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A 60 años de la reforma universitaria revolucionaria, ¿misión cumplida?

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Estudiantes de la Universidad de La Habana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En 1962, apareció publicado en La Habana un documento con el título “La Reforma de la Enseñanza Superior en Cuba”,1 editado por el Consejo Superior de Universidades, creado un año antes para coordinar el trabajo de las tres instituciones de educación superior oficiales de entonces que habían sido reabiertas tras el triunfo revolucionario. El régimen batistiano las había cerrado casi tres años antes por ser “focos de subversión”.

Según versa en su introducción, esa reforma universitaria entró en vigor el 10 de enero de ese año al publicarse el número ordinario de la Gaceta Oficial de la República contentivo de las bases fundamentales de la reforma de la enseñanza superior. Señala también que la fecha fue seleccionada en homenaje a Julio Antonio Mella, pionero de la reforma universitaria en Cuba y símbolo del gran ideal de vincular la universidad a los trabajadores y al pueblo, por conmemorarse dicho día el 33 aniversario de su asesinato.

Repasar sus páginas es aprender de las visiones dialécticas de los tiempos. El escenario de entonces era el de un país recién salido de un poder político neocolonial que tuvo su clímax negativo en la sangrienta y corrupta etapa de la tiranía batistiana.

Se intentaba entonces resolver las contradicciones socioeconómicas que habían conducido ese estado de cosas a partir de los modelos del socialismo que se consideraban entonces con un presente y un futuro luminosos. La industrialización del país era un motivo constante y el sustento científico de ese proceso era imprescindible.

En el orden estructural se contaba con tres universidades públicas: la de La Habana, Las Villas en Santa Clara y Oriente en Santiago de Cuba. A partir de esa reforma, sus estructuras internas serían las de facultades como estructuras administrativas que agrupaban “escuelas” que, a su vez, contenían los “departamentos”, sustitutivos de las cátedras unipersonales que predominaban anteriormente.

La docencia se gestionaría con una comisión de profesores en las escuelas. El curso se distribuyó en dos semestres académicos, cambiando el obsoleto esquema anual. Se proveyeron rigurosas disposiciones para asegurar una enseñanza realmente activa, proscribiendo el “verbalismo”, el “memorismo” y el “pasivismo”. Se crearon esquemas para garantizar la formación integral de los alumnos.

También se creó la extensión universitaria como actividad sustantiva de penetración de la cultura y la ciencia universitarias en toda la sociedad. Todo esto y mucho más estuvo matizado también por la creación de la comisión de investigaciones, para garantizar que se promoviera y desarrollara la investigación científica en forma sistemática “y a un verdadero nivel superior”.

Así cumpliría la universidad “una de sus misiones básicas irrenunciables, cuyo abandono o deficiencia no puede concebirse en nuestra república socialista”. La universidad cubana de la reforma de 1962 quedó oficialmente como una universidad científica con fines igualmente importantes de formación de profesionales e investigación científica.

Obviamente, una cosa eran las declaraciones y otras las realidades del escenario imperante. El grueso de los claustros tradicionales había abandonado sus puestos y hasta el país. Las graduaciones de un par de decenas de institutos de segunda enseñanza alcanzaban escasamente unos 6 000 jóvenes al año. Muchas instalaciones eran claramente insuficientes y, como regla, no existían ni la tradición ni el saber hacer imprescindibles para crear esa universidad científica.

Muchos profesores de la enseñanza secundaria ocuparon plazas de docentes universitarios. Se tuvo que recurrir a personas calificadas que ni siquiera habían acabado sus estudios superiores y a estudiantes avanzados para impartir asignaturas básicas.

Para aumentar el alumnado se facilitó y aceleró el ingreso a la educación superior de estudiantes que tuvieran condiciones y completaban ese nivel de enseñanza dentro de las universidades. Se implementaron muchas otras acciones de supervivencia y fomento, algunas de ellas muy audaces y exitosas. Lo que sí se garantizó fue un amanecer para la universidad científica en el escenario de una Cuba revolucionaria, transformadora y más justa.

Mucho ha cambiado en este mundo y el escenario actual también está lleno de novedades y retos.

Algunas estructuras de las entonces creadas permanecen solo en el recuerdo. La universidad cubana está hoy en todas las provincias del país, educa a centenares de miles de estudiantes y genera regularmente más de la mitad de nuestra ciencia de alto nivel, según los premios anuales de la Academia de Ciencias de Cuba.

