Israel comienza la construcción de una nueva barrera de 22 km en Cisjordania

Mohammad Masaeed con una de sus hijas.
“El muro pasará justo por aquí, ¿ves?”, Mohammad Masaeed, 46 años, me muestra un mapa en su móvil: una línea roja atraviesa pueblos, terrenos y carreteras. Señala dos techos blancos que se ven en la fotografía, divididos por la nueva barrera que Israel acaba de empezar a construir. “Esta es mi casa; aquella, la casa de mi vecino”.
Enciende un cigarrillo. Ambas familias han recibido dos órdenes de demolición en los últimos meses: “Uno de los oficiales israelíes me dijo: 'esta es la tierra de Israel'.
Tengo ocho hijos, le pregunté a dónde se supone que debo ir. Me respondió: 'fuera de aquí'. Pero esta es mi tierra, lo tengo todo aquí, toda mi vida. Si me echan, me convertiré en un mendigo”. Sacude la cabeza: “Todo esto con la excusa de la seguridad”.
Nos encontramos en Yarza, una comunidad rural en el norte del Valle del Jordán, en la provincia de Tubas. Aquí el paisaje corre el riesgo de verse pronto alterado por las obras de una nueva barrera de 22 km, iniciada por Israel el pasado 5 de marzo bajo el estandarte de la seguridad.
El proyecto, que se extiende desde Ein Shibli hasta Al-Aqba, amenaza con aislar a 19 comunidades palestinas y arrebatar el acceso a unos 19.000 hectáreas de tierras, obligando a cientos de personas al abandono forzoso de sus hogares.

Palestina Viñedos construcción de la barrera de 22 km.
El proyecto israelí para apoderarse del Valle del Jordán es antiguo, pero fue rescatado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en 2024. El tramo de 22 km recientemente aprobado forma parte de un plan mayor que prevé la construcción de una barrera de unos 500 km que partirá de los Altos del Golán y llegará hasta el Mar Rojo.Manteniendo una distancia de unos 12 km de la frontera con Jordania.
La excusa es la de bloquear el tráfico de armas entre los dos países e impedir las “infiltraciones terroristas”. La han llamado “Barrera de seguridad de la frontera oriental”; nombre en clave para el tramo de 22 km, “Scarlet Thread”, es decir, “Hilo Carmesí”.
Una obra que Israel presenta como necesaria para la defensa, pero que los palestinos denuncian como un instrumento de anexión de facto del Valle del Jordán.
El tramo de 22 km recientemente aprobado forma parte de un plan mayor que prevé la construcción de una barrera de unos 500 km que partirá de los Altos del Golán y llegará hasta el Mar Rojo
El proyecto fue detenido inicialmente por el Tribunal Supremo de Israel, porque la retórica de la “seguridad” fue desmontada en el recurso presentado por el abogado Taufiq Jabrin el 25 de enero de 2026, mediante la asesoría de Shaul Arieli, un exoficial de las FDI.
Fue precisamente el militar —que había luchado en el Líbano y luego contra los palestinos en la Cisjordania de la primera Intifada— quien certificó la no necesidad de la barrera por “cuestiones de seguridad interna”. Sin embargo, el 2 de marzo el ejército presentó una segunda solicitud, invocando motivos de seguridad esta vez vinculados al nuevo conflicto con Irán.
El Tribunal revocó así la suspensión anterior y las obras comenzaron apenas tres días después.

Palestina Viñedos personas afectadas
Issa Abu al-Qabash, conocido como “Abu Safi”, era mayor que el propio Estado de Israel cuando los colonos lo atacaron y lo expulsaron violentamente de su hogar en la cercana Khirbet ar-Ratheem. “Nos amenazaban constantemente, cada noche, cada día, cada hora”, relataba. Su aldea es una de las más de 70 comunidades palestinas desplazadas, donde los colonos israelíes se ha intensificado en toda la Cisjordania ocupada.
“Me golpearon —cinco de ellos— con M16, entre los ojos. Me dijeron: ‘morirás si no te vas. Tienes cinco días’”. Abu Safi huyó con su familia con la esperanza de regresar pronto, pero “todo se ha perdido… Nos expulsaron de nuestra propia tierra”. Murió meses después, desplazado en as-Samu, añorando volver a su hogar.
Cerca de sus tierras se han plantado nuevos viñedos. Las colinas del sur de Hebrón se han convertido en una de las zonas vitivinícolas de colonos de mayor crecimiento. A medida que se intensifican los ataques, la tierra palestina se despuebla, se confisca y se incorpora a asentamientos en expansión.
