Sabor y tradición: Chatinos de boniato, rollos de boniato y crema de mango o de plátano

“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas, bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”

José Martí, Nueva York, mayo de 1884

“La mejor salsa del mundo es el hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto”.

Don Quijote

“La cocina no es solo técnica y arte, sino que, además, rescata, mantiene y desarrolla las tradiciones alimentarias de los pueblos”.

Nitza Villapol

Gracias, mil veces, a todos los que se toman su tiempo para visitar la página, a pesar de la falta de corriente, los desabastecimientos, los altos precios en el mercado y el corre-corre para cocinar y cargar todo lo que se tiene que cargar. Gracias también a aquellos que entran a mis redes, ven, comentan y, al menos, me dejan saber que pasaron por allí.

En el trabajo anterior, la lectora Ana comentó sobre la página y refirió:

“Las vinagretas se pueden hacer de muchas formas y a veces salvan algunas elaboraciones, utilizando ingredientes como el mango y la miel…”

En efecto, todo depende de la creatividad de la cocinera.

La entrada tuvo 48 lectores. Y a esos habituales, que son unos cuantos, quiero nombrarlos, no sea que se me quede alguno fuera. Son muy importantes para mí. Como siempre digo, sus recomendaciones me estimulan, me aportan y me dan vivencias que me resultan de mucha utilidad.

Se me hace difícil escribir de cocina en estos momentos, cuando tal parece que estamos en la depredación del hombre por el hombre. Salen muchas leyes para favorecer a los ciudadanos corrientes y al pueblo en sí, pero tal parece que, por lo menos en el municipio Arroyo Naranjo, donde vivo, no son aplicables.

Los precios aumentan cada día: hoy vas a un lugar y tienen un precio, y mañana ya le subieron 50 o 100 pesos. Hay lugares donde tienen los productos con dos precios: uno para pagar al contado y otro para el pago por transferencia. Nada de nada, a la cara.

Igual ocurre en un agro, que dicen que es de una CPA. Yo, personalmente, les he comentado que lo de los dos precios es una violación, y me dicen que se lo diga al jefe, que es quien los pone.

No entiendo por qué, si los productos cuando entran al país los dejan libres de impuestos, cuando llegan a los lugares donde se comercializan les ponen precios que no son asequibles para el pueblo. Y tienes que morir ahí, pues no queda de otra, y comprar lo que se pueda…

Ni hablar de las transferencias. Seguimos encontrando lugares donde no las aceptan y otros donde aceptan una parte en transferencia y la otra en efectivo.

Ni hablar tampoco de los billetes de 3, 5, 10 y 20 pesos, que prácticamente ellos mismos han sacado de circulación, pues no los aceptan o lo hacen a regañadientes, después que el cliente da la pelea. ¿Qué vamos a hacer? Eso es lo que nos dan en el banco.

¿La justificación? Que a ellos tampoco se los aceptan en los lugares donde van a comprar, entre tantas otras razones.

Ya no es solo el aceite, con sus precios de lujo. El huevo le está siguiendo el paso. Necesitaba algunos y, cuando le pregunté a un señor que vendía en plena vía pública, me dijo: 200 pesos cada huevo. Así que el cartón sale en 6 000 pesos. Y nada, no pasa nada.

Y lo más bonito de todo es que muchos no pagan impuestos, no tienen licencia ni documento alguno. Sin embargo, si uno deja de pagar nuestros compromisos con el fisco, ya sabemos todo lo que nos pasa. Cosa con la que estoy de acuerdo, pues así ocurre en casi todos los países y su violación es sancionable.

Pero lo que sí sé es que es necesario escribir del tema, como bien dice Adriana Loredo en su reflexión sobre 1951, cuando quiso regresar de nuevo al periodismo, tras una ausencia de varios años:

“…¿Qué realidad cubana no había encontrado todavía un eco en nuestra prensa? ¿Qué gran necesidad de algún sector de nuestro pueblo pasaba para ella desconocida? ¿Qué problema ignoraba? No tardé en conocerlo. Bajo el imperio de la bolsa negra, en medio del caos de los abastecimientos, las amas de casa no tenían una sección de cocina que las ayudara a resolver “la situación”…”

“…Toda mi vida he cocinado porque me gusta hacerlo. Estaba haciendo lo imposible día tras día: friendo sin grasa, preparando croquetas de pollo sin pollo, sirviendo ensaladas aliñadas con mayonesa hecha sin aceite, y así sucesivamente…”

“…Ni la falta de carne, ni el arroz, ni otra ninguna quitó de nuestra mesa un alimento nutricional…”

“…Mis amigas me pedían recetas y menús constantemente. Lo que era útil a mis amigas lo sería también para el resto de las amas de casa…”

Hoy trato, al menos, de buscar aquellas recetas que podamos hacer y llevar a nuestra mesa. Malos tiempos corren, pero siempre se han tenido malos tiempos. Esperemos que salgamos también de estos.

