El socialismo democrático llega a las urnas en EEUU

Los socialistas en Estados Unidos atraviesan una racha de éxitos. Foto: Democratic Socialists of America / Facebook.
El socialismo democrático estadounidense atraviesa, probablemente, su momento de mayor visibilidad electoral desde el auge de Bernie Sanders en 2016 y 2020. No se ha convertido en una corriente mayoritaria de la sociedad estadounidense ni controla el Partido Demócrata, pero ha dejado de ser una presencia marginal. Hoy dispone de una organización nacional, Democratic Socialists of America (DSA), que en 2026 afirma tener más afiliados que cualquier organización socialista en la historia del país; de dirigentes con proyección nacional, como Alexandria Ocasio-Cortez; de representantes electos en el Congreso, como Rashida Tlaib; de una alcaldía tan simbólica como la de Nueva York, que ocupa desde enero Zohran Mamdani; y de una nueva generación de candidatos que está ampliando su presencia institucional.
Algunas precisiones para quien no sigue de cerca la política estadounidense. DSA no es un partido político, sino una organización que respalda candidaturas, la mayoría de las cuales compite dentro del Partido Demócrata. Por eso conviven en su órbita miembros de la organización, candidatos que reciben su apoyo y figuras progresistas que comparten parte de su agenda sin pertenecer a ella, como el propio Bernie Sanders.
Las elecciones de medio término, que se celebran este 3 de noviembre, renuevan toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y numerosos cargos estatales y locales, a mitad del mandato presidencial de Donald Trump.
En ese contexto, analizamos la conversación en Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok entre el 3 de octubre y el 2 de noviembre de 2026. La pregunta no era solo cuánto se habla de DSA, sino qué tipo de fuerza política y comunicacional revela esa conversación: qué temas la ordenan, quiénes la protagonizan, quiénes la amplifican, cuánto de ella proviene de sus adversarios y qué lugar ocupan los jóvenes.
Una conversación de 42 millones de interacciones
En el mes estudiado se registraron 4.322 publicaciones de 1.001 cuentas, que generaron 42,1 millones de interacciones (reacciones, comentarios y veces que se compartió un contenido; en los gráficos figuran como «acciones») y 426,1 millones de reproducciones de video.
Para leer estas cifras usamos dos medidas. La primera es la vitalidad comunicativa: el total de interacciones que despierta un tema, un dirigente o una cuenta. Indica cuánta energía social moviliza un asunto en conjunto. La segunda es la trascendencia comunicativa: el promedio de interacciones por publicación. Indica cuánto moviliza cada mensaje, con independencia de cuántos se publiquen. Un tema puede tener mucha presencia y poca trascendencia, o al revés. En promedio, cada publicación de esta conversación generó 9.730 interacciones.

Gráfico 1. Publicaciones por día (total y vinculadas a las elecciones) y vitalidad comunicativa diaria, en millones de interacciones.
La conversación tuvo dos grandes picos de naturaleza muy distinta. El primero, entre el 8 y el 9 de octubre, respondió a dos episodios que el movimiento no eligió: la vigilia del 7 de octubre en Union Square, donde Mamdani fue abucheado por manifestantes pro-palestinos, y el disparo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra un hombre en el barrio de Marble Hill, en el Bronx, con su hijo de cinco años dentro del vehículo. Mamdani pasó dos horas al teléfono con Trump y con el secretario de Seguridad Nacional para exigir el fin de los operativos migratorios en la ciudad.
El segundo pico, entre el 26 y el 27 de octubre, tuvo una lógica opuesta: fue impulsado por la propia agenda de gobierno. La visita de Mamdani al Acuario de Nueva York, el anuncio de un sistema de recirculación de agua para el Central Park y los saludos de Sanders y de Mamdani a Lula por su reelección en Brasil (128 publicaciones y 3 millones de interacciones) dominaron esos días.
