¿Sostiene el Departamento de Estado una campaña escalonada de presión contra Cuba?

Sí. La secuencia documentada desde el 20 de julio permite sostener que el Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo la conducción de Marco Rubio, desarrolla una campaña escalonada que combina presión económica, diplomática y comunicacional contra Cuba. Recientes filtraciones publicadas por POLITICO , The New York Times y Axios añaden una cuarta dimensión: el refuerzo de capacidades de inteligencia y la preparación de escenarios para aniquilar el liderazgo político cubano.
La conclusión se apoya en dos conjuntos de evidencia. El primero es la cronología de decisiones y declaraciones oficiales entre el 20 de julio y el 7 de agosto. El segundo es un análisis de escucha política de 57.695 menciones públicas en Internet a Marco Rubio y al Departamento de Estado entre el 20 de julio y el 9 de agosto de 2026, con un alcance acumulado estimado de 224 millones de usuarios.
El estudio muestra que el informe publicado el 20 de julio no fue un episodio aislado: abrió una secuencia sostenida que nunca desapareció de la conversación y que produjo dos grandes olas de amplificación.
No estamos ante declaraciones dispersas sobre Cuba. Los datos muestran una secuencia en la que el relato de “amenaza” crea el marco político, las sanciones aumentan el costo económico, la diplomacia estadounidense busca reducir apoyos externos y la amplificación mediática mantiene el tema activo. Las filtraciones sobre inteligencia aparecieron después, cuando ese terreno ya estaba construido.
El 20 de julio: construir primero la amenaza
El punto de partida fue el informe de unas cien páginas Cuba: The Capital of 21st Century Communism. El documento del Departamento de Estado presenta a la Isla como centro de una extensa historia de espionaje, infiltración, subversión política e influencia ideológica contra Estados Unidos.

Figura 1. El estudio analizó 57.695 menciones públicas entre el 20 de julio y el 9 de agosto de 2026.
La operación discursiva es más amplia que una acusación clásica de espionaje. El informe traza conexiones entre Cuba y movimientos de protesta, organizaciones de izquierda, activistas, universidades y corrientes políticas dentro de la propia sociedad estadounidense. Es decir, el adversario exterior se utiliza también para reinterpretar conflictos internos de Estados Unidos.
Ese rasgo llamó la atención incluso fuera de los medios favorables a Cuba. The New Yorker describió el documento como parte de una ofensiva más amplia de Rubio contra la izquierda y señaló que el reporte enlaza las supuestas operaciones cubanas con movimientos y figuras políticas estadounidenses. The Guardian, por su parte, lo situó dentro de la campaña de “máxima presión” de la Administración y observó el contraste entre la imagen de Cuba como una amenaza excepcional y la realidad de un país sometido a graves carencias energéticas y económicas.
La muestra confirma que el lanzamiento no pasó como una noticia de un día. Entre el 20 y el 23 de julio se produjo la primera gran ola de menciones. Después, el volumen bajó, pero nunca desapareció: el mínimo permaneció alrededor de 700 menciones diarias. La narrativa siguió sedimentándose mediante tres fórmulas repetidas: Cuba está “a 90 millas”, lleva “seis décadas” de subversión y las protestas estadounidenses supuestamente “no son orgánicas”.
Del relato a las sanciones
Tres días después del informe, el 23 de julio, Washington anunció sanciones contra nueve entidades y dos personas, con objetivos en los sectores de energía, finanzas y servicios médicos. Esas decisiones se apoyaron en la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Donald Trump el 1 de mayo. El texto de la orden define las políticas cubanas como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense y habilita sanciones en energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad, entre otros ámbitos.

Figura 2. La conversación tuvo dos grandes olas: el informe del 20 de julio y el nuevo pico del 1–2 de agosto.
El 6 de agosto llegó otra ronda: cinco entidades cubanas y ocho oficiales de las FAR fueron alcanzados por nuevas medidas. La comunicación de Rubio volvió a unir las sanciones con el lenguaje de seguridad nacional, el espionaje y la presencia de Rusia, China e Irán cerca de las costas estadounidenses.
