Sobre la cancha: Mourinho sabe de esto
Se ha apretado LaLiga. El Barcelona ya no es inexpugnable. El Real Madrid tiene motivos para sacar pecho. Y sí, todo ello es en gran medida a la mano de José Mourinho. Sorprendió a todos con Bernardo Silva en el once titular y, el plan salió como él quería.
Volvió a un estadio donde ya había ganado dos veces, pero en el cual recibió una manito en noviembre de 2010 cuando debutaba en los Clásicos. Desde entonces se convirtió en un antídoto para el estilo impuesto en aquellos tiempos por Pep Guardiola.
De momento, hará reflexionar a Hansi Flick. Una idea clara, robar cerca de la mitad del campo y hacer daño con metros por delante. Dicho y hecho. Cada pérdida azulgrana se transformaba en un cuchillo de filo cortante sobre la zaga culé. Para colmo una lesión de Espart le abrió más el camino a Diomandé.
Sencillo, los Blancos fueron mejores en el global del partido y eso es una verdad que quizás cueste asumir en la Ciudad Condal. Ahora, tampoco hablamos del cataclismo. Para uno u otro, solo estamos en el mes de octubre. Eso sí, el panorama se ve optimista del lado Merengue.
Claro, Mou ha sido tajante al expresarse de una teórica sobreexcitación de sus jugadores. Mantener la calma y los pies en el césped es lo importante. Además, a partir de ahora la exigencia sobre el Madrid volverá a ser la habitual. La demostración en el despliegue y las ayudas fue la soñada por sus aficionados.
Hubo compromiso, aunque se rozara el límite. El riesgo era necesario, pero se debía desconectar al centro del campo blaugrana, tarea nada fácil. El propio Pedri lo reconoció tras el pitazo final. Resultó evidente la manera tan lenta con la cual circulaba el balón el equipo del técnico alemán.
A ello se debe sumar la poca eficacia en los metros finales para el último pase, una virtud del Barça para herir a sus oponentes. También les faltó ser más agresivos en la recuperación en pos de generar segundas jugadas. Culpables, los vencedores. Mérito para los bien llamados reyes de Europa.
La diferencia la marcó el de siempre. Bellingham mostró su potencia, Camavinga aprovechó su minuto de gloria, pero Mbappé es quien está ahí, justo en esa zona donde pasas de ídolo a leyenda. Son ya 14 goles contra el Barcelona, ocho de esos con los colores madridistas.
Fortuna dirán algunos, saber estar pensarán otros. Castigar los errores del rival forma parte del ADN de Kylian. No me canso de decirlo. A este ritmo los 450 goles de Cristiano Ronaldo con esa camiseta no son una quimera. Y como el luso, ya tiene su tanto ganador en el Camp Nou.
Del otro lado, Raphinha tampoco faltó a su cita. Mientras Cucurella apartaba del duelo a Yamal y Tchouameni era omnipresente, sin lucir su mejor forma, el brasileño le recordó a los Blancos su pegada en este tipo de encuentros. Registró su octavo gol en Clásicos. El resto de la historia ya se conoce.
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No sé qué es más gracioso, si ver a los madridistas contentos con su victoria pírrica o si escuchar a los "narradores imparciales" cubanos casi saltar de alegría porque SU equipo ganó agónicamente en los minutos finales... y queriendo hacernos creer que las patadas de Cucurella no eran de amarilla (cuando en el primer tiempo nada más hizo como 3 acciones merecedoras de tarjeta) y luego cuando Tchoumení lesionó a Spart resulta que era una entrada "normal" y sin embargo la de Gordon sí fue amarilla y entonces cuando Cancelo le pisó el gemelo a Diomandé resulta que debió ser roja... luego de haber estado el Madrid repartiendo patadas y el árbitro hacerse el ciego... PERO también se que el Barza no jugó bien de cara a portería porque si no la goleada hubiera sido a favor de los azulgranas.
Y por cierto, lo que más sabe hacer Mourino es decirle a sus jugadores que repartan pataditas todo el partido que están bien protegidos por los árbitros, tanto el del campo como el del VAR, y si no vean cómo reaccionó el bueno de Rodri a una entrada que le hizo Bernardo Silva.
Y cómo quedó el partido?
Es un placer ver un partido de futbol de la liga española pero,el arbitraje lo echa a perder todo.