Mentiras, palabras soeces y cosas sin importancia

El mismo día en que se dieron a conocer las declaraciones de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciando un camino hacia la normalización entre Estados Unidos y el vecino incómodo ubicado a noventa millas de su península floridana, la web Diario de Cuba publicó una noticia falsa sobre el hundimiento por el gobierno cubano de un barco en la bahía de Matanzas en el que habrían muerto decenas de personas que emigraban hacia Estados Unidos. En medio del anuncio hecho por ambos presidentes, principal información de aquella jornada, la “noticia” de Diario de Cuba pasó sin penas ni glorias a la historia de falsedades fabricadas por una publicación que desde su origen ha recibido varios millones de dólares de la National Endownment for Democracy (NED) para la propaganda contra el gobierno cubano.

En la página web de la NED constan esas cifras y la más reciente de ellas publicada allí establece en 600 000 dólares la asignación correspondiente a 2019. No es propaganda comunista el nefasto papel de la NED, hasta el nada izquierdista diario The New York Times ha establecido su condición de pantalla de la CIA y su involucramiento en la financiación de golpes de estado en decenas de países.

Al ganar Trump las elecciones para la presidencia estadounidense, en noviembre de 2016, Diario de Cuba fue de los medios de comunicación que difundió un video donde varios “opositores” cubanos muestran su euforia por aquella “victoria contundente”. Sus palabras son elocuentes:

Tales antecedentes del medio representado por quien esgrimió un teléfono celular en el rostro del titular del Ministerio de Cultura cubano es una cosa sin importancia, y que junto al corresponsal esté gritando en su apoyo alguien que, en contra de lo que llama “pacificancia”, ha publicado en sus redes sociales la necesidad de más bloqueo económico y una intervención militar contra Cuba es algo que no debe ser tomado en cuenta porque más importante es el modo en que el Ministro le impidió al pagado por la NED cumplir su tarea: debilitar la postura cubana en cualquier proceso de cambio de la política estadounidense hacia La Habana, algo en lo que Diario de Cuba no ha dejado de empeñarse.

Tienen razón quienes dicen que un Ministro no actúa así en otros países, cierto: es la policía quien “dialoga” -porras y chorros de agua mediante- con cualquiera que proteste y sería en última instancia un escolta el que acabaría de modo nada diplomático con cualquier objeto interpuesto de modo inesperado frente a una autoridad. Qué pasaría si el provocador es pagado por una agencia históricamente asociada a los esfuerzos de un gobierno extranjero para cambiar el orden vigente en ese país, no hay que ser muy imaginativo para concebirlo, más cuando cada año los periodistas asesinados suman cifras de dos dígitos en las “democracias” que nos rodean.

Que el libertario corresponsal insulte con todo el repertorio de palabras soeces existente en lengua castellana al Ministro que el sistema de medios privados financiado desde el extranjero contra Cuba ha intentado linchar mediáticamente tampoco es importante, mucho menos si se tiene en cuenta que por ese tipo de comportamientos más de un rapero fue condenado a cárcel allí donde Diario de Cuba tiene su sede: la democrática España.

Tampoco es muy original, la autoría de los insultos corresponde a otra persona que en el video de 2016 que mencionamos antes se alegraba del triunfo de Trump y de los congresistas anticubanos de la Florida exhibiendo el emblema de la brigada mercenaria 2506 derrotada en Playa Girón y solicitando mano dura con Cuba, precisamente el que expresó la tolerante frase “Los arrastramos a toos los comunistas”.

El corresponsal de otro medio pagado desde Estados Unidos (ADN Cuba) reconoce haber recibido entre 150 y 200 dólares por reportar desde el Ministerio de Cultura el pasado 27 de enero, otra cosa sin importancia.

Es lo que defiende el modelo de prensa libre, democrático e independiente que Cuba debe implantar, nada más: El amarillismo que pone en primer plano lo superfluo y esconde lo esencial. ¿Por qué ser sus víctimas inconscientes, o peor, sus cómplices, cuando realmente lo que se reclama no es libertad de expresión sino libertad para el insulto y la mentira convertidos en negocio con dinero extranjero?

(Tomado de la Pupila Insomne)