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Corredores biológicos en Camagüey: Una intervención patrimonial para la conectividad y la resiliencia urbana

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Foto: Julio Larramendi.

Espacios de Ciudad, nos acerca esta semana a los proyectos para enriquecer y potenciar la ciudad de Camagüey. La propuesta busca reconectar el Centro Histórico con la naturaleza para mejorar la gestión del agua, mitigar el calor y ofrecer espacios públicos más atractivos, sin dañar su valor patrimonial.

Las acciones incluyen peatonalizaciones, jardines de lluvia, siembra de especies nativas y mobiliario compatible. Este plan, que involucra a la comunidad, crea corredores biológicos que mejoran el confort y la adaptación al cambio climático para todos.

Las intervenciones urbanas contemporáneas enfrentan el reto de conciliar la protección del patrimonio con la necesidad de incrementar la calidad ambiental. En nuestro caso se proponen soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para reconectar el tejido urbano del Centro Histórico de Camagüey con la biodiversidad, mejorar la gestión del agua y mitigar las temperaturas superficiales, sin comprometer los valores patrimoniales del enclave.

El Centro Histórico de Camagüey, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, se distingue por su trazado urbano singular, plazas-plazuelas y un conjunto de edificaciones que reflejan siglos de historia y manifestaciones culturales.

Esta área protege un patrimonio material y social de alto valor, pero hoy enfrenta desafíos urbanos típicos: disminución de la cubierta vegetal, problemas de drenaje en episodios de precipitación intensa, acumulación de calor superficial y la necesidad de habilitar espacios públicos que respondan a las demandas contemporáneas sin alterar la autenticidad histórica. Por tanto, se hace necesario soluciones integradas que, además de restaurar valores patrimoniales, recuperen la continuidad ecológica dentro del tejido urbano.

Planteamientos del Plan Especial de Desarrollo Integral sobre corredores biológicos

El Plan Especial de Desarrollo Integral (PEDI) de la Zona Patrimonio Mundial de Camagüey, aprobado en mayo de 2024, es el instrumento local vinculante que orienta el desarrollo territorial y la conservación patrimonial del centro histórico.

Su enfoque integra la concepción de paisaje urbano histórico, la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) y la participación ciudadana como ejes transversales, con objetivos centrados en sostenibilidad, resiliencia climática y cohesión social.

En el marco normativo, el PEDI se apoya en la Convención del Patrimonio Mundial y en legislación nacional, aunque su novedosa naturaleza responde también a vacíos y ambigüedades legales que motivaron la creación de un instrumento “de nuevo tipo” alineado con experiencias previas.

Entre las determinaciones relevantes del PEDI para los corredores biológicos figuran la conexión con el corredor del río Hatibonico mediante fachadas verdes, infraestructuras verdes para salvar discontinuidades, parches verdes temporales en solares vacantes y manejo bioético de especies sinantrópicas, así como disposiciones sobre caracterización de especies, campañas de educación ambiental y monitoreo permanente de biodiversidad y superficie verde per cápita.

Este instrumento provee el andamiaje legal y técnico que sustenta la selección espacial y tipológica de los corredores y legitima prácticas participativas. No obstante, impone retos prácticos: adaptar su escala a micro-fronteras patrimoniales y flexibilizar normas de mantenimiento según capacidades técnicas locales para garantizar la viabilidad operativa de las intervenciones.

La intervención propuesta se concentra en los barrios Matadero y San Juan de Dios, tutorado por la Dr.C. Marisabel Almeida Torrens. Partiendo de un diagnóstico espacial y social, realizando una intervención por fases: diagnóstico detallado, diseño participativo, ejecución por etapas y monitoreo post-implementación.

Las acciones clave son:

• Peatonalizaciones selectivas y mejora del espacio público: priorizar itinerarios peatonales que conecten plazas y nodos comunitarios, reduciendo el tránsito vehicular en sectores sensibles.

• Infraestructura verde y de drenaje sostenible: introducción de jardineras, jardines de lluvia y zanjas infiltrantes para atenuar la escorrentía y recargar aguas subterráneas, combinadas con pavimentos permeables en áreas de baja carga vehicular.

• Selección de especies nativas por estratos: árboles, arbustos y tapizantes que requieran bajo riego, sean tolerantes a las condiciones locales y favorezcan a polinizadores y avifauna urbana. También prioriza especies locales para minimizar impactos de mantenimiento y preservar la identidad biocultural.

• Mobiliario y criterios de diseño compatibles con el patrimonio: bancos, maceteros y luminarias con lenguaje material y volumétrico que dialoguen con las fachadas y el pavimento histórico.

• Gobernanza y participación: incorporación de la comunidad y de instituciones locales (Oficina del Historiador, organizaciones vecinales) en talleres de diseño y en la gestión de mantenimiento, con un plan operativo que asigne responsabilidades y frecuencias de trabajo.

Aciertos técnicos y vacíos por completar

Esta propuesta se destaca por metas cuantificables, aumento de cobertura vegetal, reducción de temperatura superficial, incremento en infiltración— lo que facilita la evaluación posterior.

Al mismo tiempo, identifica lagunas que conviene subsanar antes de la ejecución: falta de un diagnóstico hidrológico cuantitativo completo para dimensionar dispositivos de retención y filtración; fichas técnicas detalladas de especies (tolerancia, copa proyectada, densidad de plantación); y un plan de mantenimiento con costes anuales y responsabilidades claras. Subsanar estos vacíos es esencial para asegurar la eficacia y sostenibilidad del proyecto.

Beneficios sociales y patrimoniales

Más allá de los beneficios ambientales se propician sombras que reducen la demanda energética pasiva, hábitat para aves y polinizadores, y manejo de aguas pluviales.

Los corredores biológicos propuestos generan espacios públicos más seguros y atractivos, fomentan la educación ambiental y ofrecen oportunidades para actividades culturales y económicas de baja escala. La propuesta enfatiza que la mejora ecológica debe potenciar la autenticidad histórica, no arrinconarla, y plantea estrategias de seguridad ambiental para minimizar riesgos sociales en zonas vulnerables.

Es viable articular conservación patrimonial y soluciones basadas en la naturaleza en el Centro Histórico de Camagüey. Los corredores biológicos propuestos para Matadero y San Juan de Dios presentan una hoja de ruta técnica y social clara: intervenciones por fases, uso de especies nativas, infraestructura de drenaje sostenible y gobernanza participativa para hacer del Centro Histórico un lugar de confort, conectividad y de adaptación al cambio climático.

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