Donald Tump: El Poder y la Palabra

Todas esas atrocidades que inventa Donald Trump serían intrascendentes si tuviésemos un frente comunicación y semiótica capaz de generar contraofensivas puntuales y eficaces. Eso de cambiarle el nombre al Golfo de México no es otra cosa que una declaración de “guerra simbólica”. Tal ideota nos es casual ni huérfana de profundidad, aunque parezca sólo un berrinche de magnate irrespetuoso, pletórico de ignorancia. Aquí subyace una ofensiva por el control de los significados y una narrativa histórica auspiciada por la “batalla cultural” burguesa que se despliega por todo el planeta para reponerle al imperio la “prerrogativa” de imponer el sentido de la dominación a todo sentido. Moralejas oligarcas con destinatarios políticos y culturales región por región. Trump exhibe su muy limitado respeto geopolítico y su desorbitada petulancia como tendencia para desplegar maniobras simbólicas y ofender a los pueblos para disciplinarlos. Pagará las consecuencias políticas y culturales. ¿Escucha eso Xi Jinping?
Su estulticia es un motor semántico, no simple ignorancia, porque con tal desplante arrogante el magnate quiere que lo aceptemos como jefe nuestro mientras le regalamos los recursos estratégicos, incluida la identidad de los nombres. Rebautizar al Golfo de México es una payasada que pisotea todos los fundamentos históricos o geográficos de nuestras identidades, refleja desprecio por la realidad con violencia simbólica contra las culturas y los pueblos que han dado significado a ese espacio durante siglos. Trump no sólo insulta la historia de la región, sino que también busca borrar su significado como un espacio geográfico y simbólico compartido entre naciones y culturas múltiples, en especial México, cuya relación con USA ha sido marcada por conflictos, disputas y tensiones históricas de dominación e intervención y saqueo.
Es un capricho irritante eso de renombrar una zona tan cara a identidad de la región. No es asunto sólo de palabras, porque conlleva la intención imperial de reconfigurar el imaginario colectivo. En la tontería de Trump, y sus seguidores, se desliza una operación ideológica para reinterpretar el Golfo como un espacio exclusivamente estadounidense, borrando su conexión con México y, por extensión, con América Latina. Es ejemplo de la obscenidad trumpista del “America First”, calcada por muchos de sus esbirros e imitadores en todo el continente, empeñados en desaparecer aquello que no sea una afirmación del poder imperial estadounidense.
Es una declaración de “guerra cognitiva” con violencia semántica, sintáctica y pragmática. Estulticia que muestra cómo el poder económico puede desplegarse en el ámbito simbólico, también, para imponer una narrativa hegemónica, eliminando las versiones originarias o revolucionarias de la historia. Analizarlo y denunciarlo nos ofrece herramientas para entender esta humillación semiótica cuya dictadura simbólica impone significados aberrantes para facilitar el control cultural y la hegemonía ideológica que son esenciales para el mantenimiento del capitalismo y sus vampiros.
Trump inventa el capricho de “renombrarlo” para despojar al Golfo de México (fuente de riquezas petroleras magníficas en aguas someras y en aguas profundas) de su historia y convertirlo en un símbolo del poderío imperialista. Esto no sólo nos restriega en el rostro su narrativa de excepcionalismo norteamericano, sino que también sirve para perpetuar un discurso de inferiorización contra México y América Latina que históricamente han sido antiimperialistas, revolucionarios de la soberanía y baluartes de la dignidad. No tememos en broma la dimensión de esta payasada de ricos.
Aunque algunos esbirros locales aplaudan a Trump, no caigamos en sus dispositivos de distracción. Con populismos de derechas, que Trump exuda exponencialmente, esconden planes mucho más perversos que necesitan disfrazar porque engendran ambiciones de saqueo y explotación realmente canallas en el corto plazo. Mientras los problemas estructurales de Estados Unidos (como los incendios, la desigualdad económica, el cambio climático, las mafias narcotraficantes, la debilidad de su sistema de salud, y la anorexia intelectual de sus dirigentes) permanecen sin resolver, las guerras culturales y simbólicas se convierten en un terreno fértil para engañar a los pueblos.
