OJO: ¡Muerde!

Trump rompió este 8 de mayo el acuerdo nuclear con Irán y restablece sanciones económicas. Foto: AFP.

A la amplia y malsana incertidumbre provocada por sus múltiples desenfrenos, Donald Trump añadió una gravísima imprudencia política con el abandono del pacto nuclear con Irán. Salvo los sionistas (que sí tienen cabezas nucleares no declaradas ni sujetas a control), nadie concuerda con un hecho que aísla a Estados Unidos y le resta credibilidad.

Lo hace en vísperas de negociaciones con la República Popular de Corea, país con suficientes registros infaustos provenientes de Washington como para albergar grandes dudas e inseguridad sobre cualquier oferta o promesa que le hagan desde allí en lo adelante.

Ocurre también mientras se mantiene atascada la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, porque le quieren imponer a Canadá y México, máximas solo beneficiosas para la parte norteamericana, y en una etapa en que la estrategia migratoria de Trump, malquista los vínculos no solo con su vecino inmediato del Sur, sino con toda Centroamérica.

La salida del Acuerdo de París, destinado a la protección medioambiental del planeta, fue una de las primeras rupturas de compromiso realizadas por Trump. Con similar ligereza inhabilita la participación en el Acuerdo Transpacífico suscrito junto con otros 11 países y rompe otro gran pacto comercial con Europa, en aquel momento en etapa conclusiva. Le puso freno, además, a la normalización de relaciones con Cuba con pretextos inverosímiles.

A escala interna ha hecho todo lo posible por destruir cuanto le antecediera y no se detiene ante aciertos civilizados. No otra cosa es el pacto con los persas, uno de los tratados internacionales que califica entre los de mayor importancia logrados en mucho tiempo.

La mayor parte de la bancada demócrata estadounidense critica este último acto del presidente y los europeos no bendicen tampoco la decisión, sabedores de que incrementar la política de acoso hacia Teherán atenta contra las mejores opciones de paz en la región y a mayor escala.

Tampoco se digiere bien que las autoridades norteamericanas se sientan con derecho a amenazar a las empresas del Viejo Continente, dado que Trump y sus funcionarios, repiten a golpe de tweet, que todos cuantos hagan inversiones o actúen relajando el boicot planeado, sufrirán sanciones también.

La amenaza de penalizar a sus propios socios, provocó que Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, se declarara “particularmente preocupada” ante el retiro estadounidense de un convenio avalado por la ONU.

“Mientras Irán cumpla, la UE permanecerá comprometida con la aplicación del acuerdo”, dijo, aclarando que “la UE está decidida a actuar según sus intereses en materia de seguridad y a proteger sus inversiones económicas”.

No es la primera ocasión en que el Viejo Continente se ve precisado a enfrentar determinaciones extraterritoriales estadounidenses, que vienen a sumarse a los peligros por la implantación de tasas impositivas y medidas que tergiversan el normal flujo del comercio.

La cancillería rusa emitió también declaraciones públicas planteando sus inquietudes en cuanto a que Estados Unidos, de nuevo, “actúe contra el deseo de la mayoría de los países”, teniendo como base “exclusivamente sus intereses” y “violando flagrantemente el derecho internacional”.

El texto ruso recuerda que se trata de un contrato multilateral respaldado por el Consejo de Seguridad de la ONU, y que “no pertenece únicamente a EE.UU., sino es patrimonio de toda la comunidad mundial”, reiteradamente en favor de preservarlo como garante del “fortalecimiento de la paz y la seguridad regional y global, así como la no proliferación nuclear”.

De espaldas a esas consideraciones, Trump cataloga a Irán como “el mayor patrocinador del terrorismo” y subestima el escrupuloso cumplimiento de sus compromisos, exhaustivamente comprobados por la Organización Internacional de Energía Atómica, en una decena de ocasiones.

El presidente Hasan Rohani, a su vez, recordó que “Al salir del acuerdo, EE.UU. ha socavado oficialmente su compromiso con un tratado internacional” y dijo que procede a negociar con el resto de los firmantes (Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y China) y “Si llegamos a la conclusión de que nuestros intereses siguen garantizados, respetaremos el acuerdo”.

El asunto tiene malas derivaciones a partir de la mala voluntad de Israel con respecto a Irán y el hecho de que Trump, a falta de bases sólidas, asuma como propias las falsas alegaciones acusatorias de Benjamín Netanyahu, sobre un hipotético proyecto de armas atómicas iraníes.

Coincidiendo con el anuncio de Trump, fueron disparados dos cohetes israelíes sobre Siria. Se supone que, como en casos anteriores, buscando dañar instalaciones iraníes. Los misiles fueron interceptados, pero se recuerdan los viejos planes de Tel Aviv, que intentó en más de una oportunidad atacar directamente a Irán. En el 2007, baste el ejemplo, George Bush padre lo impidió. Nadie puede asegurar que el actual morador de la Casa Blanca haga otro tanto.

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