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Mitos y realidades de un testigo estelar

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Por José Luis Méndez Méndez y Pedro Etcheverry Vázquez

La tramoya del juicio a Luis Posada Carriles, no por la historia criminal de toda su vida como terrorista, sino por mentiroso, ha acaparado el interés de muchos. Tal vez por ser uno de los procesos más dilatados en Estados Unidos, para delitos como los que se juzgan, unos esperan que se produzcan revelaciones espectaculares, otros -los menos- que se haga justicia, y mientras tanto se disfruta de los testigos estelares que la defensa ha encontrado. En su mayoría farsantes y mentirosos como el juzgado, sin solvencia para dar fe de nada.

Un testigo notorio por su comportamiento bufo, fue el terrorista Generoso Bringas Arencibia, quien por medio de sus respuestas trató de ridiculizar con total irrespeto a todas las partes.

El ahora payaso Bringas, tiene una larga historia de participación en actos de terror que se remonta a varias décadas, también a actos de traición a sus iguales y hasta con la CIA, tiene varias deudas. Su vida ha estado asociada a la violencia y al engaño.

El 19 de abril próximo se conmemoran los primeros cincuenta años de la derrota de la invasión de la Brigada 2506 por Playa Girón. En los preparativos para la agresión los agentes entrenados por la CIA para entrar al territorio nacional con antelación al desembarco, tuvieron un papel destacado. Para ello requerían del apoyo y protección de las bandas de alzados, que en las montañas cubanas, llevaban meses en espera de una incursión militar directa con apoyo de Estados Unidos.

Las indicaciones que traían los miembros de estos grupos de misiones especiales para los forajidos, era no realizar operaciones, mantener el silencio en sus movimientos y darles protección, para poder esparcirse por todo el territorio nacional, a fin de entrenar, armar y suministrar los medios necesarios que estructuraran la llamada “quinta columna interna” encargada de promover y ejecutar acciones de terror.

No sólo en el Escambray, también en otras provincias como Matanzas se esperaba la invasión, el agente de la CIA y coordinador militar del Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, en esa provincia en los meses anteriores a la invasión era el terrorista Ernestino Abreu Horta.

Por medio de comunicaciones con la Unidad Operativa de la CIA en Miami, Abreu Horta recibió orientaciones de recibir a un radio operador, que le aseguraría el contacto permanente con sus jefes en la Florida.

El elegido fue el mercenario 2519, Jorge F. Gutiérrez Izaguirre alias El Sheriff Izaguirre, uno de los mejor preparados de los terroristas que se entrenaron en bases en Panamá y Puerto Rico para este tipo de misiones previas al desembarco. Las instrucciones fueron claras: recibir y proteger a quien sería en las próximas semanas los ojos y oídos del jefe del MRR ante sus superiores.

Abreu Horta no pudo contener su opulencia de mostrarles a sus subordinados, lo altamente valorado que era para la CIA y decidió llevar a su radio operador ante el cabecilla de banda Erelio “Yeyo” Peña Fernández, quien años después apareció como un destacado y cercano asistente de Jorge Mas Canosa, como Directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA y al segundo de Yeyo Peña en su banda Juan José “Pichi” Catalá Coste, sanguinario asesino de campesinos.

El 26 de febrero “Juan José González”, nombre que utilizó Abreu Horta ante la CIA, visitaba el campamento de “Yeyo” Peña para presentar a su radista Jorge Gutiérrez Izaguirre, conocido ante la CIA como “Jaime Guerra Izquierdo” o “El Sheriff”. En ese momento se conoció que la invasión se realizaría entre el 12 y el 25 de abril y había recibido la indicación de Manuel Artime Buesa, jefe civil de los mercenarios, de mantenerse inactivos, seguir alzando más hombres y esperar la invasión.

A partir de ese momento comenzó a desmoronarse la banda de “Yeyo” Peña, debido a que este anunció a sus subordinados que provisionalmente quedarían bajo el mando de otro jefe de bandidos, mientras él realizaba un viaje a la capital, del cual no regresaría más.

Llegados los primeros días inmediatos al ataque, Erelio Peña, decidió unilateralmente ponerse a salvo y dejó abandonados a sus hombres en las montañas, incluido al radista de la Agencia, e intentó asilarse en una Embajada en La Habana durante la invasión de Playa Girón. Al no lograrlo se refugió en su casa, hasta que logró introducirse en la embajada de Brasil.

La CIA le pidió a Abreu Horta un hombre para enviar a Miami a recibir preparación en explosivos y atentados personales contra dirigentes. Este seleccionó a Generoso Bringas Arencibia, subordinado de Peña, quien fue enviado a las bases en la Florida por medio de una operación de la CIA. Viajó, fue entrenado, pero en el momento de regresar, se negó a volver a Cuba.

La suerte del radio operador estrella de la CIA, fue fatal, al notarse la ausencia de Peña Fernández, la indisciplina entre los bandidos aumentó y cada uno tomó su propia decisión. El Sheriff Izaguirre, resultó capturado mal herido, cuando las fuerzas militares que combatían a los criminales descubrieron por indiscreciones el lugar donde los alzados esperaban las órdenes de Abreu Horta en los días previos a la invasión y se entabló un combate.

