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El jornalero, ¿una fuerza clandestina? (+Fotos)

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La Ley define al Ministerio de la Agricultura como el organismo rector del TCP en las actividades agropecuarias y forestales. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

La Ley define al Ministerio de la Agricultura como el organismo rector del TCP en las actividades agropecuarias y forestales. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Se vuelve un pronóstico periodístico determinar cuándo ocurrió el despunte masivo de jornaleros en el escenario agropecuario espirituano; todo indica que brotó a la par de la entrega de tierra en usufructo, porque, en virtud de la diversidad productiva, obliga al dueño de la finca a auxiliarse de brazos desde una relación de trabajo y pago diario, donde lo más común ha sido emplear esa fuerza eventual sin que medie, en la mayoría de los casos, la preocupación por las reglas legales.

Siempre las sitierías habían demandado brazos, sobre todo en actividades de alto laboreo manual como el tabaco, la cebolla y el riego de agua, entre otras; pero el proceso de entrega de tierra a partir de la Resolución No. 259 en el 2008 abrió de par en par la demanda de trabajo en la mayoría de las producciones y el despegue que alcanzó la provincia obedece, también, al desempeño de los obreros agropecuarios, ya sean eventuales o permanentes, reconocidos entre los que más le dan la cara al surco.

Sería raro encontrar una zona agrícola de Sancti Spíritus que pueda prescindir de jornaleros, más pendientes del salario diario que del encargo productivo del área; alrededor de la cual hay una elevada demanda, incluso, se desata en varios asentamientos una especie de competencia mañanera, donde casi siempre el productor que más alto pago ofrece puede llevarse el mayor número de obreros; quedando otros, y hasta cooperativas completas en riesgo de desatender cultivos y cosechas por falta de brazos.

También se sabe que es usual que el jornalero ponga el precio, y el campesino no ha tenido otra opción que ceder. Como en todo hay excepciones, y no pocos productores tienen alistada una determinada cantidad de fuerza fija que recibe un tratamiento más cercano a la legalidad, que hasta se vuelve el brazo derecho de la finca; sin embargo, lo predominante, lo masivo, es el eventual que hoy trabaja aquí, mañana allá, asume una tarea diaria y cobra.

Escambray se acerca al mundo del trabajador agropecuario, una figura del Trabajo por Cuenta Propia (TCP) que asume en Sancti Spíritus las variopintas labores del campo desde un perfil anónimo, ajeno casi siempre a las reglas legales, sujeto a pagos que van cuesta arriba y encarecen costos; también esquivando contribuciones sociales que lo excluyen del derecho a la jubilación.

"Por ahí hay quien se cree que somos un trapo; sin embargo, los campesinos necesitan también de nosotros”, dice Delvys Álvarez. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

"Por ahí hay quien se cree que somos un trapo; sin embargo, los campesinos necesitan también de nosotros”, dice Delvys Álvarez. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Obreros del día a día

“Lo que más he hecho en mi vida ha sido trabajar con los campesinos; no voy a mentir, no me he ocupado de hacer papeles, ni sé cómo hacer los trámites; no es que esquive el impuesto, es que lo mío ha sido el campo, estoy metí’o en la finca hasta los domingos; reconozco que sí hay que legalizarse porque es para el bien de uno y mi futuro”, revela Delvis Álvarez Méndez, un obrero de la zona del Entronque de Guasimal, cerca de Sancti Spíritus.

“Se dice por ahí que si el jornalero cobra caro, te aseguro que trabajo mucho; mira, este productor —Liesliet Pérez Rodríguez— me paga 100 pesos la mañana y si estoy por la tarde, 50 más, creo que compensa mi esfuerzo, más otras atenciones que me brinda. Por ahí hay quien se cree que somos un trapo; sin embargo, los campesinos necesitan también de nosotros”, dice Álvarez Méndez.

Belkis Durán Pileta, una obrera eventual que acude a estas labores por ganar el dinero, está ajena también a la formalidad del proceso. “Nunca me he inscrito en nada, sé que no voy a tener jubilación, pero si no lo hice de joven, después de vieja para qué inscribirme”.

