Daniel Chavarría, durante la presentación de los Premios Calendario 2012, sala Nicolás Guillén. Foto: Omara García Mederos / AIN.
Aseguró que Yanier H. Palao, autor de Esteros, era un auténtico poeta, y pidió un aplauso para él; que Dime, bruja que destellas, de Elaine Vidal Madruga era "un vacilón" y que La tarde de los sucesos definitivos, de Carlos Manuel Álvarez, mostraba que el autor era un excelente escritor, "afinadísimo" si de términos musicales se tratara. Elogió también las obras cuyos autores no estaban presentes en la sala: Grethel Delgado y Yanetsy León, ganadoras en las categorías de teatro y ensayo respectivamente.
Pero antes de la celebración de lo que llamó "un banquete de buena literatura, de sutileza, de gran perspicacia", Daniel Chavarría hizo algunos comentarios "singulares".
"No entendí --y sigo sin entender-- por qué la Asociación Hermanos Saíz me escogió para presentar estos libros... Mucho menos entiendo por qué, sin tener yo ninguna deuda de gratitud ni compromiso con la Hermanos Saíz, acepté presentar libros de gente joven, contra los cuales tengo algunos prejuicios", inició su intervención el Premio Nacional de Literatura 2010, quien fuera escogido por la organización de jóvenes para presentar los títulos ganadores del Premio Calendario 2013.
"Algo me induce a preguntarme si, a mis 80 años, no habré comenzado ya un proceso de demencia senil, por el hecho de haber aceptado presentar seis libros, además, cuando tres de ellos pertenecen a géneros que no leo: teatro, ciencia ficción y literatura infantil. ¿Qué bicho me picó para no negarme de manera rotunda y qué bicho le picó a la Hermanos Saíz para pedirle a este anciano octogenario que (...) no es conocido por prestarse a edulcorar textos que ni fu ni fa, por si fuera poco, prejuiciado por la obra juvenil?".
A esta impactante confesión, que todos en la Sala Nicolás Guillén, en La Cabaña, esperaban fuera un recurso que condujera a otra cosa y sorprendiera, siguió, no obstante, una argumentación pormenorizada del desprecio del escritor hacia la literatura hecha por jóvenes.
"Yo creo que la mejor literatura es siempre producto de la madurez", prosiguió. "Antes de los 40 años es difícil tener algo importante que contar. Es difícil tener oficio (...) eficaz." Y citó el caso de las obras más relevantes de Goethe, Carpentier, Horacio Quiroga... como muestra presuntamente fehaciente de que solo en determinados estadios de la vida se hace verdadera literatura. Comentó que él mismo, siendo joven, escribió "enormes estupideces, porquería. A esta altura de la vida yo exactamente estupideces no escribo".
Siguió así desplegando el "escabroso tema" de sus "prejuicios". Advirtió que "no es fácil tupirlo con acrobacias palabrísticas", y toda vez que evaluó los libros que estaba presentando se apoyó apenas en lo determinante de cierto miembro del jurado en cuestión o alguna dedicatoria, como elementos de más peso que el propio contenido de las obras.
En la sala estaban los premiados de este año y el pasado, sus amigos, sus familiares; algunos miembros de los jurados; Rafael Bernal y Fernando Rojas, ministro y viceministro de Cultura, respectivamente; Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro; la primera secretaria de la UJC, Yuniaski Crespo Baquero; Félix Ulloa, funcionario del Comité Central del Partido; y Rubiel García, presidente nacional de la AHS.
Frente a todos profirió Chavarría esas palabras, que se pueden catalogar, cuando menos, de mal gusto, inapropiadas, irreverentes, fuera de lugar, irrespetuosas, burlonas, desconocedoras del talento ajeno, desconfiadas de los jóvenes y su fuerza imponente, desconocedoras de que la palabra la tienen, sobre todo, ellos. Pocas tesis se sostienen menos que la que pretendió sustentar al enumerar obras "fruto de la madurez", y tomarse a sí mismo como ejemplo de su certeza. Pocas veces una presentación había sido tan contradictoria, tan llena de vacíos de sentido, de incongruencias inexplicables. Las palabras de Chavarría fueron lamentables. Por suerte para los lectores, les quedan los libros.
PREMIOS CALENDARIO 2014
LITERATURA PARA NIÑOS Y JÓVENES
Mención: Manolito y las cosas muertas, Karel Bofill Bahamonde
Premio: En un lugar de La Mancha, Randoll Machado Hernández
CIENCIA FICCIÓN
Premio: Dentro de la boca del lobo, Dennis Mourdoch
TEATRO
Mención: Hentai, Elaine Vidal Madruga
Premio: Amnesia del infierno, Roberto Viña
ENSAYO
Premio: ¿Es fácil ser hombre y difícil ser negro? Masculinidad y estereotipos raciales en Cuba (1898-1912), Maikel Colón Pichardo
POESÍA
Menciones:
La enfermedad del bronce, Irela Casañas Hijuelos
Bon Appétit, Dalila León Meneses
Ejercicio de búsqueda, Liliana Rodríguez Peña
Acantilado, Heriberto Machado Galiana
Premio: Ventana tropical, Karel Bofill Bahamonde
El viceministro de Cultura de Cuba, Fernando Rojas, hace entrega a la escritora Elaine Vilar Madruga, de una mención en la categoría de teatro, durante la ceremonia de entrega de los Premios Calendario. Foto: Omara García Mederos / AIN.
Rubiel González (I), presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), hace entrega a Randoll Machado Hernández, del premio Calendario 2013 en la categoría Literatura para niños y jóvenes. Foto: Omara García Mederos / AIN.
El ministro de cultura, Rafael Bernal (I), hace entrega a Karel Bofill Bahamonde, del premio Calendario 2013 en la categoría Poesía. Foto: Omara García Mederos / AIN.
Presentación de los Premios Calendario 2012, con la participación del escritor Daniel Chavarría (I), Premio Nacional de Literatura. Foto: Omara García Mederos / AIN.
Carlos Manuel Álvarez (I), ganador en la categoría de Narrativa, y Daniel Chavarría (D), Premio Nacional de Literatura, durante la presentación de los Premios Calendario 2012. Foto: Omara García Mederos / AIN.
Presentación de los Premios Calendario 2012, con la participación del escritor Daniel Chavarría. Foto: Omara García Mederos / AIN.