Ahora se dispone de una red de redes digital que facilita la comunicación y el intercambio que podría permitir graduar estudiantes en cualquier lugar del país y del mundo. La información disponible en la mejor biblioteca universitaria es ínfima en comparación con la que un estudiante o investigador pueden obtener instantáneamente mediante un teléfono, en cualquier sitio.

El nivel educacional promedio del cubano se reporta como de 11.8 grados,2 según la Universidad de Oxford, lo que es un éxito resonante en nuestro continente hacia el sur, pero no suficiente para una revolución como la nuestra. Los EE.UU. alcanzan 13.4 y Alemania 14.1 grados gracias a sistemas flexibles de educación superior que llegan a las comunidades y a esquemas de formación especializada de ciclo corto, que podrían tener un lugar en nuestra práctica y nuestras concepciones.

La autonomía municipal en Cuba requiere de la consolidación de la cultura científica y tecnológica desde las bases. La experiencia de los centros universitarios locales, si trascendieran solo la formación en algunas carreras de formato nacional y se adaptaran a las necesidades de cada localidad, podría elevar la escolaridad y también crear focos de ciencia e innovación que propulsarían el desarrollo de forma sostenible en muchos entornos.

Las concepciones imperantes acerca de las ciencias están dando un lugar significativo a rupturas de las fronteras entre las disciplinas tradicionales, tanto en la creación de conocedores como en la de conocimientos. Nuestras carreras tienen carácter nacional y algunas están enmarcadas en moldes disciplinarios demasiado estrictos que conllevan hasta uniformidades artificiales entre ciencias muy diversas.

La concepción de incluir a universidades especializadas como estructuras integrantes de los sistemas nacionales de salud y educación desde 1976 llevó a la fragmentación de la educación superior entre diferentes organismos y a una modulación endogámica de sus desarrollos. Esto suele frenar tanto a la universidad como a la innovación y competitividad de esos importantes servicios sociales. Esta situación solo se ha comenzado a corregir en el caso de la educación.

El escenario actual es radicalmente diferente al de cualquier etapa previa y así será de forma más o menos acelerada hacia el futuro.

El razonamiento científico nos conduce a las naturales preguntas: ¿está cumplida la misión de la reforma de 1962? ¿Debemos conformarnos por sus hechos o inspirarnos por su intención de transformación dialéctica? Las medidas tomadas respondían a la situación de entonces.

Sin embargo, los cambios socioeconómicos y culturales que condujeron al escenario actual merecen al menos una nueva mirada a muchos aspectos, si nos apropiamos de la intención renovadora y revolucionaria de entonces como uno de sus principales legados.

Esto nos invita a plantearnos el problema de una nueva reforma universitaria cubana desde sus propios fundamentos. No son obligatorias las transformaciones radicales e iconoclastas.

Se trata de mirar hacia un futuro que será absolutamente diferente para los estudiantes que estamos formando ahora mismo y para la ciencia que estamos produciendo como tesoro inalienable de los cubanos que verán el final del presente siglo.

Notas:
1 La Reforma de la Enseñanza Superior en Cuba. Consejo Superior de Universidades: La Habana, 1962; p 115.
2 Consultar enhttps://ourworldindata.org/grapher/mean-years-of-schooling-long-run

Se han publicado 11 comentarios



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  • el estudiante dijo:

    Alabo el artículo del especialista. Como todo, tenemos deudas con la formación universitaria en Cuba. Hoy el acceso a la educación universitaria en el país está seriamente limitado, cuando más falta haría. Hay un deficit grave de graduados en las Ciencias duras, mientras que la "demanda" se dirige hacia otras especialidades que se perciben como glamorosas, pero sin conexión con las reales necesidades del país. Mientras las universidades en el resto del mundo son un hervidero de investigación y desarrollo, aquí esas actividades son prácticamente ilusorias. Y los graduados nuestros de hoy responden más a ideologías elitistas, supremacistas y (con perdón de los ideólogos de género) homosexualizadas antes que las propias de nuestra realidad, porque además son las que les proporcionan becas y viajes. Fidel inició un camino para revertir esta realidad con el PIS, pero este programa fue desmantelado tras su enfermedad y alejamiento del poder Mucho por hacer todavía para lograr lo que Mella, Balino, Fidel y el Che se propusieron con una universidad popular, obrera y campesina...