Un dato llama la atención: la conversación no creció en volumen al acercarse la elección. La última semana reunió 801 publicaciones, frente a 1.619 de la primera. Pero sí se volvió más eficaz: la trascendencia pasó de 8.852 a 14.965 interacciones por publicación, casi el doble.
El rostro del socialismo democrático: Zohran Mamdani
El hallazgo central del estudio es que la fuerza digital del socialismo democrático estadounidense descansa hoy en una figura. Zohran Mamdani, miembro de DSA y alcalde de Nueva York, aparece en el 47,6% de las publicaciones y concentra el 63,9% de todas las interacciones.
Cada publicación que lo menciona genera en promedio 13.052 interacciones, el doble que las de Bernie Sanders (6.923) y Alexandria Ocasio-Cortez (6.284).

Gráfico 2. Cuota de voz (porcentaje de publicaciones que mencionan a cada referente) y cuota de vitalidad (porcentaje de las interacciones totales).
Lo más revelador es de qué se habla cuando se habla de Mamdani. Solo el 22,6% de sus menciones tiene relación con las elecciones. Lo que circula es su gestión de gobierno: el agua del Central Park, la prohibición de los carruajes tirados por caballos, el alimento gratuito para mascotas de familias con dificultades, los baños públicos, la ampliación del cuidado infantil gratuito y, sobre todo, su confrontación con ICE.
La publicación más exitosa de todo el período fue un video de un canal de televisión de Nueva York sobre el sistema de agua del Central Park, con 1,55 millones de interacciones en TikTok. Las publicaciones de Mamdani sobre gestión municipal promedian 19.190 interacciones, casi el doble que el resto de sus publicaciones.
Detrás de Mamdani, el liderazgo se reparte funciones de manera complementaria:
- Bernie Sanders, que no es miembro de DSA pero es el gran referente histórico del socialismo democrático, sigue siendo el segundo en presencia (566 publicaciones, 13,1%). Su papel cambió: el 63,4% de sus menciones son electorales y lo muestran recorriendo Michigan, Florida, Maine y Wisconsin en apoyo de candidaturas nuevas. Es la voz de la denuncia contra los multimillonarios y el dirigente con mayor proyección internacional, por su saludo a Lula.
- Alexandria Ocasio-Cortez es la principal voz de campaña (546 publicaciones). Respaldó a candidatos en varios estados y respondió en un acto en Florida a quienes llaman «comunistas» a los candidatos de DSA.
- Abdul El-Sayed, candidato al Senado por Michigan respaldado por DSA, es la candidatura de 2026 con mayor visibilidad: 342 publicaciones y 2,77 millones de interacciones.
- Rashida Tlaib, congresista y miembro de DSA, tiene una presencia más acotada (62 publicaciones), centrada en Michigan, Palestina y la islamofobia.
La lectura de conjunto muestra un relevo generacional en marcha: el centro de la conversación se desplazó de Sanders a Mamdani, que concentra casi siete veces más interacciones, mientras Sanders funciona como la voz que presta legitimidad a la nueva camada.
La marca DSA, en la sombra de sus referentes
Si la conversación se mide por la organización y no por sus figuras, el panorama cambia. Solo el 6,7% de las publicaciones (291) menciona a DSA de forma explícita, y esas menciones reúnen apenas el 4,4% de las interacciones. Por cada publicación que nombra a la organización, hay once que nombran a alguno de sus referentes.
Además, más de la mitad de las menciones a DSA (54,6%) es crítica, y el 51,9% proviene de cuentas conservadoras. Cuando se nombra a la organización, en general es para atacarla: «los radicales de DSA», «DSA quiere el caos», «los socialistas capturaron al Partido Demócrata».
El vínculo entre la marca y sus figuras es débil en las dos direcciones. Solo 25 de las 2.058 publicaciones sobre Mamdani (1,2%) mencionan a DSA. Es decir, el principal activo comunicacional del socialismo democrático estadounidense circula separado de la organización que lo impulsó. Esa distancia es su principal límite y, al mismo tiempo, su mayor oportunidad.