El 7 de agosto, una entrevista de Rubio con Axios hizo explícita la lógica de la estrategia. El Secretario resumió el objetivo con una frase breve: “no hay válvulas de escape”. Axios contabilizó desde el año anterior alrededor de dos docenas de acciones de presión, 40 entidades sancionadas y al menos 38 personas afectadas por sanciones económicas, limitaciones de visas o revocaciones de residencia. El medio también señaló la presión ejercida sobre terceros países para que reduzcan su cooperación con las misiones médicas cubanas.
La frase de Rubio es especialmente reveladora porque desplaza el objetivo desde una sanción concreta hacia una lógica acumulativa: cada mecanismo que permita aliviar la presión debe ser cerrado. Esa es la característica esencial de una estrategia de asfixia: no depende de una sola medida, sino de la suma de restricciones económicas, financieras, comerciales y diplomáticas.
La dimensión humanitaria de esa política tampoco es una discusión exclusivamente cubana. En febrero, expertos independientes de Naciones Unidas advirtieron que las restricciones estadounidenses al combustible podían afectar electricidad, agua, hospitales, transporte y producción de alimentos, y pidieron revocar medidas coercitivas que, a su juicio, podían profundizar una crisis humanitaria. En agosto, varios relatores denunciaron que la política del gobierno de Estados Unidos estaba produciendo en Cuba un "Gaza silencioso". (Ver Anexo al final)
La segunda ola: “influencia cubana”
El segundo gran pico de la muestra llegó entre el 1 y el 2 de agosto. Una entrevista de Rubio difundida por Fox News alcanzó por sí sola cerca de un millón de usuarios en X. En ella, el Secretario vinculó las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, las movilizaciones propalestinas y otros movimientos de activismo con una supuesta red coordinada que incluiría a Cuba.
Al día siguiente, Rubio calificó a la Isla como una “superpotencia del espionaje y la influencia”. El eje de seguridad y subversión dominó abrumadoramente ese segundo pico. El desplazamiento discursivo es significativo: el relato ya no se limita a supuestos hechos históricos, sino que intenta explicar conflictos sociales presentes dentro de Estados Unidos mediante la acción de un enemigo externo.
Esta segunda ola completa un arco narrativo. El informe de julio propone una historia de décadas de infiltración comunista dirigida por Cuba; las entrevistas de agosto presentan esa historia como explicación del presente.
Pero el discurso de Marco Rubio contiene una contradicción evidente: presenta simultáneamente a Cuba como una “superpotencia” del espionaje y la influencia, capaz de penetrar instituciones y articular protestas dentro de Estados Unidos, y como un Gobierno débil, ineficiente y cercano al colapso.
Esa doble representación permite adaptar el relato a necesidades distintas: Cuba aparece como frágil cuando se quiere justificar la presión para acelerar un cambio político, y como extraordinariamente poderosa cuando se busca convertirla en amenaza para la seguridad nacional. El mensaje implícito es que protestar contra determinadas políticas estadounidenses puede ser reinterpretado como parte de una operación extranjera.
No solo mensaje: una red de amplificación
El análisis de las 57.695 menciones permite observar cómo circuló el discurso. El 47,3 % de la muestra está formado por retuits. Eso significa que una parte importante de la visibilidad no provino de nuevas formulaciones, sino de la repetición de un conjunto relativamente pequeño de mensajes.
Entre las cuentas más retuiteadas aparecen @StateDept y @SecRubio junto a perfiles políticos y mediáticos alineados con el relato oficial. @StateDept acumuló 1.387 retuits dentro de la muestra; @SecRubio, 317. A su alrededor aparecen cuentas de gran capacidad de difusión como @WallStreetApes, @MAGAVoice, @EricLDaugh, @DataRepublican y Fox News, todas afiliadas a la ultraderecha estadounidense.

Figura 3. El eje de seguridad y subversión domina la segunda ola de la conversación. La cuenta @WallStreetApes es un usuario troll de la ultraderecha estadounidense, con más de 1,3 millones de seguidores.
