Hoy se presentó en el Sábado del Libro, en la Plaza de Armas de La Habana, el volumen de Marta Valdés, Palabras (Ediciones Unión), con textos que la autora publicó originalmente en Cubadebate. La editora de nuestra página web, Rosa Miriam Elizalde, tuvo a su cargo la presentación del nuevo libro de la compositora cubana, una de las grandes exponentes de la canción popular de la Isla que cumplió por estos días sus 80 años.
A continuación, las palabras de Rosa Miriam:
Hay que creer en el azar concurrente, esa ley lezamiana gracias a la cual sabemos que cada átomo del universo están hilvanado secretamente, de manera tal que si usted arranca una brizna de hierba se puede estremecer una estrella. De lo contrario, ¿cómo explicar la llegada de Marta Valdés a Cubadebate? ¿Quién podía prever que una leyenda de la música cubana fuera no solo una de las columnistas principales de nuestra página web, sino probablemente la que mejor ha comprendido las facilidades de la Internet para integrar texto, imagen y sonido?
Cuando la cineasta Rebeca Chávez me propuso que llamara a Marta y que le pidiera una colaboración semanal, la miré con incredulidad. Preparábamos la salida de la segunda versión del sitio, inaugurado en el 2003 y rediseñado en el 2009, con una plataforma que integraba las bondades de la llamada web 2.0, aquella que deja de ser un vaciado de la prensa plana e incorpora contenidos multimedia y un diálogo activo con las comunidades en la red. No me habría imaginado jamás a la autora de “Tú no sospechas” como miembro activo de aquella especie de guerrilla loca que formábamos, haciendo malabares entre las Reflexiones de Fidel y los primeros textos de inquietos estudiantes de Periodismo devotos de Facebook, sin plantilla ni presupuesto, en un país de precaria infraestructura de redes y donde abundan los prejuicios hacia los medios en Internet, en particular entre la generación de los inmigrantes digitales –los que nacieron antes de la década del ochenta del siglo pasado.
Marta dijo en el acto que sí y hasta le puso nombre a su columna: Palabras, como su primera canción, escrita en 1955 cuando apenas salía de la adolescencia. Y esa respuesta todavía me asusta, porque su gesto no solo levantó una flor contra las altísimas murallas del sentido común –donde yo misma sigo atrapada-, sino una obra de singular valor testimonial y exquisita prosa. La columna, que comenzó a publicarse en el ciberespacio cubano el domingo 8 de noviembre de 2009 y todavía pervive, es una pieza rara en el mundo de la crítica musical: una de las más grandes creadoras del siglo XX y comienzos del XXI escribe con trazos maestros de aquello que ya nadie puede dar fe como ella misma y a la vez, aporta el audio o el video donde aparece la melodía o el intérprete que es sujeto de sus crónicas, ajustadas perfectamente al universo de la web.
Hay que sumarle su cuidado por la imagen. Muchas veces las fotografías salen de su propio archivo o es Marta quien toma la foto. Quién iba a imaginar que esta mujer cuyas canciones han interpretado Fernando Álvarez, Bola de Nieve, Elena Burke, Reneé Barrios, Doris de la Torre, Omara Portuondo, Miriam Ramos, Pablo Milanés, Martirio y otras voces eternas, iría con su camarita de aficionado a tomar las fotos del busto olvidado de Eliseo Grenet o del bar Celeste y otros lugares que ella recorrió con Fredesvinda García, la mítica Freddy. O que como la más sencilla reportera capture las imágenes de un concierto de Ivette Cepeda. Por si fuera poco, desde que alguien le regalara un Iphone –teléfono celular al que ella le ha puesto el sobrenombre de Conchita por gratitud a sus servicios-, Marta filma, fotografía y hace copias de su álbum familiar, y luego enchufa a Conchita a una laptop y envía por correo electrónico aquello que complementará la nota del domingo en Cubadebate.