  • Jorge Reynaldo Aguilera Guerra dijo:

    El reto mayor hacia un futuro mediato e inmediato en la E.S pienso es la calidad e intersectorialidad, de los estudiantes que estamos formando, que sean capaces de dar respuesta a los problemas de la producción y los servicios en medio de en éxodo y envejecimiento poblacional sin precedentes.
    Desde la década del 90 del pasado siglo la enseñanza del posgrado desplaza en tiempo y espacio al pregrado, se requiere buscar fórmulas para lograr la presencia en las aulas del personal docente de la producción y los servicios, limitada por múltiples cuestiones, fundamentalmente en las Ciencias Económicas, Técnicas y Agropecuarias.
    El ejemplo a seguir está en las Ciencias Médicas desde el propio inicio revolucionario.

  • Ignacio dijo:

    De que hace falta transformación, de eso no hay dudas. Lo que pasa en las ciencias médicas y en la biotecnología es muy positivo, pero no es la regla. Lo que produce una universidad es ciencia, conocimiento, lo que es la clave para superar la situación económica de nuestro país. Sin embargo, la empresa estatal que es el actor fundamental de nuestra economía, necesita transformarse para que vaya a eso que produce la universidad como una necesida vital, de lo contrario el producto conocimiento simplemente se desperdicia. Es una triste realidad que debemos cambiar.

  • Leandro dijo:

    Creo que en nuestras universidades se avanza, pero hay que seguir repensandolas. Creo que hay cosas buenas que hemos "olvidado" y es necesario retomar y otras nuevas que hay que incorporar. La universalización concebida por Fidel en mi criterio ha sufrido duros golpes y solo ahora se intenta retomar. La autonomía municipal tiene que estar presente en la autonomía de las instituciones de la Educación Superior en los Municipios, sean centros o filiales... Creo que uno de los males de la Educación Superior radica en que muchos de sus profesores y directivos pasaron de estudiantes a profesores y de ahí han ascendido hasta ocupar los cargos más importantes en el Centro de Enseñanza sin ejercer su porfesión en la práctica: hay porfesores, jefes de deparatmentos, jefes de carrera, etc. de Economía, de Ingeniería Induatrial, de Turismo, de Ciencias Técnicas... sin que nunca hayan ejercido la profesión en una entidad económica.
    Si de investigación se trata, se ha avanzado, pero no son pocos los doctorados que el mayor aporte no es la investigación, sino que el centro cuenta con un doctor más y está el otro aspecto: importantes investigaciones están engavetadas cuando pueden hacer importantes aportes al país, a la porvincia o al muncipio. No niego que mucho se ha hecho en los últimos tiempos, pero es más lo que falta que lo hecho, creo yo.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico articulo profesor, está usted centrado en lo estratégico y más importante en el abordaje del desarrollo de nuestro país. Los grandes inversores en el mundo hoy centran sus finanzas en cuatro direcciones estratégicas, esas que más rápido amortizan la inversión; las nuevas tecnologías, las finanzas, el turismo y la educación. Es significativo profesor que de ellas las finanzas y la educación se hayan mantenido como las claves en ese selecto grupo de prioridades a lo largo de la historia del desarrollo de la humanidad, en diferentes etapas siempre acompañadas por otras variables que al tiempo caducan en prioridad. En nuestras condiciones de país en desarrollo y bloqueado la educación es lo primero, el sector estratégico número uno para invertir y obtener resultados notables inmediatos en desarrollo. El punto para lograrlo profesor es que debemos hacerlo de forma diferente. Los analfabetos en estas materias miran la educación con mentalidad de centavos, a diferencia de los multimillonarios en el mundo que invierten según varios estudios entre el 30 y el 50% de su dinero en educación, precisamente buscando la vía más directa y segura para multiplicar su capital. En esa dirección el socialismo tiene las mayores ventajas, solo nos está faltando SABER cómo aprovechar más la enorme potencialidad que tenemos, cambiando lo estructural y conceptual del sistema de enseñanza.