Esto prueba disciplina y convergencia de mensaje. El dato permite afirmar que las voces oficiales y una red de amplificación ideológicamente afín repitieron los mismos encuadres a gran escala.
POLITICO aportó además un indicio relevante sobre la disciplina interna del mensaje: en el mismo reporte del 4 de agosto señaló que había obtenido un correo enviado a finales de julio al personal del Departamento de Estado, en el que un alto funcionario acusaba a Cuba de exportar el resentimiento “anticolonial” y “tercermundista” hacia instituciones estadounidenses. Ese documento interno muestra que el encuadre público formaba parte de una línea promovida dentro de la propia institución.
¿De dónde procede la conversación?
El origen geográfico aporta otro hallazgo. El 52,2 % de las menciones procede de Estados Unidos y solo el 5,4 % de Cuba. El 42,4 % restante corresponde al clúster de la Florida y a cuentas internacionales agrupadas por el estudio.

Figura 4. Las cuentas oficiales conviven entre los principales nodos de amplificación con perfiles partidistas y mediáticos.
Dentro de Cuba se localizaron 1.242 menciones. La mayoría fue reactiva: desmentidos de autoridades, mensajes de resistencia y contenidos de medios nacionales. Solo 153 amplificaban las acusaciones del informe. Es decir, en la muestra no aparece una movilización interna espontánea que reproduzca y apoyo el relato del Departamento de Estado.
La capa de las filtraciones
Hasta aquí hablamos de hechos públicos. El 4 de agosto apareció una capa distinta. POLITICO informó, citando a dos personas familiarizadas con los planes de la Administración, que Estados Unidos había aumentado sus activos de inteligencia en Cuba durante los meses anteriores.
El objetivo descrito por esas fuentes era elevar la presión para que el Gobierno cubano se reformara o perdiera el poder. El reporte habló de un aumento de la “presencia” de la CIA, sin identificar públicamente a los funcionarios que filtraron la información.

Figura 5. La mayor parte de las menciones geolocalizadas procede de Estados Unidos y del clúster de la Florida y cuentas internacionales.
El 5 de agosto, The New York Times dio un paso más. Según personas informadas sobre la decisión, la CIA habría creado en secreto un grupo operativo especial sobre Cuba e incorporado oficiales encargados de reclutar y manejar fuentes, analistas, especialistas en ciberoperaciones y personal de influencia encubierta.
El 7 de agosto, otro reporte de The New York Times describió un escenario todavía más concreto: la Administración estaría buscando a un funcionario cubano actual o anterior que pudiera convertirse en una figura de transición, siguiendo el modelo aplicado por Washington en Venezuela. El diario habló de una estrategia más cercana a la “alteración del régimen” que al cambio completo del sistema y señaló que las agencias de inteligencia habían sido presionadas para identificar un posible interlocutor interno.
Puede afirmarse que tres medios de gran alcance —POLITICO, The New York Times y Axios— publicaron, en pocos días, informaciones convergentes sobre inteligencia, presión y búsqueda de interlocutores para una transición, filtraciones atribuidas por las propias audiencias al Departamento de Estado. Los medios originales protegieron la identidad de sus fuentes.
Lo relevante para el análisis de comunicación es el momento en que esas filtraciones aparecen. No llegan antes de la campaña pública, sino después de que el Departamento de Estado ha instalado durante dos semanas un marco de amenaza, ha ampliado sanciones y ha intensificado la comunicación de Rubio. En otras palabras, el componente clandestino descrito por la prensa aparece sobre un terreno político y mediático previamente preparado.
Una campaña de cuatro capas

Figura 6. La secuencia combina informe, sanciones, amplificación y filtraciones sobre inteligencia y escenarios de sucesión.
La cronología permite ordenar la estrategia en cuatro planos que se refuerzan mutuamente.
La capa económica busca aumentar el costo de operar para el Estado cubano y para empresas vinculadas con sectores estratégicos. Las sanciones afectan energía, finanzas, minería, logística y personas determinadas, y crean además un efecto de cautela sobre compañías de terceros países.