Después la CIA castigó a Bringas Arencibia por su cobardía y lo envió a sus campamentos en Centroamérica, a donde también había sido destinado el indiscreto Abreu Horta, quien logró salir de Cuba después de la derrota de la invasión. Atrás quedarían más de 30 hombres subordinados de este, que fueron apresados, juzgados y condenados a justas sanciones por sus fechorías y crímenes.

En extensa entrevista con los autores Abreu Horta, narró detalles de su vida después de la derrota de los mercenarios. “La vida en los campamentos era dura, nadie dudaba que estábamos en malas con la CIA, no habíamos hecho lo indicado por sus oficiales, ni silencio, ni protección le dimos a los grupos que se infiltraron, estábamos purgando penas, yo tenía el fantasma del Sheriff Izaguirre atrás, que no me abandonaba. Me sentía culpable, pero una cosa era estar en Miami, tomando cerveza fría, así se la toma cualquiera, y otra tomársela caliente en Cuba con la Milicia detrás.

“Yo trabajaba en el campamento en Nicaragua en la grúa y el martinete, junto a Florentino Solón, de la administración de la base se encargaba Guillermo Reboredo, ya fallecido. El maestro de la obra fue Ángel Lito García, quien desembarcó en Playa Girón, escapó a La Habana y lo sacó de Cuba el agente de la CIA Miguel Díaz Isalgué, quien es el padre de los políticos norteamericanos de origen cubano de apellidos Díaz de la Portilla, ellos son de Matanzas”.

Abreu Horta sin perder su locuacidad continuó:

“Otros miembros de los grupos de misiones especiales de la CIA, después de la invasión, son enviados al campamento donde yo estaba. Uno de ellos fue Carlos E. Hernández Sánchez “Batea”, quien era el número 2523 en la Brigada 2506, fungía como Jefe del Team No. 2, este tenía entre sus hombres a Ramón Orozco Crespo y a un “amigo” mío Generoso Bringas Arencibia, el mismo que se acobardó cuando lo mandé recomendado para Miami, pero así es la vida, si no sirves para matar, sirves para que te maten y ahí estaba quien había estado en la tropa de alzados de Erelio Peña Fernández, en Matanzas. Como te dije ayer, había salido a Miami para recibir entrenamiento de la CIA, pero nunca regresó a Cuba”.

“Bringas, ha sido una sombra para mi en toda la vida, yo no se si me lo enviaron, pero hasta ahora que estoy aquí, preso en Cuba, sigo pensando en las “coincidencias”, que me han unido a este pariente.”

Abreu Horta se refería a que en los preparativos para su infiltración en el territorio nacional en mayo de 1998, cuando junto al terrorista Vicente Marcelino Martínez Rodríguez fue capturado en Pinar del Río, también estuvo por recomendación de Orlando Bosch Ávila, el mencionado Bringas Arencibia. Entonces el conocido como “Ingeniero Abreu” era directivo de la Junta Patriótica Cubana y del llamado Partido Protagonista del Pueblo, PPP, del terrorista Bosch.

“A mí me cae Bringas de parte de Bosch y me invita a infiltrarme, me asegura que él participaría en la expedición, junto a otro, que frecuenta la Calle 8 y que yo conocía de vista, José Ignacio González. A mí Bringas nunca me ha convencido, pero soy un hombre y tenía que demostrarle, que sí los tengo bien puestos, y le dije que sí. Me explicó, que Bosch lo tenía todo pensado. El día de la partida de territorio norteamericano, Bringas junto a Estelo Mauri, me recogen y pasamos a buscar a Vicente Martínez, ya por el camino Bringas me dice que él iría en un segundo grupo y eso a mi ya me cayó mal, pero como conozco lo flojo de piernas que es, me imaginé que nuevamente se había echado para atrás, y ya ves, aquí estoy, eso sigue siendo para mí un enigma. Cuando regrese a Miami veré quien me embarcó.”

Generoso Bringas Arencibia, estuvo dentro de los mercenarios enviados por la CIA al Congo belga en 1965 y después trabajó como chofer en la Intemerican Military Academy, cuyo director fue Pedro Lucas Roig, quien fuera Director de Radio y TV Martí, hasta su democión en el 2010.

En el 2005 estuvo varias veces en la embarcación Santrina, que introdujo a Luis Posada Carriles en territorio norteamericano, a esto se refirió de forma burlesca durante su asistencia como testigo a la corte de El Paso, Texas, donde desde hace más de tres meses se puja para procesar a este terrorista internacional. Generoso Bringas, un sujeto sin méritos, que se ha pasado la vida abandonado a sus semejantes, fue uno de los testigos estelares de esta farsa.

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  • Clemente Martinez dijo:

    Los enemigos de la humanidad con sus políticas pseudos demócratas llegan hasta tal extremo a asesinar A sus propios ciudadanos. Que no se puede esperar de ellos? Si ellos mismo como Nación ocupan a nivel mundial como el país que mas terrorismo implanta en toda la tierra; llevando todos los Males a cada nación Que invaden ya que ellos representan en mal encarnada sobre esta Tierra.

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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