La mujer en la numismática cubana

Los primeros signos monetarios cubanos donde aparecen representadas figuras femeninas fueron los billetes emitidos por el Banco Español de la Habana. No obstante, estas fueron imágenes alegóricas y no mujeres reales. Los artistas utilizaron mujeres en representación de la propia isla de Cuba, la ciudad de la Habana, la metrópoli colonial o simplemente como alegorías al comercio y riquezas de la isla o a las distintas virtudes.

Poco después, los billetes coloniales comienzan a exhibir imágenes de monarcas españolas como la Reina Isabel I de Castilla (billete de mil pesos de 1872, Banco Español de la Habana) o la Regente Maria Cristina de Habsburgo (billete de un peso de 1896, Banco Español de la Isla de Cuba). El ascenso al trono español de la Reina Isabel II en 1833 fue celebrado en la isla con la acuñación de varias medallas de proclamación que portaron la imagen de la nueva soberana.

Curiosamente, el reverso del billete de cincuenta centavos de 1889 emitido por el Banco Español de la Isla de Cuba exhibió una figura femenina que rompió con los cánones anteriormente descritos. En lugar de mujeres de la realeza española, el billete mostró una imagen de la Fuente de la Noble Habana, obra de 1837 del artista italiano Giuseppe Gaggini, que recrea a la mítica india “Habana”, esposa del cacique Habaguanex, quien habría sido la máxima autoridad en la zona antes de la llegada de Colón.

La primera mujer cubana que apareció en la numismática nacional fue la camagüeyana Leonor Molina Adán. La joven fue elegida para representar a la naciente república en las monedas que el Partido Revolucionario Cubano mandó a acuñar en Estados Unidos entre 1897 y 1898. Las piezas sirvieron para recaudar fondos que ayudasen a sufragar la lucha que los independentistas cubanos libraban contra el dominio colonial español. Sin dudas, estas monedas se cuentan entre las más bellas de la numismática cubana.

La proclamación de la república de Cuba en 1902 no se tradujo en una mayor presencia femenina en el circulante monetario. Por el contrario, las representaciones femeninas desaparecieron casi por completo del circulante patrio durante todo el período anterior a 1959. La única excepción la constituyeron las bellas monedas de un peso de plata del tipo ABC que se acuñaron entre 1934 y 1939. No obstante, el anverso de estas piezas muestra una figura femenina idealizada, alegórica de la república, y no una mujer real.

Una excepción a lo anterior la podemos encontrar en la medallística de este período. La Orden Mariana Grajales fue instituida en 1952 y estuvo vigente hasta 1978. El rostro de Mariana, paradigma del valor de la mujer cubana, fue grabado en el anverso de la medalla. Anteriormente habían sido creadas la medalla de la independencia (1911) y otra conferida a los veteranos norteamericanos de la guerra contra España (1935), si bien ambas condecoraciones reflejan bustos femeninos idealizados y no mujeres reales. Curiosamente, el diseño de la medalla de la independencia sirvió de inspiración para el de los pesos “ABC” comentados anteriormente.

A renglón seguido estudiaremos la evolución de la presencia femenina en la numismática nacional desde el triunfo revolucionario hasta la actualidad. En realidad, la tendencia seguida anteriormente no varió mucho en las primeras décadas del proceso revolucionario si solo tomamos en consideración las monedas y billetes en circulación. Es decir, solo patriotas masculinos aparecieron representados en monedas y billetes cubanos hasta fechas muy recientes. Un primer paso para subsanar este error histórico se dio a principios de los años 2000 cuando la imagen de Celia Sánchez Manduley fue incorporada en la marca de agua de los billetes del peso nacional. No obstante, la medida resultaba claramente insuficiente.

En este sentido, la deuda con la mujer cubana quedó definitivamente saldada con la reciente entrada en circulación de los billetes de 2000 y 5000 pesos. El primero exhibe la imagen de Mariana Grajales mientras que el segundo está dedicado a Celia Sánchez, quien fuera la primera mujer en incorporarse como combatiente en las filas del Ejército Rebelde.

Sin embargo, la presencia femenina ha sido mucho más frecuente en las emisiones conmemorativas (no circulantes) que se han producido en el país a partir de la creación en 1977 de la Empresa Cubana de Acuñaciones (actual Casa de la Moneda de Cuba). Mujeres como las ya mencionadas Leonor Molina y Celia Sánchez, la renombrada bailarina cubana Alicia Alonso y la combatiente alemana Tamara Bunke (alias “Tania la Guerrillera”) han sido incluidas en diversas series temáticas a partir de la segunda mitad de la década de 1980.

Los lazos históricos que unen ambos países han motivado también la acuñación de monedas conmemorativas donde se recuerdan distintos episodios del descubrimiento de la isla por parte de navegantes al servicio de la corona española. Algunas de estas monedas han portado las efigies de reinas españolas como Isabel I y Juana I de Castilla.

A modo de anécdota cabe resaltar que en 1995 se emitió un juego de monedas conmemorativas coloreadas bajo la temática “Piratas del Caribe”. Algunas de las piezas portan las imágenes idealizadas de Anne Bonny y Mary Read, quienes fueran dos famosas piratas que en el siglo XVIII sembraron el terror en las aguas caribeñas.

Con la reorganización del sistema de condecoraciones en Cuba efectuada a partir de junio de 1978 se crean nuevas órdenes que sustituyen las anteriormente otorgadas. Es así como se aprueba una nueva orden Mariana Grajales y nacen las órdenes Ana Betancourt y Haydée Santamaría. Ana Betancourt jugó un papel muy activo durante las guerras por la independencia del dominio colonial español mientras que Haydée Santamaría fue una de las dos mujeres que participó en las acciones del Moncada en 1953. Los rostros de estas tres mujeres fueron grabados en las respectivas órdenes.


A la vista de los acontecimientos que aquí hemos narrado, se puede dar por seguro que la mujer cubana estará presente cada vez más en la numismática nacional y en un futuro veremos también representados en ella los rostros de grandes deportistas, así como de mujeres del mundo de las artes y las ciencias.
(Tomado del BCC)
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Excelente artículo y muy lindas piezas
Los billetes nuevos están extraordinarios
No he podido tener la posibilidad de ver uno de hecho ni otra denominación los bancos son una odisea
Lo que hace falta es hayan denominaciones más grandes (10 mil, 20 mil y 50 mil pesos) para que se libere la demanda por las denominaciones más pequeñas. Así se reducirían las colas en los bancos y sería el primer paso para que los negocios privados acepten transferencia.
Y pueden poner a heroínas como Vilma Espín o Candelaria Figueredo en esos nuevos billetes.
Desde que tengo uso de razón, y ya son 57 los abriles que tengo encima, es la primera vez que veo en billetes cubanos la imagen de una mujer.