Lo que más se discute y lo que más moviliza
Los temas con más publicaciones no son los que más movilizan. Por volumen, la conversación la ordenan las elecciones (39,8% de las publicaciones), el debate sobre el socialismo y el comunismo como etiqueta (29,3%), la seguridad pública (23,6%), Trump y el movimiento MAGA (23,2%) y el Partido Demócrata (21,4%).

Gráfico 3. Temas por volumen de publicaciones. Una publicación puede tocar varios temas.
Por trascendencia, en cambio, encabezan la gestión municipal de Nueva York (17.932 interacciones por publicación), la democracia y el autoritarismo (13.185), la islamofobia (10.349), el costo de vida (9.632) y los derechos laborales (9.483).

Gráfico 4. Temas por trascendencia comunicativa (interacciones promedio por publicación), entre los que reúnen al menos 50 publicaciones.
Aquí aparece una de las claves del estudio. Los problemas materiales tienen poco volumen, pero son el terreno donde el socialismo democrático impone su propia agenda. En la conversación sobre cuidado infantil, las voces propias y aliadas representan el 27,9% y las adversarias apenas el 8,8%. En vivienda, el peso propio es del 22,6%; en costo de vida, del 19,3%. En cambio, cuando la discusión gira en torno a la palabra «socialismo», el 59,1% de las publicaciones es adversa. Dicho de forma sencilla: cuando se habla de lo que el socialismo democrático hace, gana; cuando se discute qué es, el terreno lo definen sus adversarios.
Las grandes banderas programáticas nacionales tienen una presencia modesta. La salud y Medicare for All (el sistema público de salud universal que impulsa Sanders) reúnen 329 publicaciones; la vivienda, 177; y el cambio climático, apenas 20.
Una conversación que sale de su comunidad
Una de las fortalezas más claras del socialismo democrático es su capacidad de llegar mucho más allá de sus propios seguidores. Las cuentas propias y aliadas (DSA, sus dirigentes, medios y organizaciones progresistas) generan el 12,6% de las interacciones. En cambio, los medios generalistas de Estados Unidos y los medios internacionales aportan el 55,6%.

Gráfico 5. Peso de cada comunidad emisora en publicaciones, interacciones y reproducciones.
En el caso de Mamdani, la diferencia es todavía más marcada: el 72,3% de las interacciones sobre él proviene de medios masivos —cadenas de televisión de Nueva York como NBC y ABC, CNN, CBS, el Daily Mail o medios de entretenimiento como Brut y Complex— y solo el 8,9% de cuentas del propio ecosistema. Su gestión circula como noticia de interés general, no como propaganda ideológica.
La contracara es la debilidad de la voz organizada. Los sindicatos casi no aparecen como emisores: apenas tres publicaciones en todo el mes. Paradójicamente, el tema laboral tiene buen rendimiento (369 publicaciones y 9.483 interacciones por publicación) y baja carga adversaria, pero lo sostienen medios y dirigentes, no los propios trabajadores organizados.
También aparece un circuito internacional, encabezado por medios brasileños como Mídia NINJA, GloboNews y UOL, que difundieron el saludo de Sanders y Mamdani a Lula. Es una muestra de que el socialismo democrático estadounidense ya forma parte de la conversación de la izquierda latinoamericana.
La ofensiva conservadora: mucho ruido, menos eco
El 38,2% de las publicaciones es crítica o adversa, pero esa conversación genera solo el 26,7% de las interacciones y el 29,4% de las reproducciones. Produce mucho y moviliza menos: cada publicación adversaria genera en promedio 6.799 interacciones, frente a 11.787 de las favorables.

Gráfico 6. Peso de la conversación favorable, neutral o informativa y adversaria en publicaciones, interacciones y reproducciones.
