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Rumbo al 55 aniversario de la OCLAE

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Para quienes veíamos las imágenes de él por televisión, antorcha en mano y con un nasobuco alegórico a Buena Fe, su rostro no era de los más conocidos del secretariado nacional de la FEU.

“Fidelidad, Revolución, Historia”. Tres palabras llevaba en su pecho este holguinero — y apenas cinco meses en el cargo — cuando el pasado 27 de enero formó parte de los 20 jóvenes que rindió merecido homenaje a José Martí, en el aniversario 168 de su natalicio, reeditando de manera simbólica la Marcha de las Antorchas.

Si bien es cierto que Leonel Pérez Friman hace apenas un año que vive la ajetreada vida capitalina, no ha llegado aquí por azares del destino. El muchacho que en plena pandemia asumió la presidencia de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), empezó su vida universitaria en la carrera de Licenciatura en Rehabilitación en Salud en la Filial de Ciencias Médicas de Holguín. Después de un año como presidente de la Feu en dicha institución, y por sus resultados en las esferas docente y extensionista, cambió a la carrera de Medicina al concluir su primer año.

Cuando matriculó en la Facultad de Ciencias Médicas de Holguín y continuó su militancia en la FEU, primero como ideológico y luego como presidente, no imaginó que en agosto de 2020, a sus 22 años, sería elegido por los miembros del Consejo Nacional de la FEU para integrar el Secretariado Nacional y, nada más y nada menos, como presidente de la OCLAE.

En su conversación con Alma Mater, recordamos dos de los momentos más importantes de la organización en los últimos cinco años:

“En 2016 celebramos el 50 aniversario de la OCLAE inmersos en una gran campaña con el despliegue de jornadas de lucha a lo largo y ancho del continente. Un momento cumbre de aquella agenda fue la realización del Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes Antimperialistas efectuado en La Habana, los días 11, 12 y 13 de agosto. Tres años después, del 20 al 25 de mayo de 2019 se desarrolló el 18vo. Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes en Caracas, Venezuela, el cual constituyó un espacio para el análisis y debates en torno a las luchas del movimiento estudiantil”.

Actualmente, la OCLAE agrupa 36 federaciones — secundaristas, universitarias y de posgraduados — de más de 21 países de la región.

Sobre su estructura actual, Friman explicó: “A raíz del 18 CLAE, el nuevo Secretariado Ejecutivo de la Organización, quedó integrado por la Feu, en calidad de presidenta y coordinadora para la región del Caribe; la Federación Venezolana de Estudiantes de la Enseñanza Media (Feveem), que coordina la región andina; la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), coordinadora en Centroamérica; y la Unión Nacional de Estudiantes de Brasil (UNE), que abarca el área del Cono Sur”.

Sin duda, la propagación de la COVID-19 impuso la modalidad virtual para parte importante del trabajo del secretariado ejecutivo. No obstante, los foros y encuentros del movimiento estudiantil no se detuvieron:

“En junio de 2020 desarrollamos el foro online “OCLAE vs COVID: Acción y Denuncia”, en el que participaron 30 federaciones estudiantiles; en octubre, el encuentro online “El Movimiento Secundarista en América Latina y el Caribe”, en homenaje al Che Guevara; en noviembre, el encuentro bilateral con la Commonwealth Students Association, en el cual se expusieron las principales luchas del movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, y el “Encuentro juvenil internacional Ideas que son banderas”.

En el primer taller del VI Encuentro Nacional Amigos de la Revolución que abordó el tema de la unidad del movimiento estudiantil por una educación pública gratuita, el 25 de marzo de 2021.

Apenas unos días antes de nuestra entrevista, se había realizado un encuentro, también virtual, en el que 31 federaciones estudiantiles rindieron homenaje a Fefel Varona, mártir de la OCLAE, cuando se cumplían 53 años de su muerte.

—¿Cuán complejo ha resultado el trabajo durante la pandemia?

Para el movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, el 2020 fue un año retador, de pérdidas, cambios y aprendizajes. La pandemia COVID-19 paralizó el mundo, cambió nuestra dinámica social; no por ello dejamos de estar en las primeras líneas de combate, sino que supimos crecernos ante la adversidad.

Somos una generación que no se cansa de luchar y exigir que se respeten nuestros derechos. La COVID-19 no pudo frenar el paso firme de los estudiantes, así lo prueban las recientes rebeliones populares en Chile, Perú, Colombia y Guatemala, donde el estudiantado de la región jugó un papel protagónico. También cabe resaltar las luchas del estudiantado brasileño contra las políticas genocidas aplicadas por el actual gobierno del presidente Jair Bolsonaro, el cual ha minimizado el verdadero impacto de la pandemia en Brasil causando grandes afectaciones a la población.

Las protestas en las calles por la Matrícula Cero fueron otras de las grandes batallas que llevamos adelante en países como Ecuador, Colombia y Panamá; también las luchas contra las políticas aplicadas por algunos gobiernos de la región que afectan al sector estudiantil y al pueblo en general, con recortes de presupuestos a la educación, cuyas consecuencias son cada día más evidentes.

¿Pudiéramos ser optimistas en medio de tanta crisis?

