Imprimir
Inicio »Opinión  »

Bush apuesta a Miami y refuerza bloqueo a Cuba

| +

  Orlando Oramas, periodista de Prensa Latina  

Al tiempo que se acercan las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el presidente George W. Bush ordena nuevos refuerzos al bloqueo contra Cuba, con la mira puesta en compromisos electorales con grupos contrarrevolucionarios anticubanos asentados en Florida.  

 Así, cuando parece que no quedan resquicios al cerco económico,  Bush se las arregla para endurecer todavía más una política fracasada, y que ahora intenta ser eficaz en el objetivo de coartar las libertades de los ciudadanos norteamericanos.   

 Por ese camino anda la orden emitida por Bush para impedir los viajes de embarcaciones estadounidenses a costas cubanas, lo que afecta desde históricas regatas que unían a Tampa con La Habana desde hace más de medio siglo, hasta las travesías de placer de navegantes y sus familias. 

Ya se convertía en algo normal la presencia de yates con bandera estadounidense en instalaciones como la Marina Hemingway, al oeste de La Habana, cual símbolo de que hay caminos nuevos por desbrozar entre dos pueblos unidos por la geografía y la historia.    Pero ese no es el rumbo preconizado por grupos que, desde Miami, han alentado desde una intervención militar estadounidense, e incluso financiaron y organizaron ataques terroristas contra la isla y otros países, sin exceptuar al propio territorio norteamericano.    Bush autorizó al secretario de Seguridad Interna, Tom Ridge, a impedir la salida "no autorizada" de buques desde cualquier puerto estadounidense a Cuba, el abordaje por agentes armados e incluso la confiscación de embarcaciones que violen tales disposiciones.

Resulta claro que el nuevo giro de tuerca del bloqueo convierte cada vez más a los ciudadanos norteamericanos en víctimas de su propio gobierno, como sucedió hace unos días con otras sanciones anunciadas para impedir las visitas de los estadounidenses a la isla. 

Ante un auditorio delirante, conformado por políticos y empresarios del llamado exilio de Miami, el secretario del Tesoro John Show hizo públicos castigos contra los estadounidenses que contacten con agencias de viajes encargadas de promover el turismo en Cuba.  

La paranoia ha llegado al extremo de que Washington se ha negado a aceptar la colaboración propuesta por La Habana en el tema de la lucha contra el terrorismo, lo cual contradice la cruzada de la cual Bush se considera paladín. 

La isla no sólo estuvo entre los primeros países en condenar los ataques del 11 de septiembre de 2001; también estuvo en la vanguardia de quienes ofrecieron su solidaridad y ayuda al pueblo norteamericano.

En tal sentido, las autoridades cubanas presentaron el 29 de noviembre de ese año una propuesta para la suscripción de un programa bilateral de lucha contra el terrorismo, la cual fue reiterada en fechas posteriores sin respuesta de la contraparte norteamericana.    También en octubre de 2001, ofrecieron a Estados Unidos, a precio de costo, hasta 100 millones de tabletas de ciprofloxacina para combatir el ántrax.  

Un mes después comunicó la disponibilidad de entregar a ese país, de inmediato, uno o dos equipos de avanzada tecnología desarrollada por el Centro de Neurociencias de La Habana, para la identificación de las cepas del ántrax, sin que mediara interés comercial.    Pero el gobierno de Bush insiste en cerrar las puertas a cualquier tipo de colaboración, y llega al extremo de proscribir los contactos científicos entre ambos pueblos.    

Hace unos días  se conoció que la Casa Blanca prohibió la publicación en Estados Unidos de trabajos de científicos cubanos, lo que incluso puede tener implicaciones para la salud de los norteamericanos.    Esta vez las sanciones apuntan a la comunidad científica norteamericana, la cual no ha demorado en expresar su repulsa. Según el Departamento del Tesoro, la condena puede conllevar a multas de 50 mil dólares y penas de cárcel por hasta 10 años.    La Asociación Americana por el Fomento de la Ciencia, que edita la prestigiosa publicación "Science", La Sociedad Americana de Física  (AIP) y el Instituto Americano de Física estan entre las organizaciones que rechazaron la prohibición, según la revista británica "Nature".    Marc Brodsky, director de la AIP, se declaró en contra de cumplir la regulación, la cual dijo va en contra de la libertad de expresión, aunque varias publicaciones científicas estadounidenses dijeron que no tenían otro remedio que aceptar las órdenes de la Casa Blanca.  

 Por su parte el doctor Agustín Lage, director del Centro de Inmonología Molecular de Cuba, opinó que Washington llega a extremos que recuerdan "los tiempos de Hitler, cuando solo la ciencia aria era reconocida como valida y cualquier otra era prohibida".    "Los científicos estadounidenses están muy interesados en las investigaciones oncológicas que tienen lugar en nuestro centro. Cada dos años organizamos un seminario sobre inmunoterapia para el cáncer y asisten investigadores de Estados Unidos", apuntó en declaraciones al semanario Granma Internacional. 

Según el conocido científico cubano, los artículos sobre anticuerpos monoclonales contra tumores de garganta y el cerebro, así como sobre una vacuna para el cáncer de pulmón iban a ser publicados muy pronto en revistas norteamericanas, lo cual ahora podría ser censurado.    En Estados Unidos el cáncer es la segunda causa de muerte. Esto  explica lo irracional de la obstinada política de la Administración Bush, para la cual el voto de los grupos anticubanos de Miami es mucho más importante que el derecho a la libertad de expresión, movimiento e incluso del derecho a la salud, de sus conciudadanos.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Orlando Oramas León

Orlando Oramas León

Periodista cubano, subdirector del diario Granma.