El 94,2% de esa conversación adversaria la producen cuentas republicanas, conservadoras y del movimiento MAGA, con Fox News y el influencer Eric Daugherty a la cabeza. Sus principales encuadres son:
- la acusación de que los socialistas capturaron al Partido Demócrata (27,8% de las publicaciones adversarias);
- los impuestos y la idea de que el socialismo promete «cosas gratis» (18,9%);
- el crimen, el caos y la inseguridad (16,2%);
- el radicalismo y la «extrema izquierda» (12,7%);
- el comunismo y el marxismo (11,7%);
- el antisemitismo y el conflicto con Israel (10,9%);
- el supuesto «fracaso del socialismo» en Venezuela, Cuba y Europa del Este (7,3%);
- la sospecha religiosa sobre El-Sayed y Mamdani, ambos musulmanes, con referencias a la sharia y a la Hermandad Musulmana (7,1%);
- la extranjería del dirigente, con apodos como «el alcalde ugandés» para Mamdani, nacido en Uganda (4,2%).
Para los lectores latinoamericanos, el recurso de Cuba resulta conocido: la derecha estadounidense usa a nuestros países como advertencia para desacreditar cualquier propuesta de justicia social dentro de Estados Unidos. Un ejemplo es el video, con 102.394 interacciones, en que un eurodiputado polaco pide a los estadounidenses no votar a los demócratas porque «el socialismo es muerte».
La conversación adversaria se concentra en X, donde el 70,5% de las publicaciones es crítica, y en Facebook. En cambio, en TikTok e Instagram su peso cae a alrededor del 20%.
¿Esos ataques encierran al movimiento en una burbuja? Los datos indican que no. Las respuestas que invierten el marco adversario rinden más que los propios ataques: un video de NowThis que ironiza sobre cómo los republicanos aceptan políticas «socialistas» hasta que benefician a los más pobres sumó 505.799 interacciones, y un segmento del programa The Daily Show sobre la islamofobia contra El-Sayed y Mamdani alcanzó 347.744. Ningún ataque individual llegó a esas cifras. Además, la conversación favorable creció durante el mes, del 8,6% al 15,5% de las publicaciones, mientras la adversaria bajó del 37,9% al 35,7%.

Gráfico 7. Evolución semanal de la postura de las publicaciones y del peso de la conversación electoral.
La campaña: cada vez más electoral, pero con voz ajena
Las publicaciones vinculadas directamente con las elecciones suman 1.723, el 39,9% del total. Su peso creció semana a semana: del 26,6% en la primera semana de octubre al 55,4% en la última.
Sin embargo, la campaña la narran sobre todo otros. Del total de publicaciones electorales, el 42,3% son ataques de adversarios y el 40,1% cobertura periodística. Los mensajes propios —informativos, de respaldo a candidatos o de convocatoria a votar— representan el 12,1%, y la movilización explícita apenas el 2,0%. Esa voz propia creció sobre el final: en la última semana se multiplicaron los respaldos a candidatos y DSA convocó a seguir la noche electoral junto a sus candidaturas en el canal del streamer Hasan Piker.
Los candidatos de la nueva generación
Varias candidaturas vinculadas al socialismo democrático compiten este 3 de noviembre. Su visibilidad digital es muy desigual:
| Candidatura | Cargo | Publicaciones | Interacciones | Crítica o adversaria |
|---|---|---|---|---|
| Abdul El-Sayed | Senado, Michigan | 342 | 2,77 millones | 46% |
| Angie Nixon | Senado, Florida | 83 | 393.000 | 31% |
| Troy Jackson* | Senado, Maine | 41 | 111.000 | 34% |
| Darializa Avila Chevalier | Cámara, Nueva York (distrito 13) | 24 | 69.000 | 42% |
| Nithya Raman | Alcaldía de Los Ángeles | 18 | 88.000 | 50% |
| Claire Valdez | Cámara, Nueva York | 5 | 14.000 | 100% |
* Candidato progresista respaldado por Bernie Sanders, no vinculado formalmente a DSA.