La capa diplomática intenta reducir los apoyos externos de Cuba. Axios incluye entre las acciones de la Administración la presión sobre otros gobiernos para que se aparten del programa cubano de cooperación médica. La política hacia terceros países convierte así el cerco bilateral en una presión con efectos extraterritoriales.
La capa comunicacional provee la justificación: Cuba como amenaza a 90 millas, centro de espionaje, exportadora de subversión y supuesta organizadora de protestas estadounidenses. El informe del 20 de julio, las entrevistas de Rubio, las publicaciones de @StateDept y la amplificación de medios y cuentas afines mantienen esas ideas visibles durante semanas.
La capa de inteligencia, finalmente, es la que describen las filtraciones: incremento de activos, grupo operativo de la CIA, ciberoperaciones, influencia encubierta y búsqueda de actores capaces de intervenir en una transición política. Es la capa menos verificable públicamente, pero también la que más claramente conecta las presiones anteriores con escenarios de transformación del poder en la Isla.
La campaña consigue visibilidad, pero no consenso
El hecho de que exista una campaña sostenida no significa que haya logrado convencer a toda la audiencia. La investigación muestra un espacio muy polarizado. Al menos 7.385 menciones relevantes critican abiertamente el informe o a Rubio. Las críticas incluyen gobiernos, legisladores, organizaciones y usuarios.

Figura 7. Las cuatro dimensiones observadas: económica, diplomática, comunicacional y, según filtraciones, de inteligencia.
La diferencia entre volumen y convencimiento es central. Una misma publicación puede ser retuiteada cientos o miles de veces y ocupar una gran parte del espacio informativo sin equivaler a cientos o miles de argumentos independientes. La campaña puede imponer el tema sin imponer necesariamente la conclusión.
Ese matiz coincide con estudios de opinión pública realizados fuera de la muestra. Una encuesta de YouGov, realizada en febrero de 2026, encontró más desaprobación que aprobación tanto al bloqueo de suministros de petróleo desde terceros países como al embargo, y una mayoría contraria al uso de la fuerza militar contra Cuba. En mayo, el Institute for Global Affairs halló que una pluralidad del 47 % de los estadounidenses desaprobaba las sanciones y que amplios sectores dudaban de su capacidad para producir cambios políticos.
Esto refuerza una conclusión que el Observatorio de Medios de Cubadebate ha encontrado en análisis anteriores: la capacidad de amplificar una narrativa no equivale a convertirla automáticamente en opinión social mayoritaria.

Figura 8. La crítica acompaña a las dos olas de acusaciones; el campo informativo permanece polarizado.
Hallazgos principales
1. El informe del 20 de julio funciona como punto de arranque, no como anuncio aislado. El volumen se mantiene durante tres semanas y produce dos olas claramente identificables.
2. Existe disciplina de mensaje. “90 millas”, “seis décadas de subversión” y la negación del carácter orgánico de las protestas aparecen de forma reiterada en cuentas oficiales y redes afines al Departamento de Estado.
3. La presión económica acompaña al discurso. Las rondas de sanciones del 23 de julio y 6 de agosto convierten la narrativa de amenaza en medidas concretas.
4. La conversación se origina mayoritariamente fuera de Cuba, por lo que se puede concluir que se trata de una operación de injerencia externa. Estados Unidos representa el 52,2 % de las menciones geolocalizadas; Cuba, el 5,4 %.
5. Las filtraciones amplían el cuadro. POLITICO y The New York Times describen un refuerzo de inteligencia y escenarios de transición, aunque esa dimensión no ha sido reconocida oficialmente en los términos reportados por la prensa.
6. La campaña es visible, pero no hegemónica. La muestra ofrece una fuerte amplificación favorable al Departamento de Estado por parte de los trolles y medios amplificadores de la derecha, aunque, simultáneamente, una respuesta crítica sostenida. El resultado es alta polarización, no consenso con la línea del Departamento de Estado.
Conclusiones
A la pregunta inicial puede responderse afirmativamente. La evidencia disponible sostiene con fuerza que el Departamento de Estado mantiene una campaña escalonada y sostenida de presión contra Cuba. No es una campaña exclusivamente económica, ni únicamente propagandística. Combina instrumentos y los hace funcionar en secuencia.
