La Teleinformática a favor del consumidor

La protección al consumidor es un tema que preocupa a los cubanos. Foto: MINCIN.

La venta de un producto o de un servicio, o la consumación de un trámite ciudadano, suele ser la milla final o la hora de la verdad, de un proceso que se gestó mucho antes y que requiere ser tratado sistémicamente.

Este artículo nació al ver el documental en el programa de la Mesa Redonda del sábado 22 de septiembre; y antes la comparecencia en la Revista Buenos Días de funcionarias de la actividad comercial para explicar el acuerdo de la ministra de Comercio Interior (MINCIN) sobre regulación de la venta a un conjunto de productos seleccionados.

Es un mal generalizado en la vida socio-económica del país, buscar soluciones parciales o parches a problemas que deben ser considerados en su carácter sistémico, en lo que abordar un componente aisladamente, no proporciona la solución consistente y estable que todos deseamos.

Cuando se anunció la regulación de la venta de 48 productos seleccionado mediante acuerdo o norma jurídica de la ministra del MINCIN, lo que se resaltó y llegó a la mente de la gran mayoría era el tope cuantitativo para vender a una misma persona esos productos.

Ya saben que desde hace algún tiempo vengo abogando por aplicar la teoría de sistema; el pensamiento creativo la Matemática y la Teleinformática en la solución de problemas acuciantes de nuestra sociedad.

Me sentí muy feliz al escuchar las explicaciones sobre la ya citada regulación de la venta de productos básicos no normados en la libreta de abastecimiento.

Es cierto que solo la producción que cubra con calidad y de manera estable las necesidades de la población, será antídoto del acaparamiento, que se hace para enfrentar el desabastecimiento potencial o para jugar al malvado que busca beneficiarse dañando a los demás.

Pero mientras la oferta no satisfaga la demanda real y culta, será necesario aplicar medidas que contribuyan al mejor desenvolvimiento posible de las ventas y las compras.

Lo más fácil y seguramente menos efectivo es ponerle una cota superior de venta a cada producto; lo más complicado pero efectivo si se diseña y aplica consecuentemente es generar un grupo de medidas integradas, de manera inteligente, organizada; apoyada por la experiencia y por las técnicas matemáticas, informáticas, económicas y comerciales científicamente validadas.

Esas medidas integradas deben partir del estudio o investigación de la demanda de esos productos con un alcance socio-territorial. Debe seguir la planificación cuantitativa y temporal de la producción, con un eficaz encadenamiento productivo-desde el financiamiento y compra de insumos, materias primas, partes y piezas de equipos, fabricación, almacenamiento hasta la distribución a los puntos de venta-.

Considero muy adecuadas las medidas explicadas en cuanto a la asignación de pautas de distribución en correspondencia con la ubicación, la capacidad y las estadísticas históricas de las ventas.

También lo es la descentralización de la decisión al gerente o administrador del tope o cota superior a vender de cada producto.

Igualmente relevante el establecimiento de un sistema de reaprovisionamiento de los productos, de manera que no se originen baches en las existencias para la venta -aquí la Matemática y la Tele-Informática se convierten en aliadas importantes. No basta con buenas computadoras es necesario aplicar las técnicas de inventarios; buenos programas computacionales y la gestión de datos en RED.

Todo lo anterior crea las condiciones mínimas para que la persona que vende el producto esté respaldada y pueda jugar adecuadamente su rol.

Siempre surgen los escépticos que antes soluciones innovadoras le buscan con lupas las deficiencias y dejan de reconocer lo positivo que está a simple vista.

Cuando se anunció por CIMEX la aplicación “Dónde hay” me sentí contento, y en varias ocasiones la he utilizado con buenos resultados, comprando en el establecimiento más cercano el producto que buscaba. Es cierto que no todos tienen la posibilidad de acudir a esta aplicación teleinformática, pero cada vez serán más los que la tengan.

Es verdad que cuando la oferta no cubre la demanda de manera consistente, surgen los inventos para burlar lo establecido. Ya los cubanos han aprendido a correr por tercera como se dice en el argot beisbolístico. Se ponen más de una vez en la cola; o utilizan y gratifican a otras personas para comprar la cantidad topada; o van de gira por varias tiendas, para acaparar y …

En cuanto al documental considero que estuvo bien logrado, aunque en algunas entrevistas el audio tuvo dificultades. Fue muy buena la selección de los científicos entrevistados-Esteban Morales y Juan Triana-, así como el periodista Ariel Terrero; quienes hicieron reflexiones profundas y aterrizadas.

La persona que está detrás de un mostrador juega un rol muy importante y puede convertirse en toda una personalidad en su oficio. Para ello debe tener conocimientos y habilidades en su puesto de trabajo; debe ser muy asertiva-siempre intentando complacer al cliente-, mantener la ética del vendedor; mantener la calma frente a clientes que se comportan como personas mal educadas; en fin ser un artista de la venta.

Afortunadamente conozco a vendedores jóvenes que son artistas y científicos de la venta, que realizan con elegancia y eficacia su trabajo; que le sugieren al cliente, que dominan las propiedades de los productos que están a la venta, que devuelven lo correcto correctamente, que se esmeran en el tratamiento de los ancianos; que saludan al principio y al final del contacto con el cliente. Por lo general detrás de un vendedor así, hay un gerente o administrador que lo educa, que le exige, que lo estimula, que le demuestra cómo mejorar.

Desgraciadamente no son mayoría, pero preferí hablar de lo bueno y no de lo malo que muchos de ellos hacen.

No sé cómo es el sistema de pago a los que están detrás del mostrador, si cobran un salario fijo o que tienen una parte del salario móvil en función de los resultados de la entidad en que laboran.

No siempre se trata de un dependiente detrás de un mostrador, a veces se trata de un funcionario o trabajador detrás de un buró, con el deber de facilitar los trámites que necesita un ciudadano; pero que en muchas ocasiones está entrenado en complicar las cosas, en dar a entender que si “lo ayudas te ayuda”. Mi respeto a quienes no caen en ese proceder insano.

Muchos locales en que se trabaja en los trámites ciudadanos tienen una situación constructiva deplorable; el mobiliario está para darle baja; los servicios sanitarios están en mal estado o no existen; no se garantiza almuerzo a los trabajadores. Si se hace una inspección rigurosa de seguridad y salud del trabajo podría dar como resultado que se dictaminara el cierre del local y los servicios asociados.

Una solución alternativa sería el desarrollo de los trámites asistidos por la teleinformática; es decir la implantación de un portal del ciudadano que además de informar y orientar pueda iniciar y culminar satisfactoriamente algunos trámites.

Sobre este importante tema de los trámites ciudadanos dedicaremos próximamente un ejercicio de pensamiento creativo en la columna Para Pensar… de Cubadebate.

Espero que los "cubadebatientes" hagan llegar sus comentarios respetuosos, atinados, sinceros y pletóricos de buenas intenciones.