La plantación de viñas para la industria vinícola israelí se ha convertido en un eficaz instrumento de desposesión, que ofrece oportunidades económicas a los colonos mientras impide el regreso de la población palestina a sus tierras.
Al menos tres empresas producen vino en asentamientos de la región de Hebrón: Antipod en Kiryat Arba, que comercializa vinos bajo las marcas Jerusalem Winery, Noah Winery y Hevron Heights Winery; Drimia en Susiya; y La Forêt Blanche en Beit Yatir, fundada por Menachem Livni, condenado por el asesinato de tres estudiantes palestinos en Hebrón y por herir a otros 33 en 1983 como cabecilla del grupo extremista Jewish Underground, aunque cumplió menos de siete años de prisión antes de recibir un indulto presidencial. Tras salir de la cárcel, comenzó a cultivar uvas.
Plantar viñas en territorio ocupado
Datos del Ministerio de Agricultura de Israel muestran que los territorios ocupados por Israel en 1967 se han convertido en importantes regiones productoras de vino.
En los Altos del Golán sirios, hay unas 1.320 hectáreas de viñedos, aunque las plantaciones extensivas de los últimos tres años aún no se reflejan en estas cifras.
En Cisjordania, determinar la extensión total de los viñedos de los colonos resulta más complejo, ya que Israel no distingue entre sus fronteras reconocidas internacionalmente y los asentamientos ilegales.
No obstante, “Judea”, el término utilizado para referirse al sur de Cisjordania, figura entre las principales regiones productoras de vino junto con Galilea, las llanuras costeras y los Altos del Golán ocupados.
Las cifras oficiales subestiman la verdadera magnitud de la viticultura de los colonos en Cisjordania
Dror Etkes, investigador israelí que lleva más de dos décadas siguiendo la actividad de los asentamientos y fundador de la organización Kerem Navot, advierte de que las cifras oficiales subestiman la verdadera magnitud de la viticultura de los colonos en Cisjordania.
“Hay muchas apropiaciones de tierras que no se registran. En los últimos años vemos una clara expansión”, afirma, mientras señala su base de datos, que cartografía unas 1.300 hectáreas de viñedos de colonos en Cisjordania.
Etkes calcula que existen alrededor de 89 hectáreas de viñedos plantados recientemente en zonas de las que comunidades palestinas han sido desplazadas por la fuerza en el extremo sur de Cisjordania.
Muestra imágenes aéreas que documentan el despojo gradual de los agricultores palestinos durante décadas, a medida que sus tierras son ocupadas por colonos, arrasadas y replantadas con viñas.
Una industria que prospera sobre la desposesión
Iman Hamayel recuerda su infancia llena de los sabores, aromas y sonidos de la tierra de su familia en Jabal al-Taweel (“la colina alta”), en al-Bireh, junto a Ramala, en la ocupada Cisjordania.“Mi madre y yo íbamos [a la colina] temprano por la mañana.
Ella llevaba una cesta grande, yo una pequeña, y la llenábamos de higos. Se oían los pájaros. Durante la temporada de la aceituna íbamos a recogerlas después de la escuela. Era como una fiesta”, recuerda con nostalgia. “Pero luego empezaron a prohibirnos ir.”
A finales de los años 90, la familia de Hamayel, junto con otros propietarios palestinos, perdió el acceso a sus tierras a medida que el asentamiento de Psagot — establecido en 1979 sobre tierras de al-Bireh — se expandía gradualmente, apropiándose de huertos y olivares palestinos.
Desde 1967, Israel ha confiscado más de 200.000 hectáreas de tierra palestina en Cisjordania — más de un tercio del territorio — y ha privado a la población palestina de sus tierras y medios de vida.
“Mi madre fue de todos modos, y un funcionario del asentamiento le dijo: ‘La próxima vez que vengas, te dispararemos. Tienes prohibido venir aquí’. Esto fue en 1998. Le afectó profundamente”, relata Hamayel.

Palestino afectado por las tierras robadas.
Ese mismo año, Yaakov Berg, nacido en la Unión Soviética comenzó a plantar viñedos en tierras confiscadas a palestinos. Cinco años más tarde, durante la Segunda Intifada, él y su esposa fundaron la bodega Psagot, mientras el ejército israelí cercaba Jabal al-Taweel con una valla,e impedía el acceso a los propietarios palestinos.
Mientras las familias palestinas eran separadas por la fuerza de sus huertos, los viñedos plantados en tierras robadas se convertían en un negocio comercial.
