En tiempos de amar: Al fin Manolito despertó ¡y con Elena!

A Yia Camaño no la critico por su papel de Elena, esa mala, malísima, que ha hecho de todo sin que nadie la pare. No la critico como no lo hago con Julio César Ramírez en la dirección de actores, porque con un guion como ese ni el Mago de Oz puede hacer una buena obra.

En los textos que se han publicado en la web sobre En tiempos de amar, abundan  los comentarios, una mayoría la critica, y una parte ―no despreciable― la defiende. A estos últimos mis respetos, tienen derecho a disfrutar de cualquier audiovisual. Los que la cuestionan como un todo o en algunas partes tienen mayor coincidencia conmigo, que reitero  lo que ya escribí: ‘Ernesto Fiallo entregó productos buenos, por ejemplo, en La otra esquina, por solo señalar un producto suyo audiovisual, pero con este…’

Que el guion se haya escrito por cuatro autores (Eurídice Charadán, Serguei Svoboda, José Víctor Herrera y Alberto Luberta Martínez) no quiere decir nada novedoso en el sentido de producción, sólo que en vez de una cabeza los libretos salieron de cuatro, pero fueron filmados, editados, musicalizados de principio a fin, no por partes, método que permite con  más de un guionista corregir el tiro cada vez que un personaje no funciona. Así lo hace casi siempre O Globo.

En un intercambio con los lectores de Juventud Rebelde, no sé si fue Fiallo u otro de los participantes, dijo que era ficción y no un reflejo calcado de la realidad. Eso está bien, mas ¿por qué hablar del cese de convivencia para aplicar a Laura, si según dijo un letrado en un  programa televisivo en ese caso no era procedente? La novela se desarrolla en Cuba,  no en Hong Kong, por las imágenes que se muestran. Tampoco en el caso de salud es normal que la gente salga y entre de un lugar aséptico donde una persona está en coma, por el riesgo de infección que trae para el paciente, eso no es viable ni en La Habana ni en Nueva York.

¿Dónde está el amor?, el único ser que amaba ha estado fuera del cuadro todo el tiempo.

En ese sentido, un lector identificado como Ágora dice: “En esta novela como en casi todas las novelas cubanas la asesoría de salud pública es pésima, el ejemplo más grosero es la muerte del padre de Manolito. Estaba en una unidad de cuidados intensivos por un infarto y falleció solito con su esposa, se despidieron con el conocimiento de lo que iba a pasar, nadie lo reanimó ninguno de los trabajadores de la sala apareció, ni se tomó una conducta médica, esto hace poco creíble la novela porque estos procederes los conoce la población”.

Si esos errores en el desempeño profesional, no de una crítica a ese ejercicio, estuvieran aderezados con un excelente guión, lleno de diálogos  buenos, una adecuada escenografía y una buena actuación pareja, no se tomarían en cuenta.

Alguien dijo o escribió que es un homenaje a Félix B. Caignet: ¡Pobre hombre, que no puede defenderse! Cambiar el silencio de Don Rafael del Junco por el coma de Manolito es un sacrilegio contra el guionista radial que devino paradigma  de las radionovelas. Joaquín Cuartas sí ha realizado con su obra, especialmente con Cuando la vida vuelve, un reconocimiento a un hombre que supo tejer un culebrón.

A Yia Camaño no la critico por su papel de Elena, esa mala, malísima,  que ha hecho de todo sin que nadie la pare. No la critico como no lo hago con Julio César Ramírez en la dirección de actores, porque con un guion como ese ni el Mago de Oz puede hacer una buena obra.

Creo que Deisy Quintana (Elsa), Roque Moreno (Jaime)  y Betty Viñas (Silvia) son los que salen mejor parados por el delineado de personajes, porque Maykel Amelia Reyes, más noble que una lengüeta de sábila, y Carlos Solar, tan pusilánime hasta cuando delinque, tienen pocas posibilidades de explotar aristas diversas y creíbles.

Demasiadas subtramas, no todas interesantes ni coherentes, pero quizás gracias a algunas de ellas haya mayor número de televidentes que defienden En tiempos de amar, título cuestionado por más de un lector en los comentarios, porque ¿dónde está el amor? El único ser que amaba ha estado fuera del cuadro todo el tiempo, y el resto, se lo pasan fajándose entre ellos.

En fin, Manolito despertó, ¿¡y con Elena!?—, un coma muy largo desde el punto de vista dramatúrgico. También en la historia “real” de esa familia que dura tres meses, según dijo Fiallo en el intercambio publicado en Juventud Rebelde.

Esperemos por una nueva obra de un director que ha demostrado garra en otros momentos y, por favor, a quienes aprueban los guiones: ¡Cuidado!, no hay tanto dinero para invertir.

Demasiadas subtramas, no todas interesantes ni coherentes, pero quizás gracias a algunas de ellas haya mayor número de televidentes que defienden "En tiempos de amar". Foto: Archivo.

Yía Caamaño interpreta una Elena, mala, malísima, envidiosa, traicionera e interesada. Foto: Juventud Rebelde.

(Tomado del Portal de la Televisión Cubana)