Cubadebate devela hoy los ganadores del concurso de microliteratura convocado con motivo del inicio de la Feria Internacional del Libro, el pasado 9 de febrero. Desde el mismo día que publicamos la convocatoria comenzamos a recibir las propuestas de cientos de participantes hasta el pasado viernes 17, cuando cerró el plazo de admisión. Para nuestra (agradable) sorpresa, los lectores se inspiraron y recibimos más de 700 obras de aficionados a la escritura procedentes de varios países.
Luego de un exhaustivo proceso de evaluación, elegimos tres ganadores y cumplimos con la primera parte del premio: la publicación en nuestra página web. La portada de este día se la dedicamos a todos los concursantes que enviaron sus textos y, en general, a los amantes de la lectura dondequiera que estén.
Por supuesto, también felicitamos a los tres vencedores.
Agradecemos especialmente la ayuda de la escritora cubana Liudmila Quincoses Clavelo, quien fue clave en la selección.
Las bases del concurso aclaraban que los textos no podían exceder los mil caracteres y debían ser enviados antes del 17 de febrero. Solo elegimos a aquellos que cumplieron con los requisitos, el resto fue invalidado.
La otra parte de la recompensa es una colección de libros que haremos llegar a los ganadores. Nos comunicamos con ellos por la vía del correo electrónico.
Sin más, les dejamos con el Primer Premio, titulado Más acá y enviado por Emiliano Luna:
Más acá
El mundo gira demasiado rápido,
le dije a Estela.
Ella,
como si nuestros cuerpos no se estuvieran pudriendo,
me prepara un té y me dice que llegó la factura de la luz,
que vayamos al cine,
que hagamos cualquier cosa
¿Cualquier cosa? le pregunto mientras me quemo la lengua
¡cualquier cosa!
Deja de exagerar querés.
Me di cuenta,
nos dimos cuenta,
que nos mentíamos descaradamente para que todo tenga algún sentido mínimo,
para que los engranajes funcionen,
para que eso que llamamos amor dure para siempre
y a veces lo lográbamos.
Pero el mundo gira demasiado rápido y Estela no lo sabe,
pero yo sí lo sé.
Huelo la muerte con el olfato de los tiburones en busca de sangre.
No mi muerte,
no su muerte,
huelo nuestra muerte joven.
El té ya no quema.
Ella se cambia de ropa,
se perfuma,
elige una película en cartelera,
el mundo gira demasiado rápido y nosotros vamos al cine
sin mentirnos
sin
mentirnos para nada.