Abdul El-Sayed es el candidato de mayor visibilidad, con una curva ascendente: pasó de 53 publicaciones en la primera semana a 113 en la última. Su principal amplificador fue favorable —el segmento de The Daily Show—, aunque también es uno de los blancos preferidos de la derecha. Angie Nixon, miembro de DSA y candidata al Senado por Florida, y Darializa Avila Chevalier, en Nueva York, son las que muestran mayor presencia en medios locales (20% y 29% de sus interacciones).
El estudio revela además una dependencia de los grandes referentes: el 83% de las publicaciones sobre El-Sayed lo vincula con Sanders, Ocasio-Cortez, Mamdani u otra figura nacional, y en el caso de Troy Jackson esa proporción llega al 95%. Y para algunos candidatos, la visibilidad la construyen sus adversarios: James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas que no pertenece a DSA, aparece en tres de cada cuatro menciones como blanco de la etiqueta «socialista radical».
Los jóvenes: el territorio más fértil
TikTok, Instagram y los videos cortos de YouTube, las plataformas de mayor uso entre los jóvenes, reúnen el 39,1% de las publicaciones pero generan el 61% de las interacciones. TikTok es la plataforma de mayor trascendencia de toda la conversación: 33.329 interacciones por publicación, frente a 6.839 en X.
En estas plataformas el clima es otro: la conversación adversaria cae al 22%, frente al 48,7% en el resto de las redes. Y los temas que mejor funcionan son los concretos: la gestión de la ciudad tiene allí casi el doble de peso que en otras redes, y lo mismo ocurre con el transporte público, el cuidado infantil y los derechos laborales. El debate sobre la etiqueta «socialismo» pesa la mitad.**

Gráfico 8. Porcentaje de las interacciones de cada referente generadas en TikTok, Instagram y videos cortos de YouTube, y su trascendencia en esas plataformas.
Mamdani es el dirigente con mayor penetración juvenil: el 75,4% de sus interacciones se produce en estas plataformas, con casi 20.000 interacciones por publicación. Entre los candidatos, El-Sayed obtiene allí 11.359 interacciones por publicación con apenas 93 publicaciones, lo que muestra un amplio margen de crecimiento. La enseñanza es clara: a los jóvenes no se los interpela desde la palabra «socialismo», sino desde lo que el socialismo hace.
Conclusiones
1. El socialismo democrático tiene hoy un peso digital considerable y un centro de gravedad propio. En un mes generó 42,1 millones de interacciones. Mamdani concentra casi dos tercios de ellas, y lo que más circula es su gestión de gobierno en Nueva York.
2. La fuerza reside en las personalidades más que en la organización. DSA aparece en el 6,7% de las publicaciones, más de la mitad de esas menciones es adversaria y apenas el 1,2% de las publicaciones sobre Mamdani la nombra.
3. Se observa un relevo generacional. Sanders pasó de protagonista a respaldo de legitimidad; Ocasio-Cortez es la voz de campaña; Mamdani ocupa el centro, y El-Sayed emerge como la candidatura de 2026 con mayor visibilidad.
4. El terreno propio son los problemas materiales de la sociedad estadounidense. Cuidado infantil, vivienda, costo de vida y derechos laborales tienen menos volumen, pero allí la agenda propia es más fuerte y la adversaria más débil. Donde se discute la etiqueta «socialismo», manda el adversario.
5. La conversación sale de la burbuja. El 55,6% de las interacciones proviene de medios generalistas e internacionales. La gestión de Mamdani llega al gran público como noticia.
6. La ofensiva conservadora produce volumen, pero no hegemonía. Aporta el 38,2% de las publicaciones y el 26,7% de las interacciones, se concentra en X y Facebook y recurre a Cuba como advertencia. Las respuestas que invierten sus marcos rinden casi el doble.
