El Fidel que conocí
En mis 62 años como periodista, que recién cumplo por estos días, tuve la posibilidad de ejercer la profesión no pocas veces, tras la huella de Fidel.
La década de los años 70 fue, sin dudas, la más activa cuando, siendo corresponsal de Juventud Rebelde en la entonces provincia de Oriente, estuve, muchas veces, compartiendo con ese gigante, lo mismo en el Plan de Frijoles, de Velazco, provincia de Holguín, que en el macizo cañero del central Urbano Noris.
Igualmente, en largos recorridos por los centrales Jesús Menéndez y Antonio Guiteras, en Puerto Padre, o en las constantes visitas a aquella obra fabulosa, la Derivadora del Cauto, que chequeó semana por semana, hasta su terminación y puesta en marcha.
Fidel marcó en un mapa, donde estaba el mismo centro de la provincia de Oriente. Y allí, en la Loma del Yarey, muy cerca de Jiguaní, se instaló el puesto de mando en la llamada Zafra del 70 y demás actividades del plan de desarrollo de aquellos territorios.
Del Comandante, y también de su hermano Mongo, aprendí o al menos escribí, sobre los planes ganaderos, las razas que se introducían, el fomento del pastoreo intensivo, y, hasta de la «siembra de tierra» en los pedregosos terrenos de Valle de Picadura, antigua provincia de La Habana, donde nació un fabuloso plan, obra salida del genio de Fidel.
Con él estuve cuando un grupo de mercenarios desembarcó por Punta Silencio, cerca de Baracoa, donde mataron a varios milicianos que los enfrentaron. Allí, al día siguiente del hecho, llegó Fidel para hablar con las tropas que al mando del general Raúl Menéndez Tomassevich, cumplieron con la tarea asignada por el Jefe y lograron capturar hasta el último infiltrado.
Los periodistas, José Caíñas Sierra, de Radio Habana Cuba, el camarógrafo Bebo Muñiz, de la televisión santiaguera y quien escribe estas líneas, no solo cubrimos periodísticamente aquellas acciones, sino que acompañamos a los combatientes en la persecución de los bandidos y, por órdenes de Tomassevich, cuando se capturaba a un infiltrado, éramos los primeros en entrevistarnos con ellos.
Nunca podré olvidar aquella tarde noche, en medio del cafetal en La Máquina, donde se hizo un homenaje a los compañeros caídos y luego el Comandante impartió instrucciones para capturar a los infiltrados, pero con toda la precaución para evitar nuevas pérdidas humanas.
Al otro día, por la mañana, uno de los agresores se rindió. Cuando lo entrevistamos, nos contó que había escuchado las palabras de Fidel, porque él había permanecido, a unos 20 o 30 metros de allí, «enterrado entre las capas de hojas secas del cafetal», y luego, para mostrar su coartada, nos enseñó su arma, un AR-15 y sus municiones, mientras casi llorando insistía en que «yo no he disparado ningún tiro, yo vine embarcado y me arrepiento de ello».
Después de aquel momento, pensé en la posibilidad de que aquel mercenario, con un moderno fusil en sus manos, pudo haber disparado al Comandante, mientras hablaba allí o en camino al lugar. Arma tenía, pero valor y convicciones no le acompañaban, como sucede siempre con los mercenarios.
El Plan Arroz, la Presa Contramaestre, el desarrollo ganadero y la introducción de la inseminación artificial como base para fomentar un rebaño capaz de producir carne y leche, a través de las razas Holstein y Cebú, eran planes concebidos por Fidel.
El ganado Holstein, que se destaca por su alta producción lechera, y buena adaptabilidad. En tanto, del ganado Cebú, explicaba en aquellos encuentros, soporta mejor el calor cubano, debido a su metabolismo más bajo, menor sudoración y un crecimiento más lento.
De sus continuas visitas al Contingente Blas Roca, el chequeo de las grandes obras que estos bravos trabajadores levantaban, de cómo se alimentaban —aspecto que no pocas veces comprobó, sentado en la misma mesa con ellos, y sus encuentros con importantes visitantes extranjeros, a los que llevaba allí y luego los acompañaba por Melena y por Alquizar, donde compartía con campesinos productores de cebolla y otros cultivos varios, hasta el caso de cuando llegó a la casa de un campesino de la zona y lo primero que le preguntó fue si había sembrado una docena de posturas de café que le había enviado. Cuando el campesino le contestó afirmativamente, fue, junto a él y contó, una por una, cada postura que ya crecía.
