciones", y unos demócratas "que se están buscando a sí mismos todavía y que intentan ser más republicanos que los republicanos".

Aparte, Matthews destacó el papel jugado por los fundamentalistas cristianos evangélicos, que constituyen "el 40 por ciento de la base electoral de George W. Bush", como se notó en su postura sobre cuestiones como el aborto, las investigaciones con células madre, los matrimonios entre GAYS o la oración en las escuelas. Según el analista estadounidense, "tres millones de votantes nuevos en estas elecciones corresponden a fundamentalistas evangélicos que fueron a votar a Bush y que no lo habían hecho en 2000".

"EL TRABAJO DE DIOS"

Matthews no cree que la actitud general de Bush vaya a cambiar en su segundo mandato. "Por su inseguridad intelectual, Bush es un tipo con miedo a reflexionar sobre sus propias decisiones y a cambiar de opinión", señaló. El resultado de esa inseguridad es un "autoritarismo", basado en su "certeza casi primitiva en sus decisiones".

Está convencido de que "está aquí para hacer el trabajo de Dios, y ahora más que nunca, que ha sido validado por las elecciones", afirmó. Por ello, el investigador estadounidense cree que la nueva administración seguirá "manipulando el miedo, que con tanto éxito ha servido a sus intereses".

No obstante, Matthews cree que sí habrá algunos cambios importantes a la hora de aplicar la política exterior y que durante el primer año de su segundo mandato, el presidente seguramente no actuará según las mismas pautas con que actuó los dos últimos años, "no por ganas, sino por influencias externas".

Por una parte, el investigador del CIP cree que el unilateralismo ha entrado en crisis y que en Washington ha aumentado el convencimiento de que el tema de Irak "se hubiera gestionado mejor si se hubiera esperado el consenso internacional".

Asimismo, Matthews cree que la llamada doctrina de la 'guerra preventiva' anunciada por la Administración Bush en el marco de su Estrategia de Seguridad Nacional, "sólo se ha aplicado realmente en Irak, y no se va a ampliar a Corea del Norte o Irán". "No era una doctrina, era sólo una excusa, una retórica para atacar Irak", afirmó. "No espero otra invasión", señaló por ello Matthews. "Es posible que haya crisis con Corea del Norte o con Irán, pero no creo que se derive en un ataque a cualquiera de estos dos países", añadió.

Respecto a Irán, el analista del CIP recuerda que se trata de "un país tres veces más grande que Irak y con un Ejército mucho más poderoso que el que tenía Irak en 2003". De hecho, Matthews considera que la invasión de Irak ha favorecido a Irán, "que se sabe muy fuerte y que podría buscar oportunidades para emplear esa fuerza" y adoptar una postura internacional más fuerte y más hegemonista en la región, gracias a sus reservas de petróleo, a su influencia en la minoría chií en Irak, a la falta de dirección en su gran rival en el Golfo Pérsico, Irak, y al derrocamiento de los talibán, "rivales fundamentalistas de los dirigentes religiosos iraníes".

"Tras el caso de Irak, Irán podría llegar a la conclusión de que no tener armas nucleares es más peligroso para su seguridad que tenerlas", afirmó el investigador en un informe elaborado por él mismo y distribuido durante el acto.

Robert Matthew cree que la administración Bush tendrá también límites en su propio país para continuar con su actual política exterior. "El Ejército está muy debilitado", explicó. Estados Unidos tiene en la actualidad 480.000 hombres y mujeres en las fuerzas armadas, un tercio de los cuales están en Irak. "No es exagerado decir que todo el Ejército de Estados Unidos está en Irak, volviendo de Irak o preparándose para ir a Irak", aseveró. Aunque el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, diga lo contrario, "es obvio que Estados Unidos no puede luchar en dos frentes a la vez", y menos ahora, que lo de Irak se ha convertido "en una verdadera guerra".

Por ello, ciertas propuestas hechas incluso por sectores progresistas para que se vuelva al servicio militar obligatorio y que la guerra "no sólo sea cosa de los más pobres y los menos educados", podrían suponer un cambio radical en la política exterior norteamericana a medio plazo. "Cuando se reclute a los blancos de clase media, educados, hombres y mujeres, se acabarán las guerras", afirmó. "Es un factor que limitará las aventuras", añadió.

LA "PUERTA GIRATORIA"

En todo caso, y a corto plazo, Matthew sí cree que habrá una continuidad en la orientación militarista de la política exterior de Estados Unidos. "No se va a desprender de Rumsfeld, pero (el secretario de Estado, Colin) Powell sí creo que va a salir de la administración", comentó. Powell "fue la única voz, muy baja eso es cierto, que se opuso a los halcones de la Administración", añadió.

Tampoco cree que se reduzcan los gastos militares, fuertemente incrementados a causa de la guerra de Irak, y recordó al respecto que el Pentágono ha registrado un nuevo aumento histórico de su presupuesto, que ha alcanzado los 450.000 millones de dólares, una cantidad "dos veces superior" a la del presidente Bill Clinton (1993-2001).

Al respecto, el investigador denunció que la actual es una "Administración de hombres de negocios" que mantienen "nexos claros con las compañías que tienen contratos con el Pentágono" (y a las que, por tanto, favorece el incremento de los presupuestos militares).

"Hay una especie de puerta giratoria por la circulan gentes que comienzan en el Pentágono y pasan a la empresa privada y gentes que empiezan en la empresa privada y entran en el Pentágono", afirmó Robert Matthews, quien puso como ejemplo al vicepresidente Dick Cheney, antiguo directivo de la empresa Halliburton (una de las grandes beneficiarias de concesiones en Irak), quien "no tenía ninguna experiencia con el mundo empresarial y se le escogió sólo por su experiencia política".

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