Con los pies en la tierra, Liesliet Pérez Rodríguez, quien para más aval es el presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Paquito Rosales, enclavada en el Entronque de Guasimal, esgrime su criterio: “Con la diversificación productiva de hoy y los medios de producción rústicos, en esta zona es imposible que un productor solo pueda dar abasto en la finca, hay que acudir al jornalero; si yo tuviera un tractor con una chapeadora no tendría que buscar obreros, para eso lo haría yo.

“A ellos ese dinero no les alcanza para vivir, pero yo también me veo apretado para tener determinada cantidad; puedo en una semana ganarme 6 000 pesos, y solo en el pago de los obreros se me van más de 4 000. Aquí hay de todo, cuando el campesino decide hacer una siembra necesita obreros, si están pagando en la zona 200 pesos, tiene que ir donde están y decir: ‘Vamos conmigo, que les voy a pagar 250’, de lo contrario no siembras. Otras veces es al revés y te dicen: ‘Si no me pagas tanto no voy, porque fulano me está dando tal cantidad’; es un proceso que anda solo, sobre el cual no hay control ninguno”, subraya Pérez Rodríguez.

Banao: plaza codiciada

También se vuelve un pronóstico periodístico intentar definir los escenarios más emblemáticos en materia de demanda de obreros agrícolas; una lista donde no pueden faltar Cabaiguán, Sancti Spíritus, Taguasco y Yaguajay, por citar algunos territorios; mucho menos locaciones específicas como el granero Itabo-Jarahueca, Santa Lucía o Banao, esta última, una de las plazas más codiciadas en Cuba si de encontrar trabajo y ganar dinero se trata.

Aunque la zona ha evolucionado hacia la diversificación productiva, alrededor de la cebolla se desencadena uno de los picos de trabajo más singulares de toda la provincia, donde pueden converger en una mañana hasta 2 000 obreros eventuales y aun así falta gente, según refiere Raúl Ramírez, productor de la CCS Josué País.

Banao tiene, además, la particularidad de que arriban al lugar en época de cultivo de cebolla hasta fuerzas de la región oriental del país. “Aquí viene gente de Guantánamo, aprovechan la cosecha de cebolla, y después se van”, añade el campesino.

“El marco regulador de ese obrero eventual, no del fijo, no puede ser el guajiro”, afirma Mario Fiallo, productor y también presidente de la cooperativa Josué País. “Al campesino que va a sacar mañana 300 quintales de cebolla lo que le hace falta son los 30 obreros; los coge, les paga cuando terminan y después no los ve más. Como productor no puedo dedicar tiempo a caerle atrás a ese jornalero para que haga sus papeles legales; sí creo que alguna estructura debe acercarse más a esa masa laboral, persuadirlos de que inscribirse oficialmente es a favor de ellos y su futuro; si los multan se espantan y al final pierde el campo”, asevera.

En Cabaiguán suena la contadora

Dicen que en Los Pinos se puede prescindir del despertador; allí una especie de subasta genera tal bullicio que hasta los gallos casi dejan de cantar, como si también quisieran oír las ofertas. “Necesito 10 hombres a 200 pesos la mañana”; “Oye, bájate y vamos para aquella carreta que están ofreciendo más”; “Vamos a probar hoy, si no mañana nos vamos con fulano que paga mejor”.

“Este fenómeno de los jornales está a la desbandada, si sigue así los productores se verán obligados a vender por fuera una parte de la producción para sacar los gastos por este concepto; o disminuir el área de siembra, como dicen algunos ya”, alerta Lázaro Hernández Armas, contador de la CCS Alfredo López Brito.

“A lo mejor alguien piensa que si los campesinos se ponen de acuerdo y fijan un precio, por ejemplo, a 150 pesos la mañana, ese jornal puede atajarse un poco; pero siempre hay quien tiene más solvencia o una cosecha pico de valor y paga más alto; ahí se rompe el equilibrio, y para ese obrero que vive de eso lo que importa es ir a donde más va a ganar, entonces al productor de menos ingresos se lo come el león”, señala Marcos Bernal Rodríguez, presidente de la propia CCS.

