El bloqueo que nos marca
Soy parte de una generación que ha vivido todos sus años bajo el influjo del bloqueo. Seis de cada diez cubanos han visto marcada toda su existencia por la maldita palabra. Todos estos años nos ha guiado el leimotiv de vencerlo, burlarlo, de romper con nuestra inteligencia y esfuerzo el nefasto cerco que nos tiende.
Ningún otro pueblo ha tenido que vivir tan prolongado asedio. Nunca nación alguna soportó tan genocida agresión desde la más poderosa potencia del planeta. Cuarenta y tres años de esta pérfida historia reflejan la valía del pueblo de esta isla frente a la criminal e inhumana agresión de su enemigo.
El dulce inicio de una historia amarga
Triunfada la Revolución que forjaron nuestros abuelos y padres, la justicia social se abrió camino. Con la llegada de los barbudos a La Habana se inició un huracán de medidas populares que acabaron con los alquileres onerosos de las viviendas, la educación privada y elitista, los grandes latifundios, el dominio del capital norteamericano sobre la telefonía, la electricidad, la minería, los bancos. Los cubanos fueron entonces verdaderamente dueños de sus casas, de la tierra, de los recursos del país.
El ejemplo que se forjaba era demasiado peligroso para los intereses norteamericanos en este continente. El gobierno de Eisenhower no estaba dispuesto a permitir semejante osadía. Se puso de inmediato a funcionar la gran maquinaria de la agresión contra la pequeña nación insolente.
A la par que se organizaban planes militares, agresiones biológicas, planes de atentados contra los principales dirigentes cubanos y otros actos hostiles, la asfixia económica y social se convertía en el centro del proyecto agresivo contra Cuba. Lo primero fue quitarle a Cuba su cuota azucarera en el mercado norteamericano; después prohibieron refinar en sus empresas en la isla el petróleo que se había comenzado a adquirir de manera ventajosa en la Unión Soviética; dejaron de vendernos tecnología, vetaron la compra de alimentos y medicinas en Estados Unidos. El golpe fue brutal. Nuestro país perdió de forma abrupta y drástica todo vínculo con Estados Unidos, el mercado más cercano, con el cual realizaba históricamente casi todo su comercio exterior.
Asedio total
La guerra económica contra Cuba traspasó muy pronto el conflicto bilateral para convertirse en un asedio por todo el mundo. Estados Unidos no compra a nadie dulces o caramelos que contengan azúcar cubana o ningún equipo que incluya en sus componentes níquel de la isla. Cuba no puede adquirir ninguna tecnología o equipamiento que tenga al menos un 10 por ciento de componentes norteamericanos.
El país tuvo que reorientar todo su comercio, cambiar su tecnología, crear grandes almacenes para su reserva, incrementar sus costos en transportes y fletes. Numerosos sacrificios hubieron de hacer nuestros padres para hacer avanzar el país y atenuar en nosotros el impacto de las carencias.
Recrudecimiento del bloqueo
Casi terminábamos la universidad, el país había empezado un renovador proceso de rectificación de errores que abría mejores rumbos, cuando se desmerengó el socialismo en Europa, desapareció la Unión Soviética y Cuba se vio de nueva abandonada a su suerte.
Estados Unidos creyó entonces que era el momento del golpe final contra la Revolución Cubana y arreció sus agresiones. En medio del circo electoral norteamericano, el Congreso de ese país aprobó en 1992 la Ley Torricelli, que cortó radicalmente el comercio de medicinas y alimentos que Cuba mantenía con subsidiarias de compañías estadounidense asentadas fuera del territorio norteamericano, cuyo volumen en 1991 era de más de 700 millones de dólares. Se cerraba un pequeño resquicio al bloqueo propiciado durante la administración Carter y se sumaban además prohibiciones severas a la navegación marítima hacia y desde Cuba.
