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Cuba en Ginebra: “Ante tan difícil situación humanitaria en Haití no puede haber titubeos ni indiferencia”

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27 enero 2010 | +

Haití terremotoIntervención del Representante Permanente de Cuba en Ginebra, Embajador Rodolfo Reyes Rodríguez, en la 13 Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos, convocada con el tema: Apoyo del Consejo de Derechos Humanos al proceso de reconstrucción de Haití tras el terremoto del 12 de enero del 2010.

27 de enero de 2010

Señor Presidente:

La realización de esta sesión especial, que cuenta con el apoyo del país concernido, constituye un claro ejemplo de lo que puede hacer este Consejo en la promoción de una genuina cooperación internacional en materia de derechos humanos.

Si bien el sistema de Naciones Unidas y un alto número de naciones se han movilizado ante la tragedia, esta sesión del Consejo llega en el momento justo, a fin de asegurar que todos los esfuerzos para el enfrentamiento a la actual emergencia y la posterior reconstrucción del país tengan en cuenta una perspectiva de derechos humanos.

El panorama dejado por el terremoto es desolador. No hay derecho humano que no haya sido afectado por la catástrofe, empezando por el más elemental de todos – el derecho a la vida. A los más de cien mil muertos se suman miles de heridos, de desplazados internos y de personas sin hogar. El número de desempleados es incalculable; el derecho a la educación un desafío; y el derecho a una alimentación adecuada casi un sueño. Todo ello, a pesar de la buena voluntad del Gobierno haitiano y de la cooperación de la comunidad internacional.

La tragedia también ha desatado una preocupante competencia por la adopción ilegal de niños, que ha motivado medidas preventivas de la UNICEF, y que debe ser objeto de atención también por este Consejo.

Señor Presidente:

Ante tan difícil situación humanitaria no puede haber titubeos ni indiferencia. Con satisfacción vemos cómo desde todos los rincones del planeta se movilizan esfuerzos para asistir a Haití. El derecho de los pueblos a la solidaridad internacional cobra en este caso concreto clara relevancia.

A pesar de ser un país pobre y bloqueado, para Cuba la cooperación con otros pueblos del Sur es un deber y un motivo de satisfacción. No se trata de dar a otros lo que nos sobra, sino de compartir modestamente lo poco que tenemos.

Cuando se produjo el terremoto, Cuba no tuvo que ir a Haití. Cuba ya estaba allí desde mucho antes, como parte de un amplio programa de cooperación con ese hermano pueblo cuyas necesidades sentimos como nuestras. Desde diciembre de 1998, la cooperación cubana ha significado la labor en Haití de 6 mil 94 colaboradores, que han atendido a 13 millones de pacientes haitianos, realizando 207 mil cirugías, asistiendo 103 mil partos, y salvado cientos de vidas. La colaboración con el hermano pueblo de Haití también se extiende a otras esferas como la agricultura, la energía, la pesca, las comunicaciones y el sector de la  educación.

El fatídico 12 de enero se encontraban en Haití alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud cubanos, trabajando en 127 de las 137 comunas del país. Hoy están allí más de 500, a los que se suman 249 jóvenes haitianos, residentes, internos y estudiantes de 5to año de medicina, que se encontraban en Cuba y viajaron con urgencia al terreno.

Los médicos cubanos se encuentran trabajando en 23 puntos asistenciales; han puesto en funcionamiento 15 salones de operaciones con 17 equipos quirúrgicos; y hasta el 25 de enero habían atendido un total de 27 557 pacientes y realizado 2 415 intervenciones quirúrgicas. La prioridad de la cooperación cubana ha sido la de salvar vidas.

Señor Presidente:

La buena voluntad de los países para asistir a Haití no es suficiente. Se impone como nunca antes la validación y el fortalecimiento del multilateralismo. Corresponde a las Naciones Unidas el papel central en la coordinación de todos los esfuerzos, a fin de que la asistencia necesaria llegue a todas las personas afectadas y atienda las prioridades identificadas por las autoridades haitianas.

Antes del terremoto Haití era ya la nación más pobre del hemisferio occidental, producto neto del sistema colonial, capitalista e imperialista impuesto al mundo. Su agravada situación representa un desafío a la comunidad internacional, y en particular a los países del Norte rico e industrializado. La respuesta a la actual emergencia debe estar acompañada de un plan integral y sostenido en el tiempo para la reconstrucción económica y social del país, que permita a su noble pueblo ejercer el derecho al desarrollo y satisfacer sus necesidades vitales de manera independiente.

La primera nación independiente de América Latina, ejemplo de resistencia y heroica lucha, demanda hoy el compromiso y la cooperación internacional sostenida de todos. Como dijera el líder histórico de la Revolución Cubana – Fidel Castro – “en Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan”.

Muchas gracias

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