Eso de volver a bautizar al Golfo de México, además de ofensivo es absolutamente inútil, por eso es sospechoso de todo. No obstante, algunos creen que, movilizando emociones nacionalistas y avivando resentimientos, reforzarán la figura de Trump (declarado delincuente por varios jueces yanquis) como un líder dispuesto a “defender” los intereses imperiales contra cualquier enemigo, real o imaginario. Su estulticia no es una cualidad accidental, sino una naturaleza de clase empeñada en secuestrar las riquezas de la clase trabajadora y la abundancia de los recursos naturales propiedad de la humanidad toda.
Y no olvidemos que cambiándole el nombre al Golfo de México tendrán excusas perfectas para prohibir a China toda circulación en aguas que aparecerían como de propiedad yanqui. Es la clase de perversiones que habitan la cabeza de Trump empeñado en imponer su narrativa de patrono super-ególatra. No pasarán.
Contra estas maniobras de guerra simbólica, es fundamental entender que la lucha en defensa nuestra no sólo se da en el ámbito económico o militar, sino también, en el terreno psicológico y emocional. Cambiar el nombre del Golfo de México no sólo sería un acto de violencia simbólica contra la historia y la identidad de los pueblos que lo rodean, es también un episodio peligroso para la imposición de narrativas hegemónicas. No debemos contentarnos con la indignación momentánea o el rechazo coyuntural. Estamos en un escenario de disputa por el sentido y nuestra reacción debe ser rigurosa, organizada y consciente. Es urgente desmontar las narrativas hegemónicas que buscan borrar la diversidad histórica y cultural, al mismo tiempo que se construyen alternativas basadas en la justicia, la igualdad y el respeto por las identidades compartidas. Resistir y construir.
Cambiar el nombre del Golfo de México no es sólo capricho de magnates, es ofensiva de un proyecto imperial disfrazado de nacionalismo burgués, intoxicado de ignorancia estratégica y manipulación simbólica. Refleja una visión del mundo en la que el poder reside también en la capacidad de guerra para imponer significados y reescribir la historia a conveniencia. Nos exhibe la importancia de disputar cada milímetro del ámbito simbólico y cultural, construyendo narrativas que desafíen la hegemonía y afirmen la riqueza histórica y cultural propia. Nuestra lucha por el significado es, también, una lucha por la dignidad. Contra esta guerra simbólica imperial, la organización, el pensamiento crítico y la movilización cultural son nuestras mejores herramientas. Si nos unimos.
(Tomado de Almaplus tv)
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Definitivamente este tipo se cree el Gran Emperador del mundo.
Un político delincuente solo puede dar confianza a los q son como él, aduladores y prepotentes todos
Urge la movilización de América Latina en nuestro concepto de zona de paz. La intención de apoderarse del Canal de Panamá, construcción del supermuro y el cambio de nombre del golfo son sólo el comienzo de 4 años de delincuencia política.
Hay que interpretar este artículo e interiorizarlo, sobre todos los dirigentes de esta zona del planeta. America, y no la america que se dicen ellos, sino, a nuestra America, tenemos que defenderla. Hay que ser muy inteligente frente a este energúmeno con poder.
Realidad 100%, perversidad política.
100% realidad, perversidad política.
Sin palabras ni escritos rimbombantes. Sencillamente no lo permitan. Es decisión de un solo país cambiar el mapa de un continente!!???
Pero ese tipo se cree el dueño del mundo, que se ha creido
Es una barbarie y creo que la palabra de orden ha de ser la unidad de los países que no nos sometemos a lo que diga EE UU y principalmente la unidad de todos los pueblos en resistencia y apoyo a la soberanía de México, basta ya de saqueo y despojo a estas alturas del siglo XXI, no les basta la mitad de México que les fue arrebatada y ahora siguen con su ambición queriendo quitarle más. Imperio y Emperador abusador de los más débiles.