Para un campesino diversificado —ganadería, cultivos varios, caña y frutales— como Gustavo Perdomo Ríos, de la CCS Alfredo López Brito, el asunto de los jornales se le vuelve un conflicto, como el que vivió días atrás cuando los que trabajaban en el saque de malanga se llevaban en sus jabas una cantidad muy superior a la que él generosamente les autorizó; “como si darles gratis desayuno, merienda, almuerzo, pagarles 200 pesos, buscarlos y llevarlos en la carreta fuera poco.

“A mí no me gusta este sistema de jornalero y salario, eso tiene un costo muy grande para mí, queda menos utilidad; lo otro es que ese obrero apenas resuelve su vida con este problema de alterarse los precios en todas las cosas; cuando se dispara el arroz a 40 pesos la libra, entonces ellos te piden más salario para costear su vida. Mira, si me ajusto a lo que podemos hacer mi hijo y yo, esta finca quedaría, si acaso, para el autoconsumo de nosotros; por eso hay que morir con el jornalero”, agrega el campesino.

Con 37 años de edad, Nordis Reyes Castillo es obrero fijo en la finca del productor Perdomo Ríos, pero sin inscribirse aún como trabajador por cuenta propia. “Trabajé un tiempo con el Estado y ahora me giré para la agricultura, me falta ese paso, te puedo asegurar que tengo interés en legalizarme, me interesa el día de mañana un retiro y es bueno estar legal; ahora, si me facilitaran esos trámites aquí en la zona eso me ayudaría mucho”, refiere.

Julio César Rodríguez, integrante de la cooperativa Alfredo López, productor de tabaco y cultivos varios, profundiza en esta realidad: “Esta fuerza se encarece mucho en Cabaiguán porque es escasa y hay muchas producciones; son personas que tienen en este oficio su centro de trabajo, ni pensar en producir tabaco tapado sin utilizar a los eventuales; lo que pasa que no puedes mirar solo los 200 pesos del jornal, a mí me sale el costo de cada obrero a 314 pesos diariamente; no sé hasta dónde los productores resistiremos eso, porque ahora mismo la ficha de costo del tabaco sol en palo nos da pérdidas”.

Ernesto Conde San Martín, también obrero asalariado desde la función de jefe de una brigada de eventuales, reconoce que eso fue un proceso espontáneo por localidades. “Hay brigadas para saque de chopo, siembra de cebolla, de ajo, para labores en tabaco…; entonces el campesino te contacta y garantizas 15 o 20 días de trabajo; luego aparece otra demanda, y así. No estoy inscrito, soy eventual, porque si me pongo legal y pago contribuciones el año entero, después en temporada muerta, cuando no ingreso nada, ¿qué hago?; claro, asegurar una jubilación sería una cosa lógica”, expresa.

Muchos de esos que trabajan en los campos fueron anteriormente trabajadores asalariados del Estado, y ahora lo que deben es seguir completando su vida laboral hasta que les llegue la edad de retiro. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Muchos de esos que trabajan en los campos fueron anteriormente trabajadores asalariados del Estado, y ahora lo que deben es seguir completando su vida laboral hasta que les llegue la edad de retiro. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Pausa en los trámites

Como mismo está diversificada la Agricultura espirituana, así están los criterios, y desde cualquier portillo que se mire el asunto se advierte la pausa en los trámites legales. Así lo precisa Gustavo Alcantara Benítez, subdirector de Atención y Control al Trabajo por Cuenta Propia en la Dirección Provincial de Trabajo.

“Está obligado por la ley a inscribirse como trabajador agropecuario todo el que trabaja con un usufructuario, tanto de forma permanente o eventual; en toda la provincia apenas están inscritos 412 hasta inicios de julio; en cambio, se sabe que el potencial es muy alto si miramos que en el territorio los usufructuarios sobrepasan la cifra de los 10 000 y una gran parte utiliza esta fuerza, de manera que mayoritariamente se está ejerciendo la actividad de forma ilegal”, detalla Alcantara Benítez.

Sin demeritar la importancia de la contribución tributaria, tal vez el punto más sensible alrededor de este comportamiento laboral, apunta al derecho a la jubilación, una humana arista donde pone el énfasis Adriano Abreu Jiménez, director de la Filial Provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social.

