El Béisbol y su sueño de volver al Programa Olímpico
(PL) La Habana.- Los jerarcas del Comité Olímpico Internacional (COI) decidirán en octubre próximo cómo queda el Programa de las lides estivales para los Juegos de 2016, al cual quieren entrar o regresar cinco disciplinas.
El béisbol es uno de los que pujará por volver, luego de su exclusión para la cita de Londres-2012, pero su camino será angosto, sobre todo si la sede no recae en la ciudad estadounidense de Chicago o en la japonesa Tokio.
Ambas urbes presentaron dos candidaturas atractivas y el hecho de tener en el béisbol al deporte nacional en las dos naciones puede facilitar el retorno a las lides estivales de la pelota, como se conoce en varios países del Caribe.
Para 2011 quedaron fuera el béisbol y el sóftbol, considerado este último como la versión femenina del otro.
Muchas cosas conspiraron contra el béisbol olímpico, sobre todo que los mejores jugadores del mundo no asistían, además de que no estaban dispuestos a someterse a las estrictas normas antidopaje establecidas por los organismos deportivos internacionales.
Hubo más: escaso público en los estadios, demora ilimitada de los partidos y escasa representatividad, porque la fuerza principal se concentra en el Caribe, Norteamérica y algunos países de Asia: Japón, Surcorea y Taiwán.
Por ahora, La Federación Internacional de Béisbol (IBAF) dio algunos pasos con la intención de ganar adeptos en otros lugares del mundo y para comenzar cambió la sede de la Copa Mundial de 2009 para varios países europeos en lugar de Cuba, que la iba a acoger en primera instancia.
Harvey Schiller, el presidente de la IBAF, no podrá sin embargo, llevar a la Copa a los mejores jugadores del mundo y solo algunos países podrán contar con todas sus estrellas.
Aquellos con jugadores en el circuito profesional de Estados Unidos tendrán que apelar a peloteros de escaso nivel para completar sus escuadras y eso le restará interés al torneo y volverá a sembrar dudas entre los miembros del COI que se den una vuelta por los estadios donde se jugara en Europa.
La Copa Mundial de béisbol es mucho menos glamorosa que lo que pudo ser el II Clásico Mundial y ni a este último asistieron los mejores jugadores de Estados Unidos, Canadá, Venezuela, México o República Dominicana, por solo mencionar a algunos.
Y eso que el Clásico no alteró el calendario regular de las Grandes Ligas estadounidenses y solo lastimó en parte la preparación para el torneo, mientras la Copa Mundial y hasta los Juegos Olímpicos se desarrollan al mismo tiempo que la llamada Gran Carpa.
Su vínculo con el béisbol acabó con el sóftbol, tal vez porque muchos de los miembros del COI creen que, porque se juega con bates, guantes y pelotas, demora lo mismo y tiene las mismas reglas.
El retorno al calendario olímpico del sóftbol también parece cuesta arriba, aunque este tiene fuerza en Australia y Oceanía, Asia y Suramérica.
Los otros cinco con pretensiones olímpicas son el kárate, squash, rugby a siete, golf y patinaje sobre ruedas.
Los dos primeros ya estuvieron cerca de conseguirlo en el anterior congreso, pero no consiguieron los dos tercios necesarios y aguardan por otra oportunidad.
Los defensores del kárate y el squash le hacen lobby a los jerarcas del COI desde entonces con la intención de sumar más adeptos a su causa, aunque el primero lo tiene difícil por la cantidad de deportes de combate en el Programa Olímpico.
En lides estivales se compite en otros deportes de combate como boxeo, lucha, taekwondo y judo y eso puede lastrar al kárate a pesar de que países con influencia votarían por él por las preseas que aporta o que pudieran conseguir.
En España, por ejemplo, celebrarían la entrada del kárate, aunque los dirigentes del deporte ibérico reconocen que no son los tiempos de Juan Antonio Samaranch para hablar de un ingreso fácil.
El squash cuenta con 142 países afiliados a su federación y eso siempre da fuerza, aunque al final será el voto de los miembros del COI el que decidirá si es admitido o no.
De todos, según muchos analistas, el rugby tiene las mayores opciones, pero si el COI lo acepta será solo en su modalidad de siete, la menos popular de todas, pero la única que cabría en el programa de los Juegos.
El golf, un deporte que cada año maneja suntuosos premios, dependerá mucho de la disposición de sus ases de asistir a las lides estivales.
Solo si los estadounidenses Tiger Wood y Phil Mickelson, el fijiano Vijay Sing, el argentino Angel Cabrera o el español Sergio García aceptan participar, el golf tendrá el camino abierto.
Nadie cree que los miembros efectivos del COI vayan a darle el visto bueno a un deporte con el que puede suceder similar al béisbol.
Del patinaje casi nadie se acuerda, aunque, de cualquier manera, hasta el Congreso de octubre restan cuatro meses y en ese tiempo cualquier cosa puede suceder.
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