    Los tiempos han cambiado, todo cambia rápidamente, pero los sistemas educativos liderados por su cerrado gremio se mantienen inamovibles. Por ejemplo, cambiando solo la actual conceptualización de las carreras ya estaríamos a la altura de estos tiempos. La creatividad es una PROFESION. La creatividad debiera abordarse como una nueva y general carrera o la asignatura clave en los años terminales de todas las carreras. La creatividad es primero que todo una actitud. Los que nos movemos en el campo empresarial 100% preferimos al contratar un nuevo empleado que sea por encima de todo creativo, no nos detenemos en ver papeles, títulos o cursos de post grado, eso quedó atrás, es parte de otro tiempo. Cualquier empresa prefiere personas creativas, todos preferimos los creativos, los creativos trabajan orientados a las ideas, son imaginativos por definición. El progreso siempre está en futuro, en ese servicio o producto nuevo que hoy es desconocido y que solo pueden ver personas creativas. Contar con un ejército de creativos es una fortaleza descomunal, es un negocio, los creativos son una empresa como tal, la creatividad puede ser el primer producto de exportación de nuestro país, es el más valioso y rentable para una empresa. Los empleados creativos es una garantía para sobrevivir en el mercado, mucho más en circunstancias de crisis.

    La universidad profesor a diferencia del sistema de formación de los médicos, no es un puente con la empresa, es todo lo contrario. Al concluir los estudios el alumno recién graduado invariablemente va a un segundo periodo de aprendizaje, “debe aprender a TRABAJAR”, un proceso de aprendizaje que la universidad se desentiende, pasándoselo a la empresa en condiciones más complejas para el joven, un cambio muy brusco que desmotiva y confunde en el periodo o momento óptimo de creatividad de cada individuo, una etapa donde el joven debe aportar su máximo, ahora lo dedica a adaptarse, demorando o perdiendo definitivamente esos aportes al limitar la creatividad. Un diseño que jamás podrá conceptualizar desarrollo. La universidad debe ser un entrenamiento preparatorio para ese joven en su etapa optima de creación y aportes, donde la clave es que el aprenda a gestionar su creatividad y ese cambio hacia la empresa, evitando lo inquietante y desmotivador del actual proceso.

    La brújula para esa reforma universitaria profesor deben ser los nuevos logros de la neurociencia sobre el aprendizaje, concibiendo una universidad como una sola escuela desde prescolar, un solo sistema desde prescolar hasta concluir la universidad. Un sistema tan plástico donde niños de diferentes edades por sus resultados pueda coincidir en una misma aula por vía exprés en una búsqueda constante de talentos facilitándoselo todo. Aprender idiomas y obtener títulos universitarios desde los grados de primaria. La universidad debe aprender más de la realidad que nos rodea, en especial del barrio donde niños de diferentes edades socializan con una eficaz comunidad de intereses, una vía para viabilizar los talentos ahora dentro de un solo sistema desde prescolar hasta la universidad. Ese sistema permitiría formar primero actitudes como el vehículo de transporte científico para que el alumno a partir de una sólida actitud pueda acceder por si solo a los conocimientos y los valores bajo la guía de los profesores, buscando lo óptimo, la excelencia al lograr que un joven entre los 18 y 24 años, su momento cumbre de creatividad, este más concentrado en aprender a gestionar su creatividad, que estar sentado en un aula recibiendo conocimientos estanco, perdiendo su más valiosa oportunidad de creatividad de su vida. Las universidades invierten pocos o ningún esfuerzo en enseñar a los alumnos a gestionar su creatividad, no los forman en los aspectos que hacen funcionar una empresa, ni siquiera los preparan para un proyecto de emprendimiento personal. La clave profesor esta en aceptar que la creatividad es una profesión, es lo primero, que ella se potencia mucho más cuando le sumamos la especialidad, no al revés como esquemáticamente estamos haciendo en las universidades; primero el título de la especialidad, después vamos a ver si aparece la creatividad de forma espontánea, un proceso totalmente espontaneo ajeno al propósito mayor del socialismo, formar al hombre nuevo.

    Nuestro principal rubro de exportación profesor es la creatividad, para ello es necesario una reforma universitaria liderada por los jóvenes.

