China rechaza acusación de EEUU por ciberataques
A principios de mayo, ciertos datos de la Oficina de Administración de Personal (OPM, por sus iniciales en inglés) y del Departamento del Interior estuvieron en riesgo, informó este jueves el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) en un comunicado.
"El FBI realiza una investigación para identificar cómo y por qué ocurrió esto" , se afirma en el texto.
Se presume que los hackers estaban en China, dijo la senadora republicana Susan Collins. La legisladora, integrante de la Comisión de Inteligencia del Senado, declaró que la intrusión es "otro indicio de una potencia extranjera que hace sondeos exitosos y se enfoca en lo que al parecer son datos que identificarían a personas con pases de seguridad".
Pero desde Beijing, el Ministerio de Exteriores rechazó las acusaciones.
Un vocero del departamento, Hong Lei, dijo en la conferencia de prensa habitual de los viernes que el gobierno chino espera que Washington sea "menos suspicaz y deje de hacer denuncias no comprobadas, y que muestre más confianza y participa más en cooperación".
Beijing niega las acusaciones de su implicación oficial en ciberataques contra objetivos extranjeros, al tiempo que destaca invariablemente que el país sí es blanco de ataques de este tipo y pide una mayor cooperación internacional para combatir a los piratas informáticos.
"Sabemos que los ataques de los hackers se realizan de forma anónima, a través de Naciones, y que es difícil rastrear la fuente" , apuntó Hong. "Es irresponsable y poco científico hacer conjeturas, acusaciones falsas sin una investigación a fondo".
La intromisión de los hackers, se produjo en diciembre, pero no se conoció hasta el mes de abril y en mayo se determinó que afectaba a millones de personas, en sus datos personales.
Al parecer no están claros los motivos del ataque, ni parece que sea una amenaza a la seguridad nacional. Ni que han robado los piratas cibernéticos con exactitud.
Estados Unidos denuncia que coincide con el debate sobre la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense y los grandes poderes de la NSA en Internet la convierten en un pilar de la ciberguerra. El Cibermando, que dirige la guerra en Internet, esta ubicado en Fort Meade (Maryland), como la NSA, ambas comparten el jefe, el almirante Michael Rogers.
Esta es la tercera intervención extranjera a gran escala en un sistema informático federal en el último año. El número de personas afectadas tiene poco precedente en el Gobierno federal, pero no en el sector privado. Un ataque al banco JP Morgan, en 2014, comprometió las cuentas de 76 millones de clientes de pequeñas empresas. El mismo año, un ataque a la cadena de comercios Home Depot afectó a 56 millones de tarjetas.
Dentro de los datos robados está la información personal y los números del Social Security o seguridad social, que identifican a millones de estadounidenses y que sirve para realizar todo tipo de trámites de la vida cotidiana. El robo del número de seguridad social facilita el robo de identidad y los fraudes. También aconsejó a los posibles afectados que revisen sus cuentas bancarias.
(Con información de agencias)
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Los servicios de seguridad y autoridades de EEUU sufren de una enfermedad crónica:
"viven acusando y buscando enemigos"
Mientras tanto sus naves de guerra se pasean por el mar negro alrededor del puerto Ruso de Sebastopol y el mar de China.