Mis recuerdos de la masacre de la prisión del Castillo del Príncipe, 1ro de agosto de 1958

Foto: Archivo del Dr. Armando Hart.
Los hechos que les narro en esta oportunidad causaron profunda conmoción dentro y fuera del país por aquellos días, pues fue una verdadera masacre contra la población privada de libertad que se encontraba injustamente detenida por defender sus legítimos derechos civiles y políticos.
Para esa fecha, la tiranía de Fulgencio Batista había dictado medidas carcelarias de carácter más restrictivo en cuanto a las visitas, las comidas y se habían cometido varios excesos y atropellos contra los presos que estábamos recluidos en aquel recinto. Finalmente nos llevaron a una galera mucho más incómoda, en la que estábamos hacinados y ello propició la tensión entre los miembros de los grupos de acción.
Pero, aproximadamente a las tres de la tarde del primero de agosto de 1958, aumentó la tirantez en la cárcel, porque ese día los agentes habían maltratado y expulsado de la prisión a nuestros familiares, ya que en realidad no querían testigos de la carnicería que se avecinaba.
Los autores materiales de aquella siniestra matanza contra los presos políticos del Príncipe fueron los connotados criminales Conrado Carratalá Ugalde y Esteban Ventura Novo, escoltados por más de veinte secuaces miembros de la Policía Nacional y del SIM. En la misma resultaron asesinados los compañeros: Vicente Ponce Carrasco, Reinaldo Gutiérrez Otaño y Roberto de la Rosa Valdés, también una veintena de reclusos resultó gravemente herida y se cobraron la vida de otras ocho nuevas víctimas.
No obstante el desigual enfrentamiento con los esbirros del tirano, los presos ofrecimos una valiente resistencia. Acorralados tras las rejas, peleamos con las camas, con botellas, con todo lo que tuvimos a nuestro alcance. En la zona del Vivac, los compañeros que se encontraban cerca de los heridos los auxiliaron. Hasta que al fin, “las bestias” poco a poco, se fueron controlando. Y, a pesar de la incertidumbre, nosotros logramos mantenemos serenos. Luego estuvimos dos horas de pie con las manos en alto y bajo estricta vigilancia. Y durante tres horas los heridos estuvieron sin recibir asistencia médica alguna.
Los criminales fueron capaces de afirmar a la opinión pública que aquel altercado lo habíamos provocado los propios presos políticos, que portábamos armas de fuego y habíamos ofrecido resistencia entablando aquella desigual “batalla”, por no quererle entregar pacíficamente las armas a la Policía.
En aquellas circunstancias algunos de nosotros logramos enviar la información fuera de la cárcel de cómo habían ocurrido los hechos en la realidad, para que se pudiera hacer la denuncia y exigir justicia al régimen. Estos son algunos fragmentos de la carta en la que el 4 de agosto de 1958, le contaba a Haydée Santamaría lo ocurrido:
“[... ] No puedo escribirte muy largo porque con ésta deben salir algunos documentos, y la situación es lógicamente apretada. No deseo alarmarte, pero nunca he tenido o vivido una situación más difícil protestábamos contra la suspensión de las visitas, la detención de compañeros puestos en libertad y que luego aparecen asesinados [...].
Protestamos de una manera heroica y bastante enérgica y se concentraron aquí los jefes de todos los cuerpos represivos, la flor del régimen al mando de Pilar García. Tres horas ametrallándonos la galera. Y como teníamos barricadas de camas de hierro encendidas les costó trabajo entrar. Carratalá fue herido y esto nos salvó, pues él venía con las intenciones peores. En el Vivac tuvieron peor suerte porque el acceso fue fácil y no dio tiempo a que pasaran las horas. Tenemos noticias de que sus intenciones eran aprovechar la ocasión y asesinar a Aldo Vera, Odón, Carlos Iglesias y a mí. Pero a las tres horas de estar asesinando en el Vivac, ya estaban aquí tres ministros (Gobernación, Justicia y Hacienda); y éstos lograron que contuvieran la matanza, según parece. Además, Pilar García (su hijo realizó la terrible “hazaña” del Vivac) dio órdenes de parar.