    • Leandro dijo:

      En mucho coincido, pero no en todo. Quizás falte más que lo logrado pero negar que las universidades invierten pocos o ningún esfuerzo en enseñar a los alumnos a gestionar su creatividad, que no los forman en los aspectos que hacen funcionar una empresa, es desconocer el funcionamiento de nuestras universidades. En el propio Reglamento Docente y Metodológico de la Educación Superior y en el Documento Base para el diseño de los Planes de Estudio “E” se considera que el proceso de formación debe lograr profesionales creadores con capacidades innovadoras que actúen con independencia en función de resolver los problemas más generales y frecuentes que se presentan en el ejercicio de su profesión, y una de las ideas rectoras fundamentales consiste en establecer desde la Universidad el vínculo del estudio con el trabajo, de las carreras con los organismos empleadores. Dentro de las formas organizativas fundamentales del trabajo docente está la práctica laboral. Cada carrera de cada institución de educación superior precisa la red de entidades laborales bases y unidades docentes acreditadas del territorio en que se desarrollará la práctica laboral, asegurando que garantice los objetivos establecidos en los planes de estudio. De esta manera, se favorece la rápida introducción en el proceso docente educativo de los últimos logros científicos y técnicos que se aplican y desarrollan en los lugares donde los estudiantes realizan sus prácticas. Con este objetivo las instituciones de educación superior establecen convenios con las entidades laborales y unidades docentes acreditadas, en que se precisan los compromisos asumidos por cada una de las partes, en relación con la realización de las prácticas laborales y otras tareas afines que respondan a los vínculos de la universidad con la sociedad.
      El hecho de coincidir en una misma aula niños de diferentes edades cuando las diferencias son sustanciales sobre la base de su talento es algo muy polémico y no todos los especialistas en sicología lo apoyan.
      Sí hay algo que me preocupa: cuando se habla de las Universidades si sitúan dentro de las instituciones presupuestadas y en la práctica se asume, incluso por directivos del sector, que son sustentadas por las entidades empresariales, obviando que no hay sistema empresarial sin talento humano: cuánto aportan al sistema empresarial los ingenieros y licenciados universitarios; si los fuéramos a valorar desde el punto de vista económico-financiero cuánto deben recibir las universidades de la entidades empresariales hacia las cuáles van esos profesionales. No se trata de establecer disputas pero sí de eliminar el lenguaje discriminatorio que a veces se oye en determinados entornos empresariales y dejar sentado que todos somos igualmente necesarios.
      No coincido en que “Los que nos movemos en el campo empresarial 100% preferimos al contratar un nuevo empleado que sea por encima de todo creativo, no nos detenemos en ver papeles, títulos o cursos de post grado, eso quedó atrás, es parte de otro tiempo. Cualquier empresa prefiere personas creativas, todos preferimos los creativos, los creativos trabajan orientados a las ideas, son imaginativos por definición.” No niego que los haya, pero también sucede y no pocas veces que cuando llega un recién graduado a una empresa lleno de ideas creativas se las matan, porque allí siempre se ha hecho de otra manera.
      No niego que la universidad tiene que seguir cambiando mucho, pero no menos tiene que cambiar la empresa y por muy preparado que esté un recién graduado universitario, siempre tendrá que seguir aprendiendo porque el aprendizaje es continuo; por algo existen los posgrados, incluyendo maestrías y doctorados.
      Sin dudas el papel de los jóvenes en cualquier transformación que se ejecute en las universidades es esencial, pero concebirlo solo con jóvenes es desconocer el talento acumulado en el claustro universitario; es cuando menos inspirar una ruptura generacional, cuando de lo que se trata es de buscar armonía generacional, continuidad, sin negarle el papel fundamental a las nuevas generaciones.

    • Leandro dijo:

