Sabor y Tradición: El boniatillo

El boniatillo es uno de nuestros postres tradicionales. Foto: Receta cubana.

Entre tradiciones y recuerdos siempre gratos tenemos -y de esto se acordaran los que peinan canas- el llamado comadreo. Las vecinas, por las cercas de los patios, conversaban y compartían platicos hechos en la casa, ya fueran dulces o algo especial. A su vez, la otra vecina devolvía el platico pero nunca vacío, regresaba con otra golosina. En estos intercambios lo más frecuente eran los dulces.

¡Los dulces! ¡Los postres! Esas delicias que se están perdiendo y que es tan necesario rescatar. Bueno, no para todos los días porque tenemos que cuidarnos un poco la boca, pero sí hacerlos un sábado que está la familia reunida. No podemos perder la rica gama de nuestra repostería.

Es muy difícil para un cubano resistirse a ellos. Para muchas personas no comer algo dulce después de las comidas es como no hacerlo. Aunque sea un puñado de azúcar prieta.

Los dulces han deslumbrado a los viajeros que nos han visitado y lo han reflejado en sus crónicas. Fanny Erskine Inglis, Marquesa de Calderón de la Barca, visitó Cuba  en 1839 y refirió que los dulces cubanos la deslumbraban. Narró una cena a la que fue invitada:

“Colocaron sobre la mesa… inmensos floreros y candelabros de alabastro, así como centenares de platos de dulces y de frutas; los dulces eran de todas las descripciones inimaginables…”. Concluyó la Marquesa que aquí “el postre resulta una curiosidad por lo variado y numeroso”.

Eliza McHatton, una norteamericana avecindada en La Habana, aludió a  los dulceros, con triángulos de retintín o gritos chillones, que siempre atraían a los niños y criados, pasaban con grandes bandejas diestramente equilibradas sobre sus cabezas, en la que traían pequeños cuencos y tazas de confituras recién hechas, conservas de guayaba y mamey, coco rallado cocido en azúcar y un delicioso flan de leche de coco, además de variadas preparaciones de frutas.

Al igual que las frutas, algunas viandas son muy utilizadas en la repostería cubana. Con boniato y yuca  se prepara esa delicia de delicias que son los buñuelos.

La preferencia por los dulces es otra de las constantes del paladar cubano; gusto este que impuso, y de qué forma, la industria azucarera. ¿Por qué perderlos?

Hoy les propongo el boniatillo que tanto solo como mezclado con coco, hace una de las delicias de la cocina.

Boniatillo

El boniatillo, con coco o sin él, es una receta deliciosa y fácil de preparar en casa. Foto: TripAdvisor.

Ingredientes (4 servicios):

Dos boniatos grandes, 2 rajitas de canela, 2 tazas de  azúcar, 1 cucharadita de canela en polvo, 1 pizca de sal, 4 tazas de agua.

Preparación:

Limpie, lave y pique los boniatos en trozos.

Ponga una cacerola a la candela con los boniatos, la rajitas de canela, la sal  y cúbralos con agua suficiente. Déjelos cocinar. Aparte,  ponga un jarro a la candela con el agua y el azúcar para hacer un  almíbar bien espesa.

Cuando los boniatos estén cocinados,  bájelos,  póngalos en una fuente y con un tenedor aplástelos hasta obtener un puré fino. O páselo por un procesador. Añádale poco a poco el  almíbar espesa hasta que se mezcle bien sin que quede ningún grumo. Coloque el boniatillo  en una dulcera grande o platicos  individuales. Polvoree el boniatillo con la canela.

Boniatillo con coco

El boniatillo forma parte de una tradición de postres cubanos que hay que rescatar. Foto: Pinterest.

Ingredientes (4 servicios):

Dos boniatos grande, 2 tazas de coco rallado, 2 rajitas de canela, 2 tazas de  azúcar, 1 cucharadita de canela en polvo, 1 pizca de sal, 4 tazas de agua.

Preparación:

Limpie, lave y pique los boniatos en trozos.

Ponga una cacerola a la candela con los boniatos, las rajitas de canela, la sal  y cúbralos con agua suficiente. Déjelos cocinar. Aparte,  ponga un jarro a la candela con el agua y el azúcar para hacer un  almíbar, cuando comience a espesar agréguele el coco hasta que esté   bien espesa.

Cuando los boniatos estén cocinados,  bájelos,  póngalos en una fuente y con un tenedor aplástelos hasta obtener un puré fino. O páselo por un procesador. Añádale poco a poco el  almíbar espesa hasta que se mezcle bien sin que quede ningún grumo. Coloque el boniatillo  en una dulcera grande o platicos  individuales. Polvoree el boniatillo con la canela.

También se pueden hacer seco, eso depende del espesor del almíbar y ponerlo sobre una superficie untada de polvo de azúcar y darle forma a gusto, cuadrado, en forma de estrella y polvorearlos con  azúcar y canela. Hay diversas forma de hacer esté dulce.