Deseperados por no lograr el colapso de la Revolución y enredados en sus urgencias electorales, el Congreso y la administración Clinton aprobaron en 1996 la macabra Ley Helms-Burton, la cual convirtió en ley toda la madeja de prohibiciones del bloqueo, intentó impedir la inversión extranjera en Cuba y santificó la subversión financiada y el injerencismo descarado contra el proyecto social que los cubanos construimos.
En los últimos años, varios proyectos y perchas legislativas para reforzar el bloqueo han sido aprobadas en el Congreso. Entre ellas está la Sección 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Presupuestarias para el año 1999, cuyo principal fin es escamotearle a Cuba la marca de ron Habana Club en beneficio de la compañía Bacardí, un jugoso aportador de fondos electorales, desconociendo la legislación internacional sobre la propiedad intelectual.
Freno al desarrollo
Cuatro décadas de genocida bloqueo le han costado a la economía cubana más de 70 mil millones de dólares. Es más de seis veces el valor de la deuda externa del país. Es casi ocho veces el poder de compra de la nación en el mejor año de su economía. Esta cifra, no incluye los más de 54 mil millones de dólares en pérdidas que han dejado los actos terroristas ejecutados contra objetivos económicos y sociales del país, con el aliento y el financiamiento de sucesivas administraciones norteamericanas.
Estudios de universidades de Estados Unidos reflejan que si las restricciones de viajes a Cuba fueran levantadas, el turismo cubano ingresaría en el primer año unos 576 millones de dólares adicionales; sin contar los réditos por el medio millón de turistas que pudieran visitarnos en los cruceros.
Más el costo humano es incalculable: El sufrimiento del paciente al que no le llegó a tiempo el medicamento que sólo producen las grandes farmacéuticas estadounidenses; la agonía del que vió retrasar el implante de un marcapasos porque la empresa que los vendía a Cuba fue absorbida por una compañía norteamericana; el dolor del médico que sabe cuánto más pudiera hacer por mejorar la calidad de vida de aquel enfermo de cáncer si no fuera ..
Siempre llevo en mi mente la imagen de aquella niña que la colega Gladis Rubio entrevistó en la flor de su adolescencia en la sala de oncología de un Pediátrico, aguardando los medicamentos que el país debía adquirir de trasmanos debido al bloqueo, para después saber, un año más tarde, que la bella muchacha había fallecido del cruel padecimiento.
Apretar el cerco
La soga sigue colgada en la horca a donde sus enemigos quieren llevar a Cuba. Diez presidentes norteamericanos han intentado apretarla para cobrarse la víctima.
Tras la llegada por la vía del fraude al poder del actual inquilino de la Casa Blanca, en cuya victoria contó el accionar sucio de la derecha terrorista cubano americana de Miami, se ha incrementado la agresividad contra Cuba y se han implementado nuevas medidas para arreciar el bloqueo.
Desde el año 2001 han crecido los obstáculos para el intercambio científico entre las dos naciones, son abundantes las negativas de visas a deportistas y artistas cubanos para visitar Estados Unidos y se multiplican las multas a los ciudadanos norteamericanos que viajen sin permiso a Cuba.
El 24 de marzo de este año, la Oficina de Control de Activos Extranjeros, rectoreada por uno de los muchos cubanoamericanos en el gobierno, emitió nuevas regulaciones restrictivas para los viajes a Cuba y fueron eliminadas la casi totalidad de las licencias para el intercambio educacional pueblo a pueblo.
Famosas y vergonzantes son las multas impuestas a la anciana Joan Slote cuyo delito fue recorrer Cuba en bicicleta; al afinador de pianos que quizo ayudar a enriquecer el arte en la isla de la música; al famoso guitarrista y productor Ry Cooder por difundir la cultura cubana.
Ilusión óptica
Algunos medios de prensa y ciertos especialistas intentan hacer ver la no existencia del bloqueo a partir de la reciente compra excepcional por parte de Cuba de algunos alimentos a empresas norteamericanas.