“Muchos de esos que trabajan en los campos fueron anteriormente trabajadores asalariados del Estado, y ahora lo que deben es seguir completando su vida laboral hasta que les llegue la edad de retiro. Se debe entender que la Seguridad Social no es solo la jubilación, es también el beneficio de los servicios médicos, educacionales y otros, y la mayoría de estos obreros eventuales no están contribuyendo a su retiro, algunos hasta alegan que no quieren pensión; sin embargo, disfrutan a diario de esas facilidades.

“Esta figura laboral es libre y si no se afilia a este Régimen Especial, en la práctica no existe, y la implicación futura es que se queda desprotegida para un pago de jubilación; no se justifica que esos obreros vivan al margen de estas normas”, expone Abreu Jiménez.

Aunque hay un grupo acogido a la legalidad, la mayoría camina por otras guardarrayas; mas, lo cierto es que el mundo del jornalero apenas se mira de forma individual, si salen a relucir es porque son muy útiles, imprescindibles.

Se trata de sacar del anonimato esa fuerza que labra la tierra y para la cual existe una nomenclatura laboral, ya que tiene elevada incidencia en los costos, en las atenciones culturales, los rendimientos, la crianza y las producciones. Alrededor de esos obreros gira uno de los grandes desvelos de los productores, quienes en no pocos casos han tenido que vender producciones a mayores precios para no ahogarse en ese mar de gastos.

Se trata de una masa laboral que si se aparta del surco se deprime la Agricultura en Sancti Spíritus; hablamos de un conglomerado humano que bien merece atención y traerlo al sendero de la legalidad para bien propio y el de la familia.

Belkis Durán Pileta ha preferido trabajar sin prestar atención a los trámites legales. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Belkis Durán Pileta ha preferido trabajar sin prestar atención a los trámites legales. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

(Tomado de Escambray)

Se han publicado 32 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Holos dijo:

    Tienen un desconocimiento total del pago de tributos. Nadie les aclara nada: de las restricciones del estado al libre mercado: los dos opuestos. Un término medio debe existir. Y la ANAP que pinta aquí?

    • deja la pereza dijo:

      Sumemos que ese gasto el campesinio no lo puede reflejar en su pago de impuesto y por ende genera otra problematica, que es vender parte d ela produccion de forma negra, para poder tapar este gasto, la ONAT y el MTSS, no pyueden quedarse como meros mirones su servicio es buscar su trabajo y parte es buscar la forma de legalizar esto, y pueden empezar la ANAP a defender que esto se le tenga en cuenta al campesino en su costo de produccion, que solo docuemnto a los que le pago y despues el estado que les cobre sus impuestos, pero tdoos mirando y sin hacer nada, todos perdemos, pierde el jornalero que esta demostrado que es mas que necesario, pierde el campesino, pierde el estado y perdemos los consumidores, xq al final este costo lo pagamos al comprar estos productos.

  • Daril dijo:

    Este es un proceso que camina solo, entre jornaleros y campesinos se entienden. No hay necesidad de que el Estado se meta poniendo obstáculos que lo que hacen es entorpecer todo, obligando a que tengan sus papeles, cuando sabemos que muchos de los jornaleros no son ni de la provincia donde están trabajando

    • Holos dijo:

      No es obligarles, es enseñar cómo funciona para que tengan jubilación: en muchos países hay programas de atención y una legalidad en este asunto. Eso del libre mercado, pronto terminan contratando a menores de edad. Debe haber una mínima legalización. Quizas esa gente necesiten otras cosas no agrícolas y se puede negociar. Asociaciones, Grupos Rurales, locales: “yo te doy y tu haces tal cosa”. Negociar, hermano. Para facilitarles la vida al productor, y mejorar otras condiciones al jornalero. Vuelvo y repito: y la ANAP que pinta aquí?

