Abandono de los animales.

Foto: Archivo.
Para mí este es un tema algo complicado porque trata sobre la actitud que asumen algunas personas y que es imprescindible cuestionar, al valorar cuáles pueden ser las causas de tan tristes y lamentables efectos. Se trata del abandono de los animales.
Me gusta investigar, no lo puedo ocultar, por eso decidí indagar hasta el origen etimológico de la palabra “abandono”, que según encontré, procede del francés abandonner (siglo XII), de la locución à bandon, “a merced de”.
Abandonar, según algunos diccionarios revisados, es dejar desamparada a una persona o cosa; desistir, renunciar. Prescindir o no hacer caso de algo o de alguien. Descuidar uno sus actos, obligaciones o aseo. Dejar solo algo o a alguien, alejándose de ello o dejando de cuidarlo. Dejar una actividad u ocupación o no seguir realizándola. Dejar atrás. Encontré muchas acepciones similares, pero para no alargar más esta introducción, que preciso necesaria, es: abandonar por completo y definitivamente, desamparar por completo, desertar.
Suelo señalar que asumir la adopción, el cuidado o la tenencia de un animal, de cualquier especie, es un acto que requiere de total responsabilidad. Ningún animal pide a una persona que se haga cargo de él y si lo hace, el lenguale es una lángida mirada, un gesto o caminar tras ella, hasta donde le sea posible.
También acostumbro a comentar, que si una persona no siente preferencia por los animales, ni el deseo de poseerlos, les teme, no lo tiene previsto, no se siente preparado, carece de información sobre la especie o raza o no cuenta con ciertas condiciones de espacio, materiales, económicas, al menos las esenciales y tampoco cuenta con tiempo para atenderlos, entonces que aplace la posesión o adquisición. Que los asuma cuando tenga realmente más condiciones, para que resulte la tenencia responsable, de beneficio, protección, cuidado, atención, salud y bienestar para los animales o lo que es lo mismo, asumiendo una tenencia responsable.
Para poseer animales hay que tener cierta vocación. Se asumen o adoptan porque existe ese nivel de preferencia para convivir con ellos, siendo un placer atenderlos y cuidarlos. No puede ser una toma de decisión fortuita, imprevista. No se pueden adoptar animales por moda, por complacencia o competencia con alguien, tiene que ser, un acto verdaderamente responsable. Un animal es un sujeto vivo, no es un objeto.
Un animal requiere beber agua, comer, andar, correr, expresarse acorde a su especie, es un sujeto que siente, gusta, expresa sus formas de comportamiento y también, como nosotros padece, sufre, enferma, puede llegar a la longevidad y morir. Tiene necesidades que satisfacer al igual que las tenemos nosotros los humanos. Todo esto hay que tenerlo muy en cuenta cuando se asume llevarlos a la casa para convivir en y con la familia, se deben llevar a la casa estando convencidos de que la adopción será, efectivamente responsable.
Siempre recomiendo a las personas que me comentan sobre la adquisición de una mascota, por ejemplo, que busquen información sobre la especie y raza que desee poseer para así, tener cierta preparación preliminar, que les permita asumir con toda responsabilidad esa posesión que tienen planificada.
Tener en cuenta que cuando una persona vive en solitario, la decisión es unipersonal. Pero, cuando se trata de una familia debe haber consenso para que entre todos compartan la tenencia familiar. Así se define en principio que tenga presencia, quizás luego, se pueden precisar ciertas responsabilidades, pues hay que definir, dónde permanecerá o dormirá, quien lo alimentará, quien lo sacará o lo llevará a la consulta veterinaria, quien asumirá los gastos de su atención, en fin pensar en todo eso, para garantizar que el animal esté bien atendido y saludable.
Señalo todo esto, porque las preguntas y comentarios que me dirigen las personas siempren suelen llegar tardíamente, es decir, si adquieren un perro, después preguntan, dónde usted cree que deba dormir, le puedo dar de comer uno u otro alimento, cuando se podía destetar, cuando se puede desparasitar porque ya tiene un año y nunca lo hemos llevado al veterinario, a qué edad se puede efectuar la ovario histerectomía o la castración y así otras muchas inquietudes que les van surgiendo en la marcha. Con esto no estoy criticando o señalando a nadie, sino quisiera despertar el interés de las personas para que sepan hasta donde debe llegar el nivel de responsabilidad que se asume con la adopción.
Y muchos se preguntarán: ¿si el tema es el abandono, porque comenzar por las responsabilidades que tienen los tenentes, propietarios o responsables de animales?
Pues simplemente, porque si la adopción de animales resulta bien pensada, conciente, conciliada, decidida, responsable, el abandono no sería un fenómeno recurrente.
Es difícil o más difícil, que quien tiene mascotas por largo tiempo, quien siente apego por ellas las abandone, así como quien se dedica a críar aves o peces ornamentales u otras especies domésticas, repentinamente se deshaga de ellas.
Tal vez habrá quien piense que el abandono de perros y gatos se ha elevado en los últimos años producto de la situación que padece el país por la intensificación de las presiones externas, económicas, comerciales y financieras a que estamos sometidos, por la subida de los precios de alimentos básicos o por problemas de las viviendas y aunque en lo personal pienso que esos factores pueden influir, creo que mas bien es porque no se practicó la tenencia conciente y responsable, pues por otra parte vemos como los que aman a sus animales, se esfuerzan por garantizarle las necesidades básicas a pesar de esas mismas dificultades, se crecen y esfuerzan para mantenerlas en casa y como miembros de las familias.
