Artículos de Félix López
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Bajé del tren y salí por la puerta de Atocha a las dos de la tarde. Esa hora en que Madrid es un hervidero de gente que toma cerveza en las terrazas y despotrica de los políticos, mientras ellos negocian en lujosos restaurantes de Recoletos, Salamanca y la Castellana. Cuarenta y ocho horas es el tiempo perfecto para ponerte la adrenalina a tope.