Son muchos los ejemplos que evidencian el trabajo de los estudiantes en cada uno de sus países en el apoyo a la lucha contra la pandemia: la organización de colectas para los barrios a donde no ha llegado el Estado en países como Colombia; en la producción de material de protección o de diagnóstico, la vinculación a centros de aislamientos y el pesquisaje masivo a la población a cargo de los universitarios cubanos; el trabajo en la producción de alimentos y el desarrollo de proyectos comunitarios en gran parte de los países de la región.

Otros motivos para sentirnos optimistas son la victoria rotunda del Movimiento Al Socialismo, en Bolivia; y la aprobación de cambio de Constitución en Chile, lo que ha evidenciado un despertar de los movimientos de izquierda en estos países y en la región en general, donde los estudiantes han tenido un papel protagónico.

¿Próxima a cumplir 55 años, cuál es la agenda para la OCLAE en este 2021?

Nuestros principales objetivos de trabajo estarán encaminados a seguir fortaleciendo el protagonismo de la organización como defensora incansable de los derechos de todo el estudiantado, basados en los principios de solidaridad, antiimperialismo y antifascismo.

Continuaremos desarrollando acciones encaminadas al cumplimiento de los acuerdos emanados del 18 CLAE; a la defensa de una educación pública, gratuita y de calidad, como responsabilidad de los Estados y la autonomía estudiantil; y a la reafirmación de la posición antiimperialista de la OCLAE en la defensa de la soberanía, libre autodeterminación de los pueblos y el rechazo a la intromisión de potencias extranjeras en los asuntos internos de los países.

Es deber de la OCLAE contribuir a la consolidación del movimiento estudiantil y a la continuidad en el trabajo de las federaciones y organizaciones, con énfasis en la región del Caribe; acompañar las luchas de los pueblos, en temas como desempleo, migraciones, calidad de vida, entre otras problemáticas que limiten su desarrollo; así como fomentar y coordinar los movimientos sociales que se desarrollan en nuestros países, con énfasis en el movimiento feminista.

Pretendemos potenciar el desarrollo de foros online como alternativa de trabajo de la organización ante la actual situación epidemiológica que enfrenta el mundo.

¿Cuáles serían los principales desafíos?

Sigue siendo un desafío la lucha por una educación pública, gratuita y de calidad. Esto se ha acrecentado con la COVID-19 al pasar de un escenario presencial a la virtualidad, lo cual no ha sido muy favorable en el continente, como consecuencia de los altos índices de desigualdad que existen en la región. La realidad es que miles de estudiantes han tenido que dejar sus estudios; muchos, ante la imposibilidad de acceder a Internet; otros, por el mal manejo de la pandemia de algunos gobiernos, tal es el caso de países como Colombia, Ecuador, Guatemala y Panamá.

Lo es también concretar nuestra aspiración por establecer la paz en la región, y con mucha fuerza lo estamos haciendo en Colombia. También continuar la lucha contra el neoliberalismo, el imperialismo, todo lo que atente contra la soberanía de nuestros pueblos.

—¿Qué rol tiene la FEU de Cuba como parte de la OCLAE?

Desde el 11 de agosto de 1966 la FEU ha sido quien ha presidido la OCLAE. Ha sido el reflejo y a la vez un ejemplo a seguir por muchas organizaciones en el continente que se sienten muy identificadas por las luchas que a lo largo de sus casi 100 años hemos defendido los universitarios cubanos.

Ahora mismo realizamos una contribución importante en el rescate de la historia de la organización desde la concepción de las Cátedras de Historia de la OCLAE.

Desde tiempos memorables ha existido un vínculo de los universitarios cubanos con todas las actividades de la organización, sus congresos, sus encuentros antiimperialistas, los twitazos, las campañas comunicativas. Cuba ha puesto constantemente sobre la agenda de discusión las temáticas de solidaridad, antirracismo, defensa de los derechos humanos. En cada CLAE ha sido ratificada la posición de seguir reconociendo a la organización cubana como líder de este movimiento estudiantil. Para la Feu de Cuba es un compromiso continuar en la vanguardia: es parte del legado de Fidel que debemos valorar y defender al precio de cualquier sacrificio.

La Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) surgió en el año 1966, con el voto de 23 organizaciones estudiantiles, durante el desarrollo en Cuba del IV CLAE, en el cual fue elegida la Feu de Cuba para presidirla.

Es una organización estudiantil regional, sin fines de lucro, independiente, no gubernamental, y representativa, que agrupa a las uniones estudiantiles del Continente Americano que cumplan con sus Estatutos. La misma posee independencia orgánica ya que no podrá pertenecer a partidos políticos, organizaciones religiosas ni instituciones cuyos fines contravengan lo establecido por sus estatutos.

En lo concerniente a su estatus internacional, reconoce a la Carta de Naciones Unidas como documento base para las relaciones internacionales, trabaja dentro del sistema de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tiene carácter consultivo en la UNICEF y estatus consultivo especial en el Consejo Económico y Social (ECOSOC).

Su labor principales unificar a los movimientos estudiantiles del continente, basados en los principios de solidaridad, antiimperialismo, antifascismo, creyendo firmemente que las transformaciones sociales llevadas a cabo son encabezadas por estudiantes.

(Tomado de Alma Mater)

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Rodolfo Romero Reyes

Rodolfo Romero Reyes

(La Habana, 1987). Licenciado en Periodismo. Máster en Desarrollo Social. Profesor asistente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Actualmente coordina la publicación Contexto Latinoamericano. Es periodista de la revista Alma Mater.

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