El abandono no ocurre solo en nuestro país, no es un fenómeno cubano, ocurre también en otras latitudes. Cuando tengo la oportunidad de compartir con colegas de otros países que como yo, tienen responsabilidades respecto al bienestar animal, son veterinarios de la asistencia veterinaria, del control de las zoonosis, son profesores, académicos o estudiosos del tema, me comentan sobre situaciones similares que ocurren en sus respectivos países.
Es interesante compartirles las siguientes consideraciones plasmadas en una bibliografía sobre Bienestar Animal, de colegas internacionales y expertos en esta materia, acerca del abandono y el maltrato:
“El abandono de animales es un fenómeno mundial que persiste a pesar de las medidas legislativas y campañas de concienciación llevadas a cabo. Constituye no solo un problema de bienestar animal, sino también un problema moral, social, económico y de salud pública. Hasta hace poco tiempo, la solución del exceso de población de perros abandonados se basaba en la eutanasia. Sin embargo, cada vez más la sociedad se opone a este tipo de medidas y demanda nuevas soluciones.
Los distintos tipos de maltrato van desde la negligencia hasta el asesinato malicioso, y se podrían citar ejemplos diversos de maltrato tales como mantener encadenados permanentes a perros a la intemperie, la falta de comida o agua, la cría abusiva de hembras y los criaderos ilegales, el uso de collares de castigo, las peleas de perros, etc. Las leyes de protección animal han regulado mucho este aspecto y, sin embargo, siguen existiendo muchas carencias al respeto. En la actualidad, otra vertiente del problema del maltrato animal reside en el hecho de que las alteraciones del vínculo animal-humano pueden servir como indicadores de deterioro de las condiciones sociales y como detectores precoces de situaciones de riesgo para el desarrollo de actos violentos de personas.”
Lo anterior nos demuestra que no es una excepción nuestra sociedad, que en otros países los actos de maltrato también son motivo de preocupación social y de interés para los profesionales de los sistemas de sanidad animal, de salud pública y de otros sectores sociales, que igual que nosotros, buscan que se reduzcan o desaparezcan los actos de maltrato contra las diversas especies, sean estas domésticas o silvestres.
El abandono es cruel y es una forma de maltrato que debemos evaluar institucional y públicamente, no solo por lo que significa como daño a los animales, sino por la falta de responsabilidad social y para la salud de todos que significa. Tengamos en cuenta que los efectos desfavorables en la sanidad animal, impactan así mismo en la salud de los humanos y en los entornos que todos compartimos.
Luchemos contra el abandono de los animales, continuemos trabajando por Una Sola Salud.
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Obra de incalculable valor, pero miremos al abandono de los seres humanos, que están viviendo en ocasiones en situaciones más precarias que muchos animales.
Es cierto que ésta obra es muy buena, pero cuidado, que por el camino que vamos terminaremos como muchos países de Europa que los animales domésticos están valorados altamente y con enormes derechos.
Y no digo que los animales no se lo merezcan, pero en europa o países desarrollados se ve muy bien, pero en nuestro país donde el estar buscando comida en latones de basura para susistir no es nada halagüeño.
Pienso que hay que dejar las políticas, regulaciones, decretos y resoluciones y poner los pies en la tierra y ver las necesidades de un pueblo que estamos casi viviendo como animales y en ocasiones peor que ellos. Porque no es apagones solamente, es falta de medicación para un enfermo, es deterioro del sistema de salud, es deterioro del sistema de educación, es deterioro en la alimentación de grandes sectores de la población fundamentalmente los niños y ancianos.
Cuidar a los animales es muy fantástica idea, pero cuidemos a quién tienen que cuidar a esos animales que están primero.
Los animales merecen respeto. Es muy triste que abandonen a los animales y ciertamente es un acto de crueldad. Muy penoso y preocupante que ocurra.
Unamonos para hacer el bien a cualquiera que lo necesite no importa si es persona o animal no importa si es vulnerable o no eso hace mucho bien ,cada buena acción es recompesada con creces.Hagamos un mundo mejor.
La mayor crueldad contra los animales son las prácticas religiosas afrocubanas. Pero la ley no se atreve, es cobarde e ignorante.
Si realmente hay que cuidar y proteger a los animales, pero he llegado a ver muchos mendigos, o de calles como se les llaman, comiendo y/o recogiendo cosas en los verdaderos, incluso tirafo en la calle o parques (jon lenon, 13 y 16', aqui en el Vedado capitalino, ante la vista e indiferencia de muchos, algunos. de los cuales pasea o juega con sus bien cuidada y alinentada mascotas. Mientras esas personas, hombres. Mujeres. Mayores, lo(a)s más no tienen legislación que lo(a)s protejan a diferencia de los animales.
Por favor seamos realistas y sobre todo humano, en esta cuba de hoy, con tantos carentes de cuestiones básicas, como alimentos, medicamentos..., esos merecen primera atenc
ión que los animales.