Jornada de goles: Atlético vence 7-1 al Granada y Real Madrid 6-1 al Betis (+ Fotos y Videos)

Isco fue el mejor del Real Madrid con un doblete. Foto. Ramón Navarro/ Marca.

El FC Barcelona ya había derrotado 4-0 al Deportivo de la Coruña en el Camp Nou y a esa goleada se le sumaron las de los líderes de Madrid. El Atlético y el Real, en la cima de la tabla abrazados con 18 puntos, destrozaron las puertas de los clubes andaluces Granada y Betis, respectivamente.

Los colchoneros brillaron como locales en el Vicente Calderón. Los granadinos se adelantaron con gol de Isaac Cuenca, pero Yannick Ferreira Carrasco respondió con un hat-trick, seguido por un doblete de Nico Gaitán, mintras que Ángel Correa y Tiago Mendes se sumaron al banquete en los minutos finales.

Por su parte, el Real Madrid rompió la racha de cuatro partidos consecutivos empatados ante Villarreal, Borussia Dortmund, Las Palmas y Eibar. Los blancos comenzaron  imponentes, al minuto cuatro Varane marcó un cabezazo tras asistencia de Toni Kross. El alemán también asistió a Benzema en el segundo tanto, mientras que Marcelo aprovechó un rechace dentro del área para anotar el tercero. Isco anotó un doblete, primero en un contraataque a pase de Pepe y luego clavó en la escuadra un remate espectacular.

La guinda la puso Cristiano Ronaldo tras una hermosa pared con Álvaro Morata. Este fue apenas el segundo gol del portugués en La Liga.

Crónica del Real Madrid-Betis: El set de la reconciliación

Cristiano Ronaldo no pudo marcar en la primera oportunidad del partido (en la imagen), pero en los minutos finales rompió su sequía goleadora en La Liga. Foto: Cristina Quicler/ AFP.

El Madrid despertó de la anestesia al gusto de Zidane. A la destrucción del Betis se sumó el equipo entero, en trabajo solidario con y sin pelota. Isco cortó dos orejas, Marcelo regresó mejor de lo que se fue, Kroos explicó bien su renovación, Benzema repuntó y Cristiano esperó repartiendo regalos hasta que apareció su gol. En definitiva, el Madrid salió de su minicrisis como si nunca hubiese estado allí.

Intensidad le llaman, que no es otra cosa que pisar la hierba con las orejas tiesas, la pierna dura y el ánimo agigantado. Lo que olvidó el Madrid en su mes X, cargado de empates, y lo que recordó en Sevilla, ante un Betis encogido y sin respuesta. Ayudó el gol de Varane, en un cabezazo que también perseguían Bale y Cristiano.

El Madrid ganá el 63% de sus duelos aéreos, más que nadie en la Liga. Le ha quitado el sitio al Athletic, donde se fabricaba ese fútbol a dos metros del suelo. Pero ayudó más la voluntad del grupo, que llevó el frente muy cerca de Adán y recuperó mucho en aquel terreno, lo que le acerca mucho al marco adversario y ahorra carburante en la vuelta. Y ayudó Marcelo, que no es un lateral sino un ejercito de ocupación. El Madrid sufre sus ausencias como una amputación. En el Villamarín hizo sonar su batería repetidamente. Marcó un gol, le regaló otro a Bale que acabó en el palo. Hizo del Madrid un equipo torrencial.

Benzema, Isco y Marcelo anotaron frente al Betis.

El resto acompañó bien. Aprovechando la desesperación del Betis, al que su público invitaba a suicidarse, se desplegó en manada a la contra. Apunten el cuarto gol, coral, pero que culminó con una asistencia de Pepe en posición de nueve y remate a puerta vacía de Isco como nueve y medio. Un gol que recorrerá los telediarios.

Kroos celebró su renovación con un excelente curso de pilotaje. Como mediocentro clásico le falta lectura de la segunda jugada y la vocación para ser central donde no hay central, pero el Madrid le ha firmado el contrato más largo de toda la plantilla porque sospecha que él tiene los planos del edificio. Lanzó a los puntas, dirigió el tráfico y pisó el área, bien escoltado por Kovacic e Isco, emprendedor y rematador.

Pepe y Varane lucieron en las dos áreas y la BBC hizo el resto. Todos, incluidos Lucas Vázquez y Morata al final, parecieron vitaminados tras el parón, sobre todo Benzema, con ese gol de alta escuela amagando el disparo a un lado y mandándolo al otro.

Varane anotó el primer gol del partido. Foto: Marcos del Pozo/ Reuters.

El Betis fue más fuerza que maña, entregado a Petros, uno de esos mediocentros de carga que da frecuentemente Brasil, una especie invasora en aquel fútbol surgida de la frustración del Mundial 82. Murió carbonizado entre jugadores de más linaje. Sólo respondió, por vergüenza torera, en la segunda mitad, con arranques de Joaquín y remates de Rubén Castro, un goleador callejero del que lleva años viviendo. Empezó en una banda y acabó de nueve, con Joaquín tras él. Se sintió sólo en un sitio y en otro mientras el Madrid dejaba un paisaje desolador.

