Hoy les traigo una receta de brownie que tomé de una libreta de Mirta Castillo, donde refiere que es una de las que publicó Adriana Loredo. Foto: Silvia Mayra.
“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”
José Martí, Nueva York, mayo de 1884
“La mejor salsa del mundo es el hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto”.
Don Quijote
“La cocina no es solo técnica y arte, sino que además rescata, mantiene y desarrolla las tradiciones alimentarias de los pueblos”.
Nitza Villapol
Siempre dando las gracias, una y mil veces, a todos los que se toman su tiempo para visitar esta página, a pesar de la falta de corriente, los desabastecimientos, los altos precios en el mercado, el corre-corre y todo lo que implica cocinar y cargar con lo que se tiene que cargar.
También agradezco a quienes entran a mis redes, leen, comentan y, al menos, dejan saber que estuvieron por allí. En el trabajo anterior fueron 45 lectores los que entraron, además de esos habituales que siempre están y que, para mí, son muy importantes. Como siempre digo, sus recomendaciones, aportes y vivencias me son de mucha utilidad en mi trabajo.
Pero de los dos comentarios que se hicieron en la página la semana pasada —y que agradezco mucho— hubo uno que me llamó especialmente la atención. Es el caso de Leslie Ricardo Pérez Hijarrubia, nieto de Adriana Loredo, a quien aludí en el trabajo anterior.
Adriana Loredo, quien publicaba sus crónicas en la revista Bohemia, era en realidad Rosa Hilda Zell, que utilizaba ese seudónimo en la revista.
¿Quién fue Rosa Hilda Zell?
Periodista, poeta y narradora. Poemas suyos fueron seleccionados por Juan Ramón Jiménez para la colección La poesía cubana en 1936. Sus cuentos aparecen en antologías como Cuentos cubanos contemporáneos, de 1946, de José Antonio Portuondo, y Antología del cuento en Cuba, de 1953, de Salvador Bueno.
Además, publicó Cunda y otros poemas, en 1960, y obtuvo reconocimientos por su trabajo, entre ellos una mención honorífica en el concurso Hernández Catá.
Supe de su trabajo a través del libro Páginas muy bien condimentadas. Crónicas de Bohemia (1945-1959), con selección y estudio preliminar de María Antonia Borroto Trujillo. Creo que fue un gran acierto y, sobre todo, una hermosa manera de recoger y conservar un trabajo periodístico que ya estaba casi olvidado en las páginas de la revista Bohemia.
Amenas y muy bien condimentadas, las páginas de Adriana nos van llevando por ese maravilloso mundo que es la cocina. Estaba la autora preparada para asumir esa tarea: había estudiado Economía Doméstica en Estados Unidos y lo había avalado, además, con la práctica hogareña.
Me llamó mucho la atención y quiero compartir algunas de sus reflexiones, porque resultan de una actualidad sorprendente.
“¿Qué realidad cubana no había encontrado todavía un eco en nuestra prensa? ¿Qué gran necesidad de algún sector de nuestro pueblo pasaba por ella desconocida? ¿Qué problemas ignoraba? No tardé en saberlo. Bajo el imperio de la Bolsa Negra, en medio del caos de los abastecimientos, las amas de casa no tenían una sección de cocina que las ayudara a resolver ‘la situación’”.
Y continúa:
“…toda mi vida he cocinado porque me gusta hacerlo, estaba haciendo imposible día tras día: ‘friendo sin grasa, preparando croquetas de pollo sin pollo, sirviendo ensaladas aliñadas con mayonesa hecha sin aceite, y así sucesivamente’”.
También decía:
“Ni la falta de carne, ni el arroz, ni otra ninguna quitó de nuestra mesa un alimento nutricional: yo sabía cuáles eran los sustitutos que tenía en el mercado y cómo presentarlos. Mis amigas me pedían recetas y menús constantemente. Lo que era útil a mis amigas, lo sería también para el resto de las amas de casa”.
Me imagino que ella se sintió muy a gusto con su trabajo y al ver cómo podía ayudar a los demás. En verdad, es mucha la satisfacción que se siente cuando alguien te comenta que una receta le fue útil, que la preparó o que encontró en ella una solución.