El informe del 20 de julio establece el marco ideológico y de seguridad. Las sanciones convierten ese marco en costo material. La presión sobre terceros países extiende el efecto más allá de la relación bilateral. Las cuentas oficiales y medios aliados multiplican el mensaje y mantienen a Cuba instalada en la agenda. Y, según las filtraciones de agosto que han sido atribuidas al Departamento de Estado, agencias estadounidenses estarían reforzando simultáneamente la recolección de inteligencia y el estudio de escenarios para influir en la evolución política cubana.
La formulación más transparente de esa estrategia quizá no aparezca en un documento doctrinal, sino en las palabras de Marco Rubio a Axios: “no hay válvulas de escape”. La frase describe una política que pretende impedir que la economía cubana encuentre mecanismos de alivio mientras Washington aumenta la presión y espera producir transformaciones internas.
A la par, el Secretario de Estado afirma que espera que, al terminar la actual administración, Cuba se encuentre al menos en una trayectoria “irreversible hacia un futuro diferente”. La formulación deja entrever también una frustración política: el horizonte del cambio deja de presentarse como inmediato y se desplaza hacia los dos años y medio que restan de mandato. Es decir, Rubio pasa de la expectativa de un desenlace cercano a una apuesta de desgaste prolongado. Y esa dilación introduce una paradoja difícil de ocultar: mientras más se extiende el plazo prometido para el cambio, más plausible resulta que concluya el Gobierno de Donald Trump y la Revolución cubana continúe en pie.
El estudio permite afirmar que durante las tres semanas analizadas, las decisiones, declaraciones, sanciones, filtraciones y patrones de amplificación siguen una dirección coherente y acumulativa.
Por eso, el rasgo principal del período no es la aparición de una acusación nueva. Es la construcción de un entorno de presión permanente en el que cada día añade una nueva pieza —económica, diplomática, comunicacional o de inteligencia— a la misma estrategia.
Anexo. Cronología de la escalada
Esta tabla ordena las principales acciones, declaraciones y revelaciones periodísticas vinculadas al Departamento de Estado y a Marco Rubio entre el 20 de julio y el 7 de agosto de 2026. Las filas marcadas como “filtración periodística” no equivalen a una admisión oficial: recogen informaciones atribuidas por POLITICO y The New York Times a fuentes de la Administración o de la comunidad de inteligencia.
| Fecha | Acción / declaración | Fuente | Tema |
|---|---|---|---|
| 20 jul | El Departamento de Estado publica Cuba: The Capital of 21st Century Communism, que presenta a Cuba como centro de espionaje, subversión e influencia ideológica contra Estados Unidos. Rubio amplifica el documento y acusa a la Isla de seis décadas de apoyo al “izquierdismo radical”. | Departamento de Estado; @SecRubio | Seguridad nacional, espionaje, influencia política y marco ideológico. |
| 22 jul | Rubio vuelve a colocar a Cuba en la agenda de seguridad nacional por su cercanía de “90 millas” y afirma que Washington está preparado para favorecer un “cambio positivo”. En 24 horas, la cuenta del Departamento de Estado menciona a Cuba nueve veces en X. | Marco Rubio; @StateDept | Seguridad nacional, cambio político y presión comunicacional. |
| 23 jul | Nueva ronda de sanciones contra nueve entidades y dos funcionarios cubanos, con impacto en energía, logística financiera y servicios médicos. Rubio refuerza públicamente el anuncio. | Departamento de Estado; Marco Rubio | Sanciones económicas y financieras; energía y misiones médicas. |
| 23 jul | Rubio declara que la Administración aspira a que “Cuba sea libre”, sin ofrecer un calendario ni un mecanismo específico para alcanzar ese objetivo. | Marco Rubio | Cambio político y presión ideológica. |
| 28 jul | El portavoz Tommy Pigott acusa a Cuba de mantener una campaña de espionaje e influencia contra Estados Unidos y la describe como “nexo y nodo” de redes internacionales vinculadas al llamado “turismo revolucionario”. | Tommy Pigott; Departamento de Estado | Espionaje, influencia y redes internacionales. |