      • Henry dijo:

        …conozco poco del campo, así que me disculpan los que conocen del tema. Al parecer el tema del jornalero debe tratarse con sumo cuidado por la importancia que reviste, influye directamente en los costos de producción y por ende en el precio de venta. Entonces ¿Qué hacemos con el jornalero?..Si no lo tenemos se pierde la producción, y si lo tenemos nos aumentan los costos, luego de eso, tendremos que subir los precios para que la ganancia sea razonable. Creo que no debemos esperar a que el jornalero se acerque a la legalidad, todo lo contrario, la legalidad debe acercarse al jornalero,…dicho de otra manera, el organismo que implementa los trámites debe acercarse más al surco, y por supuesto que esto hay que complementarlo con otro tipo de atenciones, sindicalizarlos, darle derecho a vacaciones, licencias, etc…, al final son trabajadores que aportan a la producción de alimentos. La solución, cualquiera que sea, nunca debe traer consigo que rechacen trabajar en el surco.
        Quizás una opción atractiva para “legalizarlos” pueda ser que algún organismo los agrupe, les pague un salario fijo, y que ellos puedan disponer de lo que se ganen de manera independiente, por supuesto que cada trabajo, cultivo, o temporada debería tener una tarifa oficial…y sobre esa base el impuesto a pagar…lo que si me queda claro es que si la mayoría no trabaja de manera legal es porque existe algo que no está funcionando, y para saber esto no hace falta ser especialista del MINAG.

  • Holos dijo:

    Y la ANAP qué pinta aquí? Por qué no hay Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas? Por qué esta gente esta en el libre mercado, ahorita terminan contratando a menores de edad. Atiendan a esta gente y explíquenles como funciona el pago a tributo, mejoren las condiciones de vida de esa gente. Pónganle facilidades para adquirir productos no agrícolas: negocien con ellos en un programa estatal sin burocracia.

  • Cesar Cueto dijo:

    Esto se parece a lo que pasa con los inmigrantes ilegales en España y creo que en todo el mundo. Pero allí es al revés; trabaja el que acepte la paga mas baja, duermen al raso inclusive en invierno, etc, pero tienen que comer y aceptan lo que sea. Otra cosa es cuando tienen los papeles, muchos se asocian en Cooperativas o se integran a Empresas que tienen un Convenio Colectivo y salarios decentes, aportan a la seguridad social, a estos se les llama Temporeros y recorren todo el país según las cosechas y les garantizan alojamientos.
    En Cuba lo que falta es organizar a estos temporeros, eso es responsabilidad directa de la ANAP y MinAg, explicarles, organizarlos, establecer tarifas horarias que convengan a todos, establecer la obligación de contratar a los que están organizados, pienso que la ANAP debe apoyar mucho esto con los campesinos para evitar el trabajo por la izquierda, o quien quiera hacer chantaje, etc. Además a los jornaleros hay que explicarles que hay que contribuir con la Seguridad Social, pagar impuestos, ya que todo cuesta. hay que empezar a romper esta espiral inflacionista y esto de los jornaleros es una de las variables que entran en los precios de los productos agrícolas. la CTC también debe meterse en este rollo. Parece que esto es un problema que todo el mundo conoce, pero no le quieren meter el hombro.
    Muchas gracias.

  • Holos dijo:

    Las mujeres jornaleras seguramente deben tener otras necesidades, acérquenles soluciones a su hogar y negocien

  • Roberto dijo:

    Esta situación de gran cantidad de jornaleros para hacer operaciones manuales es el producto de la falta de inversión en tecnologías agrícolas y pecuarias modernas y eficientes, donde una maquina mas productiva sustituya la labor de varios obreros, Las introducción de la ciencia y la técnica no ha sido la que se necesitaba. En la industria lamentablemente también se ven situaciones similares.

  • Holos dijo:

    Roberto: exacto, inversiones. Y un Programa de Atención a Jornaleros, porque estos siempre van a existir

  • Jima Paz dijo:

    Espero que intentando legalizarlos, no echen a perder algo que funciona bien, al parecer. La agricultura cubana en este momento requiere subsidios al campesino para lograr disminuir los precios, si afectar su ganacia. SE hace en muchos paises. La unica medida que hizo bajar los precios a los boteros fue subsidiar el combstible. Espero que se tenga eso en cuenta antes de lanzarse a tontas y a locas contra los jornaleros o los campesisno, y que vean en el reportaje la importancia de esos trabajadores, y no cualquier amenaza sin sentido

    • Holos dijo:

      Subsidios, no, créditos para inversiones, préstamos... tasas de interés baja. El precio de los boteros en La Habana es topado.