De aquellas primeras experiencias con Fidel por los planes en desarrollo en las provincias orientales y otras, aprendí de su dedicación, su poder de comunicación y de convencimiento, su estatura moral y su vinculación permanente con las personas, fuesen los campesinos de un plan agrícola, los obreros de un central, o los científicos con los que compartía criterios relacionados con la ganadería y otros renglones de la agricultura. Percibí en él un hombre de desafíos, siempre confiado en la victoria.
Pude conocerlo más, cuando participaba en los congresos y plenos nacionales de la Unión de Periodistas de Cuba. No solo presidía esos encuentros, sino que bajaba al plenario y conversaba de tú a tú con algunos colegas. Preguntaba y hurgaba sobre cualesquiera de los puntos a debate o sobre lo planteado por los asistentes.
Recuerdo el día que nos reunió a quienes seríamos participantes en la Mesa Redonda. Una idea planteada por él, chequeada por él y con su participación directa, ya fuera como panelista o, como ocurrió algunas veces, que esperaba a que terminásemos, y nos abordaba en algún lugar anexo al Estudio, para evaluar, preguntar y estimularnos.
También, en los últimos 20 años, fui testigo de la genialidad de Fidel, durante visitas al exterior, encuentro con mandatarios, discursos en Congresos internacionales, y también, en charlas de madrugada con alguna brigada médica cubana destacada en el país visitado.
Hablaba de los temas de la medicina como uno más entre aquellos especialistas. Preguntaba el más mínimo detalle, desde la distancia que caminaban los galenos para llegar al intrincado lugar donde estaba el paciente, los medios con que contaban, la alimentación que recibían o si tenían garantizados materiales de estudio para la actualización sobre lo último relacionado con la profesión, la atención comunitaria, el empleo de vacunas, y la inmunización de ellos mismos, en lugares donde podía haber brotes epidémicos u otros.
En Barbados, en una Cumbre Cuba-Caricom, cuando se presentó a los mandatarios de la región un documental sobre la Operación Milagro, esa idea suya que devolvió la vista a millones de personas, vi llorar a un Premier caribeño, cuando Fidel explicaba lo humano de aquella obra. Era un llanto de emoción, como explicó a los presentes el aludido, porque—dijo—que solo personas como Fidel eran capaces de hacer tanto bien a la humanidad.
Otros momentos, en que percibí como la grandeza del Comandante se desbordaba, fue durante el tiempo que fueron atendidos en Cuba, los niños ucranianos afectados por la radiación, luego del accidente en la Planta nuclear de Chernóbil, en Ucrania.
Fidel no solo los recibió en el aeropuerto de La Habana, sino que los visitó en las casas donde fueron hospedados en Tarará, se reunió con médicos y especialistas que lo atendían, habló con los familiares de los niños, y constituyó un programa de atención con el más alto nivel científico.
Ese es el Fidel que conocí, el ser humano excepcional, el maestro en la dirección de un país, el más preocupado y ocupado por todo lo que sucedía en nuestro territorio y en el mundo.
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Honor al que Honor merece por siempre.....dedicó toda su vida a la lucha por los humildes y para los humildes de Cuba y del mundo. Reconoció desde muy temprano que que el analfabetismo es tierra fértil para la explotación del hombre por el hombre...dejándolo muy bien expuesto en su alegato "La Historia me Absorberá ' siendo este a mi forma de aprender...."su primer legado.'. .que llevó a la práctica con la vivacidad e inteligencia que su hacer dejaba en cada persona que tocaba con su palabra ...
He oído decir que cada 100 años...viene al mundo un ser con una sabiduría muy notable para hacer cosas y cambios que favorecen al mundo ...ese es Fidel nuestro guía... Otro de sus legados dejados como compendio de sus análisis y enseñanzas para los tiempos actuales y venideros..."El Concepto de Revolución." a estudiarlo ...Fidel es Fidel. Siempre lo será.nos guía y nos hace más fuertes. Siempre estará en mi corazón.
No soy periodista. Soy ingeniero, por asi decirlo ciudadano de a pie. Nunca lo he destacado, nadie me ha preguntado peto yo tambien conoci a Fidel. No es un merito es un honor compartido por cientos de conciudadanos que podrian llenar paginas de testimonios describiendo sus encuentros con El. Yo disfrute viendolo y hablandole como niño en la primera exposicion de circulos de interes y monitores celebrada en el Capitolio nacional. Compartio cancha con nosotros sus alumnos, jugando basquet bol en Monitores de Vento escuela creada por El. Mucho mas tarde, nos abordo en los jardines de casas del Reparto LaCoronela