| 29 jul | Se conoce que el Departamento de Estado negocia con Uruguay la posible recepción de ciudadanos cubanos y otros sudamericanos deportados desde Estados Unidos. | Prensa internacional sobre conversaciones diplomáticas | Migración, deportaciones y presión diplomática. |
| 30 jul | El Departamento de Estado mantiene activa la campaña derivada del informe del 20 de julio. Pigott defiende en CNN el encuadre de Cuba como centro articulador de redes de izquierda e influencia política. | Departamento de Estado; CNN; Tommy Pigott | Ofensiva comunicacional y seguridad nacional. |
| 1–2 ago | Una entrevista difundida por Fox News dispara la segunda gran ola de conversación. Rubio sostiene que las protestas anti-ICE, propalestinas y otros movimientos no son “orgánicos” y, el 2 de agosto, califica a Cuba de “superpotencia del espionaje y la influencia”. | Fox News; Marco Rubio; muestra analizada | Protestas internas en EE. UU., espionaje e influencia. |
| 3 ago | Tommy Pigott responsabiliza directamente al Gobierno cubano y a su modelo económico por la crisis de la Isla y refuerza el marco discursivo utilizado por Rubio. | NBC; Tommy Pigott | Crisis económica y responsabilización del Gobierno cubano. |
| 4 ago | Filtración periodística. POLITICO informa que Estados Unidos habría aumentado sus activos de inteligencia en Cuba dentro de una estrategia para presionar al Gobierno a “reformarse o caer”. El medio presenta a Rubio como figura central y menciona posibles operaciones de influencia, fractura interna y preparación de opciones de mayor presión. | POLITICO, fuentes familiarizadas con los planes | Inteligencia, presión para cambio político y escenarios de fractura interna. |
| 4 ago | La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental publica gráficos en español que responsabilizan al Gobierno cubano por la crisis económica y eléctrica y colocan a GAESA en el centro del mensaje. | Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental | GAESA, crisis económica y presión comunicacional. |
| 5 ago | Filtración periodística. The New York Times reporta que la CIA creó un grupo operativo especial sobre Cuba para ampliar capacidades de inteligencia, promover cambios económicos y políticos, crear fisuras dentro de la élite y preparar opciones de mayor presión. | The New York Times, fuentes no identificadas | Inteligencia, fisuras en el liderazgo y preparación de escenarios políticos. |
| 5 ago | El Departamento de Estado amplifica contenidos de Breitbart que vinculan al Gobierno cubano con Antifa y con protestas violentas en Estados Unidos, retomando declaraciones anteriores de Rubio. | Departamento de Estado; Breitbart | Antifa, protestas internas e influencia cubana. |
| 6 ago | Nueva ronda de sanciones contra cinco entidades cubanas y ocho oficiales de las FAR. Rubio vuelve a presentar a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, centro de espionaje y plataforma para operaciones de Rusia, China e Irán. | Gobierno de EE. UU.; Marco Rubio | Sanciones, FAR, terrorismo, espionaje y alianzas internacionales. |
| 6 ago | La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental pide la liberación de individuos considerados presos políticos. | Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental | Derechos humanos y presión diplomática. |
| 7 ago | En Axios, Rubio sintetiza la campaña con la frase “no hay válvulas de escape” y expresa su expectativa de dejar a Cuba en una trayectoria “irreversible hacia un futuro diferente”. Axios contabiliza alrededor de dos docenas de acciones de presión desde el año anterior. | Axios; Marco Rubio; Departamento de Estado | Máxima presión económica, cierre de vías de alivio y cambio político. |
| 7 ago | Filtración periodística. The New York Times informa que Washington busca una figura cubana, actual o anterior, capaz de asumir el poder bajo un esquema que el diario describe como “alteración del régimen”. El reporte añade que agencias estadounidenses habrían sido presionadas para identificar un posible interlocutor o figura de sucesión. | The New York Times, fuentes sobre deliberaciones internas | Sucesión política, “alteración del régimen” y búsqueda de interlocutores internos. |
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