Muchas bodegas en la Cisjordania ocupada y los Altos del Golán, designadas como “zonas de prioridad nacional”, se benefician de generosos subsidios estatales, ventajas fiscales y acceso al agua
“Una vez mi madre logró colarse para ver la tierra… habían arrancado los olivos y las higueras, y habían plantado viñas”, cuenta Hamayel. Berg construyó una casa con piscina en terreno privado palestino.
En 2003, la Administración Civil israelí en Cisjordania emitió una orden de demolición contra la vivienda, pero nunca se ejecutó. La bodega de Berg ha recibido más de un millón de euros en subvenciones gubernamentales y financiación de la familia Falic, multimillonarios estadounidenses, que se convirtieron en accionistas mayoritarios.
Sus viñedos se extienden hoy sobre más de ocho hectáreas de tierra privada palestina.
Muchas bodegas en la Cisjordania ocupada y los Altos del Golán, designadas como “zonas de prioridad nacional”, se benefician de generosos subsidios estatales, ventajas fiscales y acceso al agua de riego proporcionado por la empresa estatal israelí.
“El gobierno israelí está volcando enormes cantidades de dinero en esto”, afirma Dror Etkes. Gracias a este respaldo, Psagot ha pasado de ser una pequeña empresa a un exportador galardonado. Opera un centro de visitantes que ofrece rutas enoturísticas, un salón de banquetes y espacios para eventos privados.
También ofrece rutas enoturísticas y produce alrededor de un millón de botellas anuales; más del 70% se exporta a países de todo el mundo, incluida España, donde puede encontrarse a la venta como “hecho en Israel” en tiendas en línea como Vivino.
Consultada al respecto, esta última empresa indicó que “está revisando los casos específicos sobre origen territorial mencionados para garantizar el cumplimiento de la legislación de la UE”.
Beneficios de la ocupación
Hoy, existen más de 300 bodegas israelíes que producen alrededor de 45 millones de botellas de vino al año. Mientras que muchas de estas bodegas reconocen abiertamente que cultivan uva en los Altos del Golán sirios, aquellas que se abastecen de viñedos en Cisjordania suelen tratar de ocultar su origen mediante un etiquetado engañoso y la mezcla de productos a lo largo de la cadena de suministro.
Un informe de 2011 de la organización de investigación Who Profits concluyó que “todas las grandes bodegas israelíes utilizan uvas procedentes de los territorios ocupados en sus vinos”.
Según el Instituto de Exportación de Israel, las exportaciones de vino se han duplicado en la última década. Estados Unidos es el mayor mercado: representa aproximadamente dos tercios de las exportaciones de vino israelí, seguido por la Unión Europea (UE).
A pesar de la prohibición de importar productos de las colonias anunciada por Madrid en septiembre de 2025, los vinos israelíes todavía se pueden encontrar a la venta en España, en concreto, los procedentes de los Altos del Golán ocupados.
Estando disponibles en tiendas de vinos como Bodega Santa Cecilia y Enjoy Wine SL o en tiendas online como Vinatis, Vinissimus, Lavinia y Grauonline. Consultadas al respecto, solo Grauonline respondió e indicó que “la compra fue realizada en 2023, antes de que el conflicto se intensificara [...] Por nuestra parte, retiraremos el producto cuando se agoten las pocas botellas que quedan”.
Las exportaciones a Estados Unidos incluso aumentaron, y en 2024 superaron los 47 millones de dólares, frente a los 36 millones de 2023.
En julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció la obligación de los Estados de “abstenerse de entablar relaciones económicas o comerciales con Israel en relación con el Territorio Palestino Ocupado” y de “adoptar medidas para impedir relaciones comerciales o de inversión que contribuyan al mantenimiento” de los asentamientos ilegales.
Pese a la claridad de estas obligaciones, el comercio que sostiene la expansión del colonialismo de asentamientos ha continuado sin freno. Las exportaciones a Estados Unidos incluso aumentaron, y en 2024 superaron los 47 millones de dólares, frente a los 36 millones de 2023.
Como principal socio comercial de Israel, la UE adquiere alrededor de un tercio de sus exportaciones, mientras que el comercio bilateral total de bienes asciende a unos 42.000 millones de euros anuales.
Bajo la creciente presión de la sociedad civil y de las organizaciones de derechos humanos, la UE ha escenificado un supuesto cumplimiento del derecho internacional, al tiempo que garantiza la protección de los intereses israelíes.
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