Claro, no me comparo con ella; me falta mucho. Solo que, en lo de saber cocinar, sí.
Hay algo muy claro: los libros de cocina, las publicaciones en la prensa escrita y los comentarios en los medios son de mucha ayuda y ofrecen ideas a esa ama de casa que tiene que dar de comer a la familia y, muchas veces, tiene que convertirse en Mandrake el Mago para lograrlo.
Mucho sobre Adriana Loredo se podría escribir y comentar. Quizás en otro momento lo haga. Por ahora, trataré de ofrecerles algunas recetas que espero puedan hacer o adaptar en su cocina, a su gusto.
Les traigo una receta que tomé de una libreta de Mirta Castillo, donde refiere que es una de las que publicó Adriana Loredo. Se trata de brownie, y la receta aparece tal y como está en los apuntes de Mirta.
También les propongo diferentes formas de preparar una salsa vinagreta, además de unas papas en escabeche.
Brownie
El brownie es uno de los postres de chocolate más famosos y recurridos, y no es de extrañar, ya que es una delicia. Foto: Bon Viveur.
Ingredientes (varios servicios)
- 1 taza de harina
- 1 huevo
- ¼ de taza de azúcar blanca
- ⅓ de taza de agua tibia
- 1 paquete de chocolate
- 1 latica de nueces picaditas, almendras o ½ taza de maní
Preparación
Después de preparar un chocolate a gusto en baño de María, lo reservamos. No debemos dejar que el agua hierva.
Aparte, ponemos el huevo en una fuente junto con el azúcar y batimos. Luego agregamos el agua tibia.
En otra fuente colocamos la harina y, poco a poco, incorporamos la mezcla de huevo y agua, removiendo para evitar que se formen grumos. Una vez que esté bien mezclado, añadimos el chocolate y continuamos mezclando hasta integrar todos los ingredientes.
Por último, agregamos, en mi caso, el maní.
Pasamos la preparación a una bandeja previamente engrasada y la llevamos al horno. También podemos hacerlo en una olla de presión, sin presión.
Cocinamos hasta que, al introducir un cuchillo, este salga limpio.
Salsa vinagreta
Una ensalada sin un buen aliño es como un jardín sin flores. Foto: Bon Viveur.
Ingredientes (varios servicios)
- 6 cucharadas de aceite
- 2 cucharadas de vinagre
- Pimienta al gusto
- Sal al gusto
Preparación
Ponga todos los ingredientes en un recipiente y bátalos con un tenedor hasta que la mezcla comience a tomar cuerpo.
En ocasiones podemos cocinar unos plátanos verdes, ñame, malanga o calabaza, y esta es una forma de hacerlos más agradables, utilizando por encima cualquiera de estas salsas vinagretas.
Esta es la salsa básica, pero usted puede preparar otras variantes.
- Vinagreta de ajo: adicione dos dientes de ajo macerados.
- Vinagreta a la mostaza: agregue una cucharada de mostaza.
- Vinagreta a la crema: añada cuatro cucharadas de leche en polvo y unas gotas de jugo de limón.
Papas en escabeche
Además de almidón, las papas contienen vitaminas, minerales y fibra. Son ricas en vitamina C, un antioxidante.
Ingredientes (varios servicios)
- 2 papas
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- ½ macito de perejil
- 2 cucharadas de aceite
- Vinagre, el necesario
- Pimienta al gusto
- Sal al gusto
Preparación
Limpie, lave y pique las papas en ruedas. Limpie y pique la cebolla en ruedas. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique finamente el perejil.
Ponga a la candela una cacerola con las papas, añada sal, cúbralas con agua y déjelas cocinar. Cuando estén listas, bájelas de la candela y escúrralas.
Tenga previsto un recipiente de cristal o barro. Coloque en el fondo los ajos macerados. Luego, con cuidado, coloque una camada de ruedas de papa, otra de cebolla y una de perejil. Continúe de esta manera hasta terminar.
Después agregue el aceite, el vinagre, la pimienta y la sal. Tape el recipiente y déjelo reposar como mínimo durante 24 horas.
Y ya está: otra manera de aprovechar ingredientes sencillos, mantener nuestras tradiciones y, sobre todo, llevar a la mesa algo preparado en casa con los recursos que tengamos a mano.