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Fidel para todos los tiempos: las Obras Escogidas en el Centenario del Comandante

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Presentación de Obras Escogidas de Fidel castro. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

(Palabras de Presentación de las Obras Escogidas del Comandante en Jefe, 12 de agosto, Palacio de las Convenciones)

Compañeras y compañeros,

Amigos todos de Cuba y su revolución, fidelistas de corazón y acción:

Resulta un inmenso honor, pero aún más un compromiso, presentar en un año tan relevante para el pueblo de Cuba como el del Centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, las Obras Escogidas de quien ha sido el más preclaro hijo de Cuba desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. Fidel es un hombre para todos los tiempos, paradigma de varias generaciones de revolucionarios cubanos y del mundo, cuyo pensamiento y legado nos convocan a la reflexión y a la acción transformadora.

No es casualidad que este Coloquio Internacional y esta obra editorial confluyan en el tiempo: ambos son expresiones de una misma voluntad colectiva de mantener vivo el pensamiento de Fidel, de someterlo al escrutinio de las nuevas generaciones y de extraer de él las herramientas para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

Poder contar con esta valiosa colección, conformada por 23 tomos y casi 16 mil páginas, ha sido posible gracias a la colaboración de la hermana República de Vietnam a través de la Editorial Política Nacional La Verdad. Gesto de hermandad que jamás podremos olvidar y dejar de agradecer.

Esta obra monumental es el fruto de un esfuerzo colectivo de cuatro años y medio de trabajo de investigadores, editores y diseñadores del Centro Fidel Castro Ruz, al que se le sumaron los aportes de otros especialistas, expertos y asesores, todos bajo la conducción exigente y certera del primer coronel Alberto Alvariño Atíenzar, que permitió lograr en tiempo récord este resultado –ante la dimensión colosal de la obra- y tenerlo listo para para el Centenario del Comandante. Se trata de una edición anotada con 12 mil 544 notas al pie, que permite al lector no solo acceder al texto original sino también comprender su contexto histórico, sus referencias y sus conexiones con el pensamiento de otros autores y corrientes. Luego de una rigurosa selección, 690 documentos fueron recogidos en los 23 volúmenes, en los que no escapó ninguna artista importante para entender el pensamiento del líder histórico de la Revolución Cubana.

Fidel transformó la práctica del ejemplo en todas las esferas en factor de credibilidad y autoridad política y moral. Por esta razón se puede afirmar, de manera categórica, que los valores que sintetizó el primero de mayo del 2000 al definir el contenido del concepto Revolución constituyen un retrato involuntario de su propia vida. Supo ser ético hasta con el adversario desde sus luchas en la Sierra Maestra, porque para él, no podía haber política sin ética.

Por la convicción de que el revolucionario no debe "mentir jamás", promovió la práctica del ejercicio de la crítica y la autocrítica como instrumento de renovación perenne de la obra revolucionaria y de la Revolución misma, siempre en diálogo con el pueblo y teniendo a este como interlocutor creador y activo. Su capacidad de escuchar, de captar desprejuiciadamente lo esencial de cada tema, de construir consenso y de comprometer a los diversos sectores de la sociedad con la búsqueda de soluciones para los grandes problemas de la nación fue una de sus grandes virtudes.

El gran acierto de esta colección es que permite, por primera vez de manera sistemática, seguir el hilo de una vida en Revolución y recorrer los principales acontecimientos de la historia de Cuba en los últimos 70 años, en el que Fidel al frente de su amado pueblo fue protagonista.

Sin duda, el Comandante en Jefe fue el máximo impulsor de la solidaridad y el internacionalismo cubanos, teniendo siempre muy claro que la solidaridad no solo ayuda y libera al que la recibe, sino también —y en muchas ocasiones aún más— al que la ofrece. No en balde señaló: "La libertad se conquista con la solidaridad". La idea de que sí era posible romper las cadenas del neocolonialismo, intentar un camino totalmente independiente y soberano tanto desde el punto de vista doméstico como en política exterior, constituyó una de las mayores herejías del siglo XX en el escenario internacional. Fidel colocó a Cuba en el mapa mundial y, con su liderazgo, contribuyó a modificar, en favor de la independencia y las ideas progresistas, la geografía política de otras importantes regiones del mundo.

Fidel alertó sobre la necesidad de preservar nuestra identidad y cultura frente a la globalización, señalando que "la cultura es lo primero que hay que salvar", porque en ese campo "todo se juega: identidad nacional, patria, justicia social, Revolución, todo se juega". Fue un intelectual apasionado por la literatura y el arte en general, con una profunda sensibilidad y una concepción humanista que le permitieron ver más allá de lo aparente, proyectar y hacer con un sentido integrador.

No podía haber mejor pórtico para esta colección que las valoraciones del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, su hermano de sangre e ideales. Un lugar especial también ocupa el tomo 23, dedicado por completo a la correspondencia de Fidel con el presidente venezolano Hugo Chávez. Este volumen ha sido calificado por el director del Centro Fidel Castro Ruz como "un verdadero manual de ética revolucionaria". En esas cartas se revela no solo al estadista y al estratega, sino al amigo, al consejero, al hermano mayor que supo guiar y acompañar a una nueva generación de líderes latinoamericanos.

El volumen 24 es un índice exhaustivo de toda la obra, compilado para sistematizar los documentos, facilitar la investigación y aprovechar el valor del libro, contribuyendo así a completar una visión integral de la vida, la trayectoria y el legado ideológico de Fidel Castro Ruz.