  • valencia cf dijo:

    Este problema es viejo, siempre he visto que en el campo se paga a la gente por fuera. Es duro que estos trabajadores no tengan retiro, ni paguen seguridad social ni nada.

  • Eduardo dijo:

    Los productores deben tener libertad para fijar los precios de acuerdo a sus costos reales. De esta manera podrán pagar salarios mucho mejores de lo que pueden ganar trabajando en el sector público. El Estado se libera de trabajadores de muy baja o nula productividad ahorrando recursos y con toda seguridad aumentará rápidamente la oferta de alimentos. Esta fórmula existe con mucho éxito en casi todos los países desarrollados.

    • mmartin dijo:

      Y después usted se va a quejar por los altos precios de los productos de eso campesinos o va a querer que el estado regule los precios para que no afecte su bolsillo o los subsidie
      Todo es una cadena y tiene que tener un orden de principio a fin, la teoría del libre mercado es muy linda... en los libros.

  • capricornio dijo:

    muy buen despunte, adelante y sumando. Podemos...

  • Holos dijo:

    Y por qué no “uberizar” el servicio de contratación? Si existe el acceso a créditos y el productor no lo solicita porque no quiere (no porque no puede) hay que tomar medidas con ese productor. Un sistema de tarifas.... y un sistema de incentivos.

  • Lud dijo:

    Pienso que se debe revisar la base juridica sobre Organización de los Salarios, desde el 2014 que se aprueba el nuevo Código de Trabajo, quedan aprobados 2 Formas de Pago: La Forma de pago por Rendimiento y la Forma de pago a Tiempo, sin embargo en esta última solo quedaron aprobados los sistemas de pago a sueldo y por tarifa horarian pues el jirnal diarios como siatema de pago quedó implícito en el sistema de pago por Tarifa Horaria y pienso que si los sistemas de pago se aplican en dependencia de las condiciones técnica _organizativas de los procesos de producción o prestación de servicios se pudiera dejar el jornal diario como siatemas de pago para estos jornaleros como les denominan. Pero se necesita de una sinergia en la actualizacion de la base juridica para evitar contradicciones que rozan las traba para el pago del salario por el trabajo realizado. Esto es un elemento básico para lograr resultados decorosos en el actual reordenamiento que lleva a cabo el país.

  • Michel dijo:

    Este articulo y el de la eliminación de los precios topados a los productos agrícolas son el claro ejemplo negativo de las distorsiones que están ocurriendo en este sector donde el privado ocupa un peso preponderante teniendo ya es sus manos la mayor cantidad de tierra cultivable del pais y los resultados no son ni serán a futuro los esperados por el pais, los latifundios y la monopolización de las producciones de los alimentos para imponer los precios que les convenga será el final de todo esto, ya pasamos por aquí hace más de 60 años, quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

  • JM dijo:

    Es que el estado tiene que buscar una forma rápida de poder contratar un trabajador que va a ser eventual. Y eso ocurre no solo con los agropecuarios. En medio de la ciudad, un TCP tiene una solicitud grande de un cliente y tiene que someterse a un burocratico tramite de ir al organo de trabajo, luego a la ONAT y luego de 3 o 4 dias cuando el trabajo termine, volver por ese mismo camino burocratico, para dare baja al hombre. No esta prevista esa forma de empleo y eso es lo que hay que resolver, porque el jornalero siempre va a existir y el trabajador eventual siempre va a existir.

  • Israel dijo:

    Se debe poner orden, sin tanto papeleo, esas personas que ahora no contribuyen a la seguridad social, mañana van a estar pidiendo ayudas cuando sean mayores, esos casos se ven a menudo, personas que nunca se preocuparon por su futuro pidiendo beneficios

  • Sofía dijo:

    Es elección del jornalero tener jubilación o no. La Ley existe. Lo fundamental en estos momentos es la producción de alimentos que es cuestión de seguridad nacional como bien lo definió Raúl. No vamos a hacer un cuello de botella con esto ahora. Ellos siempre han existido y siempre existirán

  • La preocupada dijo:

    Sin caer en cacería de brujas, que nosotros o no llegamos o nos pasamos, todo debe legislarse, para bien de los jornaleros y para equilibrar precios y producciones. A otros TCP se les fiscaliza, controla y se les multa. Y al que trabaja ilegal no le pasa nada? Hay muchos vacíos legales, pero para que el país avance hay que contribuir, producir y pagar impuestos. Todos los gobiernos en el mundo autorizan y fiscalizan.