Crónica del Atlético-Granada: El vendaval del líder

Carrasco anotó un hat-trick frente al Granada. Foto: D. Doyle/ Getty.

Cuando empezó el partido, el Atleti ya no era líder (habían ganado Barça y Sevilla) pero es que, veinte minutos después del pitido inicial, además, perdía con el colista. Entonces Carrasco se echó a lomos al equipo y, en un córner, en el centro del caos, fue la luz. Y cambió el partido. Remató Griezmann en el segundo palo un córner, Ochoa no atrapa y ningún futbolista del Granada despeja o rojiblanco caza. Entonces apareció el belga. Especialista en marcar cuando su equipo más lo necesita. La pegó con la derecha como si su pierna la empujara el propio Calderón, sus 50 años de historia, todos los que antes, aquí, defendieron la rojiblanca. Fue el gol. El empate.La disolución del sueño del Granada.

Justo antes del descanso, Correa agarró un balón, se lo cosió a la bota y atravesó el campo, desde el centro a la izquierda, para encontrar a Carrasco. El belga sorprendentemente estaba solo. Recibe, recorta y dispara. En su viaje a portería, Tito roza el balón y despista a Ochoa. Gol. Otra vez El segundo del belga. El Atleti ya era de nuevo líder de LaLiga.

Después de la catarsis, al Granada, aún sin ganar en esta Liga, se le había hecho el sol. Quizá empujado por el efecto Alcaraz. Quizá por su versión más sólida, defensiva, asentada. O, quizá, más sencillo, porque no hay nada que más se le atragante al Atleti que un equipo en modo muro. Así salió, despistando: once hombres en el área y un ataque resumido en una acción, pelotazos a Bueno y que éste se buscara la vida. Pobre. Misión tan imposible como la de que el Granada ganara alguna vez en su vida en el Calderón. Estadio, por cierto, que antes de comenzar soplaba las velas en el primer encuentro entre afición y jugadores después de cumplir 50.

El Atlético continúa líder por diferencia de goles.

El himno a capella y ese tifo, 50 años de pasión, que sonaba a la vez alegre y triste (no habrá 51), fue como uno de esos goles que no suben al marcador pero ahí se quedan, en el aire. Sin embargo, cuando los goles de verdad llegaron lo hicieron con susto: el Atleti tenía el balón pero no la profundidad y, en el 17’, el Granada se quitó el disfraz. Dos veces se acercó al área de Oblak y en la segunda regresó con gol. O, mejor dicho, golazo. Sólo así parece que es posible batir al esloveno. El que ayer le hizo Cuenca podría ser uno de los goles de LaLiga. recibió en la frontal y, sin dejar botar el balón, se giró y disparó, fortísimo, a la escuadra. Era imparable. Fue un susto.

El Atleti tardó diez minutos en encajar el golpe, pero en cuanto lo hizo se desató un vendaval. Su nombre, Yannick. Apellido, Carrasco. Entre él y Juanfran, un alboroto constante en la derecha, arriba, atrás, siempre impecable, le dieron la vuelta al partido, llenaron el marcador de goles y le pusieron a los días de las peñas en el Calderón un final feliz para siempre.

Después del descanso llegó el tercero de Carrasco, la tranquilidad, empezó la fiesta. Cada vez que el belga rozaba un balón éste terminaba en gol. Tanto era que Simeone entre gol y abrazo a su hijo pequeño (en la banda, ayer como recogepelotas) le dio tiempo a pensar en la Champions, el Rostov y el viaje a Rusia y le dio descanso a Koke (por primera vez esta temporada), a Griezmann y a Gameiro. Los que salieron del banquillo aprovecharon su momento, como manda la tradición en este Atleti. La primera pelota que tocó Gaitán fue gol. La segunda, también (y le asistió Carrasco).

El Granada, en ese momento ya era un holograma, equipo de cuerpo presente aquí pero con la cabeza lejos, muy lejos, quizá en otras batallas, más fáciles, más asequibles (el Sporting es su próximo rival). El Atleti, abusaba. Correa se reivindicaba y también hacía su gol. Tiago ponía el lazo, ese gol en el 88 que ya envolvía ese ale, ale, ale, que ya es himno de la grada, y cuando el árbitro pitaba el final, Carrasco corría a por la pelota, para llevársela bajo el brazo, testigo para siempre de ese vendaval que vivió el Calderón en esta tarde de Liga que le reafirma como líder de la Liga. Alza muy alto el mentón este equipo del Cholo. Al viejo estadio ya sólo le quedan 15 tardes de Liga.

Carrasco festeja con Griezmann, que pese a ser el líder goleador del torneo con 6, se fue en blanco en este partido. Foto tomada de Marca.

Los goles del Real Madrid-Betis

Resumen del Atlético de Madrid-Granada

Declaraciones de Carrasco luego de su primer triplete

  Simeone habla tras la victoria sobre el Granada

(Con información de AS/ Cubadebate)