7. La campaña la narran otros. En la conversación electoral predominan los ataques y la cobertura periodística; los mensajes de movilización propios son escasos, aunque crecieron sobre el final.
8. Los jóvenes son el territorio más fértil. Las plataformas de mayor uso juvenil concentran el 61% de las interacciones, con una conversación mayoritariamente no hostil y receptiva a los logros concretos.
9. La voz organizada es el gran espacio pendiente. Sindicatos y organizaciones sociales casi no aparecen como emisores, aunque el tema laboral moviliza por encima del promedio.
En síntesis, el socialismo democrático estadounidense llega al 3 de noviembre con un activo comunicacional poderoso: un gobierno local que se muestra, que convierte problemas cotidianos en mensajes sencillos y que llega a millones de personas fuera de su comunidad. Las redes no permiten anticipar resultados electorales, pero sí muestran un movimiento que ya consiguió transformar la preocupación por la vida material en visibilidad masiva y que está produciendo nuevos liderazgos. Su desafío para el día después es anclar esa visibilidad en la organización, en sus candidaturas y en la voz de los trabajadores, para que la atención de hoy se convierta en una comunidad capaz de movilizar mañana.
Nota metodológica
Se analizaron 4.322 publicaciones de 1.001 cuentas en Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok, publicadas entre el 3 de octubre y el 2 de noviembre de 2026, que mencionan a DSA, al socialismo democrático o a sus principales referentes. Se excluyeron las menciones a otras entidades con la misma sigla y a personas homónimas. Las publicaciones se clasificaron por tema, referente mencionado, tipo de cuenta emisora y postura (favorable, neutral o informativa, y crítica o adversaria). La vitalidad comunicativa corresponde al total de interacciones y la trascendencia comunicativa, al promedio de interacciones por publicación.
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Si, la social democracia también llegó una vez al poder en Alemania... de la mano de Hitler.
Socialismo una utopia...
Que cada dia es mas evidente
Señor Gonzalo, el partido nazi no era socialdemócrata; muy por el contrario, negaba la socialdemocracia y proscribió a los socialdemócratas, a los comunistas y a todo lo que oliera a lo hoy llamamos izquierda. El Partido Nacional Socialista era nacionalista, sí, exageradamente nacionalista, para el que la raza aria -de la que decían provenían los alemanes- era superior. Lo de socialista era una táctica de Hitler para ganar adeptos, sobre todo dentro de la clase obrera. Como ya hemos dicho, el Fuerte y su partido negaban realmente todo lo que se consideró antes y se considera ahora, atributos del Socialismo.
Mágico, es obvio que los nazis no eran socialdemócratas.
Al contrario: ellos destruyeron la socialdemocracia de la República Weimar. ...
Ahh, pero Sí eran socialistas.
El socialismo no es solo de izquierda marxista (paso intermedio al comunismo).
Hay también: socialismos de centro y socialismos de derecha.
Socialismo es todo cambio y restructuración de la sociedad desde el Estado y el Gobierno a través de leyes y reorganizaciones ---aunque luego se apliquen esos cambios con medidas de derechas o de izquierda.
Sí, Miguel Mario, entiendo; pero no quise profundizar en los conceptos y me referí al tipo de socialismo de izquierda, marxista o socialdemocracia, que es el más conocidos en Cuba. De hecho, no me guasta mucho hablar de derecha y de izquierda, aunque lo hago a veces por comodidad. Para mí los conceptos de dictadura y democracia son más transparentes. Hitler era un dictador y los gobiernos democráticos abundan hoy en día: mejores unos, peores otros. Y hasta democracias vergonzantes existen, pero siguen siendo democracias.
Los invito a mudarse. A cuba...
PURA POLITIQUERÍA MEDIÁTICA, NO SE DEJEN ENGAÑAR. NADA DE ESO ES SOCIALISMO