Les propongo unos chatinos de boniato, rollos de boniato y una crema de mango o de plátano de fruta. Espero que sean de su agrado.

Chatinos de boniato

Ponga una cacerola a la candela con aceite. Añada los boniatos y déjelos cocinar hasta que estén blandos, como si fuera a preparar plátanos para tostones. Foto: Cookpad.

Ingredientes (varios servicios)

Dos boniatos, aceite y sal o canela a gusto.

Preparación

Limpie, lave, pele y pique los boniatos en dados medianos y uniformes.

Ponga una cacerola a la candela con aceite. Añada los boniatos y déjelos cocinar hasta que estén blandos, como si fuera a preparar plátanos para tostones.

Bájelos y déjelos refrescar. Aplástelos y déjelos reposar hasta el momento de llevarlos a la mesa.

Entonces, ponga de nuevo la cacerola a la candela y, cuando el aceite esté caliente, añada los chatinos de boniato hasta que se doren. Sáquelos y agrégueles sal a gusto o polvoréelos con canela. Sírvalos calientes.

Nota: En verdad, no se me habría ocurrido esta receta, pero buscando encontré un libro de Nitza Villapol donde los propone, al igual que la receta siguiente.

Rollos de boniato

El boniato es rico en fibra, lo que ayuda a la digestión, previene el estreñimiento y promueve una sensación de saciedad. Foto: TikTok/ @javijanilloentrenador

Ingredientes (varios servicios)

Dos boniatos grandes, ½ taza de picadillo, recortería de embutidos, embutido o cualquier otro relleno de que disponga; 4 cucharadas de azúcar blanca, 6 cucharadas de azúcar prieta, ½ taza de leche —puede ser leche de arroz—, 1 cucharadita de mostaza, 1 cucharadita de salsa de soya, 2 cucharadas de vino seco, 4 cucharadas de mantequilla o aceite y sal a gusto.

Preparación

Limpie, lave y pique los boniatos a gusto.

Ponga a la candela una cacerola con los boniatos, sal y agua suficiente para cubrirlos. Déjelos cocinar. Cuando estén blandos, bájelos, retíreles la cáscara, póngalos en una fuente y redúzcalos a puré.

Agrégueles la leche, el azúcar blanca y sal a gusto. Mézclelo todo y tome porciones. Haga una bola y luego aplástela. Coloque en el centro el relleno que vaya a utilizar y forme un rollo.

Tenga previsto un molde engrasado con mantequilla o aceite y coloque en él los rollitos.

Aparte, en una taza, mezcle el azúcar prieta, la mostaza, la salsa de soya y el vino seco. Cubra con esta mezcla los rollos de boniato que puso en el molde.

Si dispone de mantequilla, coloque un pedacito encima de cada rollo o agrégueles un poco de aceite. Póngalos en el horno hasta que se doren, untándoles por encima, de vez en cuando, parte de la salsa que queda en el molde.

Esto también lo puede hacer en una olla de presión, pero sin presión.

Crema de mango o de plátano de fruta

Un postre muy fácil de preparar. Foto: Cocina Delirante.

Ingredientes (varios servicios)

Un mango grande o seis platanitos de fruta, 2 tazas de leche de arroz, 1 cucharada de maicena, ½ cucharadita de canela y azúcar a gusto.

Preparación

Limpie, lave, pele y pique en dados el mango o en ruedas los platanitos.

Ponga en la batidora el mango o los platanitos, la leche, la maicena, la canela y el azúcar. Bátalo todo.

Luego, pase la mezcla a una cacerola y póngala a la candela, revolviendo constantemente hasta que tenga el espesor de una natilla.

Bájela, sírvala en copas o en una fuente y póngala a enfriar.