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EEUU: presupuesto para la guerra

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  Orlando Oramas, Periodista de Prensa Latina  

La administración del presidente estadouidense, George W. Bush, ha acuñado frases que evidencian el gracejo ideológico de sus actos, pero también precisan fondos para su ejecución.

Es así que definiciones como guerra preventiva, el eje del mal o la lucha entre el bien y el mal anuncian nuevos aprestos de guerra con alta incidencia en el próximo presupuesto de la Unión y, en particular, en los bolsillos de los contribuyentes.

El mandatario presentó al Congreso su plan de gastos e ingresos para el año fiscal 2005 por 2,4 billones de dólares, con fuertes incrementos en las inversiones en defensa y seguridad.

Para el 2004 Bush consiguió aprobar un déficit de más de medio billón de dólares, que rompió cotas históricas. Para el 2005 prevé números rojos por 364 mil millones, bien abultado aunque menor que el anterior, como parte de un plan para reducirlo a la mitad en el quinquenio.

Además pretende alcanzar un compromiso con el parlamento para frenar los gastos públicos, con lo cual se anota un tanto ante grupos conservadores republicanos opuestos a su mano suelta para gastar.

Pero esa impedimenta deja libre al Ejecutivo para, sin incrementar el total, recortar por un lado y gastar más por el otro, con lo cual, dada su tendencia, los programas sociales podrían tener afectaciones mayores.

Bush pidió al Congreso 401 mil 700 millones de dólares para usos y necesidades militares. Llama la atención la ausencia de un acápite sobre las operaciones en Afganistán e Iraq, donde las tropas de ocupación estadounidenses son blanco de acciones de resistencia.

Luego trascendió que el gobernante quiere esperar a que pasen las elecciones para solicitar 50 mil millones de dólares, a fin de financiar su presencia militar en esos dos países. Esa cifra se sumaría a los 87 mil millones que recibió este año de forma complementaria del Congreso para iguales propósitos.

Bajo la premisa de "ganar la guerra al terrorismo", la Administración quiere elevar los gastos de defensa en un siete por ciento. Pero ello significa un alza del 35 por ciento si se le compara con el primer presupuesto de guerra del actual gobierno.

"Estos fondos proporcionan a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos las herramientas que necesitan para ganar la guerra contra el terrorismo, a la vez que se modernizan para enfrentar las amenazas que surjan en el siglo XXI", según reza en la página digital de la Casa Blanca.

Desde que Bush asumió la presidencia, en Estados Unidos se perdieron alrededor de tres millones de empleos. Pero en ese período, el personal militar recibió incrementos salariales por 21 por ciento, según la fuente citada.

El Pentágono está ofreciendo ahora hasta 10 mil dólares de prima para quienes reenganchen en el servicio armado. Sobre todo ante las crecientes solicitudes de licenciamientos dado los peligros para las tropas en las aventuras bélicas de Afganistán y, sobre todo, Iraq.

Bush propone, además, comprar nuevos aviones de combate, armamentos de precisión e incluso desarrollar armas espaciales para su escudo antimisil.

La administración Bush quiere gastar en defensa 20 mil millones más por año para el próximo quinquenio y situarse en los 487 mil 700 millones en el 2009.

Desglosando estas cuentas, el Pentágono pide 74 mil 900 millones de dólares para nuevas armas y otros 68 mil 900 millones destinados a proyectos de futuro, incluidos un sistema satelital de láser, radares basados en el espacio y defensa antimisil.

Con su visión dominadora sobre el mundo, las miradas de la Casa Blanca miran hacia el espacio exterior, a fin de situar armas en las afueras del planeta.

Se trata de reanudar la llamada Guerra de las Galaxias, lanzada en marzo de 1983 por el entonces presidente Ronald Reagan, de quien el actual gobierno se considera heredero ideológico.

El relanzamiento de la carrera armamentista espacial de la mano de Washington pretende poner a punto cohetes de intercepción "avanzados, ligeros y radicados en el espacio", según afirmó la Agencia de Defensa Antimisiles del Pentágono.

Desde ahora se invertirá en el escudo antimisil de varias capas que la Casa Blanca quiere instalar para enero del 2010. Esa coraza es el programa armamentista más costoso del Pentágono, y prevé 53 mil 100 millones de dólares para el lustro próximo.

Los gastos de seguridad interna no se quedan atrás con casi el 10 por ciento de incremento, tres veces más que lo abonado en el 2001, incluidos 2 mil 600 millones para operaciones antiterroristas del Departamento de Justicia.

Como pintan las cosas, Washington se prepara para sustentar por la fuerza su política exterior. Toda vez que la propuesta de presupuesto no incluye cumplir con el compromiso internacional adquirido de utilizar el 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto en ayuda al desarrollo del Tercer Mundo.

Esto implica que en sus relaciones con la comunidad internacional la Casa Blanca apuesta por la confrontación más que por la cooperación.

Por ello persiste en recurrir al desbalance presupuestario y el endeudamiento, vía gastos militares, de seguridad y cortes a los impuestos. Esto a pesar de la advertencia del Fondo Monetario Internacional de que tal rumbo puede ocasionar una crisis económica mundial.

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Orlando Oramas León

Orlando Oramas León

Periodista cubano, subdirector del diario Granma.