“Nuestros agricultores se mueren trabajando”, subrayaron las dos mujeres que protagonizaron el hecho. Foto: AFP.
Dos activistas ecologistas arrojaron sopa —este domingo— a la vitrina blindada de la Mona Lisa o La Gioconda, la famosa pintura del célebre Leonardo Da Vinci, que exhibe uno de los salones del museo del Louvre, en la capital francesa.
Según medios de prensa, la acción pretende alertar sobre el derecho a una “alimentación sana y sostenible”, al tiempo que critica el sistema agrícola, catalogándolo de “enfermo”. “Nuestros agricultores se mueren trabajando”, subrayaron las dos mujeres que protagonizaron el hecho.
El país galo ha sido sacudido durante el mes de enero por manifestaciones de granjeros a gran escala en señal de protesta por las políticas del Gobierno de Emmanuel Macron y de la UE sobre el sector agrícola.
En algunas localidades francesas, los agricultores bloquean carreteras, hacen hogueras y dejan tripas, estiércol y otros desechos a las puertas de los locales comerciales y oficinas gubernamentales.
No es la primera vez que los activistas actúan en un museo contra una obra de arte. El 14 de octubre de 2022 dos personas vertieron sopa de tomate al cuadro Los Girasoles de Vincent van Gogh en la Galería Nacional de Londres en una acción protesta contra los combustibles fósiles.
Pero con la Mona Lisa, el Louvre reforzó la pintura hace medio siglo, después de que sufriera varios ataques en 1956. El primero, cuando un hombre intentó dañarla con ácido sulfúrico y el segundo, ese mismo año, cuando otro le lanzó una pedrada que dañó el pigmento de la obra.
A partir de entonces, los responsables del museo francés optaron por proteger la pintura con un cristal que se ha ido reforzando y cambiando. Pese a ello, el célebre cuadro creado hace medio siglo ha seguido siendo objeto de acciones vandálicas contra su transparente muro protector. La última fue en mayo de 2022 cuando un hombre le lanzó un pastel de crema.
La protección actual que permite ver la pintura se instaló en 2019 para mejorar la experiencia del visitante con un cristal antibalas más transparente que el anterior.
(Con información de agencias)