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¿Por qué África rompe con Occidente y elige a Rusia?

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Los cambios que está viviendo el orden mundial son tectónicos, algo que también se nota firmemente en África, decidida en su empeño por consolidarse como uno de los centros soberanos del emergente mundo multipolar. En la práctica, esto implica pasos como controlar sus riquezas naturales y transformarlas en productos de alto valor agregado, rompiendo por completo con el modelo colonial occidental, basado en explotar al continente sin ofrecer nada a cambio.

De allí la firme rebelión de los países del Sahel, con casos como los de Mali, Níger y Burkina Faso rompiendo con Occidente —principalmente con Francia— en un ‘basta’ a un esquema de relaciones en el cual sus recursos beneficiaban única y exclusivamente a potencias extrarregionales.

Solo un ejemplo: durante más de medio siglo, París extrajo el uranio nigerino para abastecer alrededor del 25% del uranio utilizado en las centrales nucleares del país galo, mientras la nación africana permanecía entre las más pobres del mundo y con una tasa de electrificación por debajo del 20%.

En esta nueva etapa, el Sahel prioriza el desarrollo de sus lazos con Moscú, una tendencia que resuena con fuerza en todo el continente. Así quedó plasmado en la Cumbre Rusia-África, que reunió a delegaciones de 48 de los 54 países africanos, 22 de las cuales estuvieron encabezadas por sus mandatarios.

Y es que la oferta del gigante euroasiático es exactamente lo que busca la región al incluir, entre otras ventajas verdaderamente únicas, la transferencia tecnológica

Rusia ya es un socio clave de África para garantizar su seguridad alimentaria, mediante el envío de trigo y fertilizantes a más de 40 países. Más allá de esta asistencia, Moscú se muestra dispuesta a impulsar la capacidad de producción interna del continente; es decir, a compartir sus soluciones más innovadoras para que la región alcance una verdadera soberanía alimentaria e incluso logre exportar sus productos a los mercados internacionales.

Lo mismo ocurre en el ámbito energético, otro sector de importancia crucial para un continente cuya población crece a un ritmo vertiginoso: las proyecciones indican que, para 2050, la región sumará 1.000 millones de habitantes más, hasta alcanzar los 2.500 millones.

Rusia no solo se consolida como uno de los proveedores de hidrocarburos más relevantes de África, sino que también ofrece tecnología para que el continente explore sus propios yacimientos y avance en el desarrollo de capacidades locales como la hidrogeneración. Tal como destacó Vladímir Putin, África posee todo lo necesario para ser soberana energéticamente y abastecer, asimismo, a sus clientes en el resto del mundo.

Señaló, asimismo, que Moscú es responsable de 28 de las 32 plantas nucleares que se están ejecutando actualmente en el extranjero, entre ellas la de Egipto, megaproyecto que supone una inversión rusa de casi los 25.000 millones de dólares. En la misma línea, avanzan las negociaciones con países como Etiopía, Ruanda, Tanzania, Togo, Congo y Namibia.

Durante el foro, Ghana también hizo públicas sus conversaciones con la corporación estatal Rosatom para implementar una central atómica. Esta cooperación implica, además, la formación de personal de alta calificación: son más de 360 los africanos que están recibiendo capacitación en esta materia en universidades rusas, mientras que, en total, el país alberga a unos 40.000 estudiantes provenientes del continente.

Entre las razones de por qué están siendo enviados a Rusia está la determinación africana en administrar soberanamente sus valiosos minerales críticos, desde la explotación de minas hasta la creación del producto final.

Es aquí donde, nuevamente, eligen cooperar con Moscú, una alianza traducida en plantas locales que procesan materias primas y generan ingresos clave para los presupuestos regionales.

Como consecuencia, también se benefician sectores públicos cruciales como la salud, la educación y el medioambiente.

Es un modelo opuesto al practicado por Occidente, fiel a su política depredadora y neocolonial hacia regiones como África, señaló el mandatario ruso durante el foro. En este contexto, cabe destacar que Occidente tampoco se queda de brazos cruzados ante la pérdida estrepitosa de sus posiciones en el continente.

De ahí derivan los extremismos que atentan contra la seguridad africana, una estrategia de extorsión que envía un mensaje claro: África continúa siendo expoliada o no conocerá la paz. Sin embargo, este chantaje ya no funciona, debido, fundamentalmente, a la creciente cooperación técnico-militar con Rusia.

Los más de 60 acuerdos bilaterales hechos públicos al término de la Cumbre Rusia-África son solo una muestra de los documentos que impulsarán la ambiciosa meta planteada en el foro por el jefe del Kremlin: duplicar el comercio bilateral, el cual se sitúa actualmente cerca de los 30.000 millones de dólares.

Se han publicado 1 comentarios



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  • Manuel dijo:

    África no está escogiendo Rusia. Rusia está tratando de mantenerse en África y a duras penas África corps, ex Wagner, lo está logrando.

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Víctor Ternovsky

Víctor Ternovsky

Egresado de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú. Especialista en Estudios Iberoamericanos. Apasionado de la política internacional. Trabaja en Sputnik desde 2011, cubriendo como reportero eventos de diversas temáticas y alcance. Vive en la capital rusa.

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