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Mara Roque: Una vida dedicada a contar la ciencia desde la esperanza

Por: Armando Rodríguez Batista
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Mara Roque. Foto: Naturaleza Secreta.

Hay personas que encuentran su camino de manera lineal, como una flecha que desde niña ya sabe hacia dónde apunta. Otras, en cambio, construyen su ruta desde la convergencia de saberes, desde la certeza de que la ciencia y la comunicación pueden —y deben— caminar juntas. Mara Roque pertenece a esta segunda estirpe: bioquímica de formación, periodista por vocación y comunicadora por convicción, su historia es la de alguien que entendió temprano que el conocimiento no sirve de nada si no se comparte.

"Soy muy conversadora, y siempre me ha gustado conocer sobre las cosas", confiesa con la naturalidad de quien ha hecho de la curiosidad su oficio. Estudió bioquímica, pero su amor por la lectura y su admiración por "aquellos que sabían escribir en los periódicos, en las revistas" la fueron llevando hacia un destino que ella no había planeado, pero que la esperaba.

El periodismo, dice, "surgió como una necesidad de contar la ciencia". Estaba trabajando en un centro de investigación cuando recibió una invitación inesperada: participar en un programa de televisión dedicado a la ciencia. "Ahí fue donde empecé entonces a acercarme al periodismo, a intentar ser periodista", recuerda.

Esa primera experiencia fue el germen de una carrera que la llevaría a convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la divulgación científica en la televisión cubana. Pero Mara no olvida sus orígenes, y precisamente esa doble formación —la científica y la comunicacional— le ha permitido desarrollar una mirada única sobre el oficio.

Cuando se le pregunta cuál es la mejor ruta para hacer periodismo científico —si venir desde la ciencia o desde la comunicación—, responde con la sabiduría de quien ha transitado ambos caminos: "Yo creo que las dos rutas son válidas. Lo que hay que tener es el interés y esa curiosidad por acercar el mundo de la ciencia a las personas que nos ven, que nos leen".

En su caso, reconoce que empezó desde la ciencia, aunque ya tenía algún acercamiento a la comunicación televisiva. "No soy esa vía pura como tal, pero defiendo las dos". Y en el contexto actual, considera que sería especialmente valioso "buscar a personas que desde la ciencia se quieran acercar a la comunicación, porque ya van a traer incorporado los conocimientos, los términos, la manera de contar".

Propone incluso una estrategia: "Hay que hacer una labor de prospección, como cazar talentos, como hacen los deportistas, que van buscando esas personas que se destacan para traerlos al alto rendimiento. Hay que visitar los centros de ciencia, que estoy segura que hay muchas personas que estarían deseosas de contar lo que hacen".

Mara Roque. Foto: Naturaleza Secreta.

Esa distinción es importante para ella. Defiende "la comunicación de la ciencia desde el periodismo, desde el conocimiento científico, desde esa labor de comunicador de la ciencia como tal". Pero no desdeña a los nuevos actores que han irrumpido en el escenario: "Me parece loable que hay muchas personas que se interesen en la ciencia y que sean creadores de contenido con temas que tienen que ver de alguna u otra manera con la ciencia, aunque no vengan de la formación científica".

A esos nuevos creadores les pide algo fundamental: "Que busquen las fuentes adecuadas, que busquen las fuentes verdaderas, porque eso también hará mejor y más confiable el trabajo que hacen".

Mara tiene una visión amplia de lo que puede ser la comunicación científica. "Creo que la historia de la ciencia no está solo en la historia de esos científicos que logran el conocimiento científico. Creo que la historia de la ciencia también podría ir por la historia del periodismo científico".

Acercarse a esa historia, dice, "puede ser algo también interesante, algo que ayude a crear contenidos de interés, contenidos que atraigan mucho a las personas". Y ahí vuelve a su idea del equilibrio: "Tenemos que tener un equilibrio entre el profesional de la ciencia, el profesional de la comunicación y del periodismo científico, y esas personas, esa nueva generación que son los creadores de contenidos".

Ese equilibrio, está convencida, "es el que nos va a dar mejor acercamiento a las personas para que nos busquen, nos lean, aprendan también de nosotros".
Vivimos momentos difíciles, donde las personas se centran en el instinto de supervivencia y a veces rechazan todo aquello que no les ayuda a cumplir ese objetivo inmediato. ¿Cómo captar entonces la atención de las audiencias con el periodismo científico? ¿Cómo hacer que la ciencia les sea útil en la vida diaria?
La respuesta de Mara revela su filosofía de vida: "Yo siempre veré la vida, el mundo, la ciencia, la sociedad desde lo positivo. Es mi naturaleza, siempre trato de ver lo positivo en todas las cosas. No ignoro ni las crisis, ni los problemas, ni las dificultades, pero siempre pienso que es mejor buscar soluciones y caminos que culpas y desastres".