Arrinconados cerca de cien hombres entre las candelas y las armas, luego colocados todos contra la pared de frente a ella y en la espalda teníamos nada menos que a: Irenaldo, Pilar García y todos los jefes represivos, los mayores asesinos de este régimen [... ].
El valor y la integridad de todos los presos políticos estuvo siempre al más alto nivel. No hubo vacilación o flaquezas, ni aun cuando en esa situación alguien preguntó por dónde empezaban [...]. Yo me acordaba del tremendo golpe para Mama y Papo, pensaba que acaso este segundo golpe no pudieran resistirlo. Pero todos estuvimos firmes.
Luego se nos trasladó a la galera y se nos obligó a limpiarla. Alguien le dijo a Martín Pérez quién era yo, y éste me dijo: “¡Ah, yo creía que usted era más grande y gordo! ¡Cómo lo hemos buscado en la calle! A ver, póngase a barrer”.
Le respondí: “Yo sé hacer esto y tengo a honor cualquier trabajo. Me dijo: “Sí, yo lo sé. Deje, deje la escoba” -y siguió hablándome en tono político y reflexivo, que yo debía ser uno de los muertos, pero que los del Vivac nos habían salvado. ¡Qué trágico! Lo grave es que ya conocen el camino”.
Gloria eterna a todos nuestros compañeros de lucha caídos por conquistar nuestra libertad a la que no renunciaremos jamás.
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Por eso hay que seguir recordando la historia, y no dejar que medios virtuales de ahora ennegrezcan y enturbien lo vivido. Replicar esta historia real, y otras, por todos los medios.
Algunos se epeñan en hablar de los batistianos, eran malos, pero eran tan cubanos unos y otros, siemrpe he creido que el mal no nos viene de afuera.... tan malvado es el que mata a un preso como el que mata a un soldado de guardia en un cuartel...
Que triste
Está es la verdadera historia que no podemos olvidar ni traicionar.
Imposible olvidar, sobre todo cuando muchos hacen alusión de que el tiempo pasado era mejor
Tristes recuerdos.
Fue un día muy triste y a la vez grandioso por la valentía y dignidad de aquellos hombres. Por ellos y por todos los que lucharon jamas podremos olvidar la historia, por las páginas vividas en la historia de Cuba, hoy tenemos Patria, hoy tenemos Revolución y hoy podemos sentir orgullo de ser cubanos, hijos de la Patria de Marti y Fidel! No es posible olvidar y dejar de luchar por principios tan sagrados. Yo soy una amante de mi Patria, de mi eterno Caguiran! Y luchare por mi Cuba hasta el último día de mi vida! Gloria eterna a nuestros héroes y mártires!
Alguien puede comparar a los VÁNDALOS del 11 de julio, con estos los verdaderos Héroes y Mártires de la PATRIA? .....Pues algunos quieren hacerlo, y algunos "desmadrados" tuvieron familiares que cayeron por ésta Revolución. Vivan los Mártires de La Patria.
Tuve la fortuna de leerme el libro completo, y está muy bien escrito, eso da hasta para una serie o película jjjjjj me gustna las lecturas de prisión y c´çarceles
Estaba disgustado porque ninguno de nuestros medios informativos habían hecho referencia a la masacre del Vivac del primero de agosto de 1958 cuando leí este articulo de Hart que su viuda remite casi diariamente a CUBADEBATE,
En efecto Hart estaba en la cárcel en espera de ser trasladado al presidio en Isla de Pinos donde felizmente no hubo muertos ni heridos.No dudo que en sus planes estuviera crear esos disturbios para asesinar a Hart. Lo habían intentado cuando lo capturaron en Oriente cuando la denuncia de ese propósito la develó Carlos Amat y lo impidió..
Yo estaba en el Vivac donde asesinaron a los tres compañeros que él menciona y nos hirieron a una veintena, entre ellos a mi con mi primer balazo a sedal en la cabeza.
Ya en esos momentos la tiranía estaba estratégicamente derrotada en la sierra aunque sus matarifes habaneros no lo supieran.
Gracias por recordar nuestra sagrada memoria
Cuanto valor!. Gloria eterna a los héroes y mártires de nuestra Revolución!!!! Historias como estas deben divulgarse más. Los jóvenes deben conocerlas.