La ignorancia política de los norteamericanos es tan grave, que votaron por un paranoico como presidente
Comparto las apreciaciones del filósofo mexicano.Las supuestas tonterías de Trump son en realidad una expresión del poderoso capital simbólico al servicio de la oligarquía súper rica y los influyentes estamentos del capital tecnológico, instalados ya en las estructuras de la clase política norteamericana.Sus supuestas tonterías es una burda manipulación histórica en tiempos de la post verdad ideológica, que esconde en realidad el proyecto idílico de la ultraderecha populista y chovinista en EEUU, de forzar una vuelta atrás de las tendencias objetivas de la mundialización capitalista imperialista y de la recomposición de poderes con la emergencia de nuevos centros hegemónicos , con la resurrección del viejo colonialismo de la modernidad burguesa , en tanto conquista o anexion de nuevos territorios , en el afán de configurar un nuevo imperio colonial. Ciertamente, es la quimera ideologizada de revertir caprichosamente el proceso de declive de EEUU como súper potencia mundial , proclamando la posibilidad de un auge estructural al estilo de la postguerra y de los tiempos del derrumbe de la URSS y el campo socialista de la Europa Centro Oriental. Esa pretensión abrirá un periodo de grandes conflictos internacionales y de no pocas tensiones en el seno de la sociedad norteamericana, profundamente dividida y plagada de antagonismos.
Gran articulo, no cabe pensar que el mundo y América Latina, sus pueblos se queden tranquilos ante tantas atrocidades, la única forma de ganarle a estos locos es movilizando la opinion pública, la solidaridad, salir a denunciar en las redes sociales y su análisis es muy útil para ellos
Totalmente de acuerdo con usted, detras de esta pretendida y caprichosa imposición se esconden pretenciones ejemómicas territoriales y sobre los recursos naturales de la zona, amen de reescribir la historia.
"Y no olvidemos que cambiándole el nombre al Golfo de México tendrán excusas perfectas para prohibir a China toda circulación en aguas que aparecerían como de propiedad yanqui."
Realmente no creo que hay que llegar a tales pronunciaciones alarmistas sin fundamentación ni lógica alguna, en vez de apoyar el escrito lo empobrece y pone en duda la intención de su totalidad.
Muy buen articulo. Se deberia convocar una cumbre para unir criterios y fuerza contra la hegemonia, perpotencia y locura del actual preside te de los EEUU. Como decía el CHE, al imperialismo ni un tantico asi, NADA. Saludos
En muchos países llaman de una forma un territorio y en otros de otra, si en EE.UU. llaman Golfo de América al Golfo de México no tiene importancia, eso sólo se llamará así en EE.UU., todos los demás países seguirán llamándolo Golfo de México.
Es como con el Sistema Internacional de Unidades, tengo entendido sólo EE.UU. no lo usa.
En China se dice existen mapas donde no se refleja la misma realidad del territorio ruso que en los mapas de Rusia y eso no cambia nada, en esos mapas algunos territorios ahora rusos se los denomina como se llamaban cuando eran territorio chino.
Poco pueblos en el mundo tienen el enorme privilegio de tener dos genios universales como Martí y Fidel.Sus enseñanzas son de permanente vigencia,para continuar la obra de la Revolución martiana,fidelista,con todos y para el bien de todos,desafiando al peor imperio de la historia de la humanidad.Debemos recordar siempre la idea martiana expresada en la carta a su amigo Manuel Mercado,unas horas ante partir hacia la inmortalidad el 18 de mayo de 1895..´´impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los EEUU y caigan,con esa fuerza más,sobre nuestras tierras de Ameríca.De Fidel,solo mencionar esta idea.´´...la ignorancia a que me refiero es no saber nada de nada y anda mal el mundo cuando la superpotencia más poderosa que jamás ha existido,con capacidad de destruir diez veces o veinte veces el planeta,esté dirigido por personas que no saben nada de nada......es como para morirse del corazón....si no tuviéramos fuerte la conciencia.´´..El sentido del momento histórico exige fortalecer la ideologia,la conciencia,los valores,la convicciones.en todos los centros de estudio del pais
Coincido con los que piensen que no se trata de un simple capricho del emperador, no repiteré lo que otros ya han abordado, solo me limitaré a recordar lo obvio, en el Golfo de Mexico hay petroleo americano, petroleo mexicano, petroleo venezolano, debe haber petroleo cubano, etc. Como mismo hemos estado nosotros durante anos haciendo prospección y buscando, ellos también lo han estado haciendo, nadie sabe lo que habrán encontrado. Una cosa para mi es cierta, para hacerse del petroleo de un espacio físico tan grande como es el Golfo de Mexico, promero hay que hecerse dueno del espacio físico y convencer a todos de que te pertenece, por eso quieren cambiar la historia, la geografía, las mentes de los que vivimos en este lado del mundo, y un poquito más alla, hasta que aceptemos que el golfo es de ellos.