En más de 20 años que llevo como editora de periódicos y de sitios web, jamás conocí a un profesional con un sentido tan atento a su audiencia y con tanto respeto por la dignidad de la comunicación. Marta despeja cualquier barrera técnica con tal de que sus lectores también escuchen las canciones y vean y sientan a los artistas de los cuales habla, complemento natural de un estilo despejado y un tono seguro y elegante que cumple con lo que para Gabriela Mistral debía ser un mandamiento: encantar. Lo prueba el modo con que la retribuyen sus lectores, gente de todas partes, la mayoría cubanos de aquí y de allá que agradecen este puente entrañable con las esencias de su país. No hay una sola edición de Palabras que no tenga comentarios amorosos y agradecidos al final de la página. Aunque ella no lo diga, presiento que esta es probablemente la razón más poderosa que sostiene la columna y que hace a Marta Valdés única en su especie frente al desafío de la posibilidad tecnológica.
Quien lee a Marta Valdés sentirá lo que editores y lectores de Cubadebate descubrimos entrega tras entrega: la cultura no sólo hace más sabios y más sensatos a los seres humanos, sino que los acerca. En una era en que la maravillosa posibilidad de acceder, desde lejos, a todos los documentos también aumenta el riesgo de la insensibilidad y de la ignorancia, la cultura puede ser una forma de comunión. Con Marta en la web nadie lamenta el fin de la comunicación real, directa, de persona a persona. Con ella van los signos de una Cuba que ha paseado su vida por la música de generación en generación, pero va también la retadora grandeza del creador.
(YO) ME QUEDO
Canción Letra y Música, Marta Valdés
La Plaza Vieja y el viejo farol
se quedan
La acera fresca y la acera del sol
se quedan
Ese gesto al hablar que yo puedo entender
es aquí donde está
¿cómo voy a expresarme sin él?
Todas las calles que salen al mar
se quedan
Todas las casas que suelo mirar
se quedan
Hay algunos que a mí no me pueden pasar
y se quedan aquí
–no sabría sin ellos estar.
Ahora en serio, yo les digo
al amigo, al enemigo,
que ninguno pretenda enseñarme
si el camino es quedarme o marcharme
de donde soy.
Como un helecho apegado al balcón
me quedo
Como el canario y el viejo sillón
me quedo
porque quiero mirar como nunca miré,
porque quiero cantar
como nunca en la vida canté,
a la niña
al soldado
a chismosos y enamorados
y que nadie pretenda enseñarme
si el camino es quedarme o marcharme
de donde soy.
(La Habana, 1966)
Marta Valdés y su sobrina-nieta Lena, llegando a la Plaza de Armas para la presentación del libro. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
De izquierda a derecha, Olga Marta Pérez, la editora del libro; la compositora Marta Valdés, y Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate, durante la presentación de "Palabras". Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés durante la presentación de su libro "Palabras", con textos publicados originalmente en Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés durante la presentación de su libro "Palabras", con textos publicados originalmente en Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés durante la presentación de su libro "Palabras", con textos publicados originalmente en Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Un momento de la presentación del libro de Marta Valdés "Palabras", con textos publicados originalmente en Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Con ella van los signos de una Cuba que ha paseado su vida por la música de generación en generación, pero va también la retadora grandeza del creador. Foto: Ismael Francisco.
Con Marta en la web nadie lamenta el fin de la comunicación real, directa, de persona a persona, dijo Rosa Miriam. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Roberto Fernández Retamar, en el público que asistió a la presentación del libro de Marta Valdés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Entre los presentes, de derecha a izquierda, los Premios Nacionales de Literatura Pablo Armando Fernández y Reinaldo González. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés durante la presentación de su libro "Palabras", con textos publicados originalmente en Cubadebate. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El Instituto Cubano del Libro rindió homenaje a Marta, quien el 6 de julio pasado cumplió 80 años. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate