Sobre la cancha: La errada teoría de la disparidad (Parte 2)

El añejo torneo volvió en diciembre de 2024. Foto: Archivo.
Dándole continuidad a un texto anterior sobre algunas historias de la Copa Intercontinental, es turno del actual campeón. Aunque con un formato diferente, más parecido al recién desaparecido Mundialito de Clubes, el añejo torneo volvió en diciembre de 2024.
Con el surgimiento de la Copa Libertadores también llegó un evento con el cual se daba cumplimiento a un sueño de muchos. El eterno debate en cuanto a poder futbolístico entre Europa y Sudamérica pasaba de las selecciones nacionales a un enfrentamiento de clubes a partir de 1960.
El más grande a nivel continental en el entorno UEFA (Real Madrid) resultó el primer ganador de la nueva corona puesta en disputa. Como rival, uno de los conjuntos con más historia en el cono sur. Peñarol fue dominante la década del 60 del pasado siglo y ofreció más de un susto a los de blanco.
Por aquel entonces la Copa Intercontinental buscaba la definición en choques de ida y vuelta. Este formato duró hasta 1979 cuando el Olimpia de Paraguay venció a Malmo de Suecia, algo comentado en el texto anterior. El primer elenco con título a duelo único fue el Nacional de Uruguay al vencer por 1-0 a Nottingham Forest de Inglaterra.
De vuelta a la edición inaugural en 1960, los dirigidos por el mítico entrenador Miguel Muñoz fueron implacables en septiembre de aquel año cuando recibieron a los sudamericanos tras el 0-0 de la ida en el mes de julio en el Centenario de Montevideo.
Entre los minutos tres y nueve el encuentro se resolvió a favor de los Merengues. Faltaba casi hora y media de partido por delante, pero la fiesta ya estaba montada en el Santiago Bernabéu. Un doblete de Ferenc Puskas y otro tanto de Alfredo Di Stéfano abrieron la brecha necesaria.
La goleada se concretó con las perforaciones de Chus Herrera y Paco Gento. Por el Peñarol anidó el balón en las redes rivales la leyenda ecuatoriana Alberto Spencer a menos de diez para el final. Puskas cerraba un año increíble pues él destrozó al Eintracht Frankcfurt con un póker para darle al Real Madrid su quinta Copa de Europa consecutiva (7-3).
Ahora, en las filas uruguayas varios nombres de larga e importante trayectoria. Uno de ellos fue Néstor Gonçalves, jugador charrúa de camiseta única. Todo su recorrido profesional lo realizó con el Peñarol (1957-1970). Rechazó una oferta del Real Madrid y es el único futbolista de su país capaz de jugar seis finales de la Copa Libertadores.
Gonçalves sólo disputó el choque de ida, Francisco Majewski le suplió en tierras españolas. Néstor disputó 574 partidos con su club y compartió cancha con míticas figuras de la celeste como Óscar Miguez, Víctor Rodríguez Andrade y William Martínez. Todos ellos campeones del mundo en 1950 ante los incrédulos ojos de los brasileños presentes en el Maracaná.
En el caso de Martínez sí estuvo en ambos partidos contra los Blancos. Como capitán de los sudamericanos estiró su presencia hasta 1962. Además, un imprescindible como Luis Cubillas y un goleador letal como Juan Eduardo Hohberg intentaron tumbar al rey de Europa. Hohberg marcó 248 goles en 348 partidos con Peñarol.
Si bien el equipo Aurinegro se desquitó en cierta medida en 1961 al derrotar al Benfica de Eusébio y el legendario DT húngaro Bela Guttmann, la verdadera revancha de los Carboneros llegó en 1966. Sencillo, en el camino estaba otra vez el Real Madrid, pero la historia fue diferente.
La conocida como generación Yeyé, bajo el mando de Miguel Muñoz, se quedó en cero de cara a la portería rival. Quizás el gran motivo llevó como nombre Ladislao Mazurkiewicz, para muchos el mejor guardameta uruguayo de todos los tiempos, así como uno de los mejores del mundo.
Alberto Spencer fue el gran protagonista al marcar tres de los cuatro goles de Peñarol. Dos de esos tantos fueron en el Centenario, guardándose uno para el Santiago Bernabéu. En la vuelta pisó el verde Paco Gento, leyenda de las cinco Copas de Europa consecutivas, aunque esta vez acompañaba a los Amancio, Sanchís, Pirri, Zoco y Pachín.
Por parte de Peñarol, muchas piezas distintas a los derrotados de 1960. Como sobreviviente un Néstor Gonçalves ya en funciones de capitán. Junto a él, un habilidoso peruano llamado Juan Joya. Con su arte desde la banda en zona de ataque, Joya dejó huella en las filas Carboneras durante la década del 60.
En el recuerdo quedaron sus dos perforaciones en la Copa Intercontinental de 1961 contra los lusitanos. También eran piezas importantes del club Aurinegro Julio César Abbadie, Luis Varela; primo paterno del inolvidable Obdulio, así como Pablo Forlán, cuyo apellido le delata. Y sí, es el padre de Diego.
Con el recordado gol de Mijatovic a la Juventus, el Real Madrid se plantó en la Copa Intercontinental ante un Vasco da Gama con futbolistas de experiencia y alguna que otra joya sudamericana. Bajo el mando de Guss Hiddink la coronación pasó por los botines de Raúl González.
Antes del tanto decisivo del conocido como Ángel del Madrid a siete para el final, el choque dejó opciones en ambas porterías. Tanto Illgner como Germano realizaron paradas de mérito, aunque no pudieron evitar las perforaciones de Nasa y Juninho Pernambucano.
Panucci, Manolo Sanchís (Hijo), Hierro, Seedorf, Roberto Carlos, Redondo o Suker eran algunas de las figuras imponentes de aquel Real Madrid. Del otro lado, Guilherme Alves, con gran paso previo de dos temporadas y medias por el Rayo Vallecano, así como Luizao, acompañaban a un Juninho de talento innegable y recorrido brillante por el Lyon años más tarde. Un maestro del balón parado.
Llegado el 2000, turno de Boca Juniors para tumbar a los Blancos. Los Xeneizes arrancaron el partido como una tromba y antes del minuto 10 ya ganaban 2-0. El doblete de Martín Palermo enfrió a los dirigidos por Vicente Del Bosque, quienes solo lograron descontar con un golazo de Roberto Carlos al 12.
Palermo materializó las asistencias del recordado Marcelo Delgado y el tiempista Juan Román Riquelme. Este último manejó los hilos del partido con la esférica entre sus piernas, habilidades con las cuales también deslumbró en su trayecto por el fútbol español. El plan de Carlos Bianchi resultó exitoso.
En frente, un Madrid con Casillas bajo palos tras arrebatarle el puesto al ya mentado Bodo Illgner debido a sus problemas físicos. No fueron suficientes las prestaciones de Figo, Makélélé, McManaman, Guti O Morientes, además de Raúl, héroe dos años antes.
La primera etapa del legendario torneo cerró en 2004. Dos años antes el Real Madrid con sus rimbombantes figuras plasmó un atractivo fútbol para vencer 2-0 al Olimpia de Paraguay. Del Bosque contaba con caras nuevas respecto a la final perdida contra Boca Juniors.
Ronaldo y Zidane se sumaban a un elenco superior en casi todo el partido al conjunto conocido como el Decano, aunque no sin pasar algunos sustos. El Fenómeno y Guti (Sustituto del brasileño) colocaron sus nombres en la lista de anotadores del encuentro.
De todos modos, Casillas no fue mero espectador del partido a pesar del dominio de los suyos de forma global. Un balón al poste salido de los botines de Hernán López generó segundos de tensión en las filas Merengues. Por cierto, López (Uruguayo nacionalizado paraguayo) es el máximo goleador extranjero en la primera división del fútbol guaraní.
Aquel Olimpia contaba con varias figuras nacionales de paso repartido en etapas por la reconocida entidad. Entre ellos estaban Juan Ramón Jara, Julio César Enciso (No es el padre de Julio Enciso) y Julio César Cáceres, quien jugó con más de 40 años en dicho club.
Otro charrúa de gran prestigio fue titular en la Copa Intercontinental de 2002 con el Decano. Sergio Órteman dejó una carrera bien movida, siendo campeón de la Copa Libertadores no solo con el Olimpia, sino también con Boca Juniors en 2007. Su relevancia apareció en las fases finales con los Xeneizes. Ojo, todos ellos fueron dirigidos en 2002 por el reconocido Nery Pumpido.
En cuanto a los vencedores, Ronaldo resultó elegido el jugador del partido. Este premio se comenzó a otorgar desde la edición de 1980, justo en el momento que se cambió el formato a partido único. Es Brasil el país con mayor cantidad de jugadores más valiosos, pero eso es para otra historia.
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No se puede tapar el sol con un dedo, si en Europa juegan los mejores futbolistas del mundo, muchos de ellos de latinoamerica, esta claro que el nivel mayor está en Europa, imaginen que un club latinoamericano juega contra uno europeo, donde militan los mejores jugadores de latinoamérica. Nada, que el deporte hoy, antes que deporte, es negocio y economía, donde más dinero hay la calidad es mayor y a los pobres tercermundistas les toca, la mayoría de las veces, la de perder. No quieran pintarlo como una pelea de iguales, es absurdo.