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El Congreso en venta: Quiénes compran las elecciones de mitad de término en Estados Unidos

Por: Bruno Sgarzini
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Jensen Huang, de Nvidia; Elon Musk, de Tesla, y Tim Cook, de Apple, junto a los secretarios de Estado, Marco Rubio; del Tesoro, Scott Bessent, y Defensa, Pete Hegseth, escuchan el himno de EE.UU. en el recibimiento en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, adonde el mandatario viajó acompañado de algunos de los hombres más ricos del mundo. Foto: AFP.

Las elecciones de mitad de término en Estados Unidos se han convertido en una carrera entre grandes donantes de dinero, al igual que en la mayoría de los ciclos electorales del país del Norte. Personajes como Jeffrey Yass –accionista de TikTok y promotor de la privatización de las escuelas públicas–, Elon Musk, George Soros y Paul Singer –dueño de un fondo buitre– parecen enfrascados en posicionar a los mejores candidatos para llevar adelante sus políticas.

La cantidad de dinero en juego es tan grande que algunos medios califican este ciclo como uno de los más importantes de donaciones en la historia del país. Esto se refleja en los 4.700 millones de dólares aportados a los Comités Políticos Federales que financian candidatos, o en la estimación de un gasto superior a los 10.000 millones de dólares en publicidad política según un análisis de la firma AdImpact, un aumento de más del 20% respecto de 2022.

Para Amanda L. Gordon, Biz Carson y Bill Allison de Bloomberg, “hasta ahora, gran parte de ese dinero está yendo a parar a las arcas republicanas: el Partido Republicano, sus super comités de acción política (Super PAC) aliados de la Cámara de Representantes y el Senado, junto con los comités políticos de Trump y MAGA Inc., acumularon 917 millones de dólares durante el primer trimestre. Esto es tres veces y media los 262 millones de dólares que el Comité Nacional Demócrata, sus comités del Senado y la Cámara de Representantes y sus Super PAC recaudaron en el mismo período, aunque, en conjunto, las campañas demócratas están recaudando más fondos que sus rivales republicanos.

“Eso es solo el dinero que se puede rastrear. El dinero opaco ―cuando los donantes canalizan sus contribuciones a través de organizaciones sin fines de lucro que no tienen que revelar el origen de los fondos― ha sido una proporción cada vez mayor de las donaciones políticas en las últimas elecciones, y se espera que esta tendencia continúe en 2026.

“Todo forma parte de una lucha a gran escala por el control del Congreso y el rumbo de los dos últimos años de la presidencia de Trump. Pero para los donantes ultrarricos que aportan grandes sumas, hay otros asuntos en juego ―no menos importantes para ellos―, como la posible implementación de un impuesto a los multimillonarios en California, la regulación de la inteligencia artificial y las criptomonedas, y el resultado de las elecciones estatales”.

Por ejemplo, el cofundador de Google, Sergey Brin, destinó más de 60 millones de dólares en los últimos cuatro meses en California, con el grueso de ese dinero dirigido a bloquear el impuesto a la riqueza propuesto. Por su parte, uno de los creadores de la empresa de criptomonedas Ripple, Chris Larsen, volcó millones en la misma batalla contra el impuesto a los multimillonarios y canalizó fondos hacia grupos con capacidad de incidir en la política californiana; en paralelo, su empresa aportó 48.5 millones de dólares al PAC procriptomonedas Fairshake.

Greg Brockman, uno de los fundadores de OpenAI, y su esposa Anna, aportaron 50 millones de dólares a MAGA Inc. ―el principal brazo financiero del proyecto trumpista― y a Leading The Future, una red estadounidense de Super PAC orientada a apoyar políticas de desregulación de la inteligencia artificial.

Marc Andreessen y su socio Ben Horowitz, dueños del fondo de inversión homónimo que financia empresas de Silicon Valley, destinaron en conjunto casi 90 millones de dólares a los mismos Super PAC: MAGA Inc., Leading The Future y Fairshake. Ambos son cercanos a la actual Administración Trump, su firma estuvo involucrada en el trato para adquirir la filial estadounidense de TikTok a manos del dueño de la corporación de software Oracle, Larry Ellison.

También figuran en esta lista personajes proisraelíes como Miriam Adelson, viuda del magnate de los casinos Sheldon Adelson, quien destinó 30 millones de dólares al Senate Leadership Fund y 10 millones de dólares al Congressional Leadership Fund (ambos Super PAC creados para apoyar candidatos republicanos), además de un millón de dólares al Security is Strength PAC, que respalda al senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, uno de los mayores partidarios de la guerra contra Irán y de la ayuda militar estadounidense a Israel.

Paul Singer, dueño del fondo buitre Elliott Management, aportó 14.5 millones de dólares al Senate Leadership Fund, ocho millones de dólares al Congressional Leadership Fund y 2.5 millones de dólares al United Democracy Project, vinculado al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí, la nave nodriza del lobby israelí en Washington.

Singer también financió dos Super PAC que respaldaron a un candidato en el distrito del congresista republicano Thomas Massie, de Kentucky, conocido por su apoyo a la publicación de los archivos Epstein y su rechazo a la ayuda militar estadounidense a Tel Aviv. La apuesta resultó exitosa: Massie perdió en las primarias republicanas para renovar su banca en el Senado.

Los primeros puestos entre los mayores donantes, sin embargo, los ocupan figuras como George Soros, Elon Musk y Jeffrey Yass. Soros donó 102 millones de dólares al Comité de Acción Política (PAC) de la Democracia, 265.500 dólares al Comité de Campaña Senatorial Demócrata y 250.000 dólares al Comité de Campaña Demócrata al Congreso. El Democracy PAC, fundado por él, financió al Partido de las Familias Trabajadoras, mientras que el Fund for Policy Reform ―que él financia en su totalidad― “destinó 10 millones de dólares a la polémica sobre la redistribución de distritos en California”, según Bloomberg.

Musk aportó 84 millones de dólares en total: 50 millones a America PAC ―su vehículo financiero para influir en la política estadounidense―, 10 millones al Fight for Kentucky PAC, creado para ayudar a conquistar un escaño en el Congreso para Nate Morris, aliado del vicepresidente JD Vance, y 10 millones respectivamente al Senate Leadership Fund y al Congressional Leadership Fund, ambos destinados a respaldar candidatos republicanos. Su motivación para continuar con estos desembolsos millonarios es el interés en el ascenso de JD Vance como sucesor de Trump.

Jeffrey Yass, fundador de la firma de capital Susquehanna International Group, destinó 81.8 millones de dólares: 20 millones a V-PAC, que apoya al candidato a gobernador de Ohio y millonario Vivek Ramaswamy; 16 millones a MAGA Inc., y 15 millones al School Freedom Fund, la organización promovida por él para privatizar las escuelas públicas estadounidenses a través de un programa de vales escolares.

De este modo, el voto en las elecciones de mitad de término se ha convertido en un botín más en disputa entre los distintos capitales que integran los dos partidos dominantes de Estados Unidos.

(Tomado de Diario Red)

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