  • Mayabequense100% dijo:

    Sencillo. Que los dejen tranquilos como ellos están hasta ahora. Que cada uno de ellos sea capaz de guardar dinero por su cuenta cada vez q cobre y así asegure su retiro. No es necesario q el estado medie en nada de eso..

  • Malore dijo:

    Esto toda la vida a existido, pero esas personas solo piensan en el día de hoy, pero cuando llegan a viejos o se incapacitan, a pasar hambre y necesidades sino tienen algún familiar que les pueda ayudar. Hoy mismo existen personas en esa situación.
    Es un problema a resolver, pero sin botar el sofá.

  • Ruben dijo:

    Creo que, aunque dentro de las principales funciones del Estado en cualquier país y aclaro esto (pues lo considero oportuno y válido), esta la de regular, hay fenómenos sociales que deben dejar que sucedan espontáneamente, éste es uno de ellos, que los jornaleros y los tenentes de Tierras establezcan una relación contractual aún cuando esta sea verbal es bueno, además no es un fenómeno de estos tiempos ya que, tengo 60 años y con 16 me iba al campo a sembrar arroz y ganaba $ 10 pesos por día y así cubría los gastos del fin de semana, también con el tema de la posibilidad de jubilación los ciudadanos pudiéramos aportar mensualmente y % de nuestros ingresos de forma sistemática y espontánea en pro de llegado el momento hallamos aportado al presupuesto del estado lo suficiente como para no ser una carga.

  • Mercedes Cruz Romero dijo:

    Muy interesante este trabajo. Antes del año 1959 mi padre era Jornalero. Recuerdo como cada mañana salía a trabajar en cualquier finca que necesitara de fuerza de trabajo y muchas veces regresaba sin encontrar trabajo y triste otras feliz por traer el sustento de la familia. Al principio de la Revolución consiguió trabajo en una fábrica y se sentía feliz por cobrar su salario ensobrado y rebajado el 9.09 % para la Seguridad Social

  • Tranquilino dijo:

    Qué interesantes estos artículos a los que ya nos tiene acostumbrado Escambray a través de Cubadebate. En otras provincias no se hacen? Cómo no se menciona en las declaraciones del directivo de trabajo asumo que a nadie se le ha ocurrido ir una de esas mañanas a explicarles a esas personas la importancia para su futuro y para la economía del país el legalizar su situación y cómo deben hacer, ni a facilitarle estos trámites. Tiene mucha razón nuestro Presidente cuando dice que nos falta mucho para llegar a todos en nuestra sociedad. Un gran problema que salta a la vista y dan pena esas declaraciones de todos los que tienen que resolverla. Qué están esperando?

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Gracias a Escambray y Cubadebate por visibilizar un importante problema económico y social de.la producción agropecuaria. Su complejidad salta a la vista y requiere soluciones, innovadoras, inclusivas y flexibles por el conjunto de los protagonistas del proceso.

  • Rafael dijo:

    Creo que los jornaleros deben tener la libertad de contratarse o no, en definitiva el futuro es de ellos si no aseguran un retiro ya ellos sabrán cómo resolver es un problema personal. el estado debe facilitar el proceso al que quiera

  • b dijo:

    Empecemos por aquí darle salario a los jornaleros legalizar su trabajo sin mucho papelero sino ya conocemos lo que pasa se jubilan y no se legalizan pensar en hacer rápido el proceso y legalizarlos que de eso viven sus familias ya que no posen tierras. Y esta es nuestra verdadera economía aunque algunos se abochornan y se minimizan de sus raíces campesinas

  • Adolfo Carbonay dijo:

    Muy bueno el articulo, eso solo se resuelve con la.mecanizacion de la agricultura y los mayores rendimientos por ha, hasta que llegue el momento que no es el obrero quien pone el precio.
    ¿ Como lo hacian antes los antiguos hacendados?
    Seia bueno profundizar este tema.

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José Luis Camellón

Reportero de Escambray por más de 15 años. Especializado en temas económicos.

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