      En mucho coincido, pero no en todo. Quizás falte más que lo logrado pero negar que las universidades invierten pocos o ningún esfuerzo en enseñar a los alumnos a gestionar su creatividad, que no los forman en los aspectos que hacen funcionar una empresa, es desconocer el funcionamiento de nuestras universidades. En el propio Reglamento Docente y Metodológico de la Educación Superior y en el Documento Base para el diseño de los Planes de Estudio “E” se considera que el proceso de formación debe lograr profesionales creadores con capacidades innovadoras que actúen con independencia en función de resolver los problemas más generales y frecuentes que se presentan en el ejercicio de su profesión, y una de las ideas rectoras fundamentales consiste en establecer desde la Universidad el vínculo del estudio con el trabajo, de las carreras con los organismos empleadores. Dentro de las formas organizativas fundamentales del trabajo docente está la práctica laboral. Cada carrera de cada institución de educación superior precisa la red de entidades laborales bases y unidades docentes acreditadas del territorio en que se desarrollará la práctica laboral, asegurando que garantice los objetivos establecidos en los planes de estudio. De esta manera, se favorece la rápida introducción en el proceso docente educativo de los últimos logros científicos y técnicos que se aplican y desarrollan en los lugares donde los estudiantes realizan sus prácticas. Con este objetivo las instituciones de educación superior establecen convenios con las entidades laborales y unidades docentes acreditadas, en que se precisan los compromisos asumidos por cada una de las partes, en relación con la realización de las prácticas laborales y otras tareas afines que respondan a los vínculos de la universidad con la sociedad.
      El hecho de coincidir en una misma aula niños de diferentes edades cuando las diferencias son sustanciales sobre la base de su talento es algo muy polémico y no todos los especialistas en sicología lo apoyan.
      Sí hay algo que me preocupa: cuando se habla de las Universidades si sitúan dentro de las instituciones presupuestadas y en la práctica se asume, incluso por directivos del sector, que son sustentadas por las entidades empresariales, obviando que no hay sistema empresarial sin talento humano: cuánto aportan al sistema empresarial los ingenieros y licenciados universitarios; si los fuéramos a valorar desde el punto de vista económico-financiero cuánto deben recibir las universidades de la entidades empresariales hacia las cuáles van esos profesionales. No se trata de establecer disputas pero sí de eliminar el lenguaje discriminatorio que a veces se oye en determinados entornos empresariales y dejar sentado que todos somos igualmente necesarios.
      No coincido en que “Los que nos movemos en el campo empresarial 100% preferimos al contratar un nuevo empleado que sea por encima de todo creativo, no nos detenemos en ver papeles, títulos o cursos de post grado, eso quedó atrás, es parte de otro tiempo. Cualquier empresa prefiere personas creativas, todos preferimos los creativos, los creativos trabajan orientados a las ideas, son imaginativos por definición.” No niego que los haya, pero también sucede y no pocas veces que cuando llega un recién graduado a una empresa lleno de ideas creativas se las matan, porque allí siempre se ha hecho de otra manera.
      No niego que la universidad tiene que seguir cambiando mucho, pero no menos tiene que cambiar la empresa y por muy preparado que esté un recién graduado universitario, siempre tendrá que seguir aprendiendo porque el aprendizaje es continuo; por algo existen los posgrados, incluyendo maestrías y doctorados.
      Sin dudas el papel de los jóvenes en cualquier transformación que se ejecute en las universidades es esencial, pero concebirlo solo con jóvenes es desconocer el talento acumulado en el claustro universitario; es cuando menos inspirar una ruptura generacional, cuando de lo que se trata es de buscar armonía generacional, continuidad, sin negarle el papel fundamental a las nuevas generaciones.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Gracias estimado amigo Leandro por atender mi comentario. Siempre leo tus opiniones en este sitio, las valoro muy atinadas. Los problemas que apunto son en general propios de todos los sistemas de enseñanza del mundo, incluido Cuba, se trata de un problema de estancamiento general, salvo Japón y Alemania que vienen haciendo cambios sustanciales, el resto se mantiene en una inercia. Los sistemas de enseñanza en el mundo surgieron por dos razones fundamentales, que increíblemente con tantos adelanto científicos aún se mantienen vigentes; enseñar un conocimiento estanco y facilitar la socialización de los niños y jóvenes. Los cambios más revolucionarios que hoy conocemos surgen desde dentro de los sistemas de enseñanza y capacitación de las grandes y globales empresas, no de los sistemas de enseñanza de los países, ni de los aportes de la ciencia o el gremio de educadores. Los hábitos y costumbres hechos ley por tantos años, mantienen a ese gremio encerrado dentro de sus propios muros, un gremio tan fuerte pero encadenado a su rutina que no le permite mirar fuera de esos muros, manteniéndose cerrados para otras ciencias. Fíjate amigo que cuando entre 1965 y 1968 veinte personas de diferentes partes del mundo desarrollaron un programa de medicina con una nueva idea para cambiar los paradigmas sobre la enseñanza de la Medicina. Ellos llegaron a la conclusión de que su aprendizaje sobre medicina había sido más efectivo y habían desarrollado más competencias siempre que se les presentaban problemas reales que tenían que identificar y resolver. Así nació la idea de la metodología actual. La utilización del enfoque del aprendizaje basado en problemas reales, busca ayudar a los estudiantes a desarrollar la habilidad de resolver problemáticas de una forma colaborativa, crítica y creativa en donde