Esa mirada no implica ingenuidad, sino una decisión consciente: "Hay que lograr un equilibrio entre el conocimiento del momento en que se vive y la búsqueda desde la vía positiva del camino a seguir. Conocer el momento en que estamos, conocer cuáles son nuestros problemas, nuestras dificultades, tiene que ir de la mano de conocer cómo son los caminos para ir adelante, quiénes son las personas que nos pueden dar conocimientos, vías, luz para avanzar".

Y sentencia con firmeza: "Nunca seré amiga del catastrofismo. Siempre seré defensora de la visión positiva de nuestra realidad, sin ignorar que estamos en momentos difíciles, pero también buscando esas personas, esas vías, ese conocimiento que nos ayude a avanzar".

Para Mara, mirar atrás no es un acto de nostalgia, sino una necesidad: "No debemos dejar de mirar atrás porque mirar atrás es mirar la historia, mirar los protagonistas, mirar los momentos, pero debemos mirar también a los lados, quienes nos ayudan para seguir adelante". Esa, dice, es su filosofía de vida. Y la defiende con respeto hacia otras visiones, pero con la convicción de quien ha comprobado que esa mirada es la que le ha permitido sostenerse.

Y hablando de mirar atrás para seguir adelante, Mara Roque se encuentra ahora en un momento crucial de su carrera. El programa "Antena", que dirigió durante 27 años ininterrumpidos todos los sábados, es un hito en la televisión cubana. "Se dice fácil, pero es complicado. El año tiene 52 semanas, multiplica eso por 27 años", reflexiona con la modestia de quien no necesita presumir de semejante hazaña.

Lo que pocos saben es que, durante todo ese tiempo, Mara realizó trabajos que la sacaron de Cuba durante tres y cuatro meses, "y nunca nadie lo supo, porque siempre mantuvimos el programa al aire". Un dato que habla de su entrega y del compromiso de un equipo que supo sostener la continuidad más allá de las circunstancias personales.

Ahora, Mara Roque se enfrenta a nuevos proyectos. Asiste ciertos días a la semana al programa "Ruta 10", pero su corazón está puesto en rescatar "Antena" y en continuar con "Asombroso", la versión infantil del programa que han realizado durante varios veranos.

"Me encuentro ante la posibilidad de volver en el verano a hacer el programa Asombroso, que es el Antena para los niños, la ciencia para los niños", explica con entusiasmo. Y si tuviera que escoger, lo tiene claro: "Si la posibilidad es hacer Sombroso y ponerme en ese plano de llegar a las primeras infancias, a los niños, a los adolescentes, y mostrarle lo lindo del mundo de la ciencia, las cosas tan curiosas que la naturaleza, la ciencia y la tecnología tiene para ellos, pues yo me sentiré muy feliz".

Antes de concluir, Mara comparte una noticia que sin duda alegrará a sus seguidores: "De momento puedo anunciar que me han dicho que se va a retransmitir la temporada anterior del programa Asombroso los lunes a las 5 de la tarde a partir del próximo mes, o sea, de unas pocas semanas. Los invito a que lo vean, vean lo que hicimos la pasada temporada y ojalá nos podamos ver en el verano".

La historia de Mara Roque es mucho más que la crónica de una periodista científica. Es la historia de alguien que entendió que el conocimiento no es un privilegio, sino un derecho que debe ser accesible para todos. Es la historia de una mujer que, desde la bioquímica y el periodismo, construyó puentes entre dos mundos que a veces parecen distantes: el de los científicos y el de la gente común.

Es, sobre todo, la historia de alguien que eligió mirar la vida desde lo positivo, no para ignorar las dificultades, sino para encontrar el camino a través de ellas. Y en estos tiempos de incertidumbre, esa mirada es quizás el mejor legado que puede ofrecer a las nuevas generaciones de comunicadores.

Porque como ella misma dice: "Siempre veré la vida, el mundo, la ciencia, la sociedad desde lo positivo. Es mi naturaleza". Y esa naturaleza, cultivada durante décadas de entrega a la comunicación de la ciencia, es la que la ha convertido en un referente indispensable del periodismo científico cubano.

Mara Roque. Foto: Naturaleza Secreta.

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  • Edwin Pedrero dijo:

    Mara es un ejemplo vivo de lo mejor del periodismo científico

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