Respuesta a los 12 números desordenados del reloj y otro compensatorio

Ya había advertido que podría ser catalogado el acertijo de chicharito matemático y se cumplió mi advertencia; el compensatorio fue un estimulador de altos quilates a la lógica y la creatividad callejera.

Vamos por parte.

I

Yo tenía un reloj analógico, con sus números del 1 al 12, dispuestos en su orden correcto; el reloj cae al suelo y los números se desprenden, mi pequeña hermana se dispone a colocar los números en su sitio, y como ella no sabe de números todavía, equivoca el orden de los mismos, y ahora los números están en un orden loco.

Demuestre que independientemente de cómo mi hermana colocó los números, habrá 3 de ellos colocados contiguamente cuya suma es al menos 20.

Solución:

No se trataba de buscar tríos de números entre el 1 y el 12 que sumaran más de 19, sino de demostrar que existía al menos un trío que sumaba 20 o más. En otras palabras que los 4 tríos de números del reloj analógico no podían sumar menos de 20.

Comenzaré con la solución del amigo barca++, muy bien estructurada con algunos aportes míos:

En este punto apliquemos el maravilloso método de la reducción al absurdo; es decir supongamos que ninguna suma de 3 números contiguos es al menos veinte, por tanto todas son a lo sumo 19.

Nuestro reconocimiento a David, Cachirulo, eduardo que de manera abreviada respondieron correctamente. También a Rosa Fipa que le puso más sustancia y nuevas aristas. Para confirmar los que ella dijo hay C12,3 combinaciones posibles de formar cuatro tríos en esos 12 números naturales. El resultado es 12*11*10/2*3= 2*11*10= 220.

Espero que René lo haya entendido porque seguramente no es bruto como se calificó.

Ya volveremos con otro acertijo de un reloj digital en próximas semanas.

II

Un vendedor de viandas y hortalizas luego de pesar la mercancía, le increpó al cliente: “ahora que le estoy regalando casi un kilogramo, la viene a emprender conmigo”.

Intente dar una explicación creativa sobre las razones de cada cual.

Muchas gracias a quienes se tomaron muy en serio la interpretación y escribieron respuestas excelentes. Yo creo que este asunto da bien para un posgrado universitario complementado con una sesión callejera de gestión de conocimientos.

Como era de esperar la riqueza de diversidad analítica estaba asegurada, desde la certeza en que el vendedor estaba pesando materia inservible para comer, hasta la simulación acostumbrada cuando se anuncia que hay inspecciones.

Yo creo que sería muy bueno que las autoridades encargadas de la protección al consumidor lean las respuestas, y pongan manos y mente a la obra.

También me gustaría que vendedores honrados se defiendan. Yo he sido testigo de vendedores muy honrados y con alta vocación de servicio al cliente.

Gracias a RARJ y a Rosa Fipa por sus aportes; por si no los leyeron los publico:

RARJ dijo:
Para que, en sus condiciones,
Tres números sumen veinte,
Ya el amigo Manuel Puentes
Puso las combinaciones.
En cuanto a las reacciones
Entre el vendedor que “manga”
Y el comprador que es de “ampanga”,
El problema que hubo ahí
Fue que uno pidió guaguí
Y el otro le dio malanga.
El guaguí está a ocho pesos
La libra, no está barato.
La malanga vale a cuatro
Y se asemeja en exceso.
Este vendedor, por eso,
Te da malanga de más
Pero no pierde jamás
Porque la vende al valor
Del guaguí y el comprador
Que no sabe se va en paz.
Rosa Fipa dijo:
Cliente: ¡ay, qué hermosos esos melones! ¿a cuánto los vende?
Vendedor: A 30 pesos.
Cliente: ¿cómo?, ¿30 pesos?, oiga, es que yo lo quiero para comer, no para usarlo de corazón.
Vendedor: ¿usted no lee en la tablilla que es a 10 pesos la libra?
Cliente: Bueno, pues péseme ese mismo y entonces me lo llevo.
Vendedor: Mire usted, pesa 5 libras, así que ahora son 50 pesos.
Cliente: No, gracias, guárdese su melón.
Vendedor: “ahora que le estoy regalando casi un kilogramo, la viene a emprender conmigo”.

Espero sus comentarios y nos vemos la próxima semana con un acertijo cariñoso.