cada estudiante aprende de su compañero de estudio, conoce su perspectiva, juntos analizan las distintas propuestas y escogen la mejor solución. Se consigue un entorno activo y colaborativo en donde el centro de atención gira alrededor de los estudiantes buscando que los alumnos sean capaces de comprender y profundizar en las soluciones que se utilizan para el aprendizaje, utilizando al máximo sus capacidades de pensamiento analítico, crítico y creativo. Por ahí se encauso la actual formación de los médicos, un profesional mucho más preparado bajo un sistema de enseñanza que prepara a ese profesional dentro del proceso educativo para lo que deberá hacer al graduarse y trabajar, una formación superior y diferente al resto de las carreras. Porque amigo Leandro esos logros no se generalizan para otras carreras bajo esas premisas, enseñando a esos jóvenes a gestionar su creatividad preparándolos para lo que deberán hacer al llegar a las empresas, incluso ahí es donde aparecerá el producto estrella, esos jóvenes aprendiendo a gestionar su creatividad en esos años terminales de su carrera defenderán su tesis que no es más que una nuevas empresa remergente o estartup que saltar al mercado cubano con una nuevo productos o servicios. No me extiendo más porque tendría que comentarte más sobre el cambio también necesario de la filosofía empresarial en Cuba para asumir esa explosión de nuevas empresas, y por ahí me salgo del tema. En este sistema los estudiantes pueden trabajar colaborativamente en grupos de 8 a 12 personas. Estos analizan y resuelven un problema REAL bajo la supervisión de un tutor, que en general es el docente, pero que pudiera ser también un joven empresario. Se necesita un cambio radical de paradigmas dentro de la universidad, el desarrollo del país transita en buena parte por ese camino.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Gracias estimado amigo Leandro por atender mi comentario. Siempre leo tus opiniones en este sitio, las valoro muy atinadas. Los problemas que apunto son en general propios de todos los sistemas de enseñanza del mundo, incluido Cuba, se trata de un problema de estancamiento general, salvo Japón y Alemania que hacen cambios sustanciales, el resto se mantiene en una inercia. Los sistemas de enseñanza surgieron por dos razones fundamentales, que increíblemente con tantos adelanto científicos aún se mantienen vigentes; enseñar un conocimiento estanco y facilitar la socialización de los niños y jóvenes. Los cambios más revolucionarios en materia de enseñanza hoy surgen en os sistemas de enseñanza y capacitación de las grandes y globales empresas, no de los sistemas de enseñanza de los países, ni de los aportes de la ciencia o el gremio de educadores. Los hábitos y costumbres hechos ley por tantos años, mantienen a ese gremio encerrado dentro de sus propios muros, un gremio tan fuerte pero encadenado a su rutina que no le permite mirar fuera de esos muros, manteniéndose cerrados para otras ciencias. Fíjate amigo un solo ejemplo, cuando entre 1965 y 1968 veinte personas de diferentes partes del mundo, estudiosos, se reunieron para desarrollar un programa de medicina con una nueva idea para cambiar los paradigmas en la enseñanza de la Medicina. Así surgió la pedagogía de la solución de problemas reales generalizada en la medicina. Ellos llegaron a la conclusión de que su aprendizaje sobre medicina había sido más efectivo y habían desarrollado más competencias siempre que se les presentaban problemas reales que tenían que identificar y resolver. Así nació la idea de la metodología actual. La utilización del enfoque del aprendizaje basado en problemas reales, busca ayudar a los estudiantes a desarrollar la habilidad de resolver problemáticas de una forma colaborativa, crítica y creativa en donde cada estudiante aprende de su compañero de estudio, conoce su perspectiva, juntos analizan las distintas propuestas y escogen la mejor solución, preparándose 100% a tono con la realidad que encontrará al llegar a la empresa como graduado. Se consigue así un entorno activo y colaborativo en donde el centro de atención gira alrededor de los estudiantes buscando que los alumnos sean capaces de comprender y profundizar en las soluciones que se utilizan para el aprendizaje, utilizando al máximo sus capacidades de pensamiento analítico, crítico y creativo. Por ahí se encauso la actual formación de los médicos, un profesional mucho más preparado bajo un sistema de enseñanza que prepara a ese profesional dentro del proceso educativo para lo que deberá hacer al graduarse y trabajar. Una formación superior y diferente al resto de las carreras. La pregunta seria amigo Leandro porque esos logros conocidos desde 1968 no se han generalizado hacia otras carreras bajo esas premisas, de enseñar a esos jóvenes a gestionar su creatividad preparándolos para lo que deberán hacer al llegar a las empresas. Es ahí amigo donde aparecería el producto estrella de la creatividad, el producto a exportar. Esos jóvenes aprendiendo a gestionar su creatividad en esos años terminales de su carrera defenderán su tesis que no es más que una nueva empresa emergente o estartup que deberá saltar al mercado con una nuevo producto o servicio. No me extiendo más sobre este asunto porque tendría que comentarte más sobre el cambio también necesario que habría que hacer de la filosofía empresarial en Cuba para poder asumir esa explosión de nuevas empresas emergente que se generaría en cada carrera universitaria y por ese camino amigo me salgo del tema. En este sistema los estudiantes pueden trabajar colaborativamente en grupos de 8 a 12 personas, analizando y resolviendo un problema REAL bajo la supervisión de un tutor, que en general es el docente, pero que pudiera ser también un joven empresario. Por ahí el socialismo tiene las mayores ventajas, solo debemos hacerlo. Se necesita un cambio radical de paradigmas dentro de la universidad, el desarrollo del país transita en buena parte por ese camino.