Nada más alejado de la verdad. Para lograr tales transacciones, las empresas norteamericanas deben correr con engorrosos trámites para obtener una licencia de venta a Cuba, así como para autorizar el transporte marítimo de la mercancía en barcos norteamericanos o de terceros países.
Cuba tiene que hacer esas compras en efectivo, sin posibilidad de créditos, utilizando otras monedas y bancos de terceros países y sin poder transportar mercancías en sus embarcaciones. A ello se agrega la prohibición de ventas de productos cubanos en el mercado norteamericano, lo que hace sesgado y desigual este intercambio.
Catálogo del absurdo
El Informe que Cuba acaba de presentar al Secretario General de la ONU sobre la "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba" es un verdadero catálogo del absurdo o de la perfidia.
Al hojearlo se sabe que en octubre del 2002 la compañía chilena Skyservice, canceló abruptamente un contrato de arriendo de un Boeing 737 con la cubana Aerocaribbean, como consecuencia de la presión del gobierno estadounidense. Por esta razón, la compañía cubana perdió alrededor de un millón de dólares por servicios dejados de brindar.
La compañía norteamericana Varian Medical Systems adquirió el negocio de equipos de braquiterapia de la canadiense MDS Nordion´s, que suministraba estos equipos a Cuba. Por ello, el sistema de salud pública cubano se ha visto imposibilitado de comprar las fuentes de isótopos radioactivos Ir-192 con la cual se aplican las radiaciones en tratamientos para erradicar tumores cancerígenos.
Sólo por los fletes doblemente caros que el país paga para importar las semillas de papa en otros mercados y no desde el estadounidense, se eroganr recursos que permitirían cosechar 57 mil toneladas adicionales del tubérculo para beneficio del consumo de la población.
Apenas unos ejemplos para entender la ignominia.
Por encima del bloqueo
A pesar del obstinado y férreo bloqueo sufrido por más de cuatro décadas, Cuba ha avanzado más en el campo social que ninguna otra nación del Tercer Mundo. Una educación de privilegio, un sistema de salud de calidad, un sistema deportivo de élite, seguridad social garantizada para todos sus ciudadanos, un florecimiento impresionante de la cultura, honran el esfuerzo y la creatividad de un pueblo que se ha crecido ante el asedio enemigo.
El cerco tendido con perversos propósitos no nos ha convertido en ciudadanos sitiados alejados del mundo. Disfrutamos los cubanos de lo mejor de la cultura universal y en especial de la norteamericana; accedemos a través de la televisión a los mejores eventos deportivos del planeta; nuestros científicos reciben numerosas visitas internacionales cada año y son respetados en los más encumbrados círculos del saber; se socializa el uso de la computación a través de las escuelas y los Joven Club.
La economía, golpeada seriamente por el bloqueo y la crisis mundial, crece modestamente, en medio de las caídas de casi todas las naciones, privilegiando el crecimiento del ser humano por sobre las engañosas cifras macroeconómicas.
Nunca hazaña tal ha sido escrita. Así lo reconocen los cientos de movimientos de solidaridad que en todo el mundo claman por el cese del bloqueo y de la cada vez más agresiva política norteamericana hacia Cuba.
Pocas veces se conoció en la historia semejante crimen contra un pueblo. De ahí que el bloqueo norteamericano encuentre el rechazo de más de 170 naciones en la Asamblea General de la ONU.
No existe ejercicio político más inhumano y absurdo en nuestros tiempos. Por eso son cada vez más los congresistas, empresarios, líderes de opinión y ciudadanos norteamericanos que se pronuncian contra esta barbarie.
Herencia maldita
Mi hijo ya ha vivido cinco años bajo el influjo del bloqueo. Ël no sabe qué significa la palabra, pero si conoce de las carencias que nos deja.
Para que su vida no transcurra bajo esa herencia maldita es mi lucha y la de tantos padres y madres, abuelos y abuelas. El odio de un gigante no puede seguir conculcando la felicidad plena de los nuestros. La única cura es la lucha y la inteligencia.
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