Andy Cruz tras coronarse en los Juegos Panamericanos de Lima, 2019. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Es maestría muy en serio, a pesar de su juventud, y también espectáculo. Por su peculiar estilo y resultados sobre el ring, Andy Cruz gana el respeto de entrenadores, aficionados, especialistas y rivales.
Y es que, entre doce cuerdas, pocos han escalado tan rápido como él, desde que en 2015 comenzara a sustituir a Robeisy Ramírez (56) en la Serie Mundial.
El matancero, representante de los 64 kg, ha consolidado todo su potencial boxístico a base de constancia, disciplina, talento, golpes precisos… Estudia contrarios, los esquiva y logra burlarlos. Como Julio César La Cruz, prefiere la riposta sobre el encerado y pelea en las tres distancias.
“Hay que prepararse en todas porque uno nunca sabe la situación que se pueda encontrar cuando está boxeando. No obstante, las que más me gustan son la media y larga distancias para aprovechar al contrario y conectar después de sus fallos. Así, el combate se ve más limpio”, comenta vía Facebook, mientras asiste a una base de entrenamiento en México.
Tira combinaciones quirúrgicas y nunca baja la guardia. A eso aprendió desde niño.
“Siempre me gustaron los deportes de combate. Estuve en karate un tiempo y me iba bien, pero, coincidía mucho con las trasmisiones del boxeo por la televisión, y me entretenía viéndolo. Me fue conquistando.
“Me encantaban las peleas de mi ídolo Mario kindelán, además, mis amiguitos me embullaban a practicarlo.
“Al final me decidí. A los 10 años comencé en este deporte con el entrenador Gustavo Delgado Díaz. El apoyo de la familia ha sido esencial en mi carrera. Cada paso que he dado, lo que soy y seré, en gran parte, se lo debo a ella”.
—¿Cómo marcha la preparación para los Juegos de Tokio?
—Anda súper bien. Hacemos énfasis en los detalles más importantes para estar en óptimas condiciones y enfrentar a boxeadores de nivel, con técnicas completamente diferentes a las nuestras.
—¿Qué elementos trabajas en particular?
—Perfecciono la fuerza, sin perder la velocidad de las piernas y los brazos. También, trabajo en la precisión del golpeo.
“Ahora, en México, realizaremos un combate con profesionales que nos será bastante útil para nuestra preparación, pues estamos sin peleas oficiales hace ya un tiempo.
“El atraso de los Juegos por la COVID-19 ha afectado un poco, porque uno se prepara física y psicológicamente para una fecha determinada, pero, por otra parte, la salud de los atletas está primero, así que está justificado el aplazamiento”.
Andy Cruz, en agosto de 2019, llegó a dos títulos en lides panamericanas. Meses después se coronó en el Mundial de Ekaterimburgo. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El boxeo cubano en Tokio
“Tiene una responsabilidad grande. Como somos el buque insignia del deporte cubano, tenemos que comportarnos a la altura y dar ese empujón, ese golpe de autoridad para arrancar con buen paso y darles seguridad a las demás disciplinas.
“Por ello lucharé por el oro. Estoy enfocado, aunque tampoco me presiono. Para los Juegos de Río de Janeiro conseguí mi clasificación en los 56 kg, pero finalmente no me llevaron.
“A los 25 años me siento en condiciones de cumplir mi sueño de llegar a ser campeón olímpico. Existe una gran esperanza en mí, y espero no defraudar a mi pueblo”.
De 2017 a la fecha, Andy Cruz lo ha ganado todo y a todos en la división de los 64 kg. Solo ha perdido un combate no oficial contra el francés Sofiane Oumiha, a quien ha superado en pleitos válidos.
En el mundial de Ekaterimburgo llegó su consagración, cuando se alzó con el único título de la delegación cubana en el certamen. No obstante, como aprendió desde niño, allá en Matanzas, nunca se confía. “Para mí todos los rivales son difíciles porque se preparan con el mismo objetivo, ganar. Por lo tanto, me concentro en ir pelea por pelea, asalto por asalto. Así logro mejor mis metas”, concluyó.