En la zona de Los Hoyos, la piña “cabezona” se cultiva hasta entre dientes de perro.
Javier Sánchez, director de la UEB Granja Urbana de Gibara, asumió la
búsqueda. Indagó en La Resbalosa, donde antes se cultivó, y ya no existía.
Pero se empeñó en cumplir con la orientación transmitida desde la capital:
encontrar la piña “cabezona”.
A pie, recorrió la Sierra de Cupeycillo y la localizó después de caminar
más de dos kilómetros de una ruta bastante empedrada. Por fin, dio con ella
en una finca en la zona de Los Hoyos, atendida por el campesino Jorge
Segura, asociado a la CCS Leónides Rodríguez y quien le expuso pros y
contras de esta variedad frutal, rica en jugosidad y resistente a la aridez y la
salinidad, pero difícil de manejar, dadas sus hojas dentadas, cundidas de
espinas.
Sin embargo, cuando se hace un balance, son más virtudes que defectos los
de la “cabezona”, fomentada en unas 6 mil matas allí, posiblemente el
único sitio de Cuba en el cual su reinado es efectivo.
“En febrero, florece parejo y, entre agosto y septiembre, mayormente, se
cosecha. De las plantaciones que tengo en la actualidad, solo he podido
comercializar frutos en pequeñas cantidades, destinadas a ACOPIO y las
ferias de concurrentes (los sábados en Gibara), porque estoy inmerso en el
fomento. Es una fortaleza de esta piña que la misma se da aplicando
métodos naturales e incluso intercalada con el plátano”, manifiesta Jorge
Segura, cuyo hijo quiere insertarla en su terreno, en el futuro.
Mas ubicar el trono de esta “reina” tiene su historia. Lo confirma Elizabeth
Peña Turruellas, jefa del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana,
Suburbana y Familiar: “En el chequeo de nuestro programa, por parte del
presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel,
nos recomendó, a partir de su experiencia en tierras holguineras, que
buscáramos la piña, a fin de extenderla por todo el país y generalizarla en el
propio movimiento de frutales”.
La también Miembro del Consejo de Estado asegura que expandirla seguirá
dos vías, la tradicional o convencional, sembrando sus hijos, y la
biotecnológica, mediante una alianza entre el Centro de Bioplantas del
Ministerio de Educación Superior de Ciego de Ávila y la Biofábrica del
MINAG de esa provincia, en pos de obtener vitroplantas que mantengan su
genética.
Peña Turruellas, inclusive, explica que pudiera también producirse en
laboratorios el cruzamiento genético de la “cabezona” con otra variedad,
para dar lugar a un híbrido cubano, en el cual se privilegie su resistencia y
dulzura, y hasta se eliminen las trabajosas espinas.
“Sería un logro incorporarla a la producción a gran escala”, afirma la Jefa
del Grupo Nacional, quien espera que se den los primeros pasos, en ese
sentido, al empezar a sembrarse en otras zonas gibareñas, como en la finca
del hijo de Jorge Segura; los célebres frutales de otro campesino, Juan
Carlos González, en “Floro Pérez”; y en Velasco.
Aunque todavía la piña “cabezona” está en fase de cronograma, el hecho de
buscarle otros espacios en la Isla garantizará su reinado más allá de su
palacio de Los Hoyos, y la convertiría en otra oferta frutal del trópico
nuestro.