  • Julio Antonio dijo:

    Análisis valioso del profesor Montero. Evidencia lo urgente de una renovación dialéctica a nuestro sistema de educación superior.
    A pesar de lo obtenido en estas décadas, nos queda mucho por alcanzar ante los retos actuales. Como comentó un forista al inicio, la matrícula aún sigue siendo elitista,
    queda continuar incrementando la formación "de negro, de mulato, de campesinos" como indicó el Che. Pues la oportunidad está, pero la posibilidad real de los estratos más vulnerables de la sociedad es mucho menor, y en las condiciones económicas actuales esto se agraba. Por tanto alertas en este aspecto en el que le va la sostenibilidad a la revolución, Fidel lo avisoró muy bien.
    Otro fenómeno a abordar hábilmente en medio de una globalizacion de banalidades, falsos paradigmas de bienestar, alrededor de los instintos menos elevados del ser humano,
    es la formación desde las enseñanzas precedentes de valores elementales, de amor patrio, altruismo, de forma que si los jóvenes graduados emigran, al menos no renieguen insulsamente de su país, la revolución y su Alma Mater.
    También el profesor expone brevemente el proceso de integración de las instituciones de educación superior, se concretó con el Mined y el Inder al incorporarse las universidades pedagógicas y del deporte al MES, siempre algo traumatico para algunos, pero que fue para bien. Resta culminar este proceso con las universidades médicas, quizás algo más complejo en lo objetivo y subjetivo, pero obviamente también necesario.
    La lección de la pandemia para nuestro país y la forma de gestionar las investigaciones científicas apunto sin duda a que con la integración de instituciones, el salto en los resultados es inmenso e inmediato

  • Fernando dijo:

    No redundar, pero reconocer la actualidad del artículo.
    Agregar que cuando a una planta o empresa llega un recién graduado casi nunca se tiene idea que ese nuevo trabajador costó formar lo y que a la planta o empresa se le entrega sin costo.
    Labratorios reales en las universidades deteriorados y obsoletos y los profesores buscando donde suplirlos, lograndose muchas veces solamente que el estudiante vea, lo que me recuerda de de mira y no se toca.
    Profesor usted sabe que cuando se hace una búsqueda del ranking de las universidades destaca la enorme cantidad de universidades publicas que aparecen, pero siempre detrás de esas universidades hay empresas, compañías que se ocupan de apoyarlas ecomicamente pues sus estudiantes serán sus futuros empleados y esa ayuda la ven como una buena inversión y no como algo que no les quede más remedio que hacerlo para cumplir con algo establecido.
    Cuando uno tiene que ir a una empresa o planta a tratar de insertar estudiantes para realizar una practica de producción se encuentra de todo, desde el que responde convencido de que le reportará algún beneficio hasta el que le dice que no a rajatabla argumentando razones inaceptables.
    Gracias

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Doctor en Ciencias. Es decano de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana, presidió el Consejo Científico Universitario y fue coordinador de ciencias naturales y exactas de la Academia de Ciencias de Cuba.

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