A lo largo de estos 23 tomos, se pueden rastrear varios ejes temáticos que atraviesan toda su obra y que constituyen el núcleo de su legado:

La independencia nacional vinculada al socialismo: Para Fidel, no había independencia posible sin justicia social, ni justicia social sin soberanía. En Cuba, Revolución, Socialismo e Independencia Nacional están indisolublemente unidos. La Revolución Cubana fue el primer ejemplo en América Latina de una ruptura radical con el sistema neocolonial y un parteaguas en la historia del continente.

El internacionalismo como principio ético y político: Fidel entendió que la lucha por un mundo más justo no podía circunscribirse a las fronteras de Cuba. El internacionalismo fue definido por él como "la mejor esencia del socialismo". Ya desde su etapa universitaria, Fidel integró el comité Pro Independencia de Puerto Rico, participó en la expedición de Cayo Confites contra Trujillo y en el Bogotazo, donde compartió su destino con el pueblo colombiano. Su pensamiento anticolonial y antiimperialista, su apoyo a los movimientos de liberación nacional en África y América Latina, su compromiso con el Sur Global, son una constante en su obra. Fue un antiimperialista convencido, pero jamás antiestadounidense.

La lucha antiimperialista como eje estratégico: Desde sus primeros discursos hasta sus últimas Reflexiones, Fidel denunció sin tregua la agresividad del imperio, sus pretensiones hegemónicas y su desprecio por la soberanía de los pueblos pequeños. En esta obra se encuentra el arsenal conceptual para entender la naturaleza del imperialismo y las vías para enfrentarlo. Su rebeldía encontró brújula ética y antiimperialista en el pensamiento martiano y más tarde en las ideas de Marx, Engels y Lenin.

La apuesta por el ser humano como centro: En el centro de todo su pensamiento está el ser humano. No el individuo abstracto del liberalismo, sino el hombre y la mujer concretos, con sus necesidades materiales y espirituales, con su dignidad y su capacidad de crear. Su humanismo —el que proclamaba ya en 1959 como "libertad con pan, pan sin terror"— es el hilo conductor que da coherencia a toda su obra. Valoraba siempre la singularidad de cada ser humano, con sus defectos y virtudes, potenciando siempre estas últimas en función de la Revolución. El Che lo expresó con claridad: Fidel es un hecho aislado que es, a la vez, «la vanguardia del pueblo americano en su lucha creciente por la libertad».

La educación y la cultura como proyecto civilizatorio: La transformación educacional y cultural emprendida por Fidel a partir de 1959 constituye uno de los legados más profundos y perdurables de su pensamiento revolucionario. Su visión trascendió la mera política pública para convertirse en un proyecto civilizatorio, donde la educación y la cultura fueran concebidas simultáneamente como base, herramienta y fin de la Revolución.

La unidad como arma estratégica: Fidel siempre vio en la unidad una de las más poderosas armas de la Revolución, su sostén principal y fuerza para su ulterior desarrollo. Como expresara en su discurso del 1ro. de mayo de 2000: "Revolución es unidad". Uno de sus mayores legados fue haber logrado tejer con paciencia y sabiduría la unidad de las fuerzas revolucionarias, antes y después del triunfo, de cuyo fruto nació nuestro glorioso Partido Comunista de Cuba.

La confianza en las nuevas generaciones: Fidel depositó siempre una fe inquebrantable en los jóvenes. La juventud no fue para él una promesa futura, sino una fuerza en el presente, protagonista de las batallas de la Revolución. Esa confianza se expresa en la continuidad generacional, en la certeza de que la juventud cubana es y será el presente y futuro más seguro de la Revolución Cubana.

Todo esto son de los legados más importantes del Comandante en Jefe, pero creo no me equivoco si sostengo que su mayor legado es su propio pueblo, los valores que sembró en el pueblo cubano y que hoy permiten que sus ideas se multipliquen y que no haya imperio sobre la faz de la tierra que pueda doblegar nuestra voluntad de ser libres e independientes, de saltar sobre los más insospechados obstáculos.

Esta colección es, por tanto, mucho más que la suma de 23 tomos: constituye un puente intergeneracional para el diálogo directo con la epopeya fundacional; un manual de dirección que enseña organización, austeridad y apego a los principios; un tratado de ética revolucionaria, donde la coherencia entre el decir y el hacer es el valor supremo; un arsenal ideológico para defender nuestra verdad en medio de la guerra cultural que practica el imperialismo; el más elocuente canto a la unidad y a la hermandad.

Fidel es Cuba, Cuba es Fidel. Esa identidad profunda entre el hombre y su Patria es la que estas Obras Escogidas vienen a testimoniar y a perpetuar. Antes de morir dejó planteada su última voluntad: no quería ni calles ni monumentos que llevaran su nombre —toda una lección de vida y expresión de la cualidad más extraordinaria que puede llevar en sí un revolucionario: la sencillez, donde descansa la verdadera grandeza.

La inmortalidad de Fidel no está en los sucesos extraordinarios de su vida, sino en la certeza que dejó a su pueblo: que el imposible puede convertirse en infinita posibilidad, que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios. Un hombre así jamás muere, más bien se multiplica hasta la raíz de la Patria.

Esta publicación se considera de profunda importancia política, cultural y diplomática; es un recurso valioso para investigadores, instituciones educativas, así como para lectores y revolucionarios de todo el mundo, para comprender la vida, la trayectoria y la ideología de Fidel Castro Ruz, sus inmensas contribuciones a la Revolución Cubana y al movimiento revolucionario mundial.

Quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan. Esa certeza fidelista mantiene viva la convicción de que Cuba jamás se rendirá, que continuaremos la senda junto a nuestro Primer Secretario del Partico Comunista de Cuba y Presidente de la República y –como advirtiera Fidel- perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria Socialista o Muerte!

¡Venceremos!

